LAS
VOCES QUE GUIARON A ADOLF HITLER
'Gran Sacerdote de
Occidente
Enviado fuiste por
Odín
Para poner fin
A un mundo
repulsivo y pestilente.
Aunque tu obra no
terminó
Y la Gran
Prostituta se alarmó, Tu Espíritu entre nosotros permanece
Y el Misterio de tu
vida nos robustece.
Como en el mito del
“Rey Perdido”,
Como la encarnación
de un nuevo Sigfrido,
Sabemos que estás
dormido
Y no muerto.
Eres como un oasis
En medio del
desierto
Como un rayo de Luz
Divina
En pleno infierno.'
“¡ Ay de Europa si triunfara el
complot judeo-bolchevique-capitalista!”
Adolf Hitler. 1.943
“He venido de parte de Dios y
nada tengo que hacer aquí. Dejad que me juzgue Dios, del que vine”.
Juana de Arco.
1.431
-. “Cuando el mundo se desquicia no se puede remediar con parches técnicos:
necesita todo un nuevo orden.”
José Antonio Primo
de Rivera. 1.935
Pocas veces se ha producido un caso tan evidente de la influencia de una experiencia sobrenatural en la historia de la humanidad. Adolf Hitler, el hombre que marcó una de las páginas más bellas de la historia del siglo XX, era guiado por voces invisibles que marcaron toda su vida política y, por tanto, la vida de toda Alemania, Europa y buena parte del Planeta Tierra. El Führer recibió su misión a través de unos caminos y unas voces dignos de la epopeya de Santa Juana de Arco. No hay que olvidar que tanto Alemania como Francia eran centros sacros de Occidente.
El 11 de noviembre de 1.918, después de haber perdido la vista durante un bombardeo inglés con gas mostaza, Hitler es objeto de un milagro esa misma noche. En su habitación del hospital de Pasewalk, en Pomerania, oye voces que le ordenan insistentemente salvar Alemania, y recupera misteriosamente la vista.
Prometió entonces solemnemente “convertirse en un político y consagrar sus energías a cumplir la orden que había recibido”.
Pero incluso antes de la “noche del milagro”, el gran destino del “Emperador dormido”(1) se manifestó a Hitler, atento a la voz interior que le permitió durante la Primera Guerra Mundial (1.914-18) escapar a la muerte en un gran número de ocasiones. En una entrevista concedida a la periodista Janet Flanner, el Führer relataba una experiencia que cambió la historia. Durante la primera gran guerra, una noche, el futuro Führer de Alemania se encontraba cenando en una trinchera con varios compañeros de milicia, y de pronto ocurrió lo impredecible. Según relataría Hitler a la periodista: “ Repentinamente pareció que una voz me decía “Levántate y vete allí”. La voz era tan clara e insistente que automáticamente obedecí, como si se tratase de una orden militar. De inmediato me puse en pie y caminé a unos veinte metros de la trinchera. Después me senté para seguir comiendo, con la mente otra vez tranquila. Apenas lo había hecho cuando, desde el lugar que acababa de abandonar, llegó un destello y un estampido ensordecedor. Acababa de estallar un obús perdido en medio del grupo donde había estado sentado; todos mis compañeros murieron”. Si aquella misteriosa “voz interior” no hubiese advertido a Hitler, el III Reich (2) no hubiera existido jamás.
Algún tiempo después, declararía a sus compañeros de armas: “Oiréis hablar mucho de mí. Esperad simplemente a que llegue mi hora”.
Aquella misteriosa voz, repitámoslo, le era muy familiar desde hacía tiempo. Cuando Hitler tenía tan sólo 17 años, al salir de una representación del “Rienzi” de R.Wagner en Linz, y en compañía de su amigo A. Kubizek, entró en estado de éxtasis y vaticinó su futura subida al poder, se sentía investido “de la misión especial que le sería confiada algún día”.
Esto
le ocurrió en la cumbre de la montaña de Freiberg (3), durante una noche
estrellada.
Mucho años después, siendo ya el jefe absoluto del todopoderoso III Reich por
él fundado, contará a la señora Wagner, hija del genial compositor alemán,
esa noche de Rienzi, y concluyó así su relato: “Fue entonces cuando todo
comenzó”.
Antes del golpe de estado fallido de 1.923, Hitler manifestaba que se sentía interiormente llamado a salvar Alemania y que ese papel recaería en él más pronto o más tarde, como así fue. Y en 1.936, ya en el poder y en plena crisis política, Hitler manifestó: “Sigo el camino que me marca la Providencia con la precisión y seguridad de un sonámbulo”.
La vida y obra de Adolf Hitler son fascinantes. La característica más notable de la fisonomía de nuestro Führer era su mirada soñadora y penetrante. En este sentido se asemejaba mucho al gran Federico II, el Sabio, jefe del Sacro Imperio Romano-Germánico y excomulgado por la Iglesia en el siglo XIII por sus contactos y conocimientos esotéricos. Hitler tenía en los ojos una extraña expresión de profeta y de inspirado. Su poder en absoluto era político sino espiritual y mágico.
La comparación de Hitler con Juana de Arco que hemos hecho al principio del artículo, no es casual. Estamos firmemente convencidos del papel escatológico que ambas figuras han jugado en Occidente en esta fase final del Kali-Yuga o Edad del Hierro. Ambos son pruebas evidentes de que, como dicen los místicos, “el Espíritu sopla donde quiere”, y muchas veces al margen de las religiones institucionalizadas, y más cuando estas se encuentran petrificadas o desacralizadas.
Entre
Juana de Arco y Adolf Hitler pasan exactamente 500 años(4). Ambos eran de
origen modesto y humilde, sin estudios y, sin embargo, acabaron dirigiendo ejércitos
y marcando el destino de sus respectivos países y el de Europa. Todo esto
hubiera sido imposible si no hubieran sido elegidos por la Divina Providencia.
El asesinato de Juana de Arco marca el paso de la Edad Media, una etapa áurea y
mágica para Occidente, a la Edad Moderna, profana y profanadora. Aquella
parodia de juicio al que fue sometida simbolizaba el triunfo del Humanismo
renacentista con su racionalismo e intelectualismo diabólicos, sobre la mística
solar y la espiritualidad puras. El llamado por la escoria democrático-progresista
“Renacimiento” (siglo XV), simbolizaba el triunfo del HOMOCENTRISMO sobre el
TEOCENTRISMO medieval. Lo que para los modernos fue un “Renacimiento”, para
nosotros fue el inicio de la descomposición de Europa y su Sacro Imperio. Con
la disolución de la Orden del Temple (siglo XIV) y el vil y cobarde asesinato
de Juana de Arco (siglo XV), la heroica doncella solar, comenzaba para Occidente
lo que J. Evola denominaba como “Época luciferina”, es decir, la etapa de
negación de los valores espirituales y de rebelión orgullosa de los hombres
contra los Dioses. Ésta es la etapa que R. Guénon calificaba como de
“solidificación” o “materialización”.
Ésta “época luciferina” que coincide con una extrema materialidad(1.776) y Francia (1.789). No hay que olvidar que el nefasto siglo XVIII fue el siglo de las ideas enciclopedistas y, como lo denomina la gentuza moderna, “El Siglo de las Luces” (del Infierno, se entiende).
Con la caída del III Reich de Adolf Hitler y la derrota del Eje Roma-Berlín-Tokio(6) en el año 1.945, comienza el segundo proceso de la acción subversiva y antitradicional sobre el mundo: “la época demoníaca”, es decir, según Evola y Guénon, la etapa que coincide con la anunciada disolución y desintegración diabólicas y el comienzo del reinado a cara descubierta y sin tapujos de la “contrainiciación”. Si con la muerte de Juana de Arco comienza la decadencia moderna y progresista, con la de Hitler comienza la fase más oscura y tenebrosa del Kali-Yuga o Edad del Hierro(7).
Debemos estar preparados y atentos a los signos de los tiempos porque lo peor aún está por llegar: una “República Universal” al servicio de los “sabios de Sión” (Contrainiciación), como aparece profetizada y anunciada en los famosos – y repugnantes- PROTOCOLOS, a finales del siglo XIX(8). Pero como señalan las profecías antiguas, el triunfo de esta bazofia será más aparente que real, y sólo por un tiempo.
Mientras, nosotros, los que creemos que hay “otro mundo que encontrar”, como decía uno de los más bellos himnos de nuestra Falange Española, contestamos a los modernos fantoches racionalistas y liberales lo mismo que Santa Juana de Arco, modelo de feminidad y espiritualidad, contestó a la basura sacerdotal que la condenaba a muerte en aquel juicio paródico y vergonzoso: “Hay más cosas en el Cielo y en la Tierra de las que pueda soñar vuestra filosofía, hay más cosas en el Libro de Dios que en los vuestros.
Así sea”.
¡HEIL HITLER! ¡SIEG HEIL! ¡VIVA EL III REICH!
POR EL QUE VENDRÁ: ¡ARRIBA EUROPA!
El Navegante Solitario
NOTAS
1.- El mito del “Emperador Dormido” o de “Federicus Rex”, es una versión
Nórdico-Germánica del mito indo-ario de Kalki-Avatara, es decir, del Héroe
Vengador y Mesías que ha de venir al final de los tiempos para poner fin al
Kali-Yuga o Edad del Hierro, que se acerca ya a su fin, e instaurar una nueva
Edad de Oro para la Humanidad. El “Emperador Dormido” es “aquel que ha de
venir” o “el que vendrá”, como decía el Führer proféticamente. René
Guénon llamaba al Kalki-Avatara “el que espera”.
En la Europa del
siglo XX han existido otros líderes y caudillos considerados como
prefiguraciones o precursores en tono menor de “el que espera”: en España
tenemos a dos figuras irrepetibles; José Antonio, fundador y Jefe
Nacional de la Falange Española, y el Caudillo y Generalísimo Francisco Franco
que, precisamente según el mito del “Emperador Dormido”, reposan en el
interior de una montaña en la sierra mágica de El Escorial; Mussolini,
“El Duce” del fascismo italiano; C. Codreanu, “El Capitán” de la
Guardia de Hierro rumana; L. Degrelle, caudillo del “Rex” belga y General de
las Waffen SS.
La encarnación del Principio Divino se produce siempre de forma plural, por un
corto tiempo, pero sólo en uno de ellos se concentra mayormente su poder y su
energía: Adolf Hitler.
2.- El III Reich con su Orden Negra SS, fue el último intento de restauración heroica y de reconstrucción aristocrática que ha conocido Occidente desde la Edad Media en esta fase final del Kali-Yuga. El intento de Hitler de fundar una nueva Edad de Oro para Occidente que hiciera menos catastrófico este periodo, fracasó sólo parcialmente, porque abrió el camino “al que vendrá”,es decir al Kalki-Avatara. El III Reich también fue un intento de frenar el ascenso de la “Contrainiciación”, de la hablaremos más adelante.
3.- En el mundo antiguo, la montaña es símbolo de elevación espiritual y de
jerarquía. Es el símbolo de la unión del Cielo y de la Tierra. La montaña es
el AXIS MUNDI – centro del mundo- por excelencia, por lo que tiene de
verticalidad y de ascensión.
4.- El número 5 es el número de la perfección y del límite de las
posibilidades humanas. En la doctrina de las cuatro eras de la Humanidad –
Edad de Oro, de Plata, de Bronce y de Hierro, en cuya fase terminal nos
encontramos- ,la vuelta a una nueva Edad de Oro puede ser alegóricamente
asimilada a una quinta era que, de hecho, no tiene nada de diferente a la
primera. Esto es el mito del Eterno Retorno. Así la cifra 5 es el símbolo del
regreso a nuestra primera
condición, después de una larga etapa de alejamiento del hombre con respecto
al Principio Divino. Simboliza pues la llegada de un “Nuevo Orden”; el
reencuentro del hombre con la espiritualidad primordial. ¿Es pues una
casualidad
la llegada de Hitler a Europa en esta fase final de la Edad del Hierro a los
500años justos de nacer el nefasto mundo moderno?. ¿No fue el III Reich un
intento de frenar la descomposición en que se encontraba nuestra amada Europa
desde hacía 500 años con la llegada del “Humanismo” y del
“Renacimiento” diabólicos?. Precisamente tuvieron que pasar 500 años para
que la iglesia reconociera la santidad y la misión providencial de Juana de
Arco. En 1.920 fue canonizada por el Papa Benedicto XV y convertida en Santa
Patrona de Francia. En 1.920 Hitler fundaba en Alemania el movimiento
Nacional-Socialista. ¿Otra casualidad?. Sinceramente, nosotros no creemos en
“casualidades”, sino en un mundo perfectamente ordenado y estructurado por
la Divina Providencia.
5.- La “Contrainiciación” es una organización mundial al servicio de las
tinieblas. Su origen se pierde en la noche de los tiempos, pero se sabe que el
“Dragón de Siete Cabezas” del que habla San Juan en el Apocalipsis serían,
según el esoterista R. Guénon, los siete centros subversivos de esta
organización satánica, desde donde dirigen la acción antitradicional sobre el
mundo. Según R. Guénon, estos centros subversivos parecen más bien dispuestos
siguiendo una especie de arco que rodea a Europa a una cierta distancia: uno en
la región del Níger, de donde se decía ya en tiempos del antiguo Egipto que
procedían los brujos más temibles; uno es Sudán, en una región montañosa
habitada por una población “licántropa” de alrededor de 20.000 individuos;
dos en Asia Menor, uno en Siria y otro en Mesopotamia (al este de Mosul, en
Irak); luego, uno del lado del Turquestán y los otros dos hacia el Ural o la
parte occidental de Siberia. Son las “Torres de Satán” de las que se habla
en los mitos y cuentos persas, árabes y kurdos.
Probablemente los famosos “Protocolos de los Sabios de Sión”, un plan
detallado y minucioso para la destrucción de todo lo que quedaba de tradicional
y auténtico en el mundo, y sobre todo en Europa, y que aparecieron a finales
del siglo XIX, fueron una manifestación más de la “contrainiciación”. El
objetivo de esta organización es potenciar y acentuar el desequilibrio de la
Humanidad para acabar implantando una Dictadura Mundial al servicio de las
Fuerzas del Caos; sustituir el Principio Divino y la espiritualidad pura por lo
que R. Guénon denominaba “La Gran
Parodia”, es decir, una espiritualidad “al revés” o invertida. ¿Os acordáis
de inventillos modernos como el espiritismo”, el “teosofismo”, el
“psicoanálisis”, el “Opus Dei” o la más temible “New Age”?.
Parodias verdaderamente satánicas de todo lo espiritual. Pero según las profecías
tradicionales, su triunfo, que coincide con la época demoníaca, será sólo
momentáneo. La Tierra clama por la llegada de su Héroe Vengador,
Kalki-Avatara, “el que vendrá” según Hitler.
6.- La creación
por Adolf Hitler del “Pacto de Acero” entre la Alemania Nacionalsocialista y
la Italia Fascista, fue un intento de restaurar en Occidente, en pleno
Kali-Yuga, el Sacro Imperio Romano-Germánico. Tras la caída
de Alemania y de Italia, les seguirían las Monarquías Sagradas y solares de
otros dos centros espirituales del mundo: Japón y el Tíbet. Hay que apuntar
que en la famosa expedición que la Orden Negra SS hizo al Tíbet en 1.937, se
firmó un tratado con su líder político-espiritual, el Dalai-Lama, en el cual
éste reconocía a Hitler como el Jefe Mundial de todos los pueblos arios. Según
la leyenda, parece que Hitler guardó este documento dentro de una caja de
seguridad del búnker de Berlín. Al parecer el Führer meditaba cotidianamente
mientras tenía ante sí este documento. Hay que señalar que en la Orden Negra
SS, hubo hombres de gran formación esotérica y que conocían las doctrinas
budistas, hinduistas e islámicas. Italia, Alemania y Japón cayeron en 1.945 y
el Tíbet les siguió pocos años después.
7.- Es curioso constatar que si, para nosotros, en 1.945 comienza la “época
demoníaca” y la fase más tenebrosa del Kali-Yuga anunciadas por los
Protocolos, para la Masonería moderna el año 1.945 es el comienzo de la “Era
de la Luz”. No hay que olvidar que la historia de la Humanidades una lucha
constante entre dos principios o, mejor dicho, entre dos luces: la del Cielo y
la del Infierno, la Luz del Norte y la Luz del Sur.
8.- Precisamente en estos últimos años es cuando en los medios democrático-progresistas
y neo-espiritualistas más se habla de un futuro “Nuevo Orden Mundial”, una
“Nueva Era”, hacer lo “políticamente correcto”.... ¿no es para
mosquearse un poco, camaradas?. No hay que olvidar que tanto las doctrinas
democráticas y liberales
como las neo o pseudo-espiritualistas (como la hoy tristemente célebre New
Age),son emanaciones de la Luz del Sur, oscura, telúrica, igualitaria, demoníaca.
Hay que tener presente la famosa frase de aquel judío llamado Benjamín Disraelí:
“ El mundo está gobernado por personajes muy distintos a los imaginados por
aquellos que están entre bastidores”. O del también judío Walter Rathenan:
“Trescientos hombres judíos, cada uno de los cuales conoce a todos los demás,
gobiernan los destinos del continente europeo y eligen a sus sucesores entre los
que les rodean”.
Hay que apuntar que tanto Disraelí como Rathenan, jugaron un papel nada desdeñable
en la decadencia de Occidente en esta fase final del Kali-Yuga.
El Navegante Solitario
