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La naturaleza no es Dios, sino divina. Ella no es la luz sin más ni más, sino portadora de Luz. Ella no es la Fuerza sin más ni más, sino fortalecedora. Ella no es Espíritu sin más ni más, sino que ella proporciona al espíritu activo desde nuestro nacimiento, la ley del conocimiento que conduce a la contemplación de Dios; el Dios de la primavera. El Dios que vuelve a traer a su sitio la luz del sol. |