LA INICIACIÓN
Julius Evola
¿Que es la iniciación? Julius Evola, dice que entre los errores más sutiles y, por eso mismo, más temibles que surgen con respecto a la iniciación es el de hablar de una "comunicación con estados superiores" cuando por estados superiores se entiende aquello que es más o menos extraordinario o anormal. En estas condiciones, a propósito o no, se lanza a la confusión como algo "moral" o "social", como la Masonería actual, por ejemplo, y algunas escuelas pseudo-iniciaticas del Occidente afirman tener como meta "el desarrollo de los poderes psíquicos latentes en el hombre". Todas estas opiniones son errores, unos más graves que otros.
Iniciación procede de "initium" -prosigue Julius Evola- que significa entrada o comienzo, no pudiendo confundir el sentido etimológico del término con el trabajo a cumplir ulteriormente (trabajo este necesario para que la iniciación, de virtual que fue en el principio, se vuelva más o menos plenamente efectiva). La iniciación entendida así es lo que todas las tradiciones coinciden en designar como el "segundo nacimiento".
Nosotros estamos en el Kali-Yuga, es decir, en un tiempo en que se ha ocultado el conocimiento espiritual y en el que solamente algunos pueden aún alcanzarlo, y colocarse en las condiciones requeridas. La tradición iniciática propiamente dicha puede ser definida como la transmisión de una influencia espiritual (de una "semilla de luz", para decirlo de algún modo) que tiene por fin la liberación total o la identidad suprema. La iniciación nada tiene que ver con las versiones modernizadas que algunos osan presentar. Bien modernizadas, son sin duda, dignas de los "ideales" laicos, democráticos e igualitarios.
Como dicho más arriba, son muy pocos los que logran superar el estado condicionado del hombre común. Pero aquellos que lo consiguen, después de un ascesis material y espiritual, van accediendo por peldaños a las cumbres de la Sabiduría y de la Realización, a un estado primordial y olímpico, algo que quizás podría entenderse como una vibración de la Sinfonía Universal. A pesar de la fragmentación cada día más visible del mundo exterior, nosotros tendemos vigorosamente hacia una síntesis de nuestras intuiciones interiores. Este conocimiento puro, esta intuición, es lo que los Adeptos han denominado siempre, tradicionalmente, Ciencia Sagrada. Solamente algunos -muy pocos, por supuesto- llegaron o llegarán a un tal vislumbre de la inmortalidad. "El hombre tiene la esperanza de la inmortalidad", dice el Corpus Hermeticum. No entra allí quién quiere entrar, sino los elegidos; esos escaparán a la auto-disolución, a esa vida oscura, larvar, en el Hades o Niflheim: la inmortalidad es un privilegio de bien pocos y un privilegio heroico principalmente. Al sueño eterno, a la existencia larvar en el Infierno (el inferior), a la disolución pensada como destino de todos aquellos para quienes esta vida y sus formas constituyen el principio y el fin, a todo eso escaparán los que, ya en vida, han sabido orientarse para el mundo superior.