Astronomía
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Enviado por aquiles el 12 Nov 2008 | Categoría: Ciencia, Actualidad, Astronomía
La superficie del planeta “plutoide” más grande conocido parece haber cambiado en los últimos años, de acuerdo con las nuevas mediciones de cómo se disponen los elementos en capas sobre su superficie helada. Pero los astrónomos no pueden explicar la causa del aparente cambio
Eris es el mayor objeto conocido más allá de la órbita de Neptuno, y pesa casi un tercio más que Plutón. Se desplaza sobre una trayectoria alargada alrededor del Sol que completa en aproximadamente 560 años.
Los astrónomos piensan que el mundo distante está cubierto por una capa de metano congelado y pequeñas cantidades de hielo de nitrógeno. Cuando está cerca del Sol, se cree que estos hielos se evaporan de las partes soleadas de la superficie y se condensan sobre las regiones en sombra.
Eris están ahora cerca de su punto más lejano del Sol, de modo que se espera que esté frío e inactivo. Pero un nuevo estudio sugiere que la superficie del planeta enano podría haber cambiado en los últimos años.
“Estamos realmente desconcertados”, dice Stephen Tegler, de la Universidad Northern Arizona en Flagstaff.
Penetrar
Tegler y sus colegas sondaron la superficie supuestamente inactiva de Eris y midieron cómo absorbía la luz del Sol el hielo de metano.
El metano absorbe algunas longitudes de onda de luz con más potencia que otras. Por lo tanto, la luz absorbida puede penetrar débilmente la capa de metano y llegar a mayores profundidades bajo la superficie, aunque es difícil calcular la profundidad exacta.
Al estudiar las diferentes longitudes de onda -o “bandas”- de luz en el espectro de Eris por medio del observatorio MMT de 6,5 metros en Arizona, los investigadores llegaron a la conclusión de que la concentración de nitrógeno parecía aumentar con la profundidad.
Ese resultado, basado en las observaciones de cinco bandas de longitudes de onda en 2007, contradice las observaciones realizadas en 2005 con el William Herschel Telescope de 4,2 m en España. Las observaciones de 2005, que midieron dos bandas de luz, sugerían que el nitrógeno era más abundante más cerca de la superficie.
¿Clima helado?
Ambos conjuntos de observaciones son válidos, dicen los investigadores, pero todavía no pueden llegar a una explicación para la diferencia.
Una posibilidad es que Eris experimentara algún cambio reciente en el clima que modificó varios centímetros superiores de su superficie, dice Tegler.
Pero los cambios en el clima son difíciles de explicar cuando Eris están tan lejos del Sol. “Es muy difícil imaginar que esté ocurriendo algo tan dramático en una escala de tiempo relativamente corta”, dice Mike Brown de Caltech, no involucrado en el estudio.
Otra posibilidad es que el metano y el vapor de nitrógeno entraron en erupción desde el interior de Eris, y que finalmente se condensó para constituir una nueva capa de hielo, dice William Grundy del Lowell Observatory en Flagstaff, Arizona.
Erupción volcánica
Nadie está seguro de si Eris es lo bastante caliente para tener esta clase de “crio-vulcanismo”, pero “una erupción no es imposible”, dijo Grundy a New Scientist.
La misión New Horizons de la NASA, programada para volar más allá de Plutón en 2015, podría ayudar a determinar si Plutón tuvo alguna vez erupciones similares. “Si un cuerpo pequeño como Plutón puede tenerlas, Eris también puede”, dice Grundy.
Por otra parte, los dos equipos podrían haber observado diferentes partes del planeta enano. Las nuevas mediciones indican que Eris tienen un día casi terrestre, girando sobre su eje una vez cada 26 horas.
Las futuras observaciones podían seguir la apariencia del planeta a lo largo de múltiples rotaciones para determinar si Eris tienen una composición en parches, dice Grundy.
Fuente: New Scientist
Enviado por aquiles el 08 Nov 2008 | Categoría: Ciencia, Educación, Actualidad, Astronomía
Como gigantescos conductos cósmicos entre la Tierra y el Sol, los portales magnéticos se abren cada ocho minutos más o menos para conectar a nuestro planeta con su estrella anfitriona
Una vez que se abren los portales, montones de partículas de alta energía pueden viajar los 93 millones de millas (150 millones de kilómetros) a lo largo del conducto durante su breve apertura, dicen los científicos espaciales.
Llamadas eventos de transferencia de flujo, o FTE, esas conexiones cósmicas no sólo existen sino que también posiblemente sean más comunes que alguien haya imaginado, de acuerdo con los científicos espaciales que asistieron al 2008 Plasma Workshop en Huntsville, Alabama, la semana pasada.
“Hace diez años yo estaba muy seguro de que no existían, pero ahora las pruebas son incontrovertibles”, dijo David Sibeck, astrofísico en el Centro de Vuelos Espaciales Goddard en Maryland.
Estallidos dinámicos
Desde hace mucho tiempo los investigadores saben que la Tierra y el Sol deben estar conectados. Por ejemplo, las partículas del Sol son constantemente arrastradas por medio del viento solar y a menudo siguen las líneas de campo magnético que conectan la atmósfera del Sol con tierra firme. Las líneas de campo permiten que partículas penetren la magnetosfera de la Tierra, la burbuja magnética que rodea nuestro planeta.
“Solíamos pensar que la conexión era permanente y que el viento solar podía colarse en el ambiente cercano a la Tierra en cualquier momento en que el viento estuviera activo”, dijo Sibeck. “Estábamos equivocados. Las conexiones no son constantes en absoluto. A menudo son breves, explosivas y muy dinámicas”.
Algunos conferencistas en el Workshop dieron una idea general de la formación de un evento de transferencia de flujo. Una idea es que en la cara de la Tierra que mira hacia el Sol, nuestro campo magnético presiona contra el campo magnético solar. Y más o menos cada ocho minutos, los dos campos se conectan brevemente, formando un portal a través del cual las partículas pueden circular. El portal toma la forma de un cilindro magnético de un diámetro similar al de la Tierra.
Sibeck dijo que pensáramos en el FTE como un rodillo gigante que yace plano a lo largo del límite entre los campos magnéticos de la Tierra y el Sol. (Señaló que el rodillo tendría que ser maleable de modo que pueda perforar ambos campos magnéticos mientras yace plano.)
“Estos FTE se parecen un poco a rodillos, y se forman como pequeñas gotas en la punta de la magnetosfera que mira hacia el Sol”, dijo Sibeck a SPACE.com. “No pueden decidir en qué sentido van a deslizarse alrededor de la Tierra, así que crecen allí como rodillos enormes y luego salen como en espiral [a lo largo de la magnetosfera de la Tierra] como si estuviera golpeando masa”.
Se puede formar más de un FTE a la vez, dijo, y permanecen abiertos durante 15 a 20 minutos.
Más para aprender
Para medir esos FTE, las naves espaciales no sólo deben atraparlos cuando se forman, sino que también deben estar en algún extremo de las estructuras magnéticas (a lo largo o a lo ancho). De hecho, la flota de cuatro naves espaciales Cluster de la Agencia Espacial Europea y las cinco sondas THEMIS de la NASA, han volado a través y alrededor de estos cilindros, midiendo sus dimensiones y detectando las partículas que pasan a velocidad, dijo Sibeck. Mientras estas mediciones han determinado el ancho de un FTE, la longitud todavía es insegura aunque una medición la puso en cinco radios de la Tierra. Un radio de la Tierra es de unas 4.000 millas (6.400 kilómetros).
El astrofísico Jimmy Raeder de la University of New Hampshire usó esas mediciones para desarrollar simulaciones de computadora de los portales. Descubrió que los portales cilíndricos tienden a formarse por encima del ecuador terrestre y que luego, en diciembre, los FTE salen sobre el polo norte. En julio, lo hacen sobre el polo sur.
Sibeck piensa que los eventos ocurren más veces que lo que se pensaba, y propone dos tipos de evento de transferencia de flujo: activo y pasivo.
Cuando los cilindros magnéticos están activos, permiten que partículas circulen a lo largo bastante fácilmente, y forman conductos importantes de energía para la magnetosfera de la Tierra, dijo Sibeck. Cuando es pasivo, los cilindros oponen más resistencia al tránsito de las partículas. La estructura interna de un cilindro pasivo dificulta a las partículas y a los campos magnéticos circular a lo largo. Sibeck ha calculado las propiedades de los FTE pasivos y espera que él y sus colegas busquen sus señales en los datos recogidos por THEMIS y Cluster.
Los científicos espaciales en el Workshop todavía quieren imaginar por qué los portales se forman cada ocho minutos y cómo se enroscan y enrollan los campos magnéticos dentro de los cilindros.
Fuente: Space
Enviado por aquiles el 23 Oct 2008 | Categoría: Ciencia, Actualidad, Tecnología, Astronomía
Un cohete que lleva en su interior la sonda espacial no tripulada Chandrayaan 1 despegó desde una plataforma de lanzamiento en la sureña región de Andhra Pradesh con el fin de iniciar una misión de exploración de dos años de duración.
La sonda robótica orbitará la Luna para elaborar un atlas tridimensional de la superficie del satélite además de crear un mapa de distribución de elementos y minerales.
El lanzamiento ha sido catalogado como un gran avance para India que intenta seguirle el paso a proyectos espaciales en otros países de Asia.
El cohete indio que lleva la nave espacial de una tonelada y media despegó con éxito desde el Centro Espacial Satish Dhawan en la localidad de Sriharikota a las 0650 hora local (0050 GMT).
Misión competitiva
Un objetivo clave de la misión será buscar hielo tanto en el suelo como en el subsuelo lunar, especialmente en los polos.
Otro será detectar Helio 3, un isótopo que es raro en la Tierra pero que es muy buscado para la fusión nuclear, por lo que podría ser una fuente valiosa de energía en el futuro.
Usando como fuente de energía un panel solar que genera unos 700 vatios, la sonda lleva consigo cinco instrumentos fabricados en India y otros seis en el extranjero.
Se cree que la misión termine costando unos US$ 78 millones.
Los experimentos indios incluyen el desacoplamiento de una sonda de 30 kilogramos desde una nave nodriza con el fin de que se pose sobre la superficie lunar.
La llamada Sonda de Impacto Lunar grabará video en su camino a la Luna y medirá la composición de la muy tenue atmósfera del satélite terrestre.
“Chandrayaan tiene una serie de instrumentos competitivos…ciertamente harán ciencia de calidad”, aseguró Barry Kellett, científico que trabajó en el dispositivo C1XS, que fue construido en el Laboratorio Rutherford-Appleton, en el Reino Unido.
C1XS hará un mapa sobre los diferentes elementos que existen en la corteza lunar que ayudarán a responder preguntas clave sobre el origen y la evolución del único satélite natural de la Tierra.
Los investigadores aseguran que la relativa abundancia de magnesio y hierro en las rocas lunares podría ayudar a confirmar si la Luna fue alguna vez cubierta por un océano de magma.
“El hierro pudo haberse hundido (en el océano de magma) donde el magnesio afloró”, aseguró Kellet a la BBC.
“La relación que existe entre el magnesio y el hierro en toda la Luna te dice la extensión del satélite que se derritió”.
El dispositivo buscará más elementos inusuales en la superficie lunar, tales como el titanio. Ese elemento metálico ha sido encontrado en meteoritos lunares, pero los científicos saben poco sobre su distribución en la corteza de la Luna.
Chandrayaan también investigará las diferencias entre las dos caras de la Luna. El lado oscuro, o más lejano, posee muchos más cráteres y diferencias de composición con respecto a la cara que da a la Tierra.
Fuente: BBC
Enviado por aquiles el 04 Oct 2008 | Categoría: Ciencia, Educación, Astronomía
Como si los misterios de la materia y la energía oscuras no fueran bastante irritantes, ha sido descubierto otro enigma cósmico desconcertante
Porciones de materia en el universo parecen estar moviéndose a velocidades muy altas y en una dirección uniforme que no puede ser explicada por ninguna de las fuerzas gravitatorias conocidas en el universo observable. Los astrónomos están llamando al fenómeno “corriente oscura”.
La cosa que está empujando a esta materia debe estar fuera del universo observable, razonan los investigadores.
Cuando los científicos hablan del universo observable, no sólo se refieren a lo que está al alcance de la vista, o incluso del telescopio más poderoso. De hecho, hay un límite fundamental a cuánto del universo que podríamos alguna vez observar, sin importar cuánto hayan avanzado nuestros instrumentos visuales. Se piensa que el universo se formó hace unos 13.700 millones de años. De modo que incluso si la luz empezó a desplazarse hacia nosotros inmediatamente después del Big Bang, no puede haber llegado a una distancia mayor que 13.700 millones de años-luz. Puede haber partes del universo que están más lejos (no podemos saber qué tan grande es todo el universo), pero no podemos ver más allá que la distancia que la luz pudo recorrer durante la edad del universo.
Movimientos misteriosos
Los científicos descubrieron la corriente cuando estudiaban algunas de las mayores estructuras en el cosmos: gigantescos cúmulos galácticos. Estos cúmulos son conglomerados de aproximadamente mil galaxias, junto con gas muy caliente que emite rayos-X. Al observar la interacción de los rayos-X con el fondo cósmico de microondas (CMB), que es la radiación remanente del Big Bang, los científicos pueden estudiar el movimiento de los cúmulos.
Los rayos-X esparcen fotones en el CMB, y cambian su temperatura en un efecto conocido como el efecto cinemático Sunyaev-Zel’dovich (SZ). Este efecto no había sido observado antes como consecuencia de un cúmulo galáctico, pero un equipo de investigadores liderados por Alexander Kashlinsky, astrofísico en el Centro de Vuelos Espaciales Goddard en Greenbelt, Maryland de la NASA, lo encontró cuando estudiaban un enorme catálogo de 700 cúmulos, hasta una distancia de 6 mil millones de años-luz, o medio universo. Compararon este catálogo con el mapa del CMB tomado por un satélite de la NASA, la sonda Wilkinson de microonda anisotropía (WMAP).
Descubrieron que los cúmulos se estaban moviendo a una velocidad de casi 2 millones de millas por hora (3,2 millones de km/h) hacia una región del cielo entre las constelaciones de Centaurus y Vela. Este movimiento es diferente de la expansión hacia afuera del universo (que es acelerada por la fuerza llamada energía oscura).
“Encontramos una velocidad muy significativa, y además, esta velocidad no disminuye con la distancia, hasta donde podemos medirla”, dijo Kashlinsky a SPACE.com. “La materia en el universo observable no puede producir la corriente que medimos”.
Burbuja inflacionaria
Los científicos dedujeron que sea lo que sea que esté impulsando el movimiento de los cúmulos debía estar más allá del universo conocido.
Una teoría denominada inflación postula que el universo que vemos es apenas una pequeña burbuja de espacio-tiempo que empezó a expandirse rápidamente después del Big Bang. Podría haber otras partes del cosmos más allá de esta burbuja que no podemos ver.
En estas regiones, el espacio-tiempo podría ser muy diferente, y probablemente no contenga estrellas ni galaxias (que sólo se formaron debido al particular patrón de densidad de masa en nuestra burbuja). Podría contener gigantescas estructuras, mucho más grandes que cualquier cosa en nuestro propio universo observable. Los investigadores sospechan que estas estructuras están atrayendo a los cúmulos galácticos, provocando la corriente oscura.
“Las estructuras responsables de este movimiento han sido empujadas muy lejos por la inflación, yo calcularía que podrían estar a cientos de miles de millones de años-luz, que no podemos ver ni siquiera con los telescopios más profundos porque la luz emitida allí no puede haber llegado a nosotros en la edad del universo”, dijo Kashlinsky en una entrevista telefónica. “Para crear una corriente coherente es muy probable que tengan que ser unas estructuras muy extrañas, tal vez algo de espacio-tiempo deformado. Pero esto es sólo especulación pura“.
Hallazgo sorprendente
Aunque la teoría de inflación pronostica muchas facetas raras del universo distante, no muchos científicos pronosticaron la corriente oscura.
“Fue enormemente sorprendente para nosotros y sospechoso que para todos los demás”, dijo Kashlinsky. “Para algunos modelos de inflación en particular se esperaría esta clase de estructuras, y hubo algunas sugerencias en la literatura que creo que no fueron tomadas seriamente hasta ahora”.
El descubrimiento podría ayudar a los científicos a sondear lo que le sucedió al universo antes de la inflación, y qué está ocurriendo en esos espacios inaccesibles que no podemos ver.
Los investigadores detallarán sus conclusiones en la edición del 20 de octubre de las Astrophysical Journal Letters.
Fuente: Space
Enviado por aquiles el 13 Jul 2008 | Categoría: Ciencia, Actualidad, Astronomía
Las rocas que trajeron las misiones Apolo siguen revelando secretos
Las viejas rocas de la Luna, traídas a la Tierra hace más de 30 años por la docena de astronautas del programa Apolo que pisaron el suelo lunar, se conservan, como tesoros que son, para la ciencia. Muchos análisis se hicieron cuando llegaron, y otros se han hecho desde entonces, pero afortunadamente aquellas muestras se conservan perfectamente protegidas porque, gracias al avance de las técnicas de análisis, ahora se saca de ella información inaccesible hace tres décadas. Es lo que ha sucedido con unos pequeños cristales de roca basáltica lunar: al analizarlos con un nuevo equipo de espectrometría, unos científicos han descubierto en ellos una pequeñísima cantidad de agua, tan mínima, que era indetectable con los espectrómetros antiguos.
¿De dónde viene ese rastro de agua en un cuerpo seco como la Luna? Los geólogos, que presentan hoy el hallazgo en la revista Nature, afirman que procede del interior de la Luna y que emergió en erupciones volcánicas hace más de 3.000 millones de años. Esto pone en entredicho una de las hipótesis con más partidarios acerca del origen de la Luna: la de su formación a partir de los fragmentos generados en un colosal choque de un cuerpo del tamaño de Marte contra la Tierra, hace 4.500 millones de años. Pero en un acontecimiento tan violento se habrían volatizado los elementos ligeros, como el hidrógeno.
Las esférulas cristalinas, analizadas por Alberto E. Saal (Universidad Brown, EE UU) y sus colegas, fueron recogidas por los astronautas de las misiones Apolo 11, 15 y 17, y miden entre 0,1 y 0,4 milímetros de diámetro. Unas son verdes -ricas en magnesio- y otras naranja -ricas en titanio-. Los análisis realizados con un espectrómetro desarrollado por Cameca Instruments, en Francia, han mostrado que contienen agua (46 partes por millón, ppm).
Las rocas y muestras lunares -un total de 382 kilos trajeron los astronautas de seis misiones Apolo entre 1969 y 1972- están en su inmensa mayoría guardadas en unas cajas de seguridad especiales en el Centro Espacial Houston de la NASA. Están protegidas frente a huracanes y tornados, y selladas para evitar cualquier contaminación. Sólo bajo condiciones especiales y muy justificadas se presta una cantidad minúscula de roca lunar a algún equipo científico para hacer nuevos estudios.
Una pequeña parte de la colección de la NASA está depositada en una base aérea de Texas por motivos de seguridad, y algunas piedrecitas de menos de un gramo fueron regaladas a museos o como obsequios de Estado. Una mínima muestra fue robada en 2002.
También los soviéticos trajeron un poco de Luna con sus naves automáticas. En total, tres robots de la serie Luna trajeron 326 gramos de muestras en 1970.
Fuente: El País
Enviado por aquiles el 10 May 2008 | Categoría: Ciencia, Educación, Actualidad, Astronomía
La antigua catástrofe que dio a luz a la Luna podría haber producido satélites adicionales que permanecieron en el cielo de la Tierra durante decenas de millones de años
Un nuevo modelo sugiere que alguna vez unas lunas pueden haber ocupado los dos puntos de Lagrange Tierra-Luna, regiones del espacio donde la atracción gravitatoria de la Tierra y la Luna se anulan exactamente. Los objetos atrapados en estos puntos son denominados Troyanos y pueden permanecer estacionarios para siempre si nada los perturba.
Los científicos piensan que la Luna fue creada cuando un objeto del tamaño de Marte golpeó a la Tierra hace unos 4.500 millones de años.
“El impacto gigantesco que probablemente condujo a la formación de la Luna lanzó mucho material en la órbita terrestre, y algo bien puede haber quedado atrapado en los puntos de Lagrange”, dice Jack Lissauer, miembro del equipo de estudio en el Centro de Investigación Ames de la NASA en California, EE.UU.
Una vez capturados, es probable que los satélites Troyanos permanecieran en sus órbitas hasta 100 millones de años, dicen Lissauer y John Chambers de la Carnegie Institution of Washington y co-autor del trabajo. Luego las fuerzas gravitatorias de los otros planetas habrían provocado cambios en la órbita de la Tierra que finalmente habrían liberado a las lunas, que quedarían a la deriva o se estrellarían con la Luna o con la Tierra.
“Las perturbaciones desde los otros planetas son sumamente diminutas”, dijo Lissauer. Pero cambian la forma de la órbita de la Tierra, y eso cambia el efecto de la gravedad del Sol sobre las lunas. “Es lo que en última instancia desestabiliza a los Troyanos”, dijo Lissauer a New Scientist.
Un trabajo aparte de modelado por Matija Cuk, astrofísico en la University of British Columbia en Canadá, sugiere que los objetos pequeños del tamaño de asteroides, de unas decenas de kilómetros de ancho habrían durado tanto tiempo como los satélites Troyanos. Cuk calcula que estas “lunas perdidas” podrían haber girado alrededor de la Tierra durante mil millones de años o más después de la formación de la Luna.
“Habrán tenido en el cielo más el aspecto de Júpiter o Venus que de un satélite”, dijo Cuk a New Scientist. “Habrían parecido unas estrellas muy brillantes”.
Fuente: New Scientist
Enviado por aquiles el 13 Abr 2008 | Categoría: Ciencia, Astronomía
Todos damos por sentado que el universo se formó debido a una gran explosión denominada Big Bang, pero autáticamente surge la pregunta: ¿Y antes del Big Bang?, si hubo una explosión, ¿que había antes? Preguntas donde la Física y la Filosofía son casi indistinguibles.
Intentar resolverlo con la teoría de la relatividad no es eficaz cuando hablamos del origen del cosmos, se obtienen muchos infinitos, ceros y errores, por lo que era prácticamente imposible saber cómo era el universo antes de la gran explosión.
Ahora, físicos de la Universidad Nacional Autónoma de México y el Instituto Perimeter de Física Teórica de Ontario han desarrollado un modelo que promulga la la existencia de un pre-universo antes del Big Bang muy parecido al nuestro actual. “Lo importante del este concepto es que responde qué sucedió con el universo antes del Big Bang,” dijo Parampreet Singh, uno de los investigadores. “Había permanecido un misterio, para los modelos que podían resolver la singularidad del Big Bang, si antes se trataba de una espuma cuántica o de un espacio-tiempo. Nuestro estudio muestra que se trataba de un universo más que nada similar al nuestro.”
Pese a que habían habido teorías similares, jamás se habían obtenido huellas en el universo de este fenómeno, sin embargo, en el nuevo modelo se observa que las variaciones de volumen e impulso en el universo pre-rebote se conservan a través del colapso.
“En el universo antes del colapso, todas las características principales serían las mismas”, dijo Singh. “Seguiría las mismas ecuaciones de la dinámica, las ecuaciones de Einstein cuando el universo fuera grande.”
Pese a tratarse de un universo gemelo no quiere decir que sea idéntico, ni existiesen réplicas de nosotros mismos ni nada por el estilo, sino que las leyes físicas que lo rigieron fueron las mismas.
Fuente: Novedades científicas
Enviado por aquiles el 18 Mar 2008 | Categoría: General, Ciencia, Actualidad, Astronomía
Los científicos descubrieron, en la cosecha de fotos de la sonda Messenger durante el vuelo del 14 de enero sobre Mercurio, varios cráteres con extrañas aureolas oscuras o halos y un cráter particularmente brillante
“Estos halos son realmente excepcionales”, dice Clark Chapman, miembro del equipo de ciencia de la Messenger. “Nunca antes vimos nada así en Mercurio y su formación es un misterio”.
Consideremos lo siguiente:
Los dos cráteres en la parte inferior están localizados en la gigantesca Cuenca Caloris (Caloris Basin), una depresión de 1.000 millas de ancho formada hace miles de millones de años, cuando Mercurio colisionó con un gran cometa o asteroide. Para tener una idea de la escala, el mayor de los dos tiene unas 40 millas de ancho. Ambos cráteres tienen bordes o halos oscuros y el de la izquierda está parcialmente lleno con un material brillante desconocido.
Chapman ofrece dos posibles explicaciones para estos halos:
1. La teoría de la capa de torta: Podría haber una capa de material oscuro bajo la superficie de la Cuenca Caloris, resultando en bordes de color chocolate alrededor de los cráteres que penetran exactamente hasta la profundidad correcta. Si esas capas subterráneas existen, sin embargo, no pueden ser únicas para esta cuenca. “También hemos encontrado cierta cantidad de halos oscuros fuera de Caloris; por ejemplo, estos dos cerca del polo sur de Mercurio”.
2. El modelo de vidrio por impacto: La energía térmica de los impactos derritió una parte de la superficie rocosa de Mercurio. Quizás la roca fundida salpicó el borde de los cráteres donde se volvió sólida otra vez, como una sustancia oscura y vidriosa. Similares “fundiciones por impacto” son encontradas alrededor de cráteres en la Tierra y la Luna. Si esta hipótesis es correcta, los futuros astronautas en Mercurio, cuando exploren el borde de los cráteres, se encontrarán caminando sobre campos de pequeños fragmentos vidriosos.
Chapman señala que la Luna también tiene algunos cráteres con halos oscuros. “Tycho es un ejemplo bien conocido”. Pero los halos lunares tienden a ser sutiles y / o fragmentarios. “Los que vemos en Mercurio son mucho más llamativos y definidos”.
La diferencia podría ser la gravedad. La gravedad de la Luna es baja. Cualquier material oscuro que salga volando de un cráter en la Luna viajará una gran distancia, dispersándose en una difusión que puede ser difícil de ver. Por otro lado, la gravedad superficial de Mercurio es mayor que el doble de la lunar. En Mercurio, los escombros no pueden volar tan lejos; caen en forma concentrada y cerca del sitio del impacto donde pueden llamar la atención del ojo humano.
Nada de esto explica el cráter con fondo brillante. “Ése es un misterio aún mayor”, dice Chapman. Superficialmente, la mancha brillante parece una extensión de hielo reluciendo al Sol, pero eso no es posible. La temperatura superficial del cráter en el momento de la foto era de unos 400° Celsius. Quizás el material brillante es parte de otra capa subterránea, brillante con oscuro. Ésa sería la Teoría de la capa de torta marmolada. “No he escuchado ninguna explicación realmente convincente de nuestro equipo científico. Todavía no sabemos qué es el material, porqué es tan brillante o porqué está localizado en este cráter en particular”.
Por fortuna, la Messenger puede haber reunido los datos que los investigadores necesitan para resolver el enigma. Los espectrómetros a bordo de la sonda captaron los cráteres durante el sobrevuelo; los colores que midieron deberían finalmente revelar los minerales involucrados. “Los datos están aún siendo calibrados y analizados”, dice Chapman.
¿Y si esos datos no proporcionan una respuesta?
Todavía hay dos sobrevuelos más -uno en octubre de este año y otro en septiembre de 2009- antes de que la Messenger entre en órbita de Mercurio en 2011. Con el tiempo, “llegaremos al fondo de este misterio”, y probablemente de muchos más misterios a ser revelados todavía.
Fuente: Noticias del Cosmos
Enviado por aquiles el 16 Mar 2008 | Categoría: General, Ciencia, Actualidad, Astronomía
Un par de meteoritos encontrados en la Antártida serían trozos de un planetoide que se habría hecho añicos en la historia temprana del Sistema Solar, según sugiere un nuevo estudio
Otros pedazos del proto-mundo pueden estar flotando todavía por allí en el cinturón de asteroides, y podrían ser identificables por el espectro de la luz solar que reflejan.
En las primeras decenas de millones de años del Sistema Solar, las colisiones entre objetos rocosos y la descomposición de los isótopos radioactivos derritieron los interiores de los grandes objetos. Océanos de magma -de quizás cientos de kilómetros de profundidad- bañaban la Luna, la Tierra y otros grandes cuerpos, permitiendo que los materiales densos se establecieran en sus centros en un proceso llamado diferenciación.
Los dos meteoritos, llamados GRA 06128 y GRA 06129 (llamados así porque fueron encontrados en el área de la Antártida llamada Graves Nunataks, en 2006), muestran evidencias de esa diferenciación, lo que sugiere que provienen de un objeto masivo.
Eso es porque los dos objetos están compuestos principalmente de un mineral llamado feldespato, que constituye el 75% al 90% de su volumen.
Este mineral es más abundante aún en algunas rocas lunares. Se piensa que es el resultado de cristales de feldespato solidificados del temprano océano de magma de la Luna. Como se trata de un mineral relativamente liviano, habría flotado hacia la superficie del océano de magma, permitiéndole formar una capa muy concentrada del mineral.
La cantidad de feldespato en los dos diferentes fragmentos sugiere que son restos de un objeto muy grande que se diferenció de manera similar, de acuerdo con Allan Treiman, del Lunar and Planetary Institute en Houston, quien condujo el estudio sobre uno de los fragmentos.
Extraño nuevo mundo
Otros estudios del meteorito, uno conducido por Richard Ash de la Universidad de Maryland, otro conducido por Chip Shearer de la Universidad de Nuevo México en Albuquerque, y un tercero conducido por Ryan Zeigler de la Universidad de Washington en Missouri, concuerdan en que el cuerpo madre debe haber sido bastante grande para separarse en capas.
Las concentraciones de feldespato sugieren que ese cuerpo era probablemente más pequeño que la Luna, de 3.500 km de diámetro, pero mayor que Vesta, el tercer asteroide más grande en el Sistema Solar, de 578 km de ancho, dice Treiman.
Esto es porque se cree que los meteoritos que vienen de Vesta contienen lava solidificada, pero no grandes concentraciones de feldespato. Esto a su vez sugiere que Vesta era bastante grande para derretirse, pero no tan masiva para diferenciar distintas capas de mineral.
“Éste es un trozo de un cuerpo del tamaño de un planeta enano que al parecer ya no existe”, le dijo Treiman a New Scientist. “Tenemos aquí la muestra de un extraño nuevo mundo, una muestra que nunca antes hemos visto”.
Antigua era
Zeigler, sin embargo, dice que los meteoritos estudiados comparten similitudes con un tipo de meteorito llamado brachinita, cuyo cuerpo madre parece haber sido lo bastante grande para fundirse parcialmente.
La composición de los meteoritos ha llevado a los científicos a descartar la posibilidad de que sean trozos de la Luna, Marte o Venus. Y la proporción de hierro sobre manganeso no se ajusta a la de la Tierra, eliminando la posibilidad de que sea un viejo trozo de nuestro planeta golpeado duramente de la superficie y que regresó después.
Al medir la descomposición radioactiva de los elementos en el meteorito, los científicos conducidos por Richard Ash mostraron que la roca debía haberse formado unos 4.500 millones de años atrás, cuando la Tierra y los otros planetas se estaban formando.
Estudiar estos fragmentos de un ahora desaparecido objeto de esa época provee una extraordinaria ventana al Sistema Solar primigenio, dice Treiman. En ese momento, un montón de objetos del tamaño de un planeta enano giraba en el Sistema Solar. Algunos, por la interacción gravitacional con otros objetos, escaparon del sistema, mientras que otros colisionaron y ayudaron a crear los planetas presentes en el sistema solar actual.
Fragmentos que quedaron
“Estamos mirando tal vez una parte de la historia de Sistema Solar cuando había planetas enanos por todas partes y formaron los planetas terrestres”, dice Treiman.
Pero qué le pasó exactamente al objeto madre de GRA 06128 y GRA 06129 no se conoce. Si fue destruido en una colisión, todavía puede haber fragmentos de él flotando por allí en el Sistema Solar como asteroides. Treiman dice que esos fragmentos podrían ser identificados por el espectro de la luz que reflejan.
Algunos aspectos de los meteoritos, como la abundancia de sodio en algunos de sus minerales, sugieren que el objeto madre podría haber contenido mucha agua, de acuerdo con un estudio de Tomoko Arai, del National Institute for Polar Research, en Tokio.
La investigación de los cinco equipos fue presentada el miércoles en la 39ª Conferencia de Ciencia Lunar y Planetaria llevada a cabo en Houston, Texas.
Fuente: Noticias del Cosmos
Enviado por aquiles el 12 Mar 2008 | Categoría: Ciencia, Actualidad, Astronomía
Nuevos estudios dan a conocer que el planeta será sacado de su órbita por el Sol y caerá hacia una rápida y vaporosa destrucción en una trayectoria espiral dentro de 7 mil 590 millones de años
Nuevos estudios referentes a la vida o destrucción de la Tierra en un futuro revelaron que dentro de unos 7 mil 590 millones de años el planeta será sacado de su órbita por el Sol y caerá hacia una rápida y vaporosa destrucción en una trayectoria espiral.
Esta previsión de nuevos cálculos fue realizada por los astrónomos Klaus-Peter Schröder, de la Universidad de Guanajuato (México), y Robert Connon Smith, de la Universidad de Sussex (Reino Unido) publicó el diario español El País.
El estudio es el último de un largo debate sobre el destino de nuestro planeta. El año pasado, el descubrimiento de un planeta gigante alrededor del resto de una estrella en la constelación de Pegaso dio esperanzas de que la Tierra pudiera sobrevivir a la muerte del Sol.
Smith dice que el nuevo resultado es “algo deprimente”, en mensajes de correo electrónico. Pero “si se mira desde otro punto de vista”, añade, “es un estímulo para encontrar medios de dejar nuestro planeta y colonizar otras áreas de la galaxia”.
Roberto Silviotti (Observatorio Capodimonte en Italia), que encontró el planeta en Pegaso, comentó que no es sorprendente que la gente se interese por la suerte de la Tierra: “La cuestión es que no sólo es nuestro planeta sino que conocemos el sistema solar y su estrella mucho mejor que cualquier otro sistema planetario y, por lo tanto, es lógico que podamos hacer mejores previsiones”.
El científico señaló que el problema para la supervivencia de la Tierra es que el Sol se hará cada vez más grande y luminoso a medida que envejece, según las teorías aceptadas de la evolución estelar.
En sus primeros 4 mil 500 millones de años, el brillo del Sol ha aumentado ya en un 40%. Durante las próximas eras (centenares de millones de años), la vida en la Tierra se hará más incómoda, y finalmente imposible. “Incluso si la Tierra escapara por los pelos a ser engullida por el Sol”, ha señalado Mario Livio, astrónomo, “se achicharraría y la vida resultaría destruida”.
Dentro de mil millones de años, el brillo del Sol habrá aumentado otro 10%. Los océanos se evaporarán. En el núcleo, se terminará el hidrógeno dentro de unos 5 mil 500 millones de años y entonces empezará a quemarse el hidrógeno de las capas que lo rodean. El Sol se expandirá rápidamente al transformarse en una estrella gigante roja.
El calor producido por este proceso transformará el sistema solar. Durante un corto periodo de tiempo hará tiempo de primavera en el cinturón de Kuiper, más allá de Neptuno. Mercurio y Venus serán tragados con seguridad por el Sol, pero éste, al hincharse, eyectará una gran parte de su masa. En consecuencia, su tirón gravitatorio disminuirá y la Tierra puede terminar donde ahora está Marte, en la frontera de ser tragada o escapar a esa suerte.
Fuente: El Universal - México