LA DANZA ES EN EL FUEGO
Dentro de la Tríada del hinduismo clásico, Brahma es el Creador, Visnú el Preservador y Siva el Destructor. Todo el Tantrismo puede incluirse en el Sivaísmo, el Camino de la Destrucción. El Visnuismo es preservador de la forma y del nombre, de la civilización y sus valores. Pero es sólo en la Danza de Siva, como Nataraja, dentro de un Círculo de Fuego, donde la Voluntad de Poder se realiza, se supera, destruyendo para volver a crear, "trasmutando todos los valores".
Brahma y Visnú reinan en Pravrttimarga -nombre y forma- y Siva en Nivrttimarga. Ambos forman el ciclo de manifestación de la Voluntad de Poder. El camino llamado de la Mano Derecha Dakshinacara, en sánscrito, se centra en la creación y preservación del nombre y la forma, correspondiendo a la instauración del culto, del ritual, al cumplimiento de las normas y leyes, a la construcción de culturas y civilizaciones. Está presidido por la Díada Brahma-Visnú. El camino de la Mano Izquierda, Vamacara, corresponde a la destrucción del nombre y la forma, de las civilizaciones y sociedades periclitadas y está presidido por Siva, el Destructor. Todo esto se cumple dentro de períodos de tiempo que se divide en Kalpas, Manvantaras y Yugas. Hoy estaríamos en el Yuga de Kali, o Epoca más Oscura del Hierro, Epoca del Lobo de la Edda.
El Camino de la Mano Izquierda, el de Siva y su Danza Destructora es el que permite a la Voluntad de Poder no detenerse, no reposar y seguir ampliándose en tonalidades siempre más altas, más intensas. Es el camino más espiritual, corresponde al alejamiento de todo lo conservador y formal.