BHAGAVAD-GUITA

 

El dilema principal de Aryuna se le presenta con respecto al deber. Cuando en el campo de batalla vio, con sus propios ojos, que entre los enemigos estaban sus parientes y amigos, hasta su propio instructor. Pero, el omnisapiente Sri Krishna veía la momentánea debilidad de Aryuna, y por eso, cuando este se sentó en el carro de guerra y sollozando le dijo: "¡Oh Govinda!, no voy a luchar", Sri Krishna le replicó con firmeza: "¿De dónde te viene esa indigna debilidad, no aria, abyecta y contraria al logro de la vida celestial? Has estado lamentándote por los que no lo merecen, y, sin embargo, hablas como un sabio. Los verdaderos sabios no se lamentan ni por los vivos ni por los muertos".

    Sri Krishna no le predicó a Aryuna el ideal de los estoicos, de cumplir el deber sólo por el deber; más bien, predicó que el cumplimiento del deber tiene un solo propósito: purificar el corazón para gozar la infinita dicha de la Presencia Divina. Dios es inmanente en el universo, como el alma de todos los seres y objetos. Cumplir el deber equivale a la adoración de Dios.

    Al que considera el deber de este modo, poco le molestan las ideas de éxito o fracaso; él goza como un instrumento viviente en las manos de Dios y no sufre, ni se desespera pensando de antemano en su propia muerte o en la de los demás; su conocimiento de estar en contacto con Dios es una dichosa percepción permanente. Sri Krishna enseño a Aryuna que cualquier acción puede ser hecha como yoga, aun la acción de matar que, objetivamente, parece cruel, violenta y despiadada, siempre que se haga como una práctica de yoga, sintiéndose como un instrumento de Dios, sin temor, sin esperar la victoria para sí mismo o para una comunidad particular, y actuando solo para establecer la Verdad, la rectitud; Entonces, esa acción, en lugar de producir demérito, purifica al hombre y lo conduce hacia la emancipación.

 

CAP. I,

40-42. -- Al destruirse la familia se mueren sus cultos de tiempos inmemoriales, y así, perdiendo la espiritualidad, la familia entera se vuelve impía. Al prevalecer la inmoralidad, las mujeres se corrompen, y de eso ¡oh Krishna!, nacen los mestizos. lo que es un verdadero infierno para una familia, que luego queda destruida. Los antepasados caen de su morada celestial, porque no reciben las ofrendas de agua y tortas de arroz.

43. -- Por esas malas acciones de los destructores de la familia que crean los mestizos, quedan destruidos los cultos religiosos de la familia y de la casta.

CAP. II,

18. -- Estos cuerpos, en los que mora el eterno, imperecedero e inconmensurable Ser, tienen fin; por lo tanto, lucha, ¡oh Bharata!

19. -- Aquel que piensa que este Ser mata y aquel que piensa que este Ser es muerto, los dos son ignorantes; el Ser no mata ni muere.

20. -- El Ser no nace, ni muere, ni se reencarna; no tiene origen; es eterno, inmutable, el primero de todos, y no muere cuando matan al cuerpo.

21. -- Aquel que sabe que el Ser es imperecedero, eterno, sin nacimiento e inmutable, ¿cómo puede matar o ser muerto?

22. -- Como uno deja sus vestidos gastados y se pone otros nuevos, así el Ser corpóreo, deja su cuerpo gastado y entra en otros nuevos.

23. -- Las armas no lo cortan, el fuego no lo quema, el agua no lo moja y el viento no lo seca.

24. -- A este Ser no se le puede cortar, ni quemar, ni mojar, ni secar; es eterno, omnipresente, estable, inmóvil y primordial.

25. -- Se dice que este Ser es inmanifestable, impensable e incambiable; sabiendo que es así, no debes lamentarte.

26-27. -- Pero, ¡oh tú, de brazos poderosos!, si piensas que este Ser siempre nace y muere, aun así no debes afligirte por él; porque lo que nace, muere y lo que muere renace con seguridad. Por lo tanto, no debes sufrir por lo inevitable.

30. -- ¡Oh Bharata!, este Ser que mora en todos los cuerpos, es siempre indestructible; por lo tanto, no debes lamentarte por ninguna criatura.

31. -- Considerando tu deber, tampoco deberías vacilar; porque para un kshatriya (de la casta guerrera) no hay mejor suerte que luchar por una causa justa.

32. -- ¡Oh Partha! (Aryuna), son realmente afortunados aquellos kahatriyas, a quienes se le presenta la gran oportunidad de luchar en una gran guerra semejante, que les abre las puertas del cielo.

33. -- Pero, si tú no peleas en esta guerra justa, no responderás a tu reputación, faltaras a tu deber y cometerás un pecado.

34. -- Ademas, la gente hablara de tu eterna desgracia, la que para un hidalgo es peor que la muerte.

37. -- Si mueres en la batalla, ganarás el cielo; si logras la victoria, disfrutarás de la tierra. Así que, ¡levántate!, resuelto a pelear.

38. -- Considerando igual al placer y al dolor, a la victoria ya la derrota, prepárate para luchar, y así no pecaras.

CAP. IV,

5. -- Dijo el BENDITO SEÑOR:

¡Oh destructor de tus enemigos!, tú y Yo hemos encarnado muchas veces; Yo conozco todas esas encarnaciones, tú no las conoces.

6. -- Aunque (en realidad) no tengo nacimiento, soy inmutable y Señor de las criaturas; dominando Mi prakriti, me encarno, sirviéndome de Mí propia maia (la inescrutable fuerza divina).

7-8. -- ¡Oh Bharata!, toda vez que declina la religión (la rectitud) y prevalece la irreligión, Me encarno de nuevo. Para proteger a los buenos, destruir a los malos y establecer la (eterna) religión, Me encarno en distintas épocas.

9. -- Aquel que así conoce, realmente, Mí divina encarnación y Mí obra, cuando deja este cuerpo, no renace más; él llega a Mí ¡Oh Aryuna!

CAP. VI,

8. -- Es un yogui bien establecido aquel que ha logrado la satisfacción por el conocimiento y la realización; que es firme en su convicción, que tiene sus sentidos controlados, y considera de igual valor a un terrón de tierra, a una piedra ya una pieza de oro.

9. -- Sobresale aquel que tiene igual consideración para el amigo, el bienhechor, el enemigo, el neutral, el árbrito, el odioso, el pariente, el bueno y el malo.

10. -- Con su cuerpo y mente dominados, libre de deseos y de bienes, y viviendo solo, retirado de todos, el yogui debe practicar constantemente la concentración mental.

13-14. -- Manteniendo al torso, el cuello y la cabeza bien firmes y derechos, debe fijar la mirada en la punta de la nariz sin mirar a los costados; luego, bien sereno y sin miedo, practicando continencia y disciplina mental, y pensando siempre en Mí como su suprema meta, debe quedarse absorto en Mí.

15. -- De esta manera, por la constante concentración, el yogui logra absoluto dominio sobre su mente, y su paz culmina en la beatitud final, en la unión conmigo.

30. -- Aquel, que Me ve en todo y ve todo en Mí, no Me pierde nunca y Yo no lo abandono jamás.

45. -- Ciertamente, el yogui que practica asiduamente, se purifica de sus faltas;

y perfeccionándose durante varias vidas, al final, logra la meta suprema.

CAP. VIII,

5. -- Aquel que en el momento de morir, Me recuerda solamente a Mí, cuando deja el cuerpo, alcanza Mí Ser; sobre eso, no hay ninguna duda.

6. -- ¡Oh Kounteya!, si un hombre en el momento de morir, piensa en cualquier cosa (objeto, persona o deva), por estar constantemente absorto en ella (durante la vida), a ella va cuando deja el cuerpo.

7. -- Por lo tanto, piensa constantemente en Mí, y lucha. Manteniendo tu mente e intelecto absortos en Mí, indudablemente, Me alcanzaras.

15. -- Las grandes almas, después de llegar a Mí, no están más sujetas al renacimiento, que es la morada del pesar y todo lo transitorio, pues, ya han logrado la más alta perfección.

CAP. IX,

11. --Cuando Yo tomo forma humana, los ignorantes, los inconscientes de Mí naturaleza superior como Supremo Señor de todos, Me menosprecian.

12. -- Estos ignorantes, de naturaleza demoníaca, ambiciosa y cruel, mantienen vanas esperanzas, trabajan en vano y persiguen vanos conocimientos, pues son insensatos.

13. -- Pero las grandes almas, de naturaleza divina, Me adoran, sabiendo que soy inmutable y el origen de todo.

14. -- Esforzándose con firme determinación, prosternándose ante Mí con devoción y glorificándome siempre, ellos Me adoran.

CAP. XI,

18. -- Tú eres lo Imperecedero, lo Supremo, lo que ha de conocerse; Tú eres la Suprema Meta de este universo; Tú eres el inmortal guardián de la religión eterna; Te considero como el Ser Primordial.

32. -- Dijo el BENDITO SEÑOR:

Soy el poderoso Tiempo, el destructor del mundo; aquí estoy manifestando para destruirlo. Aun sin ti, ni uno de esos guerreros, formados en el campo de batalla, vivirán.

33. -- Así que, levántate y adquiere fama; conquista a tus enemigos y disfruta de un reino floreciente. Todos ellos ya han sido muertos por Mí solo, ¡Oh Savyasachin! (que maneja el arco con las dos manos, Aryuna), sé simplemente Mi instrumento.

34. -- Mata a Bhisma, Drona, Karna, Yaiadratha y a otros; todos ellos han sido muertos por Mí; no te aflijas, ganarás a tus enemigos en la batalla.

38. -- Dijo Aryuna:

Tú eres el Dios Primordial, el ser Primario; eres el supremo repositorio del universo. Tú eres el conocedor y lo que debe ser conocido, y la Meta Suprema.

¡Oh omniforme!, este universo está interpenetrado por Ti.

CAP. XII,

6-7. -- En cambio, ¡Oh Partha!, los que Me ofrecen todas sus acciones,

que están entregados a Mí, que Me adoran y meditan en Mí con firme devoción, a ellos que están concentrados en Mí, yo les redimo pronto de este océano de existencias transmigratoria.

CAP. XVIII,

57. -- Ofreciéndome mentalmente toda acción tuya, considerándome como tu suprema meta, practicando el yoga del intelecto (veracidad y decisión), siempre concentra tu mente en Mí.

58. -- Fijando tu mente en Mí, por Mí gracia vencerás todos los obstáculos; pero si, por el engreimiento, no Me oyes, te perderás.

59. -- Si por la soberbia, piensas "no peleare", en vano será tu propósito, porque tu naturaleza te obligará (a luchar).

63. -- Así, te he declarado el conocimiento que es el secreto de los secretos. Reflexiona ampliamente sobre esto, y, luego, haz lo que quieras.

67. -- Esto (este secreto), jamás debes transmitirlo al que no ha hecho austeridad, al que no tiene devoción, al que no quiere oírlo o al que esta contra Mí.

72. -- ¡Oh Partha!, ¿has oído esto con atención? ¡Oh Dhananyaia!, ¿quedó destruida la ilusión de tu ignorancia?

73. -- Dijo Aryuna:

Mí ilusión está destruida, ¡Oh Achyuta! ; por Tu gracia he recobrado la memoria (sobre mis promesas anteriores); me siento firme, mis dudas han desaparecido.

Cumpliré Tu mandato.

 

*Este texto es una parte del bhagavad guita, que es el verso principal de la epopeya del Mahabharata.