Crisis entre Rusia e Israel: Estados Unidos amenaza con sanciones.

 
Según informa el diario judío Haaretz, los Estados Unidos ha pedido a Rusia que ésta cancele una venta de misiles a Siria, advirtiendo que la administración norteamericana considerará la imposición de sanciones contra Moscú en caso el trato siga adelante.

Un vocero del Departamento de Estado norteamericano hizo pública la posición de la administración poco tiempo antes de que el Secretario de Estado, Colin Powell, se reuniera con el ministros de asuntos exteriores ruso, Sergei Lavrov.

La postura norteamericana se produce en momentos en que se ha desatado una seria crisis en las relaciones ruso-israelitas cuyos orígenes no están aún del todo claros.


Rusia denuncia intervención israelita en Ucrania

Según informó ayer el Canal 2 TV de Israel, el presidente ruso Vladimir Putin habría afirmado que Viktor Yuschenko, el candidato de oposición que ganó las recientes elecciones en Ucrania, se benefició de ayuda de funcionarios judíos. Putin habría acusado a Israel de permanecer inactiva ante la acción de lobbies judíos que financiaron económicamente al mencionado candidato, teniendo la posibilidad de haber impedido ello. Gente del entorno de Putin habría acusado a Israel, asimismo, de apoyar la oposición rusa.

La intervención del estado judío en las elecciones de Ucrania, un hecho que ha sido rumoreado previamente entre algunos varios analistas, y que determinara que Ucrania quede fuera de la órbita política del Kremlin, pasando a constituirse como un estado cercano a los Estados Unidos y los intereses atlánticos de la OTAN, habría sido la causa de la seria crisis en las relaciones entre ambos países.

A las afirmaciones de Putin, que el gobierno israelita se apresuró en negar, se ha sumado hoy la divulgación indignada en los medios de prensa judíos de que Rusia tiene proyectado vender misiles de precisión Iskander-E a Siria, considerado país enemigo por Tel Aviv, cuyas características técnicas permiten dispararlos –si se los coloca cerca de las alturas de Golán- hacia casi cualquier parte del territorio del estado judío -incluyendo la zona de su planta atómica en Dimona- y contra los cuales Israel no tiene actualmente una adecuada defensa antimisiles.

Según forma el diario Pravda ruso, algunos analistas judíos, intentando explicar la razón de la crisis ruso-judía, vieron el origen del problema en las palabras del presidente Putin durante su conferencia de prensa de diciembre del 2003, según las cuales había algunas personas en el equipo del candidato presidencial Viktor Yushchenko que usaban “eslóganes sionistas” en sus actividades. Poco después de estas declaraciones, el servicio de prensa de la administración rusa explicó que dicha afirmación tan sólo se trató de un ‘desliz’ de lenguaje. Lo que el presidente ruso habría querido decir sería ‘eslóganes anti-semitas’.


La venta de misiles

Alex Kogan, analista del periódico israelita en ruso Novosty Nidely, afirmó que según informes de los medios rusos, el Iskaner-E está basado en una tecnología rusa que dejaría obsoletas las medidas antimisiles del estado judío, conocidas bajo el nombre de sistema antimisiles Arrow. Kogan añadió que llama la atención el hecho de que el contrato para la venta de misiles entre Rusia y Siria se suscribió dos años atrás, por lo que le llamaba la atención que ahora se hiciera tanto escándalo en la prensa israelita por ello.

“Debe haber algo más detrás de esta historia –dijo- y no me sorprende que ningún funcionario quiera hablar de ello”.

El martes pasado, el primer ministro israelí, Ariel Sharon, informó a Estados Unidos sobre la crisis en las relaciones ruso-israelíes.

El diario ruso Kommersant informa que el suministro de estos misiles habría sido materia de discusión durante la visita a Rusia del presidente sirio Bashar Assad, prevista para el próximo 24 de enero.

La semana pasada, Siria se mostró estar interesada en adquirir no sólo "Iskander-E" sino también sistemas de misiles antiaéreos S-300 PMU-2 "Favorit" y "Tor-M1", así como en adquirir lotes adicionales de misiles antitanque "Kornet" y "Metis".


El desarrollo de la crisis

Los comunicados sobre las complicaciones en las relaciones ruso-israelíes por primera vez aparecieron a comienzos de 2005.

El 4 de enero, Ariel Sharon convocó una reunión especial del gabinete de ministros dedicada a las relaciones con Rusia. Los medios de información de Israel comunicaron en aquella ocasión que en la reunión se analizaron ciertos pasos poco amistosos por parte de Rusia y se elaboró las medidas de respuesta, sin precisar a qué se debían los problemas en las relaciones bilaterales. Más tarde, de Moscú a Jerusalén fue citado con urgencia el embajador de Israel en Rusia, Arkadiy Mil-Man, y la planificada visita a Israel del viceministro de Asuntos Exteriores de la Federación Rusa, Alexander Saltanov, quien había asistido en calidad de observador a las elecciones del jefe de la Autoridad Nacional Palestina, no llegó a verificarse sin que se dieran a conocer los motivos.

El influyente diario judío The Jerusalem Post afirmaba hoy en la mañana que Israel está tratando de detener el trato de armas entre Rusia y Siria. Funcionarios del estado judío afirmaron, bajo condición de anonimato, que el viceministro de asuntos exteriores ruso se encontraba en la región para discutir este tema, según dicho diario. Tales funcionarios manifestaron además que los Estados Unidos está al tanto de la creciente crisis en las relaciones entre Rusia e Israel.

Aljazeera menciona que algunas fuentes dicen que se ha puesto en marcha la maquinaria de los lobbies judíos en los Estados Unidos para resolver este tema, incluyendo una petición en este sentido a Washington. Israel ha negado dichas afirmaciones.

La postura que acaba de comunicar Washington en torno al tema de la venta de misiles habría sido el logro de tales influencias.


¿Punta de un iceberg?

El anuncio de Washington constituye un grado más de acentuación de las distancias que han surgido en los últimos meses entre las políticas de Washington y del Kremlin.

Diversos observadores internacionales han venido señalando que los lobbies judíos y el círculo político neoconservador en los Estados Unidos (dos grupos que muchas veces se entrecruzan) han venido propiciando unas políticas que, según afirman, buscan desestabilizar a Rusia, impidiendo que ésta retome sus áreas de influencia en el Cáucaso, en la búsqueda de afianzar una posición de control geopolítico en dicha región.

La derrota rusa en las elecciones ucranianas habría sido el último hecho de esta serie de intentos de desestabilización.
 
DisidenciaS

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