
¿Se
atreverá alguien a preguntar porqué?
Por
David Duke,
jueves 17 de septiembre del 2001
Norteamérica
tiene un gran problema
Hemos
experimentado el shock del más espectacular y mortífero
ataque terrorista en la historia moderna. En una escena casi
surrealista de una película de Hollywood, el 11 de septiembre
del 2001, aviones de pasajeros secuestrados chocaron directamente
contra el World Trade Center de Nueva York y el Pentágono
en Washington. Miles de norteamericanos fueron mutilados y asesinados.
El costo podría incluso elevarse al grado de un trillón
de dólares, y el suceso podría incluso gatillar
una depresión económica mundial.
Estos
terribles actos de terrorismo deben ser combatidos con cada
gramo de resolución norteamericana. Y aquellos que cometieron
esos horrendos actos deben ser castigados con la mayor severidad
de la ley. Actos como estos nunca deben ser permitidos en suelo
norteamericano.
Dicho
esto ¿Cómo entonces hacemos para protegernos del
terror en el futuro?
A
causa del mayor conocimiento científico alrededor del
mundo, el próximo terror podría ser lejos más
mortífero que lo sucedido el 11 de septiembre. El próximo
suceso de horror podría ni siquiera involucrar una explosión
de ningún tipo, sino la silenciosa muerte masiva de un
ataque biológico o radioactivo.
La
mala noticia es que no importa cuántos billones de dólares
el gobierno gaste o cuántas bombas arroje, es imposible
protegernos completamente de aquellos grandes peligros. En efecto,
mientras más bombas arrojamos y más devastación
creamos, mayor es la posibilidad de futuras respuestas terroristas.
Hemos
entrado en una era en la que incluso el solo poder militar no
es una protección. Nunca más las naciones poderosas
podrán atacar a las débiles con impunidad. La
más pequeña nación o entidad política
puede fácilmente vengarse con terror masivo. Ninguna
nación es invulnerable, ni siquiera la nación
más poderosa de la tierra.
A
menos que entendamos el porqué de estos actos terroristas,
la motivación tras ellos, no podemos prevenir una repetición
de tal terrorismo en el futuro. Nosotros los norteamericano
debemos preguntarnos a nosotros mismos porqué sufrimos
ahora tal terror.
Cuando
un reloj se detiene, nos preguntamos porqué.
¿No
está trabado? ¿Se agotó la batería?
¿Está dañado? Y si es así ¿Por
qué está dañado?
Cuando
tú tienes un problema, si no preguntas el porqué
y no obtienes buenas respuestas y actúas en consecuencia,
este persistirá. Incluso puede ponerse mucho peor.
Los
medios de información norteamericanos nos han proveído
de macabros y coloridos detalles de este sangriento ataque contra
el pueblo norteamericano. Incluso nos han dicho quién
podría estar tras esto, pero los medios dominados por
el sionismo, han hasta ahora cuidadosamente evitado dar una
razón entendible de porqué el ataque tuvo lugar.
Llamar
a los atacantes "cobardes" es, por supuesto, falso.
Los terroristas cometieron un indescriptiblemente horrible y
cruel acto contra el pueblo norteamericano, pero con certeza
no eran ningunos cobardes. Los Kamikazes pueden estar mal guiados,
pero sacrificar la propia vida por una causa no es cobardía.
Y llamar a los hechores cobardes o dementes no responde la pregunta
de porqué estos horrendos actos ocurrieron, a menos que
uno piense que todos los cobardes y locos quieren volar el World
Trade Center y el Pentágono.
Aquellas
descripciones previenen que la gente descubra las razones porqué
el hecho efectivamente ocurrió. Y, si queremos prevenir
que tales sucesos ocurran en el futuro, es absolutamente vital
entender el "porqué".
A
lo mejor una buena primera pregunta para hacerse es ¿Porqué
estos árabes "locos" y "cobardes"
nunca atacan Suiza o Suecia? Qué puede ser lo que aquellos
países hacen o no hacen para que sean ignorados mientras
nosotros nos transformamos en blanco.

Pues
déjenme ser muy, pero muy directo.
La
causa final de este terrorismo nace directamente de nuestro
envolvimiento y apoyo al criminal comportamiento de Israel.
Terror
en repuesta al Terror
Los
palestinos y muchos de sus aliados árabes han sido el
blanco durante medio siglo del despiadado terrorismo israelí.
A
finales de los 40's, los sionistas se apoderaron de Palestina
y expulsaron a 700.000 personas de sus hogares por medio de
grandes actos de terrorismo. Entre aquellos eventos estuvo la
sádica masacre de 254 palestinos, la mayoría ancianos,
mujeres y niños en Deir Yassin. Fue una especialmente
cruel y fría masacre caracterizada por los judíos
abriendo los vientres de las mujeres embarazadas. Después
de la matanza, los asesinos divulgaron a propósito el
hecho para así hacer a la gente huir aterrorizada de
sus hogares y negocios, a los cuales aún no se les permite
retornar.
El
antiguo primer ministro Israelí, Menachem Begin, un participante
en esta horrenda masacre, mencionó la importancia de
Deir Yassin en su libro "La Revuelta: la Historia del Irgún".
Escribió que no habría ningún Estado de
Israel sin la "victoria" de Deir Yassin. "La
Haganah llevó a cabo victoriosos ataques en todos los
frentes... En un estado de terror, los árabes huyeron,
gritando Deir Yassin".
Pero las masacres no cesaron después del establecimiento
del Estado Judío; ellas continuaron en el tiempo, en
paz y en guerra. Los siguientes son los nombres de algunas de
ellas: la masacre de Sharafat, la masacre de Kibya, la masacre
de Kafr Qasem, la masacre de Al-Sammou', la masacre de Sabra
y Shatila, la masacre de Oyon Qara, la masacre de la Mezquita
de Al-Aqsa, la masacre de la Mezquita de Ibrahimi, la masacre
de Jabalia.
En
una política de limpieza étnica, Israel continúa
evitando que los residentes de Palestina, que nacieron allí
y cuyas familias vivieron por incontables generaciones, retornen
a casa. Al mismo tiempo, da generosos incentivos a los judíos
genéticos que nunca vivieron en Palestina, para inmigrar
desde los lejanos rincones del mundo.
Los
británicos también sufrieron grandemente del terror
israelí, como el horrendo bombazo del Hotel Rey David
en Jerusalén.
El
terror israelí no ha parado desde entonces. Israel tiene
más prisioneros per cápita que cualquiera otra
nación del mundo, más que la Rusia estalinista,
o la China roja durante sus peores períodos. Rutinariamente
tortura a sus prisioneros palestinos, y efectivamente es la
única nación en el mundo moderno que legalmente
autoriza la tortura. En efecto, un grupo judío de derechos
humanos en Israel ha confirmado en un reporte de 60 páginas,
que el 85 % de los detenidos palestinos son torturados durante
su detención. Incluso un artículo mayor del New
York Times, por el judío Joel Greenburg, constata como
un hecho que Israel tortura de 500 a 600 palestinos mensualmente.
Israel
ha convertido en blancos y asesinado a miles de líderes
palestinos, y estos incluyen estudiantes, clérigos, hombres
de negocios, filósofos y poetas, cualquiera que inspire
el patriotismo en el pueblo palestino. Estos asesinatos han
ocurrido alrededor de todo el mundo, incluso en los EE.UU. En
el proceso ellos han matado a mucho miles de mujeres y niños.
Han repetidamente bombardeado campos de refugiados palestinos,
repletos de mujeres y niños.
No
solo han establecido su estado israelí sobre tierra palestina
(en 1948 los palestinos eran dueños de más del
90 % de ella), los judíos tomaron casi toda la propiedad
privada de los palestinos: las tierras, las granjas, los hogares
y los negocios. Después que expulsaron a los refugiados
palestinos y se opusieron a su retorno, crearon una ley de "propiedad
abandonada" que confiscó la propiedad palestina
y se las dio a los judíos. La ley incluso tiene la desvergüenza
de prohibir incluso la venta de cualquier tierra robada, a palestinos.
En
1982 Israel invadió el Líbano. Durante su invasión
y la ocupación de 18 años, se estima que 40.000
civiles murieron. Israel bombardeó y atacó despiadadamente
las ciudades y villas, y también muchos hospitales y
orfanatos (como fue documentado por la Cruz Roja noruega) y
devastó la antigua y alguna vez hermosa ciudad de Beirut.
El
actual primer ministro de Israel, Ariel Sharon, ni siquiera
se atreve a poner los pies en Bélgica o Holanda, temiendo
una demanda de la Corte Mundial por crímenes de guerra.
Sharon es responsable por el asesinato de 2.000 refugiados en
los campos de Shabra y Shatila, en el Líbano.
Israel
abatió un avión de pasajeros libio sobre la península
del Sinaí, matando a 111 personas.
Y
no solo han sido los palestinos quienes han sufrido del terror
israelí.
Terror
sionista contra los EE.UU.
Los
norteamericanos también han sufrido a causa del terror
sionista. En efecto, Israel ha cometido un número de
actos de guerra contra los EE.UU.
Israel
tiene una largo récord de terrorismo contra los EE.UU.
que comienza en 1954. En aquel año, el gobierno israelí
complotó para volar las instalaciones norteamericanas
del Cairo y Alejandría, para culpar a los nacionalistas
egipcios. Por azar del destino el complot falló y fue
descubierto. Fue nombrado el affair Lavon por el hombre que
supuestamente armó el ataque terrorista, Pinhas Lavon,
el jefe de defensa israelí. Él renunció
en 1955 tras el incidente.
En
1967, Israel atacó a mansalva, con cazas sin marcas y
lanchas torpederas, al U.S.S. Liberty, una nave de la armada
norteamericana en la península del Sinaí, incluso
ametrallando los botes salvavidas arrojados por la nave. El
ataque mató a 31 marinos norteamericanos e hirió
a 170. Querían hundir la nave, matar a todos los norteamericanos
y culpar a los egipcios, para así obtener el apoyo norteamericano
para conquistar grandes áreas del mundo árabe.
El
ataque contra el Liberty no fue más que un artero acto
de guerra contra los EE.UU. por parte de Israel. A pesar del
hecho que el secretario de estado de los EE.UU., Dean Rusk y
el almirante en jefe Moorer dijeron que el ataque contra el
U.S.S. Liberty por parte de Israel fue deliberado, el todo poderoso
lobby sionista previnó una investigación formal
del Congreso. Si el lobby puede incluso encubrir horrendos crímenes
contra Norteamérica, no es una sorpresa que puedan encubrir
los interminables crímenes de Israel contra los palestinos.
Aún así, tras el ataque contra el Liberty, EE.UU.
ni siquiera redujo nuestra ayuda de billones de dólares;
en efecto, la historia rápidamente desapareció
de las noticias tras unos pocos cortos días.
En
1986, Israel efectivamente provocó que erróneamente
fuéramos a la guerra y atacáramos militarmente
a otra nación. El Mossad plantó un transmisor
en Trípoli, Libia, y emitió mensajes terroristas
en código libio, aceptando la responsabilidad libia por
la muerte de dos norteamericanos en el bombazo a la discotheque
La Belle en Alemania (más tarde se probó que Libia
no tuvo nada que ver con la bomba). Utilizando este fraude,
Israel indujo los bombardeos norteamericanos sobre Libia. Las
bombas norteamericanas provocaron gran destrucción allí.
Uno de los muertos fue la pequeña hija del presidente
libio. Es ciertamente un sucio acto de guerra contra una nación,
el inducirla a atacar por error a otra nación. Solo un
verdaderamente maligno enemigo de los EE.UU. haría tal
cosa.
Cada
palestino y árabe está al tanto que medio siglo
de terror israelí nunca podría haber ocurrido
sin el activo apoyo financiero, militar y diplomático
de los EE.UU. Ellos saben que el lobby judío tiene el
control de las políticas norteamericanas en el Medio
Oriente y que los sionistas pueden obtener los que quieran del
Congreso, en asuntos importantes para ellos.
Fue
el respaldo norteamericano de la brutal invasión y ocupación
israelí del Líbano, en los 80's, que llevó
directamente al ataque con explosivos contra el contigente de
marines de EE.UU., matando a 300 jóvenes norteamericanos.
El
involucramiento de los EE.UU. en los crímenes israelíes
Los
árabes saben que cada bomba que mata a su gente viene
de los EE.UU., que cada bala, cada tanque, cada caza es manufacturado
o financiado con dólares norteamericanos. Son los billones
de dólares de respaldo norteamericano los que han permitido
al estado judío aterrorizar al pueblo árabe durante
medio siglo.
Incluso,
aunque Israel invadió el Líbano y mató
a miles de civiles, EE.UU. nunca amenazó con bombardear
Tel Aviv (como hizo con Irak) si Israel se rehusaba a obedecer
las resoluciones de la ONU para retirarse. Una comparación
entre la reacción norteamericana a la invasión
iraquí de Kuwait, con la de la invasión de Israel
del Líbano es instructiva.
La
política exterior norteamericana a favor de un lado,
puede ser ilustrada por el tratamiento diferente dado a Israel
e Irak.
Irak
invadió Kuwait. Israel invadió el Líbano.
Posiblemente
3.000 civiles kuwaitíes murieron en la guerra inicial
con Iraq. 40.000 civiles libaneses murieron desde la época
de la invasión y durante la ocupación.
Irak
desobedeció las resoluciones de la ONU para abandonar
Kuwait. Israel desobedeció las resoluciones de la ONU
para abandonar el Líbano (por 18 años).
Irak
rompió las convenciones internacionales sobre armas químicas,
biológicas y nucleares. Aunque Israel es lejos el mayor
ofensor, teniendo uno de los más grandes almacenes de
armas químicas, biológicas y nucleares en el mundo.
Irak
rehusó inspecciones de la ONU. Israel siempre se ha rehusado
a inspecciones de la ONU.
Por
estas violaciones, bombardeamos Irak. En respuesta a los crímenes
de Israel, EE.UU. simplemente ha continuado enviando billones
de dólares.
La
política exterior norteamericana fue y continúa
siendo la política israelí. Israel ni siquiera
fue amenazado con un fin del respaldo norteamericano cuando
miles de civiles libaneses murieron a causa de las acciones
israelíes. Irak fue una vez amigo de EE.UU., a quien
le compramos petróleo y con quien tuvimos muchos negocios.
EE.UU. efectivamente respaldó a Saddam Hussein y la guerra
de Irak contra Irán. Irak no hizo nada contra los EE.UU.,
pero cometió el error de transformarse en un fuerte enemigo
de Israel. De esa manera los judíos, y los burócratas
gentiles controlados por los judíos, y los medios de
comunicación dominados por los judíos, rápidamente
transformaron a nuestro antiguo aliado, Saddam Hussein, en nuestro
archienemigo.
Arrojamos
más explosivos sobre Irak, en unas pocas semanas, que
las que arrojamos en toda la Segunda Guerra Mundial. Matamos
a cientos de miles de iraquíes, incluyendo decenas de
miles de civiles. Luego nos enfrascamos en un bloqueo y embargo
contra Irak, que incluso la anti-iraquí ONU ha dicho
que ha provocado la muerte de al menos 1.200.000 niños
y cientos de miles de ancianos. Que los norteamericanos que
no entienden el porqué de este terrorismo, se concentren
en este espantoso hecho. Un millón, doscientos mil niños
han muerto como resultado directo de nuestra política
hacia Irak.
Algunos
norteamericanos que leen mis palabras se rehusarán a
creerlo, se rehusarán a creer que EE.UU. ha causado a
propósito, la muerte de cientos de miles de niños.
Aquí está la transcripción de la entrevista
a la secretaria de estado judía de EE.UU. con Leslie
Stahl de CBS, el 11 de mayo de 1996:
Lesley
Stahl, hablando de las sanciones norteamericanas contra Irak:
"Hemos escuchado que medio millón de niños
han muerto. Quiero decir, esos son más niños que
los que murieron en Hiroshima. Y, usted sabe ¿Vale ese
precio?
Madeline
Albright: "Creo que es una decisión muy dura, pero
el precio - creo que lo vale".
Y
luego algunos norteamericanos se preguntan porqué somos
tan odiados.
El
lobby judío y los medios de comunicación dominados
por los judíos, son muy cuidadosos al no permitir que
el pueblo norteamericano comprenda completamente la verdadera
razón de la guerra iraquí, sobre las verdaderas
razones del problema palestino. Realmente no quieren que los
norteamericanos sepan porqué tantos millones en el mundo
árabe nos odian y porqué el número se incrementa
día a día.
No
quieren que sepamos las verdaderas razones porqué los
norteamericanos son tan odiados - es porque los jefes judíos
de la política exterior norteamericana, son unos de los
responsables por este creciente odio hacia los EE.UU. Imaginen
la rabia y los sentimientos de desesperanza que llevan a hombres
a sacrificar sus propias vidas para alcanzarnos.
Los
jefes sionistas saben que el apoyo estadounidense de las políticas
criminales de Israel, hacen florecer el odio contra los EE.UU.
Ellos ciertamente están al tanto que los bombardeos y
las guerras contra las naciones solo en beneficio de Israel,
crea enemigos dedicados y fanáticos contra Norteamérica,
enemigos que buscarán la venganza con sangre norteamericana.
Por
supuesto, no es de interés de EE.UU. el ir y matar gente
por Israel; pero los intereses judíos siempre prevalecen.
En la actualidad, ellos están completamente al tanto
que los estúpidos y brutales actos de terror que recientemente
sucedieron en Nueva York y Washington solo ayudan a la causa
sionista, al generar enorme furia norteamericana contra los
enemigos de Israel, y hacer a los norteamericanos más
fácilmente manipulables a las directrices de Israel.
Piensen
sobre quien realmente ganó a causa de este terror ¿Se
han beneficiado los palestinos? Este acto de terrorismo destruyó
todos los progresos que los palestinos habían recientemente
hecho con la opinión mundial. Ha cegado el mundo al terrorismo
israelí. Israel es el único ganador en esta tragedia.
Ellos tendrán ahora luz verde para hacer lo que quieran
contra los palestinos. Ellos pueden matar a cualquiera de sus
enemigos sean violentos o no violentos. Obtendrán todo
el dinero que quieran del pueblo norteamericano, y nadie pensará
siquiera en su constante opresión, asesinatos y violaciones
a los derechos humanos contra el pueblo palestino.
No,
los sionistas son los únicos benefactores de este horrendo
día de terror del 11 de septiembre del 2001 ¿No
es irónico que a pesar que las acciones terroristas sionistas
llevan a este terror, solo los sionistas se beneficiarán
de él? Por supuesto, ellos razonan que ellos se benefician
porque los medios de comunicación norteamericanos están
completamente en sus manos, y nunca harán la apropiada
pregunta de porqué estos horrendos hechos están
sucediendo. Desafortunadamente, muy poca gente alguna vez escuchará
voces como la mía, que se atrevan a desafiar las mentiras
sionistas.
Por
eso es que estamos en este desastre, porque un poder foráneo
se ha transformado en un poderoso lobby en el gobierno norteamericano,
y controla la dirección de las comunicaciones masivas
en EE.UU.
Déjenme
repetirlo una vez más. La razón primaria porque
estamos sufriendo por el terrorismo en los EE.UU. hoy, es porque
la política de nuestro gobierno está completamente
subordinada a un poder foráneo: Israel y los esfuerzos
del supremacismo judío mundial.
Las
banderas norteamericanas están ondeando en todas partes
de EE.UU. luego del ataque sobre el World Trade Center y el
Pentágono. Eso es bueno, porque necesitamos ser más
patrióticos. Si fuésemos más patrióticos
por los reales intereses de EE.UU. más que por los de
Israel, no sufriríamos por el terrorismo.
Y
verdaderamente, qué podría ser más patriótico
que desear que nuestra propia patria fuera liderada por nuestra
propia gente al servicio de los EE.UU.; y no por un poder foráneo
o una minoría poderosa.
Sí,
debemos pelear con dientes y uñas contra cualquier terrorista
que ataque nuestro país. Pero, debemos entender porqué
este terror está ocurriendo, y cómo ha sido generado.
Ha ocurrido a causa de una prolongada traición contra
los EE.UU. y su pueblo.
¿Qué
le ha costado al pueblo norteamericano, el sionismo?
El
lobby judío y el poder de los medios de comunicación
ha costado a los EE.UU., cerca de 6 billones de dólares
anuales en apoyo y armas, casi un tercio del entero presupuesto
en ayuda externa de EE.UU. durante la última mitad del
siglo, y casi tanto dinero como el gastado en la guerra de EE.UU.
contra las drogas.
Ha
envenenado nuestras relaciones con las naciones ricas en petróleo
del Medio Oriente. En respuesta a nuestras políticas,
los árabes se unieron y desarrollaron su "petro-arma"
que le ha costado a los norteamericanos, por lo menos 10 trillones
de dólares en mayores costos de petróleo.
Ha
alejado al entero mundo árabe, llevando a la destrucción
o a la confiscación de billones de dólares de
propiedad norteamericana en aquellos países, al secuestro
de ciudadanos norteamericanos, y generado enorme odio por el
pueblo norteamericano.
¿Cómo
nos ha pagado Israel por nuestro apoyo? Ellos han continuamente
espiado (el caso Jonathan Pollard), vendido nuestros más
altos secretos (como al mayor peligro nuclear para nosotros
en el mundo: la China comunista) y robado nuestro uranio enriquecido
para sus armas nucleares ilegales.
Ellos
han lanzado ataques terroristas contra los EE.UU., como el affair
Lavon y el ataque contra el U.S.S. Liberty. Ambos actos no fueron
más que arteros actos de guerra contra los EE.UU. Proveyendo
falsa información para EE.UU. para erróneamente
ir a la guerra contra otro país, no es nada más
que otro acto de guerra israelí contra los EE.UU. Aún
así, en respuesta a esas despreciables acciones contra
Norteamérica, nuestros líderes controlados por
los sionistas ni siquiera redujeron nuestros billones de dólares
en ayuda militar y financiera a Israel. Nosotros le damos a
Israel cerca de 6 billones de dólares en ayuda cada año,
esto es más que a todas las naciones del Africa sub-sahariana,
el Caribe y Sudamérica.
¿Cuál
es el último costo de nuestra servidumbre a las criminales
acciones del sionismo? El último precio que hemos pagado
son los horrendos actos de terrorismo del 11 de septiembre del
2001.
Los
poderosos agentes de Israel en los medios de comunicación
norteamericanos y el gobierno, son finalmente los responsables
por este terror contra los EE.UU., casi como si ellos mismos
hubieran pilotado esos aviones contra el World Trade Center
y el Pentágono.
Y
ahora ellos cínicamente planean usar el terror que ellos
mismos crearon para incrementar el ciclo de violencia contra
los enemigos de Israel. Pueden estar seguros que los poderes
sionistas planean ir más lejos que simplemente castigar
a los perpetradores de estas acciones. Los EE.UU. nuevamente
serán utilizados para golpear donde quiera que Israel
lo desee.
Una
respuesta indiscriminada o inmoderada de EE.UU. finalmente producirá
incluso más odio contra Norteamérica, y acarreará
más actos terroristas sobre las cabezas del pueblo norteamericano.
El creciente ciclo de odio es exactamente lo que desean los
sionistas, porque su meta es que luchemos por ellos, contra
los enemigos de Israel, vertiendo nuestra sangre en vez de la
de ellos. Ellos son los únicos que verdaderamente se
benefician del dolor de EE.UU. En vez de Israel, nosotros pagaremos
el precio final.
Combatiendo
el terrorismo con terrorismo
Muchos
en el gobierno y los medios de comunicación de EE.UU.,
están clamando por la destrucción masiva de los
recientemente percibidos enemigos de EE.UU. Recientes encuestas
de opinión (CBS y CNN) muestran que un 60 a 70 % del
pueblo norteamericano apoya la guerra contra los terroristas
sospechosos. Apoyan estas acciones (y cito precisamente la pregunta
de la encuesta) "incluso si causan la muerte de miles de
personas inocentes". Me duele en el corazón pensar
que una vasta mayoría del pueblo norteamericano adopta
exactamente el mismo punto de vista hacia las vidas humanas
inocentes, como el de los terroristas del 11 de septiembre.
Hasta
ahora, no he escuchado a nadie, ninguno de los grandes pontificadores
de la moral en los medios de comunicación, al presidente
de los EE.UU., a nuestros líderes religiosos, o a nadie
más de prominencia que sea lo suficientemente valiente
como para indicar esta obvia hipocresía moral.
Así
que ahora vamos a combatir el terrorismo. Entonces qué
sucede cuando los EE.UU. salen a demoler hasta las ruinas a
países e indiscriminadamente matan a "miles de inocentes
personas" ¿Realmente acabaremos con la amenaza del
terrorismo? Los EE.UU. han hecho lo mismo antes. Demos un vistazo
de cómo a resultado para nosotros.
Como
se dijo con anterioridad, en 1986 los israelíes dieron
a los EE.UU. falsa evidencia contra Libia y nos indujeron a
bombardear masivamente el país. Bombardeamos una nación
para "combatir el terrorismo" por un crimen que ni
siquiera había cometido. Un año después
de nuestros bombardeos, unos miembros de un grupo radical de
Libia buscaron la venganza e hicieron estallar el vuelo 103
de Pan Am sobre Lockerbie, Escocia, causando uno de los peores
desastres aéreos de todos los tiempos, matando a 270.
Nosotros ejecutamos nuestra venganza con bombarderos B-1; ellos
lo hacen con bombarderos suicidas.
No
hay forma de protegernos completamente contra este tipo de actos.
Incluso una persona fanática, si está dispuesta
a suicidarse, puede fácilmente provocar que un avión
se estrelle con una mínima cantidad de explosivos (no-detectables).
Vivimos en una era en que los mortales agentes biológicos
de destrucción masiva pueden ser hechos en el sótano
de cualquiera. Norteamérica debe considerarlo; el próximo
acto terrorista puede ser cometido por solo una persona y matar
a cientos de miles de personas. El ejercicio de la fuerza bruta
militar ya nunca más protegerá a ninguna nación.
¿Alguien
recuerda el último "ataque contra el terrorismo"
de EE.UU.? Clinton prometió lanzar una "guerra contra
el terrorismo" bombardeando Afganistán y bombardeando
un complejo farmacéutico en Sudán. Estos ataques
fueron cínicamente lanzados por Clinton durante los críticos
días del escándalo de Monica Lewinsky. Fracasaron
en matar a Bin Laden, pero provocaron que los Talibanes juraran
una sangrienta venganza contra EE.UU. por la muerte y destrucción
en su país. Los eventos del 11 de septiembre podrían
ser el resultado directo de aquella "guerra contra el terrorismo".
Déjenme repetirlo, nosotros enviamos nuestros bombarderos
B-1 y ellos envían sus bombarderos suicidas. Y ahora,
a menos que las cabezas más frías prevalezcan,
estamos listos para embarcarnos en otra guerra contra el terrorismo
que podría matar a miles de personas inocentes y escalar
el ciclo de violencia.
Sanar
las heridas y colocar el bienestar de EE.UU. primero
A
menos que sanemos las heridas y le demos a EE.UU. un mejor curso,
cada nuevo misil y bomba que enviemos, volverá a nosotros
nuevamente. Cada gota de sangre que derramemos en tierras extrañas
resultará en más sangre norteamericana perdida
aquí y afuera. EE.UU. se hundirá más y
más en la duda y el temor.
Tras
los eventos del 11 de septiembre, un padre que perdió
a su hija en el estallido del avión en Lockerbie, John
Mosey, le escribió al primer ministro británico
Tony Blair. Recalcó que las 270 personas que habían
muerto en el estallido de 1988, fueron asesinados en represalia
por las "agresivas" políticas de EE.UU. en
el mundo árabe. Él pidió cautela, "el
mayor cuidado debe ser tomado para que cualquier camino que
eventualmente se tome, sea exitoso y no hiera a gente inocente,
que produciría otra camada de terroristas".
Debemos
tener la cabeza fría y romper el ciclo de violencia.
Oremos
por las víctimas norteamericanas en estos sucesos y por
sus familias dolidas. Vayamos tras los perpetradores de estos
ruines actos con absoluta precisión.
Pero,
aún más importante, déjennos entender porqué
estos hechos ocurrieron y cómo podemos sanar el odio
contra nuestra nación.
Muchos
traidores en nuestro gobierno han respaldado las actividades
criminales del sionismo, en vez de los verdaderos intereses
del pueblo norteamericano. Ellos han generado el odio que provocó
estos terribles actos. A menos que su poder sea destruido, los
estadounidenses serán perseguidos por un creciente espectro
de terrorismo.
Una
vez que entendamos el porqué, entonces estaremos de acuerdo
sobre el modo seguro de prevenir actos terroristas como estos
en el futuro.
La
solución a este inmenso problema es extremadamente obvia
y es muy simple.
Norteamérica
debe tomar en cuenta la arenga de despedida del Padre de nuestra
Patria y "evitar involucramientos en el extranjero".
Finalmente,
debemos colocar siempre a EE.UU. y al Pueblo Estadounidense
primero.
DAVID
DUKE, desde los Estados Unidos
www.davidduke.com |