Ciencias Alternativas
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Enviado por aquiles el 12 Feb 2008 | Categoría: Ciencia, Educación, Tecnología, Ciencias Alternativas
¿Realidad o ficción?
En la novela de H.G. Wells, La Máquina del Tiempo, nuestro protagonista saltó a una silla especial con luces parpadeantes, giró unos pocos mandos, y se vio catapultado algunos cientos de miles de años al futuro, donde Inglaterra había desaparecido mucho tiempo atrás y estaba ahora habitada por extrañas criaturas llamadas Morlocks y Eloi. Esto puede haber creado una gran obra, pero los físicos siempre se han burlado de la idea de los viajes en el tiempo, considerándolo reino de excéntricos, místicos, y charlatanes, y con buenas razones.
Sin embargo, unos avances bastante importantes en la gravedad cuántica están revitalizando esta teoría; se está convirtiendo en el juguete de los físicos teóricos que escriben en las páginas de la revista Physical Review. Un persistente problema en el viaje en el tiempo es que está plagado de distintos tipos de paradojas. Por ejemplo, está la paradoja del hombre sin padres, es decir, ¿Qué pasa cuando vuelves atrás en el tiempo y matas a tus padres antes de que hayas nacido?. Pregunta: Si tus padres murieron antes de que nacieras, entonces ¿cómo podrías haber nacido para matarlos en primer lugar?.
Está también la paradoja del hombre sin pasado. Por ejemplo, digamos que un joven inventor intenta sin éxito construir una máquina del tiempo en su garaje. De pronto, un hombre mayor aparece de ninguna parte y le da al joven el secreto para construir la máquina del tiempo. El joven entonces se convierte en alguien extremadamente rico jugando en el mercado de valores, carreras, y eventos deportivos debido a que conoce el futuro. Entonces, cuando es viejo, decide hacer un viaje final hacia el pasado y darle el secreto del viaje en el tiempo a su yo más joven. Pregunta: ¿De dónde vino la idea de la máquina del tiempo?.
No es sorprendente que el viaje en el tiempo siempre haya estado considerado como un imposible. Después de todo, Newton creía que el tiempo era como una flecha; una vez disparada, permanecía en una línea recta inamovible. Un segundo en la Tierra era un segundo en Marte. Relojes dispersos por todo el Universo latirían al mismo ritmo. Einstein nos dio una imagen mucho más radical. De acuerdo con Einstein, el tiempo es más como un río, que serpentea alrededor de estrellas y galaxias, acelerando y decelerando cuando pasa alrededor de cuerpos masivos. Un segundo en la Tierra NO es un segundo en Marte. Relojes dispersos a través del Universo latirían a su propio ritmo distante.
Sin embargo, antes de que Einstein muriera, se vio frente a un embarazoso problema. El vecino de Einstein en Princeton, Kurt Goedel, quizá el Lógico Matemático más grande de los últimos 500 años, encontró una nueva solución a las propias ecuaciones de Einstein ¡que permitían el viaje en el tiempo! El “río del tiempo” ahora tenía remolinos en los cuales podría curvarse sobre sí mismo en un círculo. La solución de Goedel era bastante ingeniosa: postuló un Universo repleto de un fluido rotante. Cualquiera que anduviese a lo largo de la dirección de rotación se encontraría de vuelta en el punto inicial, ¡pero antes en el tiempo!.
En sus memorias, Einstein escribió que estaba preocupado porque esta ecuación contenía soluciones que permitían el viaje en el tiempo. Pero por fin concluyó: el Universo no rota, se expande (es decir como en la Teoría del Big Bang) y por esto la solución de Goedel podría ser desestimada por “razones físicas”. (Aparentemente, si el Big Bang fuese rotacional, ¡sería posible viajar en el tiempo por el Universo!).
Entonces en 1963, Roy Kerr, un matemático neozelandés, encontró una solución de las ecuaciones de Einstein para un agujero negro rotacional, el cual tendría propiedades inverosímiles. El agujero negro no colapsaría en un punto (como se pensaba previamente) sino en un anillo giratorio (de neutrones). El anillo circularía tan rápidamente que la fuerza centrífuga mantendría al anillo fuera del colapso gravitacional. El anillo, entonces, actuaría como el Espejo de Alicia. Cualquiera que camine a través del anillo no moriría, sino que podría pasar a través del anillo a un Universo alternativo. Desde entonces, se han encontrado cientos de otras soluciones de “agujeros de gusano” en las ecuaciones de Einstein. Estos agujeros de gusano conectan no solo dos regiones del espacio (de aquí su nombre) sino también dos regiones del tiempo. En principio, pueden ser usados como máquinas del tiempo.
Recientemente, los intentos de sumar la Teoría Cuántica y la gravedad (y de aquí crear la “Teoría del Todo”) nos ha dado algún entendimiento sobre los problemas de las paradojas. En la Teoría Cuántica, podemos tener múltiples estados de cualquier objeto. Por ejemplo, un electrón puede existir simultáneamente en diferentes órbitas (un hecho que es responsable de darnos las Leyes de la Química). De forma similar, el famoso gato de Schrodinger podría existir a la vez en dos posibles estados: muerto y vivo. Por esto al volver atrás en el tiempo y alterar el pasado, estamos simplemente creando un Universo paralelo. De modo que cambiaremos el pasado de alguien, digamos salvando a Abraham Lincoln de ser asesinado en el Teatro Ford, pero nuestro Lincoln permanecerá muerto. De esta forma, el río del tiempo se divide en dos ríos separados. ¿Pero esto significa que seremos capaces de saltar en la máquina de H.G. Wells, girar un mando, y lanzarnos varios cientos de miles de años a la Inglaterra del futuro?. No. Hay un número de difíciles obstáculos que superar.
Primero, el problema principal de la energía. Del mismo modo que un coche necesita gasolina, una máquina del tiempo necesita una fabulosa cantidad de energía. O se tiene la energía de una estrella, o se busca algo llamado “materia exótica” (la cual cae hacia arriba más que hacia abajo) o buscar una fuente de energía negativa. (Los Físicos pensaban que la energía negativa era imposible. Pero se han verificado experimentalmente pequeñas cantidades de energía negativa mediante algo llamado el Efecto Casimir, es decir, la energía creada por los discos paralelos). Todas estas son extremadamente difíciles de conseguir en grandes cantidades, ¡al menos por unos cuantos siglos!.
Entonces tenemos el problema de la estabilidad. El agujero negro de Kerr, por ejemplo, puede ser inestable si se cae a través de él. De forma análoga, los efectos cuánticos pueden crear y destruir el agujero negro antes de entrar en él. Por desgracia, nuestras matemáticas no son lo bastante potentes para dar respuesta a estas cuestiones de estabilidad debido a que se necesita una “Teoría del Todo” que combine ambas, las fuerzas cuántica y de la gravedad. En la actualidad, la Teoría de supercuerdas en el principal candidato para tal teoría (de hecho, es el ÚNICO candidato; no tiene rivales después de todo). Pero la Teoría de supercuerdas, que casualmente es mi especialidad, es aún difícil de resolver por completo. La teoría está bien definida, pero nadie en la Tierra es lo bastante inteligente como para resolverla.
Lo bastante interesado, Stephen Hawking en una ocasión se opuso a la idea del viaje en el tiempo. Incluso reivindicó que tenía una evidencia “empírica” contra esto. Si el viaje en el viaje en el tiempo existía, dijo, entonces tendríamos que estar siendo visitados por turistas del futuro. Dado que no vemos turistas del futuro, podemos concluir: el viaje en el tiempo es imposible. Debido a la enorme cantidad de trabajo hecho por los físicos teóricos en los últimos 5 años más o menos, Hawking ha cambiado desde entonces su pensamiento, y ahora cree que el viaje en el tiempo es posible (aunque no necesariamente práctico). Además, quizás simplemente no somos muy interesantes para estos turistas del futuro. Cualquiera que pueda tener la energía de una estrella nos consideraría muy primitivos. Imagina a tus amigos cruzando una colina de hormigas. ¿Se agacharían hacia las hormigas y les darían regalos, medicinas, libros y energía?. ¿O alguno de tus amigos tendría el extraño impulso de pisar algunas de ellas?…
Autor: Dr. Michio Kaku
Traductor: Manuel Hermán
Site: mkaku.org
Enviado por aquiles el 31 Ene 2008 | Categoría: Ciencia, Filosofía y Religión, Ciencias Alternativas, Esoterismo, Mitos y Leyendas
En todo el planeta se escuchan historias sobre un mundo paralelo, habitado por seres semejantes a nosotros, pero que se dejan ver en contadas ocasiones. A veces se afirma que tal o cual humano ha estado allí: en la Tierra de la Eterna Juventud. Pero ¿se trata sólo de un mito o realmente existen los universos paralelos y las puertas de acceso que únicamente descubren unos pocos privilegiados?
Si alguna vez tiene la oportunidad de viajar al Landerdale escocés posiblemente tenga la oportunidad de escuchar la historia de Tomás de Erceldonne, a quien en vida llamaron “el Verídico” y “el Versificador”: un poeta de prestigio que vivió bajo el reinado de Alejandro III, rey de Escocia. Al menos en lo fundamental, su fama se debía mucho más a su condición de vidente que a su talento lírico. Sus acertadas predicciones le valieron la admiración de sus compatriotas.
Sin duda, el hecho de que se tratara de un hombre culto y de éxito social otorga especial interés a sus afirmaciones, puesto que en su caso debemos descartar que éstas respondieran a la voluntad de obtener el reconocimiento público de sus méritos. Semejante relato sólo podía dañar su reputación adhiriéndole la etiqueta de mitómano extravagante. Sin embargo, según su propio testimonio, en una ocasión se vio envuelto en una serie de acontecimientos misteriosos, que muchos autores no han dudado de calificar de acceso a una “discontinuidad en la trama espacio-temporal”: una rotura en el tejido dimensional que le habría llevado a un mundo paralelo. Y, en cualquier caso, incluso si es del todo escéptico respecto a esta posibilidad, hay que reconocer que Erceldonne debió estar muy convencido para arriesgar su impecable fama comunicando estas experiencias.
Cierto día, mientras paseaba por los bosques de Huntlybank, próximos al célebre monasterio escocés de Melrose, Tomás vio llegar a una hermosa mujer montada a caballo. Impresionado en un primer momento por la belleza de la dama, no tardó mucho en reponerse y comenzar a cortejarla. Ella contestó a los requerimientos advirtiéndole que, si accedía a sus pretensiones, debería convertirse en su esclavo. Lo que hasta el momento era una escena bucólica se convirtió repentinamente en un suceso extraño e incluso aterrorizante.
La mujer cambió de aspecto instantáneamente para transformarse en una anciana deforme. Tomás no se echó atrás. Estaba profundamente impresionado por el primer aspecto de la interlocutora y afirmó, como hipnotizado, que no le importaba. La mujer le instó a que le siguiera. Entonces, se introdujeron en una gruta y comenzó un viaje delirante entre tinieblas y sonidos anómalos.
Al cabo de lo que parecieron tres jornadas, salieron a un jardín de increíble belleza. Su guía había recuperado sus primeros rasgos, e incluso había ganado en hermosura y juventud. Quiso probar unas manzanas, pero ella no se lo permitió. Después llegaron hasta una mansión palaciega donde estaba preparada una gran mesa. Los comensales bailaban de tres en tres y el poeta gozó de innumerables placeres y diversiones.
Así transcurrieron los días, hasta que la mujer le indicó que debía abandonar el país. Cuando su anfitriona le preguntó cuánto tiempo creía haber permanecido allí, Tomás le contestó que unos siete días. Ella, sin embargo, afirmó que habían transcurrido siete años.
En un instante volvió a estar en el bosque. La mujer se despidió de él y le dijo que le otorgaría el don de “una lengua que no podía mentir”. No pocos problemas le causo aquel regalo, que a menudo le puso en evidencia, ya en nuestro espacio-tiempo, frente a la Iglesia y el propio Rey. Todo lo que afirmaba Tomás de Erceldonne, llamado “el Verídico”, resultaba ser cierto inexorablemente.
La Tierra de la Eterna Juventud o la Tir Tairngiré (la Tierra de la Promesa), también conocida como el Imperio de la Esperanza; el País de la Alegría o el País Nebuloso, recibe, en las lenguas celtas, otras denominaciones significativas, como las irlandesas Tir Nan Og (la Tierra de la Juventud), o Tire Nam Beo (la Tierra de los Vivos). Se trata de un mundo maravilloso en el cual el tiempo transcurre de forma diferente. Pero ¿es esto posible? ¿Puede un ser humano vivir en un tiempo ralentizado en alguna parte, de modo tal que a su regreso hayan pasado años mientras él siente que sólo han transcurrido unos pocos días?
Es elocuente observar que mientras en el pasado estos relatos comunicaban una experiencia inexplicable y considerada imposible a la luz del conocimiento contrastado, en nuestro siglo la moderna física teórica ha descubierto una legalidad cósmica que no sólo nos permite explicar el mecanismo que haría posible la existencia efectiva de estos universos paralelos, sino también la coherencia de los viejos relatos al señalar dónde podrían situarse las puertas de acceso a esos mundos; es decir, si para la ciencia del siglo XIX semejantes afirmaciones debían ser descartadas como fabulaciones o delirios, para la de nuestros días la respuesta tajante a la pregunta de sí esto es posible, es… ¡sí!
Ni siquiera tendríamos que abandonar nuestro Universo. Tiempo y movimiento están interrelacionados. Una de las conclusiones más sorprendentes de la teoría de la relatividad de Einstein es la conocida como “dilatación temporal”, según la cual para alguien que se moviera mucho más rápidamente que un observador (en reposo relativo respecto a ese ente en movimiento), el tiempo transcurriría más lentamente. Esto ya ha sido demostrado. Un avión sincroniza relojes muy precisos en su interior con los de tierra antes del despegue. Ya en el aire, alcanza una gran velocidad. A más velocidad mayor será el “retraso”. De hecho, si se pudieran alcanzar velocidades próximas a la de la luz, la diferencia podría ser de años. Conociendo la diferencia de tiempos, y suponiendo que el viajero recorre el espacio a una velocidad constante, gracias a una de las ecuaciones de las llamadas Transformaciones de Lorentz, podríamos conocer la velocidad del viajero.
Ahora bien, Tomás de Erceldonne creía haber pasado una semana en el extraño jardín de la bella “cazadora”. Sin embargo, afirma que en la Tierra habían transcurrido siete años. Si Tomás hubiera accedido a algún lugar en movimiento respecto de la Tierra, podríamos calcular la velocidad a la que el jardín, con todos sus habitantes, se estaba moviendo. Aplicando la transformación temporal de Lorentz obtenemos que esa velocidad habría sido aproximadamente de 299.788,9 km. por segundo. Es decir 0,99 veces la velocidad de la luz, que es aproximadamente de unos 299.790 km. por segundo. ¿Y qué hubiera ocurrido si llegan a alcanzar la velocidad de la luz? Para nosotros, los habitantes de ese lugar serían fotones, partículas de luz. Para ellos, el tiempo se habría detenido. Vivirían en un eterno presente. Respecto de nosotros serían inmortales. Hasta se podría decir que, especulando desde este punto de vista, comerse la manzana de ese mítico jardín sería equivalente a “alcanzar la luz”, el conocimiento, el secreto de la eterna juventud y el dominio del espacio-tiempo.
El Universo como entelequia
La relatividad einsteniana hace de la velocidad de la luz el límite máximo que puede alcanzarse en nuestro Universo; y, sin embargo, en los laboratorios NEC el equipo del Dr. Lijun Wang consiguió acelerar un haz láser hasta 300 veces dicha velocidad. Se podía decir que la luz había llegado a su destino en el experimento antes de haber sido emitida. Una contradicción, o quizá no. ¿Y si la velocidad de la luz constituyera la frontera entre el Universo material y otro de cuya existencia y dimensiones no tenemos percepción alguna? ¿Es ahí adonde fueron el bueno de Tomás y el haz del doctor Lijung?
La visión del átomo de los físicos del siglo XIX, como la última partícula material y tangible, se viene abajo en nuestro siglo. La sensación de solidez del Universo es una falsa impresión de nuestros sentidos. El propio Lord Kelvin disentía de sus contemporáneos y la idea de que los átomos fueran algo sólido le parecía ridícula. Él adelantó el concepto de átomo como un mero vórtice de energía, cuyo movimiento provocaba la aparición de la materia dando la impresión de algo tangible. Otros grandes físicos como Maxwell, Thomson o Von Helmholtz, se adhirieron a la idea. En última instancia, la materia es una mera fachada que esconde energía en movimiento. ¿Y si ese movimiento en los vórtices que son los átomos alcanzara velocidades más altas que las de la luz? Entonces, quizá entraríamos en un Universo más amplio, con su propio límite de velocidades; un Universo cuya sustancia no sería la materia que conocemos, inaccesible para nuestros sentidos y con sus propias formas de existencia. Tal vez, la energía de ese otro mundo, ralentizando su movimiento, explique las extrañas aportaciones de energía que recibe el cosmos material.
En el límite de esas regiones, el espacio colapsa sobre sí mismo y los “viajeros” vivirían en un continuo presente. Es realmente un reino de la eterna juventud, donde es concebible hablar a la vez de metafísica, o “parafísica”, término acuñado por Sir Victor Goddard para definir la realidad paralela de la que supuestamente procederían los OVNIs: mundos invisibles para nosotros, pero que si pudieran ser percibidos veríamos que coinciden “espacialmente” e interpenetran el nuestro.
El átomo como vórtice de energía es una piedra fundamental en los postulados de la física hiperdimensional.
Físicos y matemáticos se han habituado al concepto de hiperespacio y a los modelos de Hilbert, que sirven de base a la teoría de las Supercuerdas, que explica nuestro Universo como el resultado de la resonancia energética de un espacio hiperdimensional. Cualquier matemático puede idear un espacio de Hilbert, con un número de dimensiones fijado de antemano y con su propia geometría. Si a cualquiera de esos espacios le dotamos de alguna forma de sustancia habremos creado un Universo. ¿Vivimos en un Cosmos hiperdimensional donde nuestro dominio está limitado, como un subconjunto, sólo a tres de dichas dimensiones? En este caso, para un ser que percibiera más dimensiones debería ser divertido observar nuestro asombro cuando los objetos de su región se proyectan en la nuestra.
A muchos se les habrá ocurrido que Tomás de Erceldonne, como tantos protagonistas de relatos semejantes, pudo ser abducido. Otros quizá se inclinen más por la hipótesis de la intrusión en algún espacio-tiempo distorsionado, como el que se produce en los alrededores de los llamados agujeros negros. No tenemos la respuesta. Pero sí resulta curioso que las entradas a ese mundo mítico, según los relatos, están situadas en puntos concretos del planeta y lleven siempre a dos lugares: a alguna tierra sumergida o más allá del mar.
Enviado por aquiles el 18 Jun 2007 | Categoría: Ciencias Alternativas, Esoterismo
No es un manuscrito demasiado conocido por la gente, pero es el más misterioso de nuestra historia. Se trata del “Manuscrito Voynich”, un libro redactado en un idioma desconocido que tiene tratados sobre temas herbarios, astronómicos, biológicos, cosmológicos y farmacéuticos. Todo esto se deduce de sus misteriosos dibujos, que muestran plantas extrañas y mapas estelares no descubiertos aún.
A continuación coloco un artículo muy interesante acerca de este libro, pero hago un par de aclaraciones introductorias para que lo puedan leer entendiendo de antemano ciertos puntos.
El libro fue transcripto de un original perdido por un sacerdote franciscano del siglo XIII, el reconocido Roger Bacon (1214-1294), que fue llamado también “Doctor Mirabilis” (“Doctor Admirable”) considerado por muchos como un auténtico “mago” de su tiempo.
Bacon, en años donde el oscurantismo era la regla, hizo profundos estudios sobre filosofía, teología, alquimia, ciencias en general, e idiomas. Su principal problema con la Iglesia fue que se acercó demasiado a los conocimientos que manejaban los musulmanes, especialmente en matemáticas y astrología, lo cual le valió serios inconvenientes.
Cuando Bacon transcribe el manuscrito, hace una referencia insólita acerca de su origen: “Ésta es copia fiel del original que se encuentra guardado bajo las montañas que corren sobre la costa oeste de un lejano lugar, situado en el extremo sur del planeta”. Teniendo presente que para el siglo XIII supuestamente América era desconocida, es más que sorprendente que alguien venga a decirnos que obtuvo un libro de una civilización afincada en nuestra Cordillera de los Andes. Y más aún cuando sabemos fehacientemente que los indígenas locales no fueron capaces de hacer una obra como la que representa el Manuscrito Voynich, las preguntas aumentan todavía más, y nos recuerdan aquella leyenda acerca de los antiguos “reyes blancos” que los aborígenes decían gobernaban estas tierras hace ya muchos tiempo, pero que habían desaparecido cuando llegaron los españoles.
Por otra parte, y para cerrar, algo que no menciona la nota es que hay páginas del libro que se han perdido, por lo que la edición con la contamos hoy está incompleta.
El Libro Indescifrable
La Biblioteca de la Universidad de Yale, especializada en libros y manuscritos raros, no pasa un día sin que alguien pregunte por el manuscrito de Voynich.
Lo que hace tan interensante el manuscrito Voynich es que nadie ha podido leerlo completo, el texto esta escrito en una clave que no ha logrado descifrar ningún criptógrafo ni lingüista del mundo.
El manuscrito mide 14 X 21.5 cm y sus 200 páginas de pergamino están escritas con una caligrafía extraordinariamente fluida si se considera que su autor usó un alfabeto completamente desconocido. Las ilustraciones son igualmente extrañas y paracen representar plantas, mujeres y configuraciones astronómicas. Como no resulta fácil interpretar el texto y las figuras, el libro ha sido calificado como el manuscrito más enigmático del mundo.
En 1912, Wilfrid M. Voynich, un neoyorquino comerciante de libros, anunció que había descubierto ese curioso volumen en la biblioteca del colegio Mondragone, una fundación jesuita en Frascati, Italia.
No hubo en realidad ningún progreso durante casi 60 años, hasta que Robert S. Brumbaugh, de la Universidad de Yale, abordó el problema en la década de 1970. El profesor Brumbaugh advirtió que algunos de los símbolos del manuscrito de Voynich le recordaban un diagrama que había visto en otro documento.
Un examen cuidadoso de algunos márgenes del manuscrito de Voynich reveló calculos grabateados que sugerían que podría haberse usado un número similar en clave. En un margen, Brumbaugh descubrió un diagrama con 26 símbolos, que es el número de letras del alfabeto inglés (Brumbaugh escribió esta guía).
A pesar de lo anterior, el misterio del manuscrito de Voynich sigue sin resolverse. Brumbaugh sugiere que pueden ser las expresiones incoherentes de un alquimista, de alguien que buscaba convertir los metales básicos en oro por medio de una sustancia o elixir secreto.
El documento “VOYNICH”
John Dee dedicó gran parte de su vida, a recorrer el mundo y coleccionar extraños escritos, que por lo general, eran de papiro muy antiguo. Nunca se supo de dónde los sacaba o quién se los conseguía. Durante el reinado de Enrique VIII, el Duque de Northcumberland, se dedica a quitar de circulación todo escrito cuyo contenido fuese poco claro o encarase el tema de la brujería. Para ello, requisó todos los monasterios del reino, que eran los lugares por excelencia donde se guardaban por siglos, semejantes obras.
El Duque era amigo de Mr Dee. En una oportunidad, realizando requisas encontró, en una pequeña abadía del condado de Essex, un manuscrito cuyas páginas semejaban papiro. Estaba escrito en forma cifrada y había sido copiado del original (según rezaba el prólogo) por Róger Bacon, quien fue considerado el gran mago de su siglo.
El prólogo decía lo siguiente: “Ésta es copia fiel del original que se encuentra guardado bajo las montañas que corren sobre la costa oeste de un lejano lugar, situado en el extremo sur del planeta”. Teniendo en cuenta que el “copista” del manuscrito, el señor Róger Bacon, había nacido en el año 1214 y dejado de existir en 1294, queda bien claro que aún no se había descubierto América y sin embargo, de acuerdo con la mención del prólogo, ese “lejano lugar” que tiene una cadena montañosa que corre sobre su límite oeste (la cordillera de los Andes), sería un país del extremo sur de América.
Como se dijo anteriormente, el Duque de Northcumberland y John Dee, eran amigos. Cuando el primero encontró en Essex el manuscrito de Róger Bacon, luego de leer su prólogo y ver que las páginas interiores estaban escritas de forma cifrada, recordó que Mr. Dee era afecto a coleccionar papeles extraños, y se lo regaló. John Dee trató de descifrarlo. No pudo, sólo logró determinar que la primera parte del escrito, decía que ese libro contenía “los secretos de los mundos olvidados y subyacentes”. En 1586, John Dee regala al Emperador Rodolfo II, el famoso libro papiro.
A partir de 1666, el misterioso documento pasa de mano en mano y recorre el mundo gratuitamente. Nadie logra descifrarlo, hasta que en 1962, llega a Estados Unidos. Se encuentra a la venta, aún hoy en nuestros días. Su valor, sobrepasa el millón de dólares.
El señor Kraus, alemán radicado en Nueva York, es quien lo tiene en espera de un posible comprador. La historia del manuscrito, denominado en la actualidad como “Documento de Voynich”, es la siguiente: “Luego de la muerte de John Dee en 1608, nadie se ocupa del “Documento de Voynich” hasta el año 1666, en que el doctor Marcus Marci, rector de la Universidad de Praga, envía el escrito al jesuita Kircher, experto en criptografía y codificación, para su interpretación. Fue inútil, no logró desentrañar el misterio”.
Se pierden los rastros del documento hasta 1914, en que se vuelve a encontrar en el pueblo de Frascatti (Italia); era propiedad de unos jesuitas que allí tenían su convento, lugar donde se guardaba el documento. El famoso e indescifrable escrito, va a tomar el nombre que actualmente lleva: “Voynich”, a causa de que el editorialista W. Voynich es quien compra a los jesuitas el extraño documento en ese año de 1914.
Se lo lleva a los Estados Unidos. En 1916, un caballero de los tantos que habían sido consultados con la finalidad de descifrar el documento, el señor Adolph Cyrus Roidingercht, dice poder hacerlo, pues uno de sus antepasados, fue amigo de Róger Bacon, quien regaló a su pariente una guía de traducción de un código secreto que utilizaban los habitantes protohistóricos del extremo sur del planeta y que actualmente, obraba en su poder por derecho de legado.
Al poner el señor Roidingercht manos a la obra, descubre que el libro hablaba de una civilización desaparecida, cuyos integrantes, eran seres de no más de un metro de altura y que dominaban la fuerza de gravedad, que poseían máquinas que les permitía horadar la roca, construyendo grandes ciudades subterráneas y que se intercomunicaban con el resto del planeta por debajo de la Tierra. Inclusive, nombra una máquina llamada “Nilotrona”.
Asimismo, muestra un mapa celeste de un sector desconocido del firmamento, donde aparentemente, figuran dos lunas y dos soles. Cada página del documento está pintada de un color diferente, todos ellos muy vivos y brillantes, semejantes a los del aura humana. Sobre una de esas páginas, hay una especie de diccionario de botánica con plantas dibujadas que son muy singulares; algunas de ellas parecen tener ojos, son especies desconocidas para nuestro planeta. Hasta aquí, lo que pudo descifrar Roidingercht del “Documento Voynich”, pues el 22 de Enero de 1917, desapareció misteriosamente, sin dejar rastros.
Daba la impresión, que se vio obligado a huir precipitadamente, pues su pipa estaba aún húmeda sobre el cenicero. Sin embargo, el indescifrable libro había quedado abierto en una de las partes donde figuraban los planos de una extraña máquina semejante a la de las turbinas de los modernos “jets”, a un costado de la hoja, un modelo a escala de lo que sería en la actualidad, el súper moderno avión Concorde…
Posteriormente, en 1919, el decano de la Universidad de Pennsylvania, William Newbold, se aboca a la tarea de Seguir descifrando el “Voynich”. En 1921, ante una conferencia de prensa, dice haber descifrado cosas interesantísimas en el documento y se dispone a dar una serie de charlas sobre el particular. Pero extrañamente, no puede llevar a cabo esta tarea. Se contradice y cada vez, es más difícil llegar a él.
Newbold comienza a recibir amenazas, algunas de ellas, escalofriantes. Fallece en 1926 y al igual que Bacon, se lleva el secreto a la tumba.
Bibliografía: Editors of Reader´s Digest Inc.:The World´s Last Mysteries; Rupert Fumeaux:The World´s Most Intriguing Mysteries y The World´s Strangest Mysteries; Nigel Blundell:Grandes Enigmas; Peter Haining:Ancient Mysteries; Francis Hitching:World Atlas of Mystery; Fred Hoyle:The Origin of Life in the Universe.
Fuente: Formarse.com.ar
Enviado por aquiles el 10 Jun 2007 | Categoría: Filosofía y Religión, Ciencias Alternativas, Esoterismo, Mitos y Leyendas
Las Almas Viejas
Las leyendas humanas mencionan a menudo hechos extraños ocurridos en lugares extraños. Para muchos, es suficiente decir “¡Bah, sólo se trata de fantasías!”. Para otros, detrás de las leyendas más delirantes puede esconderse una realidad que desafía a nuestra inteligencia y capacidad de averiguar las verdades más allá de la superstición o de la deformación de datos por el paso de los siglos.
Entre las leyendas más arcaicas de la humanidad están las de los Continentes Perdidos, que refieren cataclismos espantosos y el aniquilamiento de razas completas que fueron humanas o humanoides y desarrollaron civilizaciones avanzadas.
La más famosa de las leyendas sobre este tema es la de la Atlántida, y tal es su importancia, que en este sitio web podrá encontrar varias referencias en diferentes artículos. Aunque las raíces de esta leyenda arrancan del antiguo Egipto, llegaron a nosotros a través del gran filósofo Platón, el Ateniense.
Hiperbórea
También ha llegado hasta nosotros, a través de los antiguos griegos y romanos la información sobre otra isla legendaria: Hiperbórea, la Patria de seres tan hermosos, sensitivos e inteligentes, que apenas se creyera que fuesen humanos.
Las tradiciones son mencionadas por los griegos Heródoto y Diodoro, y los romanos Virgilio y Plinio. Cuentan que muy al Norte, más allá de donde nace el viento norte o Bóreas, existió una isla maravillosa rodeada por altísimas montañas de hielo. Dicen que los habitantes de Hiperbóreas eran seres de blancura de nácar, casi translúcidos, y en particular sus mujeres eran de una belleza y un ingenio por encima de lo humano.
La luz del sol reverbereaba en los acantilados vertiginosos de hielo cristalino. Según Virgilio, los pocos navegantes que alguna vez alcanzaron hasta sus proximidades vieron aquella tierra bendita rodeada de un halo de luz indescriptible, tan arrobadoramente bella, que cayeron de rodillas cantando plegarias a los dioses.
A pesar de estar rodeada de nieves eternas, el sol que reflejaban los ventisqueros calentaba la atmósfera y la tierra. Como si fueran espejos cóncavos, los hielos concentraban el poder vivificador de los rayos solares. Así, en hiperbóreas el clima era paradisíaco, semi tropical, y cada palmo de tierra era un vergel.
Sin embargo, nadie pudo llegar en verdad hasta el interior de ese edén, pues se encontraba por completo aislado por las escarpas infranqueables de hielo.
Más llegó un día en que los polos cambiaron de lugar, y la maravillosa Hiperbóreas se hizo inhabitable, quedando completamente cubierta por glaciares. De los Hiperbóreos muy pocos salvaron la vida. Principalmente hubo sobrevivientes mujeres, que lograron huir por un pasaje secreto, un túnel, que llegaba hasta el sur de la actual Alemania.
Se dice que los Hiperbóreos se mezclaron con los humanos comunes, dando vastagos de gran belleza y dotados de poderes sobrenaturales como la precognición o adivinación del futuro, y una inteligencia brillante. Dice Diodoro que el Maestro que inició a Pitágoras en los Misterios y en las matemáticas, Ferécides de Siros, habría descendido de hiperbóreos.
Otras tierras legendarias, perdidas en lo profundo de los mares o transformadas en desiertos irreconocibles, son el Continente de Mu. El continente o Gran Isla de Hiva, la Tierra de Gond o Gondwana, la Lemuria.
La leyenda, las tradiciones y las informaciones conservadas en grupos esotéricos de origen muy antiguo, indican que estos continentes fueron aniquilados hace tanto tiempo, que resulta imposible que en ellos puedan haber existido seres humanos. O, al menos, seres humanos como nosotros, de la especie Homo Sapiens.
¿Cómo es posible que se hayan producido cataclismos tan enormes sin que la vida misma fuera aniquilada?
Antes de detallar lo que sabemos sobre esas tierras perdidas, conviene que comprendamos bien el asunto de los viejos cataclismos.
Antes de la Leyenda
Los habitantes de esos mundos habrían tenido, entonces, “alma humana” aunque sus apariencias quizás hayan sido sólo extraños remedos de la figura humana que conocemos. Para la Iglesia Católica, lo que hace humana a una criatura es su alma. Así lo estableció la encíclica “Humani Generis” del 12 de Agosto de 1950, en que el Sumo Pontífice aceptó la teoría de la evolución y la posibilidad de que el cuerpo humano haya sido creado a partir de “materia viva” (por ejemplo, otro animal). Sólo exige la fe católica sostener que Dios creó las Almas humanas en acto inmediato, directo.
Esas leyendas llegan hasta nosotros por escritores de la antigüedad que a su vez citan a otros autores más antiguos los cuales por su parte se refieren a tradiciones que se pierden en la noche de los tiempos… serán entonces otras leyendas las que nos permitirán confrontar, a través de coincidencias o contradicciones, qué puede haber de verdad en todo aquello. Qué pasó antes de que naciera la leyenda.
El muy suspicaz y realista historiador Heródoto, de la antigua Grecia, se mostró siempre reacio a dejarse convencer por relatos fantasiosos. Sin embargo, refiere que en Tebas, Egipto, los sacerdotes de Amón le hicieron saber que en sus papiros arcaicos se indicaba que el Sol había amanecido cuatro veces en forma distinta a la usual. Y que en dos ocasiones había amanecido por el lugar donde ahora se pone.
“Los Nueve Libros de la Historia”
También otros documentos de la antigüedad, conservados en bibliotecas modernas, se refieren a trastornos cósmicos de gran envergadura. El “Papiro Mágico Harris”, el “Papiro Ipuwer” y el “Ermitage”, contienen aluciones a legendarias convulsiones del planeta, en las cuales la Tierra “se dio vuelta”, y “el Sur se hizo Norte”.
¿Quién pudo recordar hechos tan aterradores y antiguos?
La ciencia moderna no ha encontrado rastro alguno que pueda arrojar indicios sobre catástrofes tan enormes a partir del llamado “cuaternario”, es decir, la edad geológica y paleontológica en que se desarrollaron los mamíferos y apareció el ser humano.
Al parecer, si tales cataclismos ocurrieron en verdad, se produjeron cuando aún faltaban milenios, tal vez millones de años para la aparición del Homo Sapiens, la especie a que pertenecemos. ¿Cómo es posible, entonces, que haya recuerdos todavía más antiguos?
Hasta ahora, sólo se perfilan tres posibilidades.
La primera, que tales leyendas carezcan de fundamento y no sean más que sueños de la psiquis atormentada de primitivos visionarios. Cataclismos arquetípicos del inconciente colectivo y no del mundo material, (arquetipos: perteneciente a los símbolos primordiales de toda la humanidad y que dan forma al funcionamiento de la mente humana. Ver C.G. Jung).
La segunda, que tengan una base de verdad, pero que los testigos de tales hechos hayan sido no de la especie homo sapiens sino de una especie anterior a partir de la cual evolucionamos. Y que haya sido un conocimiento tan profundamente traumático y cargado de horror, que llegó a imprimirse en la memoria “raciomórfica” (raciomorfo: La aparente “inteligencia” de los animales que, siendo combinaciones instintivas, a veces pareciera “razonamiento”) de aquellos animales pre-humanos, sin disolverse en el olvido cuando esa especie desapareció y fue reemplazada por el “homo sapiens”.
La tercera posibilidad es que tales leyendas nos hayan llegado a través de testimonios de “otros seres”, que presenciaron las catástrofes y sobrevivieron a ellas, quedando como náufragos en un planeta deformado y distinto, en el que lograron aferrarse a la supervivencia por sucesivas generaciones de degradación sin esperanza. Los últimos descendientes de aquellas razas primordiales pueden, quizás, haber tenido contacto con los primeros de la raza nueva, la nuestra. Y en aquellos contactos pueden haber narrado su infortunio, masticando un pedazo de carne al trémulo abrigo de una hoguera ante un albergue de Cromagnon.
Llenos de compasión y horror, nuestros antepasados ancestrales habrían recordado esas narraciones, repitiéndolas de generación en generación por los sacerdotes y los “cuentacuentos” de la Tribu, hasta que la invención de la escritura permitió fijar la leyenda en el papiro y encontrarla ahora relegada a las cámaras de seguridad de un museo de Francia.
Si pensamos, con nuestra mentalidad moderna, en la posibilidad de que el sol salga por el Oeste y se ponga por el Oriente, consideramos que ello está fuera de toda posibilidad. La superficie terrestre gira a 1.750 kilómetros por hora en torno al eje de la Tierra (Recorre su perímetro de 42.000 kilómetros en el Ecuador, en 24 horas). Una frenada en ese movimiento proyectaría la inercia espantosa de océanos y continentes, aniquilándolo todo. Incluso la atmósfera terrestre saldría disparada, fuera de la gravedad del planeta. Y aún, faltaría encontrar que fuerza inimaginable podría detener el girar de la Tierra y además volverla a hacer girar en sentido contrario.
Es así claro que aquella inversión del curso del sol en el cielo no puede relacionarse más que con un bamboleo del planeta a lo largo de su eje norte-sur. Si una fuerza excepcional pudiera romper la inercia planetaria, éste mundo nuestro cambiaría la ubicación de sus polos en relación con el sol, y se invertirían los conceptos de oriente y occidente sin alterar para nada la inercia del movimiento de rotación de la Tierra.
Así, coinciden las dos leyendas primitivas. Para que el sol salga por occidente, el norte tiene que volverse al sur. Una leyenda justifica a la otra.
Y entre ambas leyendas pueden hacernos más comprensibles las tradiciones antiquísimas que nos hablan de los Continentes Perdidos: Hiperbórea, la Tierra de Mu, Gondwana, Lemuria, La Atlántida.
Enviado por aquiles el 23 Abr 2007 | Categoría: General, Ciencia, Tecnología, Ciencias Alternativas, Esoterismo
Aviación paranormal: el Triángulo de las Bermudas Argentino
Como ustedes, todos o al menos la mayoría de nosotros sabemos y además es de puro conocimiento de la existencia en el planeta tierra de diversos lugares geográficos en donde se producen fenómenos por el momento y en su mayoría inexplicable, en donde aviones, barcos e incluyendo sus tripulantes desaparecen sin dejar el menor de los rastros. También en esos lugares del planeta han sucedido situaciones críticas en las cuales los diversos instrumentos de navegación, comunicaciones y control, tanto de aeronaves como de barcos todos por igual, sufrieron algún tipo de alteración momentánea, volviendo a su normal funcionamiento luego de cruzar una zona especifica.
Es de aclarar que en estas zonas las personas también sufren alteraciones tales como malestares físicos los cuales pueden ser vómitos, mareos, erizamiento del pelo, convulsiones, temblores, sensación de pánico y alteración de la visión.
Es también de tener en cuenta que no sólo el hombre es afectado en estas zonas, siendo que también diversas especies animales, como ha sucedido con muchas bandadas de pájaros en que se desorientan y caen al mar por cansancio provocándoles la muerte. Estos lugares en donde sucede este tipo de fenómenos, son conocidos como los famosos triángulos de la muerte.
En el planeta en que vivimos conocidos hay más de doce de ellos. Los dos mas renombrados son el conocido Triángulo de las Bermudas y en Asia el Triángulo del Dragón.
El primer punto en aclarar es que llamarlos triángulos no esta mal , pero no es lo correcto y esto se debe a que no son tres vértices y tres lados perfectamente marcados, formando específicamente una zona triangular.
Siendo que geométricamente es mucho más exacto hablar de un círculo en donde existe un centro de actividad llamado epicentro, como si se tratara de un terremoto, y un radio de acción del fenómeno, el cual es fluctuante , es decir , se agranda y se achica , inclusive en las cartas de navegación tanto aéreas como marítimas estas zonas son marcadas con círculos.
En nuestro país se ha considerado, luego de varios hechos inexplicables, que podría existir uno de dichos triángulos entre Pueblo Esther (Santa Fe), San Nicolás (Bs.As.) y Victoria (Entre Ríos). Por circunstancias obvias, se reconoce al mismo como triangulo tri-provincial. Debemos recordar que, como se dijo antes, las delimitaciones no son estrictamente un triángulo, sino que también abarcan zonas de actividad en las cercanías del mismo, como Casilda, Rosario, Villa Constitución, entre otras.
Un Cessna 172 en emergencia sobre Esther
Este caso aconteció en el mes de junio de 1996. Aproximadamente a las 19 hs los únicos que se encontraban en el aeródromo de Esther eran algunos pilotos y cuidadores, quienes recibieron por radio la comunicación de un avión Cessna 172, matrícula LV-ODO en la cual el piloto de la aeronave con, un tono un poco angustiaste, nos manifestaba que se encontraba perdido y que no le funcionaban sus instrumentos de navegación.
El avión, del aeródromo de Junín (a escasos 40 minutos de vuelo de Pueblo Esther) ya llevaba una hora y cuarto en vuelo y no sabia en donde estaba.
Para tratar de orientarlo y el personal en tierra del aeródromo de Pueblo Esther le pidieron al piloto que diera alguna referencia visual del terreno, si veía alguna ciudad grande, puesto que volando a 1000 pies de altura y con el tiempo de vuelo transcurrido tendría que tener a la vista las ciudades de San Nicolás o Constitución o en el mejor de los casos Arroyo Seco, e inclusive también podría ver Villa Diego y Rosario. Pero su respuesta para sorpresa de todos fue que no veía nada.
En el lapso de unos 30 minutos y luego de tratar de guiarlo geográficamente se escuchó el ruido del motor encima del aeroclub, pero era imposible ver al avión, y el tampoco veía las luces de la pista.
Las personas en tierra ya no sabían más qué decirle cuando de repente, como por arte de magia, se escucharon por la radio los gritos de alegría del piloto que nos decía que podía ver la pista, al mismo momento en que sus instrumentos le comenzaron a funcionar. Solo en ese momento se logró verlo desde tierra, aunque se había escuchado el ruido del motor mucho más fuerte en ocasiones anteriores sin que el avión se hiciera visible.
Múltiples emergencias sobre la zona
El segundo de los casos sucedió un domingo de noviembre de 1996 cuando de repente varios aviones de distintos aeroclubes de la zona sufrieron emergencias simultaneas por fallas de magnetos y de los sistemas eléctricos causando inclusive que un Piper PA-11 tenga que realizar un aterrizaje de emergencia en un campo de la zona y capotara, es decir se dio vueltas, en esos momentos yo no tuve ningún tipo de problemas en mi avión.
El misterioso caso de la teletransportación (Contado por Juan Carlos Gauna)
?Me sucedió un domingo de enero de 1997 en el cual yo me encontraba de acompañante en un PA-11 en una navegación a San Nicolás en ese momento yo me encontraba durmiendo en el asiento trasero del avión, cuando el piloto me despierta y me dice que no sabe en dónde se encuentra, al principio lo tome a broma pero cuando mire el paisaje no podía reconocer nada de lo que veía.
Fue entonces cuando me preocupé, tomé el mapa y le pregunté al piloto si en algún momento había cruzado el río Paraná a lo que me contestó que no, sin embargo el paisaje era similar al de las islas.
Luego de aproximadamente 30 minutos de perdidos o desorientados el paisaje, de la nada, cambio de repente y localizamos frente a nosotros a Zarate. Eso significaba que nosotros estábamos en un lugar que se necesitaba para el tipo de avión que volábamos un tiempo de vuelo de una hora y media y nosotros lo habíamos realizado perdidos y en cincuenta minutos.?
El caso del Cessna 172 del Aero Club Casilda
Una noche de 1997 el aeroclub de Casilda comenzó a informar desesperadamente por radio a todos los aeroclubes de la zona que había perdido contacto total desde hacía horas de su avión Cessna 172, solicitando ayuda de búsqueda a todo aquel que pudiera realizar algún tipo de rastrillaje.
Gracias a Dios no fue necesario, ya que el avión pudo aterrizar en emergencia en el aeropuerto de Fisherton (Rosario), luego que el radar de ése aeropuerto los localizara ingresando a su espacio aéreo controlado exactamente desde el Este, el lado opuesto de donde lo haría una aeronave que proviene de Casilda.
Este avión Cessna 172 del Aeroclub Casilda estuvo volando esta misteriosa zona durante nueve horas, siendo que este tipo de aeronaves posee una autonomía de vuelo de solo cuatro horas y media.
Los giros involuntarios del Piper Arrow
El Sábado 12/07/97,en el aeroclub de Pueblo Esther, luego de que el piloto realizara un minucioso chequeo de la aeronave Piper Arrow matricula LV-ASG la cual realizaría un vuelo normal y local tripulada por dos experimentados pilotos y como acompañantes dos niños.
Pasados unos pocos minutos de despegada la aeronave mencionada anteriormente observo una actitud muy extraña en el vuelo de esta máquina: sobrevolaba en círculos sobre la pista sin alejarse.
Esta maniobra está expresamente prohibida en virtud de que obstaculiza el tránsito de otras aeronaves en el aeroclub. Además, no había levantado el tren de aterrizaje. Al ver esto se trató de comunicarse por radio con el avión utilizando la base fija en tierra sin recibir respuesta alguna.
Pilotos en tierra y cuidadores fueron hasta la pista para hacerle señas visuales al avión pero ésto no funcionó pero, y tampoco se obtuvo respuesta visual del avión (como podría haber sido el alabeo de las alas).
Luego de unos cuantos minutos transcurridos, y varios giros, de repente el avión recupera su vuelo recto e inicia el transito correspondiente para el aterrizaje y cuando se vio en tierra, con desesperación, desesperación que la aeronave venía dispuesta a tocar tierra con el motor plantado (parado). Evidentemente venía en emergencia.
Luego de aterrizar, los pilotos, aterrorizados, relataron lo sucedido. Explicaron que apenas unos segundos luego del despegue al avión se le cortó todo el equipo eléctrico, por ende no se pudieron comunicar con nadie, y aparentemente el avión se maniobraba solo, y lo que es peor no sabían si tenían el tren de aterrizaje afuera o adentro.
Lo significativo de este caso es que antes del despegue durante el chequeo de la máquina todo estaba bien y luego de lo sucedido la aeronave fue al taller para un estricto control y reparación con la gran sorpresa de los mecánicos aeronáuticos de encontrarse con que todo estaba muy bien y sin desperfecto alguno.
La desaparición de un Cessna 182 sobre Pueblo Esther (contada por un piloto en tierra)
El día domingo 12/10/97 tuve personalmente la última comunicación con el piloto de un avión Cessna 182 quien en frecuencia pudo recibir su pedido de ayuda puesto que, según me decía, debería estar volando sobre Pueblo Esther.
Todos escuchábamos el ruido de su motor pero nadie lo veía. Yo le solicito que descienda su nivel de vuelo y él me contesta que es imposible ya que estaba a 150 pies y tenia miedo de colisionar con alguna antena puesto que no veía nada por la bruma. Esta información nos extrañó de sobremanera puesto que sobre nuestra área estaba totalmente despejado pero según los relatos del piloto estaba volando dentro de densas nubes.
Al informarle de esto al piloto éste nos respondió textuales palabras: ?HERMANO NO ENTIENDO MAS NADA DEL INSTRUMENTAL, ESTOY RE-PERDIDO ??, luego silencio en la radio y nunca mas supimos nada de él.
El avión parado que nunca avanzaba
Un caso significativo se sucedió cuando dos pilotos con miles de horas de experiencia, en un vuelo de rutina desde Pueblo Esther a Victoria de ida y vuelta y digo de rutina porque estos piloto esta ruta la vienen haciendo desde hace varios años. Al emprender su regreso en un avión Cessna 182 de propiedad de uno de ellos cabe destacar que este avión esta muy equipado con instrumental de ultima generación para navegación incluyendo un G.P.S..
Colocan ya en vuelo rumbo a Rosario, tomando control radial con Fisherton, la navegación sé venia llevando a Cabo con VOR, DME, BRUJULA, y GPS.
Luego de transcurridos 25 minutos de vuelo los pilotos toman conciencia de que no ven las costas de Rosario, al chequear el instrumental de navegación confirman de que todo estaba bien.
Transcurridos 30 minutos de navegación aérea estaban en las mismas condiciones de posición, siendo que este vuelo se realiza habitualmente en 15 minutos.
Inmediatamente pasados los 30 minutos visualizan la costa pero peor fue su sorpresa cuando identificaron que la ciudad que tenían enfrente volvía a ser Victoria. ??Fue como si el avión hubiese estado siempre quieto en el aire y alguien hubiese dado vueltas el planeta ya que nosotros nunca sentimos en el cuerpo que el avión estuviese virando?? relató uno de los pilotos.
Un aeromodelo que aparece y desaparece de la nada
Uno de los casos más significativos los vivió un reconocido aeromodelista en el aeroclub de Alvear, circunstancia que se dieron en momentos en que su aeromodelo a control remoto justo en el instante en que pasaba sobre su cabeza desaparece por completo de su visual, como si se hubiese desintegrado en el aire, pero también en esos mismos instantes siente serios malestares físicos tales como mareos, temblores, erizamiento de los pelos todo esto acompañado de un gran sentimiento de pánico.
El aeromodelista a lo único que atino o mejor dicho lo único que pudo llegar a hacer en esos momentos puesto que se sentía como paralizado fue a mirar como pasaban los segundos por él cronometro de su reloj el cual al llegar a los 45´´ de tiempo transcurrido su aeromodelo vuelve a aparecer por sobre su cabeza en la misma posición que tenia antes de desaparecer como si nada hubiera pasado.
Inmediatamente lo hace aterrizar y le realiza una medición del combustible consumido en el vuelo. Esta medición le da como resultado que al consumo le faltaban esos 45´´ de vuelo. Pero unos instantes después se le acercó un colega preguntándole que había sucedido: este le respondió que no lo sabia, pero quedó sentado que los testigos del fenómeno fueron dos, uno fue participe directo del caso y el otro un testigo observador.
La historia del OVNI de Enaer
Durante la noche, en un vuelo con un avión a reacción Fokker F-28 de Enaer (línea aérea de la provincia de Entre Ríos) sobre el Río Paraná, el piloto observó para su asombro, como salía hacia el cielo, desde el mismísimo río, una gigantezca nave luminosa, la que se elevó rápidamente por estribor de la nave. Al ver esto, el piloto dijo por radio, Señoras y señores, miren a la derecha del avión, y luego saquen sus propias conclusiones. Muchas gracias.