
Hitler
recibe la visita de este pequeño admitador, al fondo
se ve al heroe Rudolf Hess.
La
Naturaleza
La Naturaleza
es anterior al Hombre, y condición necesaria para
su aparición. El lugar de origen donde aparece y
se desarrolla nuestra raza existía mucho antes de
que nos acogiera en su seno. Es la esencia, lo profundo,
lo verdaderamente inmutable y auténtico de la Patria.
¿Que más bella evocación de la misma
que sus bosques, sus ríos, sus marismas, sus montañas,
orgullosos monumentos naturales? Cuando hablamos de Naturaleza
lo hemos de hacer con el cariño con que sentimos
por una madre, la madre común de todos los que la
habitan. Hablamos, por supuesto, de la Naturaleza en estado
salvaje, de la cual forma parte el hombre. De forma consecuente
con su visión de la Naturaleza, el Nacionalsocialismo,
en su época del Tercer Reich, promulgó las
leyes más avanzadas de la Historia en cuanto a la
protección de la Naturaleza en general y de los animales
en particular se refiere, fruto todas ellas de un encargo
personal de Adolfo Hitler, en las que destacaba sobre todo
el amor y la profunda fascinación por lo natural:
la ley del 24 de Noviembre de 1933, sobre la protección
de los animales (Reichstierschutzgesetz), la ley del 3 de
Julio de 1934 de limitación de la caza (Reichsjagdgesetz)
y la ley de 1935 sobre protección de la Naturaleza
(Reichsnaturschutzgesetz).
Este concepto
de la Naturaleza hay que entenderlo en tanto en cuanto es
concebido desde un punto de vista romántico (no hay
que olvidar que el Nacionalsocialismo es la culminación
del movimiento romántico y la plasmación política
del mismo), en el cual se ama la belleza de lo natural,
se ensalza la nobleza de sus criaturas y todo aquello que
hace que el hombre se llene de buenos sentimientos, del
placer que produce la contemplación de todo el espectaculo
de la Naturaleza en su estado virgen y original, el amor
por el lugar en donde se ha desarrollado el propio pueblo,
la propia raza, donde reposan los cuerpos de los antepasados,
donde se produjeron las gestas de sus héroes y los
hechos de su Historia.
Pero no por este
aprecio a la Naturaleza se hace también un aprecio
de lo que es feo en ella. Básicamente lo que no se
aprecia es la crueldad y el sufrimiento que se pueden encontrar
en su seno. Esto solamente puede despertar un sentimiento
positivo en el romántico: la piedad. Los virus son
parte de la Naturaleza, pero no nos inspiran simpatía
por motivos obvios. La Naturaleza, en todo caso, tiene la
virtud de la inocencia, puesto que solamente le es dada
al hombre la distinción del bien y del mal en un
sentido trascendente. La explicación de actitudes
y de perspectivas más o menos morales muchas veces
se hace en base a "lo natural", y esta explicación
muchas veces contiene una explicación perversa: se
justifica la crueldad porque es "natural", porque
existe en la Naturaleza, constituyendo esto una justificación
que utiliza a la Naturaleza en beneficio de actitudes que
al entendimiento humano le aparecen como malas, como no
deseables. Esta interpretación perversa no forma
parte de la vision del Nacionalsocialismo, sino que es su
contraria, puesto que está exenta de la piedad y
del amor por lo natural. La eventual crueldad del medio
natural es utilizada como una justificación para
poder materializar actitudes negativas. Este es precisamente
un argumento que se ha utilizado para atacar al Nacionalsocialismo,
utilizando su amor por la Naturaleza, el cual es perfectamente
constatable como algo positivo en sus leyes, para atacarlo,
argumentando que en este aprecio se esconde la justificación
para cometer los desmanes que se le atribuyen y que son
falsos. Y son falsos en la misma medida que es cierto que,
precisamente, es el argumento utilizado por los racionalistas-materialistas
del sistema actual, que utilizan la Naturaleza en su provecho
como un objeto de "usar y tirar", para justificar
cínicamente sus desmanes.
El Nacionalsocialismo
pasa por el filtro del romanticismo lo natural, de forma
que podríamos decir que apreciamos en la Naturaleza
aquello que nos gusta por su belleza, que nos eleva cuando
nos extasiamos en su contemplación y que resulta
agradable a nuestro carácter.
La vision de
la trascendentalidad del Hombre, una trascendentalidad positiva,
y su consecuente orientación hacia el bien, hace
que lo feo y cruel nos despierte la piedad, al mismo tiempo
que el amor hacia el ser desvalido, sentimientos estos que
constituyen la mas elevada expresión de nuestra raza.
Por eso, aunque
sabemos que todo ello (fealdad y crueldad) está contenido
en la Naturaleza salvaje, la cual nos acoge cuando el hombre
aparece sobre la faz de la Tierra, y que por ello constituye
la base inmutable sobre la que se instala la existencia
humana, no nos está dado intervenir para cambiarla,
como norma general, pero sí nos vemos impulsados
a la intervención en el caso particular, ante la
visión de un pajarillo que se ha caído de
su nido, de un ciervo herido al que podemos sanar o, ante
la crueldad de algunos hombres, indignarnos y obrar al respecto.
Este es pues el sentido de lo natural del Nacionalsocialismo,
cuya expresión va unida indisolublemente a la idea
de trascendentalidad del espíritu de la raza.
Cada raza se
desarrolla en un entorno natural que es el que le es propio
y en el que hunde sus raices, algo de lo que forma parte,
a lo que pertenece, no algo que le pertenece, y que como
consecuencia forma parte de su visión del mundo y
de su yo interior, puesto que las partes de un todo no pueden
separarse de él para formar parte entes autónomos
y ajenos a ese todo.
El hombre blanco
tiene sobrada capacidad para modificar su entorno natural
si le es necesario, pero esta modificación, caso
de ser necesaria, debe hacerse sin alterarla en su esencia
vital, con todo respeto, sin caer en un utilitarismo destructivo
y desarraigador, en el que el Hombre rompe sus lazos afectivos
con su tierra y la de sus antepasados y que desdeña
el éxtasis de la contemplación de su belleza.
He ahí la diferencia con el ecologismo actual; éste,
generalmente, sólo pretende un utilitarismo domesticado
con fines egoístas, que únicamente pretenden
la no-destrucción para la supervivencia o que únicamente
tiene como fin una mayor salubridad; la supervivencia de
la raza o de la especie, o la salud, pueden ser unos fines,
pero no son los únicos fines, ni siquiera los más
profundos. Como decía Wilhelm-Heinrich Riehl, y que
vale para todos los pueblos de nuestra raza: "¡El
pueblo alemán tiene necesidad del bosque. Y aun en
el caso de que ya no tuvieramos la necesidad de la leña
para calentar el hombre exterior, no por ello dejaría
de resultar igual de necesario para calentar el hombre interior.
Tenemos que proteger el bosque, no solo para evitar que
la estufa se enfrie en invierno, sino para que el pulso
del pueblo siga latiendo caliente, alegre y vital, para
que Alemania siga siendo alemana!".
La cuestión
ética en nuestra relación con los animales
debe partir del respeto y seguir más alla con la
piedad y el amor hacia ellos. La Reichstierschutzgesetz
se inspira en unas palabras de un discurso de Hitler: "En
el nuevo Reich no debe haber cabida para la crueldad con
los animales". Este concepto es desarrollado en esta
ley, pretendiendo la defensa del animal en sí, no
para proteger la sensibilidad humana; en el fondo de la
cuestion se pretende acabar con la idea del hombre como
centro del universo, para lo que se coloca al animal a su
nivel. La cuestion en su realidad actual, si empezamos a
abordarla por unos minimos basicos, nos daremos cuenta que
parte de la consideración de lo natural como objeto
y, como tal, sujeto a la dinamica de producción y
consumo industrial sin mas consideraciones de tipo etico
por parte de los "productores". El animal es considerado
como un objeto sujeto a las necesidades del hombre actual,
y por tanto se le priva de todo sentimiento de piedad hacia
el, ya que se le considera una materia prima, un objeto
simplemente. Dada esta lamentable premisa nos encontramos,
como consecuencia, con la sobreexplotación destructiva
de la Naturaleza, y con que la cria de animales para el
consumo humano se efectua sin la mas minima atención
hacia su bienestar e instintos naturales, sobre todo en
lo que se llama "cria intensiva", denominación
que esconde las mayores monstruosidades, algo que reduce
lo humano a su ìnfima expresion. Esto supone la mas
absoluta materialización de unos seres que sienten
y sufren, y un rebajamiento de la calidad humana de las
personas dedicadas a esta clase de cría (rebajamiento
tambien a las personas que consumen los alimentos procedentes
de estas practicas, las cuales siguen la política
de "ojos que no ven...") y, ademas, un mal uso
de la capacidad de discernimiento que nos es propia. Esta
capacidad de discernimiento puede ser utilizada por el hombre,
como ya hemos comentado anteriormente, para el bien o el
mal, y estas prácticas son esencialmente malignas,
puesto que quienes las llevan a cabo son conscientes del
sufrimiento que ocasionan, el cual sólo tiene fines
lucrativos para sus causantes. Es en definitiva, una falta
total de respeto hacia la Naturaleza de la que formamos
parte, y como consecuencia profunda de ello se produce un
desentendimiento despreciativo hacia el entorno natural
en la figura de unos seres que son capaces de sufrir y también
de amar; la parte (el Hombre) se desentiende del todo (la
Naturaleza) a la que pertenece. El hombre abandona a su
madre Naturaleza y la maltrata.
En relación
con la idea de respeto hacia el mundo en general y el animal
en particular hemos de observar en los antiguos pueblos
primitivos de Europa que se alimentaban de carne de animales,
un profundo respeto hacia ellos de carácter trascendente,
aunque se vean en la situación de tener que matarles
por basarse su alimentación y la de sus familias
en el consumo de carne a causa de las circunstancias del
hábitat en el que vivían. Así, en muchos
casos, la existencia de cacería es interpretada como
un favor atribuido a la Gracia Divina, que les recompensa
con el necesario sustento. No es por tanto dado al Hombre
el poder abusar de la Gracia Divina, que deberá tomar
aquello que necesite y nada más. En todo caso es
una falta total de respeto la consideración de la
caza, así como los espectaculos en los que sufren
los animales, como una diversión o un deporte, precisamente,
tal como mencionaba anteriormente, por la consciencia del
sufrimiento que se ocasiona. Nuestra cosmovisión
implica respeto y amor a la Naturaleza, y el sentir piedad
por sus criaturas. Entonces, ¿puede ser un buen Nacionalsocialista
alguien que, por pura vanidad, se jacte de haber matado
en una cacería un número determinado de animales,
en un ejercicio de competición, y no de necesidad?
La respuesta es no.
La piedad nos
debe llevar a la evitación innecesaria del sufrimiento
animal y tambien a limitar el consumo de carne y, sobre
todo, el consumo de animales de cría intensiva (eufemismo
que, como ya hemos dicho, esconde las mayores barbaridades
contra los animales), para quienes consideren indispensable
la alimentación en base a la carne. El paso del sentimiento
de piedad hacia el de amor por los animales, es el siguiente
y lógico en la escala de sentimientos y, por tanto,
un paso más allá en el perfeccionamiento humano.
Este sentimiento nos debe llevar necesariamente a evitar
el consumo de carne, es decir, al vegetarianismo. Hitler
era vegetariano, no por cuestiones dietéticas, sino
por cuestiones éticas, llevado a ello por su amor
hacia los animales; pero la dieta vegetariana no debiera
ser adoptada aquí por una cuestion de imitación,
sino porque esta postura supone una elevación interior
fruto de los sentimientos que la originan, un uso positivo
en la capacidad de discernimiento que nos es propia y, en
definitiva, un cambio hacia la elevación de la calidad
racial mas profunda, la calidad espiritual; ha de ser, por
tanto, una cuestion de convicción, como resultado
de una evolución interior. No es que la imitación
sea negativa de por sí, sino que si no va acompañada
de la convicción se convierte en un sin sentido que
sería un error imperdonable por ser una postura vacía
y puramente estética, sin contenido ético.
En definitiva,
para terminar, dado que el Nacionalsocialismo pretende una
elevación de la raza en todos sus aspectos, y dado
que el espíritu humano es el más elevado de
éstos y, por tanto, el principal objetivo de la cosmovisión
nacionalsocialista, debe cultivar sus sentimientos mas nobles
(amor y piedad) hacia el lugar al que pertenece, hacia la
madre amorosa y acogedora que es la Naturaleza, fundamento
imprescindible para nuestra existencia física y espiritual.
EUSKALHERRIA
NACIONALSOCIALISTA