Ecologí­a

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Crearán la primera ciudad libre de contaminación del mundo

Enviado por aquiles el 23 Ene 2008 | Categorí­a: Ciencia, Ecologí­a, Actualidad, Sociedad, Tecnologí­a

Abu Dhabi, el mayor de los Emiratos Árabes y uno de los mayores productores de petróleo del mundo, planea invertir 15.000 millones de dólares en la primera fase de una iniciativa para desarrollar energía verde y construir la planta eléctrica de hidrógeno más grande del mundo.

La inversión formará parte de la Iniciativa Masdar, una empresa creada para desarrollar energía limpia y sostenible, según ha anunciado el Príncipe Mohammed bin Zayed al-Nahayn en la Cumbre para la Energía del Futuro celebrada en el Emirato. No detalló, sin embargo, ninguna fecha concreta.

“Me gustaría remarcar el compromiso del Gobierno de Abu Dhabi hacia la Iniciativa Masdar anunciando una inversión inicial de 15.000 millones de dólares”, señaló. “El próximo mes se pondrá en marcha la ciudad Masdar, la primera ciudad libre de carbono del mundo”.

El dinero irá a parar a infraestructuras, proyectos de energía renovable como una planta solar, y mano de obra, todo ello para colocar a Abu Dhabi como el líder en el mercado de la energía limpia, dijo el sultán Al Jaber, ejecutivo de Masdar (o Compañía de Energía Futura del Abu Dhabi).

El proyecto incluye planes para empezar a construir una ciudad con emisiones de carbono cero y residuos cero de hasta 15.000 residentes en el desierto en el primer cuarto de este año. “Lograr una ciudad de carbono cero es factible”, aseguró Jaber.

A largo plazo, el proyecto albergará a 50.000 personas. La ciudad está siendo diseñada por el estudio del arquitecto británico Norman Foster.

“Se trata de un proyecto extremadamente ambicioso”, explicó Gerard Evender, socio superior del gabinete de arquitectura de Lord Foster en Londres, que ha contado con un equipo al cargo del diseño durante nueve meses. “Nos invitaron a diseñar una ciudad de carbono cero. Para este lugar adusto, necesitamos retroceder en la historia y fijarnos en cómo se adaptaban los antiguos emplazamientos a sus entornos”.

Los edificios se apiñarán como en una ‘kashba’, y el sistema de refrigeración procederá de torres eólicas que recogerán las brisas del desierto y expulsarán el aire caliente. Ningún edificio superará las cinco plantas de altura; y la ciudad estará orientada de noreste a suroeste para obtener un equilibrio óptimo de luz solar y sombra.

Se parecerá a numerosas ciudades construidas en la época de los carruajes de caballos. La mayoría de las carreteras tendrán sólo tres metros de ancho y 70 de largo, para conseguir desarrollar un microclima que mantenga el aire en movimiento; los techos permitirán que entre el aire y protegerán el interior del fuerte sol en verano.

Nadie se encontrará a una distancia superior a los 200 metros del transporte público, y las calles darán a plazas con columnatas y fuentes.

“De ninguna forma intentamos imponer una arquitectura estándar internacional en Masdar. Nos esforzamos por conseguir un equilibrio de luz y calor”, explicó Evenden. “Esta zona padece únicamente tres meses de calor extremo, y el resto del año es bastante húmeda”.

El sueño de todo arquitecto es construir una nueva ciudad, y el equipo de Foster explica que empezaron de cero. La idea se redujo a la cantidad de energía necesaria para su construcción y para vivir en dicha ciudad, dejando después que la energía solar se encargase del resto.

“Comenzaremos con una inmensa estación de energía solar que proporcione la energía suficiente para construir la ciudad. Cerca del 80% del espacio de los tejados se utilizará para generar esta energía, y dado que esperamos que la tecnología mejore según la vayamos construyendo, esperamos poder eliminar posteriormente la planta de energía solar. Digamos que tomaríamos prestada la energía del exterior, pero estamos intentando demostrar que será posible generarla toda dentro de los confines del emplazamiento”, explicó Evenden.

Fuente: El Mundo

Un nuevo peligro para el planeta: El enfriamiento global

Enviado por aquiles el 13 Ene 2008 | Categorí­a: Ciencia, Ecologí­a, Educación, Actualidad, Sociedad, Denuncias

Un centro de investigación independiente confirma una teoría de la NASA: el Sol entrará en un proceso de “hibernación” en apenas 20 ó 30 años. El nuevo ciclo solar podría provocar una peligrosa ola de frío en la Tierra.

Un centro de investigación independiente de Florida confirma una teoría anunciada por la NASA en 2006: el Sol entrará en un proceso de “hibernación” en apenas 20 ó 30 años. El nuevo ciclo solar podría provocar una “peligrosa llegada de frío” al planeta.

El supuesto consenso científico en torno a la existencia de un progresivo calentamiento global provocado por el aumento de las emisiones de CO2 a la atmósfera del planeta corre el riesgo de convertirse en una de las mayores falacias de la historia de la ciencia. Al menos, si se confirma una nueva teoría acerca del cambio climático que es totalmente opuesta a la defendida por el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC) de la Organización de Naciones Unidas (ONU). Las previsiones del IPCC apuntan a que las temperaturas a finales de este siglo aumentarán entre 1,8 y 4 grados respecto al periodo 1980-1999. Pero la realidad puede ser bien distinta: hacia el año 2030, las temperaturas podrían descender drásticamente.

El calentamiento climático que sufre el planeta, de apenas 0,017 grados centígrados al año, según las mediciones que desde 1979 realizan los satélites en diferentes niveles de la atmósfera terrestre “estimaciones mucho más precisas que las realizadas en la superficie”, podría mutar hacia el inicio de una nueva era glaciar o, al menos, de enfriamiento global. La causa de este particular proceso respondería a los distintos ciclos de actividad que cada cientos o, incluso, miles de años, registra el Sol.

Deceleración

El Space and Science Research Center (SSRC) de Florida acaba de confirmar una teoría sobre la reducción de la actividad solar avanzada por la NASA en 2006. Entonces, la entidad científica más prestigiosa del planeta en materia de investigación espacial detectó un particular fenómeno: “La superficie del Sol está experimentando importantes cambios” que podrían tener “repercusiones sustanciales sobre la futura actividad solar”. “Normalmente, el cinturón solar avanza a una velocidad media de 1 metro por segundo. Sin embargo, en los últimos años, se ha decelerado hasta los 0,75 metros por segundo en su parte norte y hasta 0,35 en el sur. Nunca hemos observado una velocidad tan baja”, afirmaba entonces la NASA. De acuerdo con esta teoría, puesto que la velocidad de dicho cinturón influye en la intensidad solar, “un cinturón lento implica una actividad solar más baja”, según los científicos del organismo espacial estadounidense.

Según la observación de los expertos, tales indicios apuntan a que el denominado “Ciclo Solar 25 comenzará a partir de 2022″, y éste implicará uno de los periodos de actividad solar “más débiles desde hace siglos”. Ahora, el SSRC de Florida acaba de confirmar la teoría anunciada por la NASA. Según el director de este organismo, John Casey, los cambios que experimenta la superficie del Sol son “el resultado de ciclos que provocan oscilaciones climáticas que varían desde el enfriamiento al calentamiento una y otra vez” en el planeta Tierra.

Por ello, “se avecina un nuevo cambio climático”, pero, a diferencia de lo defendido por la ONU y los grupos ecologistas, provocará “un periodo de intenso frío en el planeta”. El departamento que dirige Casey afirma que la alternancia de los distintos ciclos solares a lo largo de los últimos 1.100 años influye de forma directa en las temperaturas que registra la Tierra en una probabilidad superior al 90%, según el estudio de SSRC. La llegada del Ciclo 25, tal y como anunció la NASA, provocará un “enfriamiento global”. Un fenómeno que Casey no duda en denominar “hibernación solar”. De hecho, según esta misma teoría, “no resultaría extraño que se registrasen temperaturas más altas en el planeta justo antes de que éstas caigan de forma drástica”, advierte. Algo que coincidiría con el proceso de calentamiento global que acontece en la actualidad. Este organismo prevé que la “llegada de una peligrosa era glaciar” se producirá en apenas 20 ó 30 años.

Debilidades del IPCC

De confirmarse, este fenómeno desmontaría toda la teoría del calentamiento que tanta preocupación ha generado a lo largo de los últimos años, y cuya causa, según la ONU, se debe a la actividad humana: la emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera. De este modo, el supuesto consenso científico presenta, en realidad, grandes debilidades. El documental “El gran timo del cambio climático”, dirigido por el británico Martin Durkin, ya adelantaba una teoría muy similar basada en la opinión de diversos científicos repudiados por el IPCC. La Academia de Ciencias Rusa reafirmó también la importancia de la actividad solar en el clima del planeta: “Se avecina una glaciación”, advirtieron.

Las “pequeñas Edades de Hielo”

El enfriamiento climático de la Tierra debido a la relajación de la actividad solar no es nuevo: en el último milenio ha habido varios de estos ciclos bien documentados. Los últimos son el Mínimo Spörer (1420-1570), el Mínimo Maunder (1645-1715) y el Mínimo Dalton (1790-1820). En España, estos periodos glaciales en miniatura hicieron que se vieran hielos flotantes en Baleares, en la primera semana de 1697, o las reiteradas ocasiones en las que el río Ebro se congeló junto al mar, en Tortosa, en diciembre de 1506, cuando la gente lo cruzaba a pie.

Estos ciclos, cuyo frío e impacto en la agricultura fueron un grave problema para la subsistencia humana, dejó al menos algunas curiosidades celebradas. Por ejemplo, un estudio estadounidense asegura que los violines construidos al final del Mínimo Maunder por Amati, Guarneri y Stradivarius debieron su calidad no sólo a la maestría de estos luthiers, sino también a las características de la madera de los árboles que crecieron en ese periodo, lo que marcó, quizá, la diferencia en el tono y brillantez de los instrumentos.

Fuente: Expansión.com

Lobos en peligro de extinción: protegen a los últimos ejemplares europeos

Enviado por aquiles el 23 Oct 2007 | Categorí­a: Ecologí­a, Actualidad, Denuncias

Las autoridades de Macedonia declararon el lobo como una especie nacional protegida para prevenir la extinción del animal casi desaparecido en Europa, aunque chocaron con las protestas de campesinos y asociaciones de cazadores por posibles perjuicios económicos.

Un animal muy popular tanto en los mitos como en las leyendas es sin duda el lobo. Desde la antigüedad lo han asociado con brujas, demonios, hechiceros y vampiros.

Por eso ha sido objeto de una persecución implacable, hasta el punto de estar en peligro de extinción. En la actualidad hay dos especies de lobos: el gris y el rojo, del cual quedan pocos ejemplares en cautiverio.

El lobo gris ha sido un poco más afortunado, ya que gracias a varios programas de conservación se ha logrado aumentar su población. Se le puede encontrar en los bosques de Europa, en montañas y zonas desérticas de Medio Oriente, Asia, Norteamérica y México.

Los lobos son mamíferos con dientes afilados, excelente oído y fuertes patas. La garganta suele tener un collar de color negro y pueden pesar de 15 a 30 kilos. Además en cada camada pueden tener de uno a dos ejemplares.

En la montañosa Macedonia, pequeño país del sureste de Europa resultante de la desintegración de la extinta Yugoslavia, se calcula que hoy aún hay unos 800 lobos.

Antes de decidir de su protección, el Estado ofrecía a los cazadores un premio de unos 50 euros por cada lobo matado porque se consideraba un animal nocivo, y se cree que se mataban unos 150 de esos animales al año.

“Con la nueva ley hemos puesto fin a matanzas incontroladas de lobos. Creo que en el futuro podremos mantener el número que queda ahora para que no ocurra aquí lo que ha pasado en países de la Unión Europea (UE), donde casi no hay lobos en los montes”, declaró a Efe Oliver Shambevski, un diputado que propuso en el Parlamento la ley para proteger a ese carnívoro.

Los lobos en Macedonia viven en 30 camadas en las zonas montañosas en todas las partes del país, en especial en los montes más altos, como Bistra, Sar Planina, Korab y Strogovo, que superan los 2.000 metros de altura, y están en el oeste del país.

Por encima del profundo cañón del río Radika se eleva el pintoresco monte Bistra, con robles, pinos, escaramujos y rosales silvestres pintados en estos días otoñales de amarillo, rojo y verde, como los vestidos tradicionales femeninos de esta zona.

En el interior del bosque, la frescura y la humedad por la reciente lluvia anuncian la aproximación del invierno, cuando por el monte empezará a sonar el aullido del lobo.

Las asociaciones de cazadores, que aseguran que el lobo no está el peligro de extinción en Macedonia, han expresado su descontento por la decisión oficial de proteger a ese animal.

Representantes de la organización ‘Fazan’ (Faisán) explicaron que antes en invierno se solían organizar partidas de caza que contaban con cazadores extranjeros y que traían dinero.

En Bistra y otros montes del país, los cazadores mataban durante una partida hasta diez lobos, y normalmente se organizaban varias cacerías en los meses de enero y febrero.

Cuando la semana pasada el Parlamento aprobó la ley de protección del lobo, a la vez fue abolido el premio para los cazadores.

Pero no se aprobó su protección durante todo el año, bajo fuertes presiones de los granjeros, que no querían que sea protegido un animal que les causa daños, pese a que se les ofrecía recompensas económicas que procedían del presupuesto estatal.

Como compromiso, la caza de lobos será permitida en verano y otoño y este animal estará protegido durante el período de reproducción, en invierno, así como en los meses de primavera, cuando las lobas todavía dan de mamar a sus pequeños cachorros, en total la mitad de año.

‘Ahora tendremos problemas. Es en invierno cuando los lobos más atacan. El Estado no pagará la recompensa por el perjuicio, y los campesinos no podrán disparar de sus escopetas porque pueden ser castigados’, se queja Daniel Palankov, presidente de la Federación de granjeros de Macedonia.

A su vez, el diputado Shambevski insiste en que ‘la oferta a los campesinos ha sido justa: proteger al lobo, y pagar por los daños. Como no lo querían, pues tendrán que invertir ahora ellos para proteger sus pastos y poner cercas’.

La nueva ley macedonia también prohíbe la caza de halcones y de algunas razas de perros de caza.

Fuentes: EFE/Once Noticias

Buenos Aires y Río de Janeiro en peligro ante el cambio climático

Enviado por aquiles el 22 Oct 2007 | Categorí­a: Ciencia, Ecologí­a, Actualidad

De las 33 ciudades que tendrían al menos 8 millones de habitantes en el 2015, 21 son altamente vulnerables, de acuerdo con un informe del Worldwatch Institute.

Buenos Aires, Río de Janeiro, Nueva York y Los Angeles figuran entre una veintena de ciudades de todo el mundo que enfrentan peligros por el aumento del nivel de los mares y otros desastres naturales relacionados con el cambio climático global.

Según el informe “El estado del mundo 2007: nuestro futuro urbano”, los niveles del mar subieron entre 9 y 20 centímetros en la última década. Los especialistas predicen que este aumento perdurará, llegando a los 88 centímetros en el 2100.

La investigadora Zoe Chafe destacó la importancia de prestar atención a los pequeños eventos. Los desastres naturales ya se presentan como algo cotidiano, dejaron de ser “extrañas e impredecibles tragedias”, según subrayó el diario All headline news.

“Esto representará una bisagra para que se tome conciencia, actúen correctamente los gobiernos y se les dé poder a quienes están en riesgo”, explicó la especialista.

Además de Buenos Aires y Río de Janeiro, integran la lista Bangladesh; Shanghai y Tianjin en China; Alejandría y El Cairo en Egipto; Mumbai y Kolkata en India; Yakarta en Indonesia; Tokio y Osaka-Kobe en Japón; Lagos en Nigeria; Karachi en Paquistán; Bangkok en Tailandia, y Nueva York y Los Angeles en Estados Unidos, de acuerdo con estudios de las Naciones Unidas y otros organismos.

Más de la décima parte de la población mundial de 6430 millones de personas viven en áreas bajas que corren riesgos por el cambio climático, sostienen expertos estadounidenses y europeos. Los países con más riesgos, en orden descendente son China, India, Bangladesh, Vietnam, Indonesia, Japón, Egipto, Estados Unidos, Tailandia y las Filipinas.

Fuente: El Universal

Los mares se saturan de dióxido

Enviado por aquiles el 20 Oct 2007 | Categorí­a: Ciencia, Ecologí­a, Actualidad, Denuncias

La cantidad de dióxido de carbono que absorben los océanos se ha reducido, según un equipo de científicos que estudió el fenómeno durante más de una década.

Los investigadores de la Universidad de East Anglia determinaron la absorción del gas mediante más de 90.000 medidas hechas desde barcos mercantes equipados con instrumentos automáticos.

El resultado de su estudio muestra que la absorción de dióxido de carbono en el Atlántico Norte se redujo a la mitad entre mediados de los 90 y 2005.

Muchos científicos creen que el calentamiento global puede empeorar si los océanos absorben menos gases que causan el efecto invernadero.

Los investigadores de la Universidad de East Anglia reconocieron que los resultados de su estudio (publicado en la Revista de Investigaciones Geofísicas) son sorprendentes y preocupantes porque hacen pensar que, con el tiempo, los mares se verán saturados con nuestras emisiones.

Mares “saturados”

El analista de la BBC para asuntos ambientales Roger Harrabin señaló que los investigadores “no saben si la variación se debe al cambio climático o a causas naturales”.

Harrabin advirtió que si los mares se saturan de dióxido de carbono y otros gases “nuestras emisiones calentarían la atmósfera”.

Sólo la mitad del dióxido de carbono que se emite permanece en la atmósfera, y el resto termina en depósitos de carbono.

Hay dos tipos de depósitos de carbono en la naturaleza: los océanos y la biósfera, que absorben la cuarta parte de las emisiones de dióxido de carbono.

Fuente: BBC Mundo

¿Cómo sería el mundo sin humanos?…

Enviado por aquiles el 16 Oct 2007 | Categorí­a: Ciencia, Ecologí­a, Educación, Literatura

El nuevo libro “El mundo sin nosotros” realiza un ejercicio especulativo donde imagina cómo sería un mundo donde el ser humano se ha extinguido. Aquí algunas de las conclusiones obtenidas.

Imagine por un momento que un día se despierta y descubre que es el único habitante de la Tierra. De la noche a la mañana, la totalidad de la humanidad se ha evaporado por arte de magia. Si vive en una ciudad, descubrirá que las calles están vacías, los automóviles detenidos, aunque los ciclos de los semáforos prosigan. Las chimeneas de algunas fábricas en las afueras siguen echando humo, pero ya no hay nadie en su interior. Las luces de emergencia nocturnas siguen vigentes en los edificios de las grandes compañías, hospitales, grandes almacenes? y los paneles luminosos de los anuncios comerciales se encienden y apagan como si nada. Se siente alarmado, presa de una mezcla indefinible de soledad y cosas que funcionan solas. Enciende los interruptores de su casa. Aún hay luz. La nevera funciona. Pero la radio escupe un siseo, sin voces ni música, y lo mismo sucede con la televisión: una carta de ajuste, o simple nieve electrostática.

Y se pregunta: ¿qué va a ocurrir? ¿Persistirá el suministro eléctrico? ¿Hasta cuándo? Intuye que no va a tener problemas en alimentarse; bastará romper las cerraduras de cualquier comercio. ¿Y qué va a suceder dentro de un año?, ¿y de diez? O quizá, en su imaginación, pueda transportarse al futuro, un siglo hacia adelante, o pongamos diez siglos, cientos de miles de años, millones de años. ¿Cómo cambiará el mundo, las ciudades, los animales y el clima? ¿Podría la naturaleza curarse del indudable daño cometido por el hombre? Sin duda, se trata de un experimento de la ecología imposible de realizar. Para encontrar una respuesta, Alan Weismann, profesor de periodismo científico de la Universidad de Arizona y reputado escritor de ensayos científicos en revistas como Discover o The New York Times, decidió consultar con decenas de expertos en ecología, biología de la extinción e ingenieros, y agrupar todas las respuestas en un libro que acaba de ver la luz en Estados Unidos, The world without us (El mundo sin nosotros. Editorial Debate).

Llegará un momento en que los interruptores de la luz no funcionen. La mayoría de las centrales eléctricas tienen sistemas de seguridad que cortan el funcionamiento si detectan que no existe mantenimiento por parte de los seres humanos. Las térmicas que queman carbón o petróleo para producir electricidad serían las primeras en pararse. En cuanto a las centrales hidroeléctricas, una tormenta puede jugar una mala pasada en cualquier momento; las ramas y desperdicios que recibe una presa podrían obstaculizar la salida de agua y la producción eléctrica. Weismann describe el caso de la ciudad de Panamá, donde “los seres humanos controlan la fuerza del caudal del río Chagres para ver cuándo tienen que abrir las esclusas y dejar pasar el agua”. Sin ese control, la electricidad no tardaría en esfumarse. Cuestión de pocos días.

Si usted viviera en una ciudad alimentada por una central nuclear, es posible que consiguiera un poco de tiempo extra de energía, aunque el precio le saldría caro. Sin mantenimiento, una nuclear corta el suministro de electricidad, aunque lo último en dejar de funcionar dentro de su sistema nervioso sería el circuito de agua que refrigera el reactor. La central de Palo Verde, en EE UU, es una de las más modernas, y dispone de generadores diésel capaces de mantener vivo este circuito durante siete días. Después, sin agua que lo enfríe, el reactor se fundiría. Las 441 plantas nucleares que existen en el mundo entrarían, una a una, en piloto automático, y se quemarían, liberando su contenido radiactivo a la atmósfera. Y sólo han transcurrido diez días desde que empezó la pesadilla: ahora, el mundo que antes conocía está a oscuras. Y su aire es mucho más radiactivo.

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La extinción de las abejas: un fenómeno que amenaza al ecosistema

Enviado por aquiles el 19 Sep 2007 | Categorí­a: Ciencia, Ecologí­a, Actualidad

Las abejas mueren por millones desde hace algunos meses. Su desaparición podría estar anunciando el fin de la especie humana. Se trata de una epidemia increíble, de una violencia y de una amplitud asombrosa, que se esté extendiendo de colmena en colmena por todo el planeta. Nacida de un criadero de Florida durante el último otoño, se extendió primero a la mayoría de los estados de Norteamérica, luego a Canadá y Europa, llegando a contaminar Taiwán en abril pasado. Se repite el mismo escenario en todas partes: por millares, las abejas abandonan las colmenas, para nunca regresar a ellas. No hay cadáveres en las proximidades, ni predadores a la vista, sólo nuevos ocupantes prontos a ocupar los hábitats abandonados

En algunos meses, entre el 60 y el 90% de las abejas se volatilizaron en los Estados Unidos, en donde las últimas estimaciones arrojan cifras de 1.5 millones (sobre un total de 2.4 millones de colmenas) de colonias que han desaparecido en los 27 estados. En Québec, falta el 40% de las colmenas.

En Alemania, según la asociación nacional de los apicultores, un cuarto de las colonias fue diezmado, con pérdidas de hasta el 80% en algunos criaderos. Lo mismo en Suiza, en Italia, en Portugal, en Grecia, en Austria, en Polonia, en Inglaterra, en donde el síndrome fue bautizado “fenómeno María Celeste”, en referencia a la embarcación cuya tripulación se volatilizó en 1872. En Francia, en donde los apicultores han sufrido graves pérdidas desde 1995 (entre 300.000 y 400.000 abejas por año) hasta que fuera prohibido el pesticida incriminado, el Gaucho, para los campos de maíz y de girasol, la epidemia volvió a ocasionar pérdidas, con mucha mayor fuerza, siendo de entre un 15 y un 95%, según el criadero.

“Síndrome del colapso”

Legítimamente preocupados, los científicos han hallado un nombre a la medida de estas deserciones masivas: el “síndrome del colapso” ó “colony collapse disorder”. Tienen motivos para estar preocupados: 80% de las especies vegetales necesitan de las abejas para ser fecundadas. Sin ellas, no hay polinización, ni prácticamente frutas, ni verduras. “Tres cuartas partes de los cultivos que alimentan a la humanidad necesitan de ellas”, resume Bernard Vaisiére, especialista en polinizadores en el INRA (por su sigla en francés; Instituto Nacional de Investigación en Agronomía). Datando su llegada a la tierra de 60 millones de años antes que el hombre lo hiciera, Apis mellifera (la abeja de la miel) es tan indispensable para la economía del hombre como lo es para su supervivencia. En los Estados Unidos, en donde 90 plantas alimenticias son polinizadas por las abejas libadoras, las cosechas que dependen de ellas son evaluadas en 14 millones de dólares.

¿Los pesticidas son los responsables? ¿Un nuevo microbio? ¿La multiplicación de los emisiones electromagnéticas alteran las nanopartículas de magnetita presentes en el abdomen de las abejas? “Más bien una combinación de todos esos agentes”, asegura el profesor Joe Cummins de la Universidad de Ontario. En un comunicado publicado este verano por el IsiS (Institute of Science in Society), una ONG con sede en Londres, conocida por sus posturas críticas respecto del curso del avance científico, afirma que “los índices sugieren que hongos parásitos usados para la lucha biológica y ciertos pesticidas del grupo de los neonicotinoides interactúan sinérgicamente entre ellos y provocan la destrucción de las abejas”. Para evitar los rociamientos incontrolables, las nuevas generaciones de insecticidas recubren las semillas para penetrar de forma sistemática en toda la planta, hasta el polen que las abejas llevan hasta las colmenas, a las que envenenan.

Incluso a una baja concentración, afirma el profesor, la utilización de este tipo de pesticidas destruye las defensas inmunológicas de las abejas. Por efecto cascada, intoxicadas por el principal principio activo utilizado -el imidaclopride (habilitado en Europa pero largamente cuestionado en Estados Unidos y en Francia, es distribuido por Bayer bajo diferentes marcas: Gaucho, Merit, Admire, Confidore, Hachikusan, Premise, Advantage…)-, las abejas libadoras se tornan vulnerables a la actividad insecticida de los agentes patógenos fúngicos pulverizados de forma complementaria sobre los cultivos.

Libadoras apáticas

Como evidencia, estima el investigador, hongos parásitos de la familia de los Nosema se encuentran presentes en muchos enjambres en curso de destrucción en donde se encontró a las abejas libadoras, apáticas, infectadas por media docena de virus y microbios.

La mayoría de las veces, estos hongos son incorporados en los pesticidas químicos para combatir las langostas (Nosema locustae), ciertas polillas (Nosema bombycis) o el piral o taladro del maíz (Nosema pyrausta). Pero viajan también a través de las vías abiertas por los cambiantes mercados, como fue el caso del Nosema ceranae, un parásito transportado por las abejas de Asia que contaminó a sus congéneres occidentales, matándolas en algunos días.

Esto acaba de ser demostrado a partir de un estudio que ha realizado sobre el ADN de varias abejas el equipo de investigación de Mariano Higes instalado en Guadalajara, una provincia el este de Madrid famosa por ser la cuna de la industria española de miel. “Este parásito es el más peligroso de la familia, explica. Puede resistir bien tanto al calor como al frío e infecta un enjambre en tan sólo dos meses. Pensamos que un 50% de nuestras colmenas se encuentran infectadas”. Ahora bien, España, que cuenta con 2,3 millones de colmenas, es el hogar de un cuarto de las abejas domésticas de la Unión Europea.

El efecto cascada no se detiene allí: de la misma manera, entrará en juego entre los hongos parásito y los biopesticidas producidos por las plantas genéticamente modificadas, asegura el profesor Joe Cummins. Acaba de demostrar también que las larvas de piral del maíz infectadas por Nosema pyrausta presentan una sensibilidad cuarenta y cinco veces más elevada a ciertas toxinas que las larvas sanas. “Las autoridades encargadas de la reglamentación han abordado la desaparición de las abejas desde una mirada estrecha, limitada, ignorando la evidencia a partir de la cual los pesticidas actúan en sinergia junto a otros elementos devastadores”, acusa para concluir.

No se trata solamente de dar la voz de alarma. Sin una prohibición masiva de pesticidas sistémicos, el planeta corre el riesgo de asistir a un nuevo síndrome de destrucción, temen los científicos: el de la especie humana.

Hace cincuenta años, Einstein había ya insistido sobre la relación de dependencia que une a las abejas libadoras con el ser humano: “Si las abejas desparecieran del planeta, había predicho, al hombre sólo le restarían cuatro años de vida”.

Fuente: Les Echos - Artículo traducido por María Eugenia Jeria

El crecimiento del nivel de los mares sería incontrolable

Enviado por aquiles el 16 Sep 2007 | Categorí­a: Ciencia, Ecologí­a, Actualidad

El profesor Stefan Rahmstorf, un famoso climatólogo, ha revelado en una conferencia pública en la Universidad de Nueva Gales del Sur (Australia), que las elevaciones del nivel del mar causadas por el calentamiento global son más altas que las publicadas a principios de este año por el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático.

El profesor Rahmstorf, del Instituto de Potsdam para la Investigación del Impacto Climático (Alemania), ha sido invitado a Sydney por el Centro de Investigaciones del Cambio Climático, dependiente de la Universidad de Nueva Gales del Sur, un centro dirigido de manera conjunta por los profesores Andy Pitman y Matthew England.

El profesor England ha advertido que el calentamiento global causado por la quema de combustibles fósiles, y la consecuente acumulación del dióxido de carbono en la atmósfera, podría llevar a efectos imprevisibles, no lineales, en el clima.

“Los efectos combinados del calentamiento oceánico y la fusión de los casquetes de hielo polares debilitarán la circulación de retorno del agua de los océanos, que es vital para la absorción del dióxido de carbono y la consecuente amortiguación de los efectos del calentamiento global”, alerta England, quien ha realizado investigaciones pioneras para desentrañar algunos de los entresijos de la relación del Océano Antártico con los efectos del cambio climático en el hemisferio sur. “Si se entorpecen o detienen en una magnitud demasiado elevada los efectos amortiguadores de la circulación de retorno del océano, esto podría causar efectos climáticos catastróficos en el planeta”.

“La elevación del nivel del mar es uno de los impactos más serios a largo plazo del calentamiento global”, subraya Rahmstorf. “La información más reciente revela que los niveles del mar están subiendo un cincuenta por ciento más rápido que lo predicho en el informe del 2001 del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático. “Si el calentamiento global sigue adelante, podemos acabar viendo la fusión de las voluminosas capas de hielo que cubren la Antártida occidental. Por sí solo, esto ya podría causar que los niveles globales del mar subieran de 5 a 7 metros, lo cual acarrearía una inmensa devastación”.

La combinación de lluvias más elevadas y la elevación del nivel del mar, provocaría, en el litoral asiático del Pacífico, graves desastres cuyas víctimas, que se contarían por millones, se verían forzadas a abandonar sus hogares, convirtiéndose en refugiados del clima. Según las estimaciones de la ONU, unos 150 millones de personas viven a menos de un metro de altura por encima del nivel máximo del agua alcanzado con la marea alta, y unos 250 millones lo hacen a menos de cinco metros. Las consecuencias potenciales del cambio climático incluyen por tanto inundaciones de mayor alcance, que acarrearán pérdidas inexorables de propiedades y también el riesgo de pérdidas humanas, la destrucción de una parte importante de la infraestructura costera, la desaparición de playas, y cuantiosos daños en los humedales.

Fuente: www.amazings.com

Emergen nuevas islas ante la reducción del hielo ártico

Enviado por aquiles el 22 Ago 2007 | Categorí­a: Ecologí­a, Actualidad

NY ALESUND, Noruega (Reuters) - Islas anteriormente desconocidas están apareciendo a medida que el helado mar del Ártico disminuye hasta niveles históricos, lo que ha generado dudas sobre si el calentamiento global está superando las previsiones de la ONU, dijeron expertos.

Osos polares y focas también han sufrido este año en el archipiélago noruego de Svalbard, debido a que el hielo marino del que dependen para pescar se ha derretido mucho antes de lo normal.

“Las reducciones de nieve y hielo se están dando a una velocidad alarmante”, dijo la ministra de Medio Ambiente de Noruega, Helen Bjoernoy, en un seminario que comenzó el lunes en Ny Alesund, a 1.200 kilómetros del Polo Norte, al que asistieron 40 científicos y políticos.

“Esta aceleración podría ser más rápida de lo predicho” este año por un comité de cambio climático de la ONU, destacó la ministra a los periodistas que asistieron al encuentro.

Ny Alesund se define como el asentamiento permanente localizado más al norte del mundo, y es una base de investigación en el Ártico.

El panel de la ONU de 2.500 científicos dijo en febrero que el hielo veraniego del mar podría casi desaparecer del Ártico para finales de este siglo.

También señaló que el calentamiento de los últimos 50 años “era posiblemente” consecuencia de los gases de efecto invernadero.

El deshielo de glaciares que se extienden hasta el mar cerca de Svalbard ha revelado varias islas que no aparecen en los mapas.

El peligro que ocultan los biocombustibles

Enviado por aquiles el 29 Jun 2007 | Categorí­a: Ciencia, Ecologí­a, Actualidad, Denuncias

Quiero compartir este artículo que encontré en la Red, y que revela los gravísimos peligros que se ocultan detrás de los biocombustibles. Si lo leen con atención, comprenderán que muy lejos de ser una solución al problema ambiental, este tema puede ser el que termine de desatar el caos mundial que desde hace décadas está latente.

Como dice el proverbio, conocer los problemas es el primer paso para resolverlos.

Aquiles

Bicombustibles: ¿Bio o Business?

(EcoPortal) - Estamos ante el diseño de una nueva estrategia de reproducción por parte del neoliberalismo, que está tomando el control de los sistemas alimentarios. Se está produciendo la alianza inédita de multinacionales petroleras, biotecnológicas, de autos, los grandes mercaderes de granos y algunas instituciones conservacionistas que van a decidir cuáles van a ser los grandes destinos de los paisajes rurales de América Latina.

Estamos ante una formidable campaña global para acelerar la producción de biocombustibles a partir de la soja, el maíz o la caña de azúcar en reemplazo de los derivados del petróleo. La justificación se fundamenta en una realidad cruda: la contaminación del medio ambiente. Y así, subidos a la cresta de la ola ambientalista, los mayores contaminadores del planeta lanzan su nueva ofensiva.

La cumbre de la Unión Europea aprobó que en el 2020 un 10% del consumo total de energía provenga de biocombustibles. Estados Unidos está inaugurando una destilería para combustibles vegetales por semana: ya están funcionando 120. Y las mismas empresas multinacionales que inventaron los transgénicos -llámense Monsanto, Nidera y Cargill-, además del potentado George Soros y otros, anuncian fuertes inversiones en destilerías y en la creación de nuevas semillas.

Para completar la rueda del negocio, George Bush se reunió en marzo con las tres empresas automotoras más grandes -General Motors, Ford y Chrysler- para “adaptar sus productos a la nueva generación de biocombustibles”.

Argentina también se subió a la nueva ola. Este febrero fue reglamentada la ley 26.093 que crea un régimen de desgravaciones e incentivos para la producción de biocombustibles. Las consecuencias no se han hecho esperar. En el último año el precio internacional del maíz más que se duplicó. Estados Unidos, principal productor mundial del grano, lo vende a México un 150% más caro. Por lo tanto, el precio de la tortilla, alimento básico de los mexicanos, se elevó abruptamente y provocó masivas protestas. Para muchos, fue el primer campanazo.

Lester Brown, director del Earth Policy Institute y ex funcionario de varios gobiernos estadounidenses, advirtió: “La cantidad de cereal que se necesita para llenar un tanque de 25 galones (casi 100 litros ) con etanol una sola vez alcanza para alimentar a una persona un año entero”. Por eso -añadió- “la competición por los granos entre los 800 millones de automovilistas y los 2.000 millones de personas más pobres que hay en el mundo puede conducir a revueltas populares”.

También en Argentina se sienten los altos precios del maíz en los bolsillos del consumidor. Se encareció la tierra y, por ende, subirán los costos de todos los sembrados. La polémica está abierta.

Los movimientos sociales lanzan voces de alerta y no son pocos los investigadores con visiones muy distintas a las planteadas por las petroleras ahora devenidas destiladoras del combustible verde. El periodista británico George Monbiot, por ejemplo, hizo cálculos y descubrió que “para mover solamente nuestros coches y autobuses con biodiesel se requerirían sembrar 25,9 millones de hectáreas. Sin embargo, existen en el Reino Unido solo 5,7 millones de hectáreas. Si esto sucediese en toda Europa, las consecuencias sobre el suministro de alimentos serían desastrosas”.

Ricardo Mascheroni, investigador de la Universidad Nacional del Litoral, también hizo cálculos: “si hoy el mundo abandonara la quema de hidrocarburos y pasase a los biocumbustibles, se necesitarían plantar una cantidad de hectáreas equivalentes a varios planetas”. El Ingeniero Miguel Baltanás, investigador superior del CONICET, apuntó además que para incorporar biodiesel en un porcentaje de tan sólo el 2%, “sería necesario emplear el 50% de la producción mundial de aceites vegetales”. “De esto podemos inferir -añade Marcheroni- que si el porcentaje fuera del 4% del total, deberíamos usar todos los aceites vegetales que se producen en el mundo”.

Lo que está en juego es una concepción sobre lo que vendrá: ¿business o alimentos para toda la humanidad? Lo cierto es que el negocio de las multinacionales amenaza con exterminar territorios alimentarios. Y por lógica consecuencia, habrá más hambre y más devastación ambiental. Porque además los biocombustibles, tal como están planteados, no mitigarán el cambio climático: “La combustión de biodiesel -nos señala el ingeniero Baltanás- produce más óxidos de nitrógeno, los que en la atmósfera producen un efecto invernadero 24 veces superior al de dióxido de carbono”.

La conclusión a la que llegan entonces Mascheroni y otros es la siguiente: “¿En dónde vamos a producir alimentos, si tendremos que tapizar de soja, maíz y otros monocultivos hasta los canteros de las casas? Estamos frente a otra propuesta colonial de multinacionales que además de la soja, su aceite o el biodiesel que se exporta, se llevan el agua y los nutrientes del suelo y nos dejan la contaminación, la desertificación, la aniquilación de biodiversidad y la pérdida de calidad de vida. Un negocio redondo”.

Miguel Angel Altieri, doctor en agroecología y profesor en la Universidad de Berkeley, California, considerada uno de las mayores de la investigación del medio ambiente en relación con los movimientos sociales, denunció qué hay detrás del proyecto sobre biocombustibles.

Señaló: “Los biocombustibles son una tragedia ecológica y social. Con su producción se creará un problema muy grande de soberanía alimentaria, ya que hay miles de hectáreas de soja, caña de azúcar y palma africana que se van a expandir, lo que va a producir una deforestación masiva. Esto ya está pasando en Colombia y en el Amazonas. Además va a aumentar la escala de producción de monocultivos mecanizados, con altas dosis de fertilizantes y específicamente Atrazina, que es un herbicida muy nocivo con irrupción endocrina”.

“El desarrollo de los biocombustibles no tiene ningún sentido energético, ya que todos los estudios que se han hecho demuestran que se necesita más petróleo para fabricar biocombustible. Por ejemplo, en el caso del etanol de maíz se necesitan 1,3 kilocalorías de petróleo para producir una kilocaloría de bioetanol. Estamos ante el diseño de una nueva estrategia de reproducción por parte del neoliberalismo, que está tomando el control de los sistemas alimentarios. Se está produciendo la alianza inédita de multinacionales petroleras, biotecnológicas, de autos, los grandes mercaderes de granos y algunas instituciones conservacionistas que van a decidir cuáles van a ser los grandes destinos de los paisajes rurales de América Latina.”

“Para que Estados Unidos produzca todo el etanol que necesita para reemplazar su petróleo, debería cultivar seis veces su superficie. Entonces, está claro que lo van a hacer en los países de América Latina y, de hecho, ya están en camino. Se trata de un colonialismo biológico”.

Fuente: EcoPortal - Artículo del Sr. Arturo M. Lozza

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