LOS LIBROS DEL HINDUISMO
LOS VEDAS
La raíz de la palabra es «vid»: conocer. El término «Veda» significa pues, «conocimiento» y como que estos libros no fueron «escritos» más que al cabo de siglos después de originalmente compuestos, significa conocimiento que era transmitido oralmente.
Los Vedas no son la obra de una sola persona, sino que, según la creencia popular, fueron comunicados a varios Rishis o santos, quienes a su vez los transmitieron a sus discípulos. El vidente Vyasa se considera el compositor, o como hoy diríamos, el editor de estas obras.
Se dice que las enseñanzas contenidas en estos escritos han sido inspiradas por Dios mismo. Otros escritores enseñan que surgieron de Él como el humo del fuego. Otras veces se dice que los Vedas han derivado de los elementos. Los relatos sobre su origen, aunque difieren en su forma, coinciden en enseñar que fueron un don directo de Dios para el hombre y en consecuencia son considerados con la mayor veneración. Son propiedad especial de los Brahmanes. En tiempos de Manu, el autor nominal o recopilador de un libro de leyes, probablemente no más tarde de dos o tres siglos después de los Vedas, aunque algunos suponen que no fue antes del año 500 de la Era Cristiana, era considerado como una grave ofensa el que una sola palabra de estos libros divinamente revelados fuera escuchada por un hombre de una casta inferior.
Los Vedas son cuatro. De ellos el Rig-Veda es el más antiguo; el siguiente en orden fue el Yajur-Veda; después el Sama-Veda, y el último de todos ellos, el Atharva-Veda. Cada uno de estos Vedas se compone de dos partes principales: una Sanhita o recopilación de mantras o himnos y una Brahmana que contiene preceptos ritualistas y enseñanzas. En éstos se encuentran instrucciones para los sacerdotes que dirigen la adoración de los dioses invocados en los himnos. Unido a cada Brahmana se halla un Upanishad que contiene doctrina secreta o mística. Se considera que éstos poseen menor autoridad que los Mantas y Brahmanas, por cuanto éstos se repiten como «sruti», es decir, oídos, y los Upanishads son «smriti», aprendidos. Aunque están basadas en las antiguas composiciones, si existe alguna discrepancia entre ellas, se rechazan las enseñanzas de las últimas. Las Sanhitas y Brahmanas generalmente son para los Brahmanes; los Upanishads para investigadores filosóficos. Sin embargo, y aunque parezca extraño, algunas partes de los Upanishads eran muy familiares entre los eruditos pandits de Benarés y otros lugares, mientras que las porciones más antiguas habían sido casi completamente desestimadas hasta fecha muy reciente. En muchas partes de la India no podía encontrarse una sola persona que fuese capaz de leerlas e interpretarlas. De las Sanhitas, la Sanhita del Rig-Veda, que contiene mil diecisiete himnos, es con mucho el más importante, mientras que la Sanhita del Atharva-Veda, aunque se suele afirmar que es el más reciente, es quizá la más interesante. Además, éstos son los dos únicos libros de himnos Védicos que merecen ser calificados como recopilaciones originales en sí mismas; los demás han sido compuestos casi por completo a partir de extractos del Rig-veda. Entre la época de la composición del Rig-Veda y la del Atharva, ocurrieron cambios considerables en las creencias religiosas de la gente
Las Sanhitas de tres de los Vedas tienen, según se dice, ciertas peculiaridades. «Si un mantra es métrico y prescrito ara ser recitado en voz alta, recibe el nombre de "Rich" (de "rich" alabanza): de ahí Rig-Veda, es decir, el Veda que contiene tales alabanzas».
Si se encuentra en prosa (en este caso debe ser murmurado inaudiblemente) se denomina Yajus (yaj, sacrificio: literalmente, el medio por el que el sacrificio es efectuado); por lo tanto Yajur-Veda significa el Veda que contiene tales yajus. Y si es métrico y prescrito para ser cantado, es llamado Saman (igual); el Sama-Veda es pues el Veda que contiene tales Samans.
El Rischi del mantra es el autor del mismo, o como los hindúes dirían, el inspirado vidente que lo recibió de la Divinidad, y el tema al que hace referencia es su devata, palabra que generalmente equivale a una «deidad» pero cuyo significado, en relación a los mantras no siempre debe ser tomado literalmente, pues existen himnos en los que no son los dioses ni seres divinizados invocados los que son considerados como el devata, sino, por ejemplo, un poste sacrificial, armas, etcétera.
Debería observarse sin embargo que la divinización de un «poste sacrificial» o de un «arma» es algo que está en perfecta armonía con las nociones panteístas generales que prevalecían entre la gente por aquel entonces al igual que ahora, de forma que no hay nada anormal, según sus ideas religiosas, en hablar incluso de objetos inanimados como si se tratase de deidades. Existen muy pocas dudas de que las Brahmanas son más recientes que las Sanhitas.
Los Vedas no han llegado hasta nuestros días sin sufrir considerables discusiones en lo que se refiere a su texto. Como bien cabría esperar del hecho de que sus enseñanzas fuesen transmitidas oralmente, surgieron discrepancias. Una relación menciona no menos de veintiuna versiones (Sakhas) del Rig-Veda; otra refiere unas cinco del Rig-Veda, cuarenta y dos del Yajur-Veda, menciona doce de entre un millar del Saman-Veda, y doce del Atharva-Veda. Como que cada escuela creía poseer el verdadero Veda, anatematizaba a aquellos que enseñaban y seguían cualquiera de los demás. La Sanhita del Rig-Veda que ha sobrevivido hasta el momento presente es el de una sola escuela, la Sakala; del Yajur-Veda persisten las de tres escuelas; del Sama-Veda quizá las de dos y del Atharva-Veda únicamente la de una escuela.
«La historia del Yajur-Veda difiere notablemente de la de los otros Vedas, pues está marcada por una disensión entre sus propias escuelas, mucho más importante que las diferencias que separaron las escuelas de cada uno de los otros Vedas. Es conocida por la diferenciación entre el llamado Yajur-Veda Negro y el Yajur-Veda Blanco. La tradición, especialmente la de los Puranas, registra una leyenda que relata este hecho. Cuenta la leyenda que Vaisampayana, un discípulo de Vyasa que había recibido de él el Yajur-Veda, habiendo cometido una ofensa, deseó que sus discípulos le asistieran en el cumplimiento de algún acto expiatorio. Sin embargo, uno de ellos, Yajnavalkya, propuso que él solo debía ser quien realizara todo el rito. Vaisampayana, enojado por lo que consideraba ser un acto de arrogancia de su discípulo, pronunció una maldición sobre él, cuyo efecto fue que Yajnavalkya vomitó todos los textos Yajus que había aprendido de Vaisampayana. Los demás discípulos entre tanto habían sido transformados en perdices (tittiri), cogieron estos textos mancillados y los guardaron. De ahí que estos textos se llamen Tainiriyas. No obstante, Yajnavalkya, deseoso de obtener unos textos Yajus, rezó al Sol con toda devoción y éste le concedió su deseo: "obtener unos textos que no fuesen conocidos por su maestro".» Por consiguiente, existen en la actualidad dos Yajus-Vedas, considerándose que el Negro es el más antiguo de los dos.
En cuanto a la antigüedad de los Vedas, no se sabe nada con certeza. Sin duda cuentan entre las más antiguas producciones literarias del mundo. Pero la fecha en que fueron compuestos es objeto de amplias conjeturas. Colebrooke parece deducir de un calendario Vaidick que deben haber sido escritos con anterioridad al siglo XIX a. C. Algunos les asignan una fecha más reciente y otros una más antigua. El doctor Haug considera que la Edad Védica se extiende desde el año 2000 hasta el 1200 a. de J.C., aunque Cree que algunos de los textos más antiguos podrían haber sido compuestos unos 2400 años. C. Max-Müller da como fechas probables, desde el 1200 hasta el 800 a. de J.C.; para las Brahamanas del 800 al 600 a. de J.C., y el resto del 600 al 200 a. de J.C. No hay nada en el texto de los Vedas que indique cuándo fueron escritos. Todas las referencias que se encuentran en ellos son acerca de haber sido transmitidos oralmente, aprendidos y de nuevo enseñados audiblemente a otros. Probablemente, hasta varios siglos después de que el arte de la escritura fuese conocido en la India, éste no fue empleado para conservar los libros sagrados, pues, como figura en el Mahabharata, aquellos que escriben los Vedas reciben el castigo del infierno.
LOS PURANAS
Las principales fuentes de información de la moderna mitología Hindú son: las dos grandes epopeyas -el Ramayana y el Mahabharata-, los Puranas o «viejas historias tradicionales» (dieciocho en total) y los cinco principales Tantras.
No se sabe nada con seguridad sobre la fecha de las Epopeyas, excepto el hecho de que son posteriores a los Vedas y anteriores a los Puranas. Algunos sitúan al Ramayana sobre el año 500 a. de J.C., mientras que otros afirman que no pudo ser compuesto antes del año 100 a. de J.C., y que una parte bastante considerable fue añadida mucho más tarde. El Mahabharata se supone que se completó en el siglo primero de nuestra era. A diferencia de los Vedas, y al igual que los Puranas y Tantras pueden ser leídos por los no Brahmanes. Cada uno de estos libros tiene un volumen enorme, y con frecuencia reaparecen en ellos las mismas historias. Todavía en nuestros días, las masas populares de la India mantienen una firme fe y veneración por ellos. Cosa que no es de extrañar cuando se leen frases como ésta, que frecuentemente se repiten en estas obras: «El que lee y recita el Ramayana, sagrado dador de vida (o el Mahabharata), se libra de todo pecado y es exaltado con toda su descendencia al más alto de los cielos.»
Es igualmente difícil determinar la fecha de los Puranas. Se cree, sin embargo, que ninguno de ellos es anterior al siglo VIII a. de J.C., aunque algunas de las leyendas que se les han incorporado puedan haber llegado de épocas muy anteriores. Que son considerablemente posteriores a las dos grandes Epopeyas, se evidencia por el hecho de que muchos personajes, que son descritos en ellas solamente como hombres o héroes, en los Puranas son considerados seres divinos. Estos libros difieren de los Vedas, en que mientras las viejas escrituras tratan de la común religión de los hindúes de aquella época, quienes adoraban todos a las mismas deidades, cada Purana está principalmente dedicada a algún dios en particular, cuyas excelencias alaba, mientras que habla de otros de manera despreciativa. Se muestra un respeto general al resto de los dioses del panteón, aunque la deidad en particular a cuya alabanza está dedicado el Purana sea declarada como la deidad suprema y se dice de las demás que son encarnaciones suyas. Ora Brahma, ora Siva o Vishnu, en alunas de sus muchas formas, son el dios principal, cuya voluntad es que todos los hombres le adoren. Es posible que originalmente los Puranas se escribieran en alabanza a los tres grandes dioses, pero según se extendían las conquistas hindúes sobre todo el continente, no habiendo una autoridad religiosa central, apareció el espíritu de sectarismo y los escritores exaltaron a su propia deidad de manera especial, a expensas de las otras.
Los Puranas pueden ser clasificados como sigue:
I. Aquellos que están dedicados a alabar a Brahma, a saber: El Brahma, el Brahmananda, el Brahmavaivarta, el Markandeya, el Bhavishya y el Vaman.
II. Aquellos que se relacionan con Vishnu: el Vishnu, el Bhagavata, el Naradiya, el Garuda, el Padma y el Varatha.
III. Aquellos que están principalmente relacionados con Siva: el Siva, el Linga, el Skanda, el Agni, el Matsya, el Kurna. A veces, otro llamado Vayu sustituye al Purana Agni.
Estos Puranas son la autoridad de casi todo el Hinduismo popular de hoy en día. Son extensamente leídos por la gente. Parte de algunos de ellos y otros por completo, han sido traducidos del sánscrito a los lenguajes vernáculos y donde la gente no puede leer, es una práctica común de su Guru o maestro leerles una parte de ellos en sus visitas periódicas. De este modo, el contenido de estos libros es ampliamente conocido.
Se da el hecho de que cada Purana está dedicado a una deidad en especial, que de acuerdo a sus enseñanzas es la suprema, mientras que otras deidades, descritas en otros Puranas en un lenguaje igualmente extravagante, son despreciadas, y en algunos casos su adoración está prohibida. Esto parece probar que estos libros deben haber sido escritos en diferentes épocas y lugares y probablemente por gente ignorante de lo que otros habían escrito. Sin embargo, la creencia popular es que todos son el trabajo del gran sabio Vyasa, el escritor de los Vedas y el Mahabharata.
El Purana ideal -y el Purana de Vishnu se acerca a él más que ningún otro- debería tratar cinco temas: I. La creación del Universo; II. Su destrucción y recreación; III. La genealogía de dioses y patriarcas; IV: Los reinados y períodos de los Manus (regentes durante extensos períodos de tiempo); y V: La historia de las dos grandes razas de reyes, «La solar y la Lunar». Los Puranas, como se conocen en la actualidad, omiten algunas de estas grandes preguntas e introducen otras. También hay discrepancias en las diferentes genealogías.
La última clase de libros religiosos que aquí se mencionan son los Tantras. La palabra quiere decir «El recurso de la fe y enseñan esa fe en las revelaciones que afirman que salvarán del más grande pecado. Están escritos en forma de diálogo entre Siva y su esposa. En respuesta a sus preguntas, el Dios da numerosas instrucciones concernientes a la adoración. La fecha de estos trabajos está envuelta en una gran oscuridad, pero por lo que se sabe, probablemente no son anteriores al siglo VI de nuestra era. Los Tantras deben su autoridad a la fe y ceremonia de los Saktas, como se llama a los adoradores de la esposa de Siva, y son considerados por ellos como el quinto Veda. Las doctrinas, o al menos una parte de las doctrinas de estas sectas, se mantienen en secreto y se comunican solamente a aquellos que reciben la solemne iniciación en sus misterios.