COMUNICADO DE SEIBO NO MIKUNI

 

Guadalajara, Jal., 11 de septiembre de 2002

Con motivo de la desinformación sobre nuestra congregación que algunos medios faltos de ética han difundido, un año después de los ataques a Washington y Nueva York que causaron la muerte de tantos inocentes, sufrimiento a sus deudos y consternación a todos los hombres de buena voluntad, Seibo No Mikuni expresa lo siguiente:

1. Seibo No Mikuni tiene por valores supremos el amor y la paz.

2. Lamentamos profundamente todas las pérdidas humanas de quienes perecieron a consecuencia de los ataques suicidas, incluyendo a los suicidas. Rogamos a Dios por el perdón de ellos y para que sus almas descansen en paz.

3. Reprobamos cualquier forma de violencia, de manera especial la que se realiza contra inocentes y les priva de la vida. Por eso repudiamos cualquier tipo de terrorismo en cualquier parte del mundo, sea de organizaciones clandestinas o de Estado.

4. Condenamos los bombardeos en Afganistán que causaron la muerte de un número de personas que no se ha dado a conocer.

5. Solicitamos el respeto a los derechos humanos de todos los prisioneros afganos, secuestrados, llevados fuera de su país y sin ninguna garantía jurídica ni humanitaria. Solicitamos también el respeto a los derechos humanos de todos los musulmanes que viven en Estados Unidos, muchos de los cuales han sido privados de su libertad y sometidos a interrogatorios y tortura psicológica.

6. Desmentimos que Seibo No Mikuni haya realizado alguna exclamación pública o privada de celebración, alegría o gusto ni nada que así pudiese considerarse con motivo de los ataques suicidas.

7. Seibo No Mikuni nunca ha clamado venganza contra Estados Unidos por las bombas atómicas que arrojó sobre Japón. Tampoco alienta sentimientos de rencor contra este ni contra ningún otro país. Al contrario, siempre hemos insistido en el perdón a quienes cometieron ese genocidio.

8. Demandamos el esclarecimiento de los hechos que condujeron a la realización de los ataques suicidas en territorio estadounidense para deslindar las responsabilidades que en ello pudieron tenerse al más alto nivel de su gobierno.

9. Exigimos el cese de calumnias y actos de hostilidad en contra de nuestra congregación en Japón y en cualquiera de sus sedes en el mundo.

10. Llamamos a todos los hombres de buena voluntad a construir la civilización del amor, única forma de asegurar la paz y la concordia.