Historia
Entradas Archivadas para esta Categoría
Entradas Archivadas para esta Categoría
Enviado por aquiles el 29 Sep 2008 | Categoría: Educación, Historia
Es el año 452 d. C., luego de una campaña relámpago en el norte de Italia, Atila, rey de los hunos, guía a sus ejércitos hasta las mismas puertas de Roma. La capital del imperio más poderoso del mundo antiguo se encontraba ahora a los pies de este temible jefe guerrero. Su pueblo había arrasado con Europa como una tormenta proveniente de las estepas del Asia central, hacía tan sólo pocas generaciones.
Pero fue Atila quien unificó las tribus hunas. Desde que se convirtió en su líder, en el año 434, se había transformado en uno de los gobernantes más poderosos sobre la faz de la tierra. Sin duda para sus enemigos atemorizados, este notable hombre era “el Azote de Dios”.
Atila el huno fue uno de los conquistadores más exitosos de la historia. En la cumbre del poder mantuvo a casi todas las tribus bárbaras de Europa en un puño y con el otro amenazó con aplastar a todo el Imperio Romano.
Sus éxitos en la guerra le hicieron ganar otro tipo de distinción dudosa. Para muchas personas el nombre de Atila el huno, evoca barbarie, terror y destrucción.
Sin embargo, en algunas partes del mundo, Atila goza de una mejor reputación. En Hungría por ejemplo, Atila no es sólo un héroe nacional sino un nombre propio muy común. En muchas de las regiones que conquistó es recordado como un gobernante sabio y bondadoso. Incluso en Estados Unidos la gente ha empezado a hacer una revisión de la trayectoria de este gran rey bárbaro. En 1985, un libro titulado “Los secretos de liderazgo de Atila el huno”, cautivó a muchos líderes políticos y hombres de negocio. Al igual que Atila, el libro se convirtió en objeto de una gran controversia.
Si bien es muy probable que merezca la reputación de bárbaro, por lo general los historiadores que perpetuaron su imagen demoníaca también fueron motivados por un profundo sesgo religioso y cultural. Crearon mitos muy duraderos y que difieren en gran medida de los hechos históricos. Asimismo, éstos se oponen a las leyendas que lo describen con un aspecto muy idealizado.
El verdadero Atila fue un líder cruel, carismático y extraordinariamente talentoso. Después de heredar el trono, unificó a las tribus hunas por vez primera. Bajo su liderazgo, los hunos eran prácticamente invencibles en el campo de batalla.
Pero las mayores victorias no fueron siempre combatiendo, también fue un negociante astuto y un líder excepcional que demostró tanta justicia como modestia.
En la guerra, sus ejércitos eran una fuerza irresistible y sangrienta que arrasaba con casi todo lo que encontraba a su paso. Una sola palabra de Atila podía hacer desintegrar reinos y sacudir los cimientos de los imperios.
La rebelión del poder
Sus orígenes fueron tan oscuros como rápidas sus conquistas. Se cree que nació alrededor del año 400 d. C., nadie sabe el lugar exacto. Algunos historiadores piensan que su nombre provenía del río Volga, llamado Atil por los hunos. El padre de Atila, el rey Munsurk, conocía muy bien este río, ya que atraviesa una región de Rusia conquistada por él. También se dice que Atila es la palabra huna para el hierro.
En todo caso, desde su nacimiento, se esperaban grandes cosas de Atila. Durante la vida de su padre, los hunos se habían expandido hacia el sur y el oeste. Pocos años después del nacimiento de Atila, los hunos habían cruzado los Cárpatos y habían establecido un gran imperio en la actual Hungría.
El imponente Danubio servía de barrera entre los hunos y sus vecinos del sur, pero no por mucho tiempo.
Enviado por aquiles el 29 May 2008 | Categoría: Ciencia, Actualidad, Historia, Sociedad
Expertos de Dinamarca han logrado extraer el material genético de esqueletos. El trabajo servirá para conocer el origen de enfermedades y flujos migratorios
Investigadores de la Universidad de Copenhague en Dinamarca han conseguido extraer ADN auténtico de esqueletos de antiguos vikingos de hace más de 1.000 años, evitando muchos de los problemas de contaminación con los que se habían encontrado estos estudios en el pasado. Los resultados de su trabajo se publican en la edición digital de la revista ‘PLoS ONE’.
El análisis de ADN de los restos de humanos antiguos proporciona un valioso conocimiento sobre cuestiones importantes como el origen de las enfermedades genéticas, los patrones migratorios de los antepasados y los patrones familiares y tribales.
Sin embargo, los investigadores señalan que existen graves problemas conectados con la recuperación y análisis del ADN de organismos antiguos, como la escasez de moléculas intactas, que se agravan en el caso de los humanos. Esto se debe al mayor riesgo de contaminación con el abundante ADN de los humanos modernos.
Los humanos participan en todas las fases de la investigación, desde la excavación a los análisis de laboratorio. Esto significa que muchos resultados previos se han desechado por la presencia de ADN contaminante y algunos investigadores afirman que es imposible obtener resultados fiables con ADN de humanos antiguos.
Los investigadores del trabajo actual utilizaron nuevas muestras de material de diez esqueletos vikingos de alrededor del año 1.000 de un lugar de enterramiento no cristiano en la isla danesa de Funen que mostraban que era posible recuperar ADN auténtico de humanos antiguos.
Los científicos utilizaron trajes protectores y eliminaron los dientes de la mandíbula de los esqueletos en el momento en el que fueron desenterrados cuando habían permanecido sin tocar durante 1.000 años. Los procedimientos de laboratorio posteriores fueron también controlados de forma cuidadosa para evitar la contaminación.
Los análisis del ADN vikingo no mostraron evidencias de contaminación con ADN extraño y el análisis del ADN endógeno proporcionó resultados reproducibles y mostró que estos individuos eran tan diversos como los humanos contemporáneos.
Según los autores, la recuperación fiable de ADN auténtico abre la vía a un uso valioso de restos humanos prehistóricos para iluminar la historia genética de las poblaciones pasadas y actuales.
Fuente: El Mundo
Enviado por aquiles el 11 May 2008 | Categoría: Ciencia, Educación, Historia
Científicos descubren una ciudad hundida en la costa oeste de la India que podría ser la primera ciudad en la historia de nuestro planeta.
El ministro de Ciencia y Tecnología de la India ha confirmado el hallazgo de una antigua ciudad en la costa oeste del país que podría ser la primera ciudad de la historia. Los arqueólogos locales han ido más adelante y han afirmado que este hallazgo sin duda revolucionará todas las fechas aceptadas hasta el momento sobre el nacimiento de las ciudades en la tierra.
En Mayo de 2001, los arqueólogos submarinos del Instituto Nacional de Tecnología Oceánica detectaron por primera vez señales de un antiguo establecimiento submarino situado en el Golfo de Cambray, cerca de Gujarat. Desde entonces, se han realizado más avances en la investigación acústica y las muestras tomadas se han fechado gracias al test del carbono.
Las pruebas acústicas han identificado una fosa de nueve kilómetros de largo de lo que en su momento fue un río pero que hoy está a 40 metros debajo del mar. En este mismo sitio se han encontrado muchas evidencias de vida humana. Madera tallada, cerámica, piedras, piezas rotas de escultura o dientes humanos han sido extraídos ya de los bancos del río, según ha informado el diario “Indian Express”. El test del Carbono ha situado las muestras de madera en una época alrededor del año 7500 antes de Cristo.
“Los resultados del test de carbono sobre la pieza de madera hallada en el lugar cambian la teoría anterior que afirmaba que las primeras ciudades aparecieron el Valle Sumerio en Mesopotamia alrededor del 3000 AC”, afirmó B. Sasisekaran de la Academia Nacional de Ciencia de la India.
Tom Higham de la Unidad de Aceleración de Radiocarbono de la Universidad de Oxford afirma que la madera sumergida en el mar se conserva muy bien y debería dar resultados precisos en la prueba del carbono. “No creo que se puedan producir errores tan grandes. Antes, se decía que no podías basar todas tus interpretaciones en tan sólo una muestra. Sin embargo, esto ya no es cierto hoy en día. Y fechar una muestra que se sitúa entre los 5000 y los 10000 años de antigüedad es relativamente fácil”, añade.
Examen crítico
Si se confirmaran las primeras hipótesis, el hallazgo supondría un cambio en las fechas sobre la primera civilización conocida que habitó en la India. La civiliación Harappana se había situado en el 2500 aC. “La ciudad descubierta se parece a las de la civilización harappana pero situada en el 7500 aC”, afirma el ministro indio Murli Manohar Joshi, quien, sin embargo, ha mostrado sus reservas hasta que no produzca un mayor examen crítico del hallazgo.
Según Sharad Rajaguru, antiguo jefe de arqueología en el Deccan College en Pune, “estos descubrimientos representan un importante avance en la arqueología marina” y ha señalado que “es necesaria una mayor investigación en la zona puesto que ésta arrojará más luz sobre el desarrollo de la civilización humana, además de aportar mucho a la historia de la India”.
El ministro Joshi ha anunciado que el gobierno está formando un grupo de expertos arqueólogos de los diversos institutos del país para aumentar la investigación.
Fuente: Thalasha-online
Enviado por aquiles el 27 Abr 2008 | Categoría: Actualidad, Historia
El mítico Coloso de Rodas, la gigantesca estatua del dios Helios que hasta ahora se presumía que estuvo emplazada en el puerto de la isla griega, coronaba en realidad la montaña situada sobre su histórica capital.
Así lo asegura la arqueóloga muniquesa Ursula Vedder en la última edición de la revista científica alemana “P.M.History”, donde echa por tierra la teoría tradicional de que la estatua vigilaba la entrada en el puerto de Rodas, con las piernas abiertas y un pie en cada extremo de la bocana.
Tras señalar que todas las búsquedas en ese lugar, también bajo el agua, de posibles restos de la estatua o sus fundamentos han resultado hasta ahora infructuosas, la arqueóloga alemana destaca que decidió ampliar su radio de investigación a otros lugares de la isla.
De esa manera fue a parar a un complejo de templo y estadio deportivo bien conservados, que se encuentran situados en el monte Smith, la montaña a cuyos pies se encuentra emplazada la población de Rodas.
Los arqueólogos consideraban hasta ahora que el templo había sido dedicado al dios Apolo y que en el estadio se celebraban competiciones en honor del dios griego del sol Helios.
Miembro del Instituto Arqueológico Alemán y de la Comisión de Historia Antigua y Epigrafía de Munich, Ursula Vedder afirma en la revista que dicho templo era en realidad un santuario de Helios y que su estatua debió estar emplazada sobre un gran fundamento que aún se conserva y cuya función se desconocía hasta ahora.
A juicio de la arqueóloga, el Coloso de Rodas, una estatua de bronce que debía tener unos 30 metros de altura, estuvo colocado sobre ese pedestal de piedra, situado exactamente a medio camino entre el estadio y la pista de carreras del santuario.
Desde ese lugar, el Coloso de Rodas, una de las siete maravillas de la antigüedad, podía abarcar con la vista todo el complejo de templos e instalaciones deportivas y ser visto también desde la lejanía por las naves que se dirigían al puerto de Rodas.
La arqueóloga alemana espera que nuevas excavaciones en el monte Smith permitan confirmar su teoría y que incluso se pueda producir el hallazgo de algún resto de la mítica estatua.
Fuente: Noticias Yahoo
Enviado por aquiles el 12 Mar 2008 | Categoría: Ciencia, Actualidad, Historia
Uno de los arqueólogos que participó en el descubrimiento en Indonesia del “Hombre de Flores”, defendió hoy la teoría de que se trata de una nueva especie humana, después del hallazgo de esqueletos de características similares en la isla de Palau, en el océano Pacífico.
El profesor Bert Roberts de la Universidad de Wollongong señaló que los 25 pequeños seres humanos hallados en Palau sufrían enanismo, pero que a diferencia de los descubiertos en la isla de Flores, éstos no pertenecen a la especie denominada “Homo Floresiensis”.
Roberts hizo estas declaraciones tras la publicación de un artículo en la revista especializada “PLoS ONE” sobre el hallazgo de 25 esqueletos de unos seres diminutos parecidos al hombre que vivieron en Palau hace de 900 y 2.900 años.
Los autores de la investigación, dirigida por Lee Berger de la Universidad de Witwatersrand, en Johannesburgo (Sudáfrica), defienden que tanto los hombres de Palau como los de Flores sufrieron “enanismo insular” a causa de la falta de una alimentación completa.
En la isla de Flores los científicos encontraron hace cuatro años un esqueleto de una forma humana desconocida hasta entonces, de menos de un metro de altura, que habría vivido hace 18.000 años.
Los autores del nuevo estudio indicaron que los esqueletos de Palau tienen características comunes con los enanos de Flores, como sus pequeños cerebros y la falta de barbilla.
Roberts apuntó que los hombres de Palau pesaban unos 43,2 kilos y las mujeres unos 28,7, algo más que los de la especie Homo Floresiensis, cuyos varones adultos llegaban a pesar un máximo de 30 kilos.
El profesor australiano destacó que los seres humanos de Flores “tenían dientes distintos a los nuestros, sus mandíbulas eran diferentes, sus cerebros no medían ni un cuarto de los nuestros, y eso no ocurre con los pigmeos de Palau”.
Palau es una joven nación situada a 800 kilómetros al este de Filipinas y a 3.200 kilómetros al sur de Tokio (Japón), que cuenta con 20.800 habitantes y con 459 kilómetros cuadrados de superficie.
Fuente: EFE
Enviado por aquiles el 29 Feb 2008 | Categoría: General, Educación, Historia, Sociedad
Hoy es 29 de febrero, un día que solo existe cada 4 años. La práctica es de origen remoto y tiene que ver con la longitud del año contada en días. El término bisiesto para identificar estos años especiales se remonta al calendario Romano.
La práctica de agregar un día al calendario en forma regular tiene larga data y es un esfuerzo para tratar de compensar un retraso sistemático que se producía debido a que el año trópico (es decir el tiempo que tarde la tierra en su circunvalación alrededor del sol) es una fracción ?6 horas- más largo que 365 días. Esto lo detectó hace 2.045 años Julio César, cuando al asesorarse con Sosígenes, un astrónomo de Alejandría, supo que en realidad el año no tiene 365 días, sino 365 y un cuarto. De esta manera, el líder romano revocó el calendario vigente de su época y creó uno nuevo: El Calendario Juliano. Posteriormente ese calendario sería reemplazado por el Gregoriano.
El calendario Juliano agrega un día cada cuatro años a los efectos de compensar por esta longitud. Así el año dura 365,25 días para ellos. Sin embargo el año trópico es algo más corto 365,246 días. Esta diferencia pequeña requiere de ajustes aun más delicados por lo que el calendario Gregoriano (que nos rige) considera que son bisiestos todos los divisibles por 4 salvo los “años seculares” o de fin de siglo, los que terminan en doble cero, de los cuales solo son bisiestos los divisibles por 400.
El término (bis sexto) nació en el calendario romano para denominar un día -nuestro 24 de febrero- y no para designar un año. Según el cómputo latino, el 23 de febrero de los años normales, o de 365 días, se llamaba “día sexto antes de las calendas de marzo”, pues del 23 de febrero al 1° de marzo mediaban seis días. Calenda, o calendas: en el antiguo cómputo romano y en el eclesiástico era el primer día de cada mes y los días se computaban hacia atrás de éste primero: el 28 de febrero era el primero, el 27 de febrero el segundo, y así siguiendo hasta el 23 que era el sexto antes de las calendas de marzo. En los años que debían tener un día más no se recurría a añadir a febrero un día 29, como en la actualidad, sino que se repetía el día 23. Por lo tanto, si el día 23 era el día sexto antes de las calendas de marzo, nuestro 24 pasaba a ser un nuevo o segundo 23, es decir, un sexto bis (bisiesto).
Fuente: Río Negro Online
Enviado por aquiles el 22 Feb 2008 | Categoría: Actualidad, Literatura, Política, Historia, Derechos Humanos, Denuncias
Escrito en la clandestinidad, sin ningún archivo, pero con la crudeza de todos los recuerdos y vivencias, Alexandr Solzhenitsyn describe en Archipiélago GULAG III, el sistema penitenciario soviético y los momentos de horror en los que estaban sumergidos millones de personas.Con testimonios de sus compañeros de prisión y en las más miserables condiciones, Solzhenitsyn escribió esta monumental obra ?que consta de tres volúmenes? entre 1958 y 1967. Con el tomo III se concluye la publicación de Archipiélago GULAG, traducida a partir de la edición que en 1980 el autor consideró como la definitiva, revisada y aumentada.
En las tres partes que integran este libro, el narrador aborda los últimos años de la dictadura de Stalin y de sus sucesores y explica cómo ?un cuarto de siglo después de que la “revolución” lo aboliera? se restableció el presidio ruso y con éste los campos especiales, reservados para los presos políticos. ?Los dirigentes pasan?, decían, ?el Archipiélago perdura?.
En carne viva, Solzhenitsyn recreó las evasiones, las huelgas, las revueltas heroicas que se efectuaron en campos soviéticos de la posguerra, el confinamiento fue el método del régimen para deshacerse de los indeseables.
El presidio, El confinamiento y Stalin ya no está son los apartados que integran este tercer volumen, en el que también se incluyen mapas, notas de autor y glosario de nombres propios, así como conceptos y sumarios.
El escritor confesó que ?la de veces que empecé este libro para abandonarlo después?, nació en 1918 en Kislovodsk, Cáucaso norte. Estudió ciencias en Rostov, entre 1936 y 1941, fecha en que fue movilizado. Un año después lo enviaron al frente. En 1945, detenido por delitos de opinión, fue deportado a un campo de trabajo donde permaneció hasta 1956 y vivió gran parte de la experiencia documentada en Archipiélago GULAG.
Pese al premio Nobel que le fue concedido en 1970, su situación en la URSS se agravó y fue deportado en 1974; Solzhenitsyn regresó a Rusia 20 años después de estar exiliado en Estados Unidos.
Fuente: Ana Mónica Rodríguez para La Jornada, de México
Enviado por aquiles el 20 Ene 2008 | Categoría: Política, Historia, Fuerzas Armadas
El Gobierno de Franco proyectó desarrollar armas nucleares para reforzar su posición internacional y convertirse en una potencia armamentística, según asegura un documento secreto de la CIA.
El documento de la Agencia de Inteligencia de los EEUU fue desclasificado el pasado lunes a petición del Archivo Nacional de Seguridad de la Universidad de George Washington. El informe está fechado el 17 de mayo de 1974, después de que India hiciera diversas pruebas de material nuclear.
El documento secreto desclasificado asegura que el Gobierno de Franco tenía en proyecto y desarrollo un extenso y ambicioso plan nuclear que merecía la atención y vigilancia de EEUU. En ese plan se incluía una planta para enriquecimiento de uranio cuya construcción dependía de una combinación de circunstancias, incluyendo la política del Gobierno que sucediera a la muerte del mandatario.
El informe dice textualmente así: “España es uno de los países de Europa merecedores de atención por su posible proliferación (de armas nucleares) en los próximos años. Tiene reservas propias de uranio de moderado tamaño, un extenso programa de desarrollo nuclear (tres reactores operativos, siete en construcción y otras 17 más en proyecto), y una planta piloto para enriquecimiento de uranio”. La CIA aseguraba entonces que España, además de Irán, Egipto, Pakistán, Brasil y Corea del Sur necesitaban “al menos una década para desarrollar su programa de armas nucleares”.
Y añadía: “Alguno de ellos podría detonar un ingenio experimental antes de ese tiempo, quizás considerablemente antes adquiriendo material u obteniendo ayuda extranjera. Cada uno de estos países es objeto de diferentes motivaciones y presiones”.
El informe de la CIA, de 50 páginas y con el membrete de “Top secret” (alto secreto), destaca a continuación que en el caso de España el Gobierno de Francisco Franco no había firmado el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares suscrito por 19 países.
Los analistas de la CIA señalaron que España se había negado a suscribirlo porque los compromisos que adquirían los países no nucleares “eran inadecuados y obligaban a inspecciones periódicas, las cuales ponían al descubierto sus programas de cara a sus competidores”.
“De cualquier forma, España tiene un acuerdo militar bilateral con EEUU que los dirigentes españoles ven como una oferta de mayor seguridad que su independiente capacidad nuclear”. Y añade sus dudas sobre el futuro: “Sólo una improbable combinación de circunstancias derivadas de la localización de España respecto a Gibraltar, Portugal y Norte de África, junto con la pérdida de los lazos de seguridad con EE UU y la NATO y quizás un Gobierno post-Franco inseguro de sí mismo pudieran convertirse en una razón para que España desarrolle una capacidad nuclear”.
Fuente: El País
Enviado por aquiles el 24 Dic 2007 | Categoría: Educación, Historia, Filosofía y Religión, Tradiciones
La Navidad es una fiesta de vocación universal, una noche de paz y de amor en la que los cristianos conmemoramos lo que para otros es un mito: la encarnación del hijo de Dios en la tierra por amor y compasión hacia la humanidad. Pero, los mitos ? como la fe ? lejos de reducirse a imágenes inexistentes, son expresiones de fuerzas motoras que trascienden la mente humana y dan sentido a nuestra existencia. De ahí que el significado fraterno y universal de la Navidad la sitúe más allá de cualquier consideración lógica. Ello no nos impide indagar en el fundamento histórico y mitológico de nuestras creencias sobre el nacimiento de Jesucristo y las circunstancias que lo rodearon.
Las concepciones católicas sobre la vida de Jesús, al igual que muchas de nuestras costumbres navideñas, se basan no sólo en los libros del Nuevo Testamento, sino que deben mucho a la tradición de los cristianos primitivos y a los evangelios apócrifos (escondidos u ocultos). Algunos de éstos gozaban de similar validez y popularidad a la de los cuatro evangelios canónicos en los primeros siglos del Cristianismo, siendo rechazados luego, como textos de origen o autenticidad dudosos, debido a sus abundantes fantasías orientales, o bien como sospechosos de herejía o poco recomendables. Pese a esto, en ellos y no en otras fuentes encontramos ? por ejemplo ? los nombres con los que hoy designamos a los tres Reyes Magos, a los padres de la Virgen María, o al centurión Longinus; en ellos aparecen el asno y el buey que hoy colocamos junto al pesebre, y lo que es más importante, en algunos de ellos se fundamentan los dogmas marianos y el culto a la Virgen, dando multitud de curiosos detalles sobre el nacimiento e infancia de Jesús.
Aunque hoy ningún especialista bien informado pone en duda la existencia real de Jesús, es universalmente reconocido que ? como personaje histórico ? sabemos muy poco de él, ya que en los documentos del siglo I que se conservan apenas se dice nada, aunque hay sobradas referencias respecto a sus seguidores.
Cuantos textos que hablan de su vida fueron escritos o reelaborados por la comunidad cristiana y vienen mediatizados por la fe y la creencia en su naturaleza suprahumana. Así habría que entender las referencias a su nacimiento e infancia.
“Ello se debe ? explica el Padre Antonio Salas, doctor en ciencias bíblicas y director de la Escuela Bíblica de Madrid ? a que la comunidad cristiana comenzó su experiencia de fe a partir de su muerte y resurrección. Es a partir de ésta cuando deseando los primitivos cristianos saber más sobre la vida de su líder, para calmar su inquietud surgen los llamados Relatos de la Infancia, limitados a los dos primeros capítulos de los evangelios de Lucas y de Mateo, que primero circularon sin tales fragmentos; éstos ?condicionados por la mentalidad y el entorno del siglo I, totalmente distintos a los nuestros ? fueron elaborados desde la fe, la cual no deforma los hechos, sino que les da un sentido que la simple historia no consigue descubrir, un sentido que sólo puede valorar quien comparte idéntica vivencia de fe”.
Como la función de los evangelios no era la de servir de crónica histórica, nada nos dicen sobre cuando tuvo lugar la Natividad. Esta fecha se mantuvo sin precisar durante mucho tiempo y no existe tradición autorizada por la Iglesia que la confirme. Así lo recordó Juan Pablo II, explicando que “los expertos no se ponen de acuerdo sobre la fecha exacta, aunque se admite comúnmente que el monje Dionisio el Exiguo cometió un error cuando en el año 533 propuso calcular los años que habían transcurrido desde el nacimiento de Jesucristo”.
¿Cuándo nació Cristo?
Mateo asegura que nació en tiempos de Herodes el Grande y permaneció en Egipto hasta la muerte de éste, mientras que Lucas nos dice que el nacimiento en Belén se debió a un censo ordenado por César Augusto, siendo Quirino gobernador de Siria (bajo cuya jurisdicción se encontraba Palestina). Estas afirmaciones, cronológicamente, parecen irreconciliables.
Nos explicaremos: durante los primeros siglos de nuestra era se contabilizaban los años a partir del presunto momento de la fundación de Roma, el año 1 AUC (ab urbe condita), hasta que el teólogo y astrónomo Dionisio el Exiguo calculó ? valiéndose de una sencilla comparación de fechas ? que Jesús nació en el 753 AUC y fechando los acontecimientos a partir de ese año, conocido como 1 Anno Domini, posteriormente aceptado como el año 1 dC (después de Cristo), el comienzo de la Era Cristiana, siendo citados los años anteriores a la misma como aC. Sin embargo, el estudio posterior de los documentos de la época determinan que Herodes fue coronado en el 716 AUC (37 aC), muriendo en el 749 AUC (4 aC).
Hasta aquí, tan sólo detectamos el error debido al cual Jesucristo habría nacido, al menos, 4 años “antes de Cristo”. El problema reside en que ? mientras ningún evangelio fecha la Natividad según cualquiera de las convenciones cronológicas usadas en la época o en el Antiguo Testamento ? sabemos por la detallada crónica de Josefo que el censo de Quirino tuvo lugar en el año 6 ó 7 dC, tras la deposición y exilio del hijo de Herodes, pasando Judea a ser gobernada directamente por los romanos y teniendo a Coponio como primer procurador. Esto ocurrió en el noveno año de su reinado, el año 5 dC, momento en el que el Jesús de Mateo debía tener, al menos, 9 años. Mientras algunos comentaristas cristianos admiten que Lucas se equivocó en diez años al datar el censo, otros han mantenido que el nacimiento coincidió con un censo anterior (del que no ha quedado constancia documental), durante un supuesto primer mandato de Quirino sobre aquella zona, del 6 al 4 aC. Pero muchos críticos sostienen que ? aun en tal caso ? en el 4 aC los romanos no pudieron ordenar censo alguno en Belén, porque carecían de jurisdicción al estar gobernada por Herodes.
Lo único que sabemos con certeza es que, como corresponde al “Príncipe de la Paz”, Jesús nació durante la pax romana inaugurada por Augusto, y que ? pese a ciertos estallidos rebeldes en Palestina ? ha sido el periodo pacífico más prolongado que ha conocido el mundo mediterráneo a través de su historia.
Con respecto al día exacto en que el nacimiento tuvo lugar, la situación es igualmente incierta. En torno al año 130 el papa Telesforo instituye la fiesta de la Navidad, que ? al parecer ? se venía conmemorando desde el 98 dC y cuya fecha sufrirá muchas variaciones (celebrándose tan pronto el 28 de marzo como el 2 de enero, el 2 o el 19 de abril, el 20 de mayo o el 29 de septiembre, según el gusto y cálculos de los diversos intérpretes), hasta quedar fijada en el 6 de enero, día en el que ya la festejaban las comunidades cristianas orientales.
Sin embargo, la Iglesia no tarda en advertir que muchos fieles no le dan mayor importancia y se empeñan en seguir participando en la gran festividad solar del solsticio de invierno que tenía lugar en torno al 25 de diciembre. En ella se conmemoraba el nacimiento del dios de la luz, Mitra, “el Sol Invicto”, cuyo culto ? desplazando al del solar Apolo ? había florecido a lo largo del Imperio Romano del siglo I al III, anticipándose al triunfo del Cristianismo. Además, el 24 de diciembre era el último día de las Saturnales, fiestas solsticiales de la fecundidad instauradas en el 274 aC, durante las cuales se interrumpía toda actividad pública y se daban diversas muestras de buena voluntad, desde la igualdad de trato otorgada a los esclavos hasta la entrega de regalos y el establecimiento de una tregua pacífica en las contiendas. La alegría desbordante que las caracterizaba, acabó convirtiéndolas en unos días de jolgorio y desenfreno, peculiaridades que se han mantenido prácticamente intactas hasta hoy.
De hecho, las festividades de la antigüedad occidental tenían un carácter solar y se centraban en los equinoccios y los solsticios, aunque la diferencia de los antiguos calendarios con el actual y la dislocación provocada por la precesión de los equinoccios han causado una confusión de fechas, lo que no impide que sigamos celebrando nuestras fiestas los mismos días en que lo hacían nuestros ancestros. Y casi todos los pueblos de la antigüedad contaban con una solemne celebración nocturna, en honor a sus dioses o héroes solares, en torno al solsticio (que en latín significa “el sol se detiene” y corresponde al 21 de diciembre en nuestro calendario), el más corto del año, aquél en el cual el Sol permanecía menos tiempo en el horizonte y a partir del cual cesaba su declinación, señalando ? por tanto ? el comienzo de la victoria de la Luz sobre las tinieblas que amenazaban con cubrir la Tierra, privándola de su fuente de vida, al impedir que el Sol volviese a ascender. El fenómeno se da en forma opuesta en el hemisferio sur, en donde el 21 de diciembre es el día más largo del año.
Al considerar a estas fiestas como paganas, los cristianos desanimaron a muchos conversos que sentían la alegría con que las vivían como una necesidad.
De poco valieron las opiniones críticas de los que ? como Clemente de Alejandría ? ridiculizaban a quienes buscaban la fecha del nacimiento de Jesús, obteniendo los más dispares resultados, o de los que ? como Orígenes ? consideraban impropio festejar su aniversario “cual si fuera un rey faraón”.
Una vez más, se impuso la tendencia sincretista de la Iglesia primitiva, que ? consciente de su arraigo ? decidió, asimilar muchas fiestas, creencias y costumbres paganas, convirtiendo a numerosos dioses locales en santos, vírgenes, ángeles o demonios, y levantando sobre sus ancestrales santuarios nuevos lugares de culto cristiano. Y así, a mediados del siglo IV, se decidió fijar la celebración de la Navidad el 25 de diciembre, día en el que se había venido festejando la Epifanía y la adoración de los reyes magos, en un hábil trueque de fechas. El acierto de semejante decisión fue mayor dado que el Nuevo Testamento (al igual que algunos evangelios apócrifos) había dado a Cristo un carácter luminoso y hasta solar. El hecho sólo queda ensombrecido por la irónica paradoja de que ? según los documentos de la época ? quien verdaderamente nació un 25 de diciembre fue… ¡Nerón!
La naturaleza originalmente pagana de la celebración del 25 de diciembre como la fiesta de la Luz ? muy extendida en el mundo antiguo ? no la pone en duda ningún estudioso y, aún hoy, permanece claramente reflejada en multitud de tradiciones populares. Muchas prácticas universalmente extendidas en el mundo cristiano, como la entrega de regalos o el leño de Navidad, tienen su raíz en la celebración precristiana de esta fecha, en la cual ? encendiendo un fuego con leña ? se ayudaba mágicamente al Sol (que había llegado a su punto más bajo de manifestación anual) a recuperar su fuerza ígnea.
Hoy, la crítica neo-testamentaria no ignora que tal fecha contradice el relato evangélico. Lucas habla de unos pastores que pernoctan al aire libre, turnándose para vigilar sus rebaños; y sabemos ? por las investigaciones meteorológicas ? que la media de temperatura en Belén durante el mes de diciembre es de unos 2,8 ºC bajo cero, lo que ? teniendo en cuenta que el clima de Judea no parece haberse modificado sensiblemente durante los últimos 2000 años ? refuerza el testimonio del Talmud de que los rebaños salían a los campos desde marzo hasta principios de noviembre, permaneciendo en sus establos durante la estación invernal. Está, además, el hecho de que las heladas de tales fechas dificultarían aún más el supuesto desplazamiento de la Sagrada Familia a Belén.
Resulta curioso, no obstante, que se cuidara la coherencia de ciertas fiestas. Si la concepción de María tuvo lugar inmediatamente después de la Anunciación, que conmemoramos el 25 de marzo (nueve meses antes de Navidad) y que ? según Lucas ? sucedió al sexto mes de quedar embarazada su prima Isabel, es lógico que se celebre el nacimiento de su hijo Juan Bautista el 24 de junio, seis meces antes que el de Jesús.
¿Dónde nació Cristo?
Según el profeta Miqueas, el Mesías debía nacer en Belén. Y a Belén hace Lucas que se desplacen sus padres con motivo del censo, dejando claro que María y José vivían en Nazaret de Galilea y allí creció Jesús. A Belén se trasladan los Reyes Magos para adorarle, según Mateo. El motivo principal del censo romano ? que se realizaba en el Imperio Romano cada 14 años ? era calcular los bienes y recursos humanos con vistas a la recaudación de impuestos y al reclutamiento militar. Los eruditos han discutido hasta la saciedad sobre lo absurdo de hacer empadronarse a los ciudadanos en su lugar de nacimiento, con el formidable dislocamiento social que esto supondría, incluso para las tropas, obligadas a vigilar y ordenar el enorme tráfico, mientras que resultaría mucho más sencillo censarles en su lugar de residencia, limitándose a preguntarles dónde nacieron. Además, dado que José debería pagar los impuestos donde vivía, no tenía sentido inscribirle en Belén.
Por otra parte, es muy difícil que tal acontecimiento, con las indudables protestas que habría provocado, hubiese pasado inadvertido para cronistas rigurosos como Josefo. Finalmente, en el caso de que José hubiese debido desplazarse, lo más sensato hubiese sido dejar a Maria ? a punto de dar a luz ? en Belén, sin someterla a los indudables peligros que suponía tal viaje en aquella época. Todos estos razonamientos no impidieron que la historia del nacimiento en Belén echase raíces en la imaginación popular, hasta el punto de que se dice que ? en torno al año 50 ? circulaban por Belén árboles genealógicos de gente que pretendía estar emparentada con la familia de Jesús, a quien identificaban con el hijo del carpintero procedente de Belén.
Sin embargo, mientras Mateo dice simplemente que nació en Belén, permitiendo suponer que viviese allí su familia, en Marcos ? el más antiguo de los evangelios ? se cita a Jesús únicamente como nazareno, y en todos los demás se le liga continuamente a Nazaret, hablando de él como galileo. El evangelio de Juan explica incluso que algunos se preguntaban si el Cristo podía venir de Galilea y no de Belén, como dice la Escritura, sin molestarse en replicar tal afirmación. Por todo ello se ha mantenido que el viaje a Belén fue una forma de dar cumplimiento a la profecía.
Pero otros muchos investigadores han argumentado que Jesús nació en otro lugar de Galilea. Se basan en que Nazaret no aparece en ningún documento de la época o anterior, y en que la ciudad que hoy se conoce con ese nombre es relativamente moderna. Aunque Mateo diga que José habitó en Nazaret “para que se cumpliese lo dicho por los profetas, que habría de ser llamado nazareno”, nadie ha podido encontrar una predicción bíblica que refrende tal afirmación.
<¿Nació Cristo en una gruta, un establo, una casa o un portal? Lucas afirma que sucedió en un pesebre, imagen que ha pervivido hasta hoy, mientras Mateo habla de una casa. Pero a mediados del siglo II la tradición sitúa el nacimiento en una cueva, según Justino y Eusebio. Esta disensión tal vez se entienda a la luz de los Apócrifos de la Infancia y el Protoevangelio de Santiago, que colocan el pesebre en una gruta como ? según san Epifanio ? haría la versión original del evangelio de Lucas.
Pudo haber una razón de peso para esta supuesta modificación: la caverna evocaba demasiadas imágenes paganas. Oscura, aislada, misteriosa, la cueva posee una vocación religiosa natural. Concebida como “centro del mundo” o como vientre materno, en ella celebraban sus ritos nuestros remotos antepasados. En diversas tradiciones era un lugar que permitía pasar de la tierra hacia el cielo y viceversa. No es extraño, por tanto, que en ella nacieran algunos dioses.
Y, a raíz del Concilio de Nicea (325 dC), el primer historiador eclesiástico, Eusebio, mantuvo que Jesús había nacido en una cueva sobre la que luego se edificó un grandioso templo cristiano. Según san Jerónimo, desde tiempos de Adriano hasta Constantino, junto a Belén hubo un bosque consagrado a Adonis, dios al que se lloraba en la misma gruta donde ? en un principio ? se creía nació Jesús. Pero hay aún quienes dan la razón a Mateo cuando habla de una casa, suponiendo que el natalicio pudo tener lugar en una de las cuevas acondicionadas como hospederías u hospicios, que contaban con habitaciones espaciosas y que ? teniendo en cuenta la época ? podían ser establecimientos públicos confortables, bien alejados del portal de Belén que hoy nos imaginamos. Los críticos se han preguntado por qué no se alojaron en casa de amigos o parientes, ya que ? según Lucas ? era la ciudad natal de José.
Diversos autores han demostrado que la práctica totalidad de los detalles del nacimiento e infancia de Jesús se repite en muchos otros dioses, o salvadores de la Humanidad. En ocasiones, hasta los nombres de sus madres-vírgenes se parecen enormemente al de María: la de Buda y la del egipcio Hermes se llamaban Maia, Maya la del hindú Agni y la del siamés Codom, Myrra la de Adonis y Baco-Dionisos.
A fin de cuentas, tal vez tenga razón san Agustín cuando explica ? como ya lo hizo Orígenes 150 años antes ? que “los antiguos conocían también lo que ahora llamamos la religión cristiana, que existía ya desde los más remotos comienzos hasta que Cristo apareció en carne y hueso. Desde entonces, el nombre de Cristo fue dado a la verdadera religión”.
Enrique de Vicente
Fuente: MysteryPlanet.com.ar
Enviado por aquiles el 26 Nov 2007 | Categoría: Actualidad, Política, Historia, Sociedad, Nacionalismo
Roma.- La figura de Benito Mussolini, asesinado hace más de seis décadas, sobrevive convertida en un ícono popular, y por ello se venden por año miles de artículos con los que sus seguidores se identifican.
Sin embargo, si los compradores no hacen un uso exclusivamente privado podrían tener problemas con la actual justicia en Italia, donde una ley de 1952 recoge el “delito de apología del fascismo”. Estos sitios web, reconocibles por su estética de extrema derecha, no descuidan los detalles para la estrategia comercial, pues apenas se da el primer click, una pequeña ventana aparece para anunciar el catálogo de ofertas para Navidad.
Entre las promociones hay un “pague tres y llévese cuatro” en remeras con estampados donde abunda la bandera tricolor de Italia y el rostro de Mussolini, junto a mensajes como “Italiano se nace, no se hace” o frases célebres del fascismo como “Creer, Obedecer, Combatir”, entre otras.
En los sitios de subastas, además de estos artículos, se pueden encontrar rarezas como un autógrafo de Mussolini, en un documento oficial que también lleva la firma del rey Víctor Manuel III, o una fotocopia de su hoja militar de servicios, por la que se puede pujar desde 3,99 euros.
La fascinación por ‘Il Duce’ supone para estos comerciantes una prueba de ingenio, pues aparte de las típicas camisetas o banderas, su clientela puede hacerse con el perfume “Nostalgia”. Su frasco, con la silueta de un Mussolini que, brazo derecho en alto, saluda a la manera fascista, es uno de los nuevos productos con los que los asiduos a estos sitios pueden hacer sun particular acto de “exaltación”.
Ventas cerca del cementerio donde descansa
La sede de algunos de estos comercios en línea está en Predappio, localidad de la región oriental de Emilia-Romaña, en cuyo cementerio está el mausoleo de la familia Mussolini, donde miles de personas se concentran cada 28 de abril, fecha del fusilamiento del ex mandatario.
Precisamente es en esta fecha cuando los vendedores ambulantes que aún no se anuncian por Internet se dan cita en ese lugar para ofertar con objetos del período fascista italiano, conocido como “Ventennio” (1922-1943).
Más allá del simple objeto decorativo, la figura del “Duce’ es también una fuente de inspiración culinaria, como demuestra el restaurante ‘Il federale” que en Artena, a unos cincuenta kilómetros de Roma, ofrece un menú “mussoliniano”.
Entre banderas italianas, retratos y estatuillas, el comensal de este restaurante puede degustar una pasta “alla Balilla” -en alusión a las juventudes del movimiento- como primero o un “Medallón del Duce’ para acabar la velada. La presencia de Mussolini en el restaurante no se limita a la gastronomía, pues también tiene una selección de vinos “negros” o blancos etiquetados con su imagen que tienen nombres como “El último guerrero”.
Una botella de vino similar en un restaurante al este del país desató una discusión entre un cliente y el propietario del local que derivó en sendas denuncias, por injurias y apología del fascismo, respectivamente, y que estos días resuelven los jueces italianos. Los inmuebles que pertenecieron a la familia Mussolini son otros reclamos, esta vez turísticos, para los admiradores y curiosos que quieren conocer el estilo de vida de ‘Il Duce’.
La Villa Carpena, la casa en la periferia de Forli (noreste de Italia) que perteneció a los Mussolini es buen ejemplo de ello, pues en la actualidad es propiedad de un empresario que transformó sus estancias en un museo de recuerdo al fascismo.
Fuente original: EFE