(EXTRAIDO
DEL BOLETÍN DE LA DEMO TORMENTA BLANCA)
Un día
perdí todo lo que tenía; me fue arrebatado todo aquello
por lo que siempre había luchado.
Ví, con mis propios ojos, cubrirse el cielo con un manto de
sangre desde el horizonte en el amanecer hasta el ocaso que ya no
se ha marchado.
A veces me pregunto si aún a pesar de mi voluntad, no he sabido
siempre que este era mi destino. Y si no habrá sido este destino
el mismo que me haya dado las fuerzas para luchar mientras las tuve,
como una rebeldía contra las leyes de lo absoluto.
A ciencia cierta, hoy puedo afirmar que poseo cuanto tengo gracias
a mi derrota, y que será mi derrota la que me anime y me de
fuerzas de nuevo para volver a luchar, cuando vuelva a serme arrebatado
todo lo que he conseguido al estar siempre perdiendo.
Daniel Hammerheart, 1997.

VIVIR
EN LA LUCHA
Un gran
filósofo dijo una vez que a los grandes hombres se les mide,
se les reconoce por la cantidad de enemigos que tienen.
La convicción por una idea, la lucha por la consecución
de un objetivo noble es la mayor razón para entregar nuestras
vidas y hacer de ellas una causa en si misma. Quien no tiene ideales;
quien no tiene valores; se asegura no tener enemigos. Quien cree en
una idea y no la defiende no tiene tampoco enemigos; es un cobarde.
El cobarde asegura su inmunidad aceptando sin remilgos todo cuanto
se le impone. El cobarde no quiere saber; no quiere conocer muchas
veces la verdad, ya que esto le crearía un conflicto interior
que, tal vez, le obligaría moralmente a tomar una postura determinante
y luchar. Pero es mucho mas cómodo para él vivir sin
saber, sin preocuparse por las injusticias, sin cuestionarse si la
verdad establecida es la "verdad absoluta". Basta con aceptarla
para no tener problemas.
Pero hay otros pocos que sí quieren conocer, que si quieren
saber que hay de cierto y de falso en la porción de "realidad"
que se nos muestra. Esto indudablemente implica un riesgo, vital en
algunos casos, que como hemos visto solo algunos héroes quieren
aceptar.
Nosotros somos guerreros. Somos luchadores porque vamos en busca de
la verdad, porque queremos descubrir razones ocultas. Porque sacamos
nuestras propias conclusiones tras investigar en fuentes prohibidas;
porque no dudamos en probar del fruto del conocimiento aunque se nos
amenace y se nos condene con el pecado original. Nosotros asumimos
las consecuencias. Sopesamos todos los "pros" y los "contras",
y seguimos en el mismo punto, luchando por que la verdad vea algún
dia la luz. Guerreando porque alguna vez la justicia no sea un instrumento
del poder, sino que el poder en sí mismo represente a la justicia.
Hemos elegido vivir en la lucha. No es fácil renunciar a las
comodidades, a las facilidades que se le otorgan al rebaño.
A veces es muy difícil no perderse en el camino. Vemos como
otras personas conformistas logran todos sus objetivos (aunque sean
banales al lado de nuestra causa). A menudo llevamos una vida de soledad
y aparente ostracismo. En ocasiones, debemos sacrificar elementos
de nuestras vidas que anteriormente han significado mucho para nosotros.
A veces, renunciamos al amor.
Pero es nuestro amor tan grande, es nuestro ideal tan puro, que no
puede haber mayor amor que el de entregarnos y sacrificarnos por el.
Aunque muchas veces nuestros hermanos, por los que luchamos, sean
quienes nos condenen, victimas de la manipulación de la que
es tan difícil escapar...
Nunca dejes de contrastar lo que parece ser la realidad. Desconfía
de las verdades absolutas. Desconfía de quienes prohiben en
nombre de la libertad. Piensa por ti mismo.
Este es el camino del guerrero.
Daniel
Hammerheart, 2002.

...A
MI ESTRELLA DE LA MAÑANA...
A tí,
que has seguido desde la lejanía mis pasos, a veces cansados,
a veces demasiado rápidos para alcanzarme, y aún así
siempre has estado ahí. Tú que sabes tan bien como yo
que una derrota en una batalla no significa que la guerra esté
perdida, sino que habrá que luchar con mas empeño en
la próxima. Sé que nuestros destinos están entrelazados
y en algún punto nos encontraremos, y entonces muchos entenderán
que algunas cosas no tienen precio porque no forman parte de este
plano material.
Te he buscado entre las sombras, en los bosques, en la oscuridad de
la noche, entre la niebla y el frio que hiela hasta el alma. Pero
Venus en la noche no es facilmente reconocible, y eso es algo que
los dos ignorábamos.
Al fin he comprendido que estás dentro de mi, que tu eres yo
y yo soy tú, y que no importa cuanta materia nos separe porque
nosotros somos algo mas que materia, nosotros somos algo mas que un
tránsito o un ocaso. Nosotros hace ya mucho que cruzamos ese
puente, y eso es lo único que importa.
Mientras unos maldicen y otros lloran, yo estoy aprendiendo a reir.
Esta es mi verdad.
