Imperio INCA

Este Imperio, por ser el mas tardío, y el que entró en contacto directamente con la conquista europea, es el mas documentado, a través de los cronistas españoles, por lo que se tiene un amplio conocimiento de su historia y cultura.

Se inició a los 1,200 años D.C. aproximadamente, alcanzando su apogeo durante el reinado del Inca PACHACUTEC (el que da nuevo ser al mundo), a mediados del siglo XV, quien al igual que el Augusto romano, inició de hecho el verdadero Imperio Inca, (antes era un desarrollo local más), conquistando a diversas culturas enemigas, transformando el CUSCO, su capital, en una verdadera ciudad de grandes templos y amplias calles y plazas, otorgando leyes, y regulando la vida cultural, económica y religiosa del Imperio. Su sucesor Túpac Yupanqui, es conocido como el Conquistador, puesto que casi duplicó la extensión del Imperio, llegando inclusive a realizar el mismo, un viaje misterioso a Oceanía. El siguiente Inca, Huayna Cápac, conquistó la cultura Quito, desarrollo regional menor, en la zona del actual Ecuador (principios del siglo XVI).
Cada Inca escogía entre sus hijos al que sería su sucesor, (el Auqui), para lo cual debían cumplirse varios requisitos y formalidades. En primer lugar, el sucesor debía pertenecer a la Nobleza de Sangre, es decir, ser descendiente del antiguo linaje fundador del Cusco, que conformaba una casta muy cerrada, también debía ser diestro en las artes de la guerra y tener mucha prudencia para gobernar. Era escogido no solo por el Inca sino por un consejo de nobles y sacerdotes.
El elegido en la línea de sucesión de Huayna Cápac, fue su segundo hijo, HUASCAR, hombre de gran virtud, quien solemnemente fue elegido Inca en el Cusco al morir su padre y su hermano mayor. Sin embargo, Huayna Cápac tenía otros hijos, uno de los cuales era ATAHUALLPA, hijo de éste con una princesa de Quito. Atahuallpa, quién al no pertenecer a la Nobleza de Sangre, era de un segundo nivel en la cosmovisión incaica, acumuló gran resentimiento y odio hacia los Incas. Para aliviar este resentimiento, que se hacía evidente, fue designado por su padre, antes de morir éste, jefe del Ejército del Norte, el mas experimentado, mas numeroso y mejor equipado del Imperio.
Atahuallpa se había rodeado de quiteños, a quienes había nombrado generales de su Ejército, estas gentes ignorantes e intrigantes, ávidos de poder y sin respeto por las leyes y tradiciones imperiales, aconsejaron a Atahuallpa que eliminara a Huáscar y se apoderara del Imperio, por lo que, con el pretexto de saludar al nuevo Inca, Atahuallpa ordenó a su Ejército que marche al Cusco. El se quedó en CAJAMARCA, ciudad de reposo (tiene baños termales) en los Andes del Norte acompañado de sus concubinas y de una reducida guardia, para no exponerse a los peligros e incomodidades de la guerra y a la vez para satisfacer su curiosidad sobre la noticia del arribo de extraños seres en la costa ...
El ardid fue descubierto por Huáscar, quién envió tropas a detener al sedicioso, fracasando en su intento. Al verse descubiertos, los rebeldes avanzaron a toda velocidad hacia el Cusco, destruyendo todo a su paso. Los cusqueños hicieron un último y desesperado intento de salvar la capital del Imperio, partiendo el Inca Huáscar en persona a detener a los Ejércitos de Atahuallpa en las afueras del Cusco, acompañado de su guardia personal, compuesta exclusivamente de príncipes de la Nobleza de Sangre, es decir, de sus propios parientes, quienes tenían la mejor preparación militar del Imperio pero eran escasos en número. En la ulterior batalla, las tropas Imperiales, superadas en una proporción de mas de 12 a 1, demostraron un valor sin límites, llegando casi a vencer a los rebeldes, sin embargo, refuerzos de último minuto otorgaron la victoria final al Ejército de Atahuallpa. La totalidad de los cusqueños fue muerta por los rebeldes, pero por orden expresa de Atahuallpa, se respetó, al menos por el momento, la vida del Inca Huáscar quien había sido capturado gravemente herido durante la batalla.
Al mas puro estilo soviético, los rebeldes hicieron atrocidades nunca vistas en el Imperio, a su ingreso a la Capital, incendiando templos, violando a las Vírgenes del Sol –sacerdotisas incas-, saqueando los palacios, pero sobre todo, matando a todos los miembros de la Nobleza de Sangre Imperial, puesto que Atahuallpa, ahora victorioso dio rienda suelta a su odio hacia el Imperio. Dejemos que el Cronista mestizo INCA GARCILAZO DE LA VEGA describe con mayor exactitud el hecho: “Mayor y más sedienta de su propia sangre que la de los otomanos fue la crueldad de Atao Huallpa que, no hartándose con la de doscientos hermanos suyos, hijos del gran Huaina Cápac, pasó adelante a beber la de sus sobrinos, tíos y parientes, dentro y fuera del cuarto grado, que, como fuese de la sangre real, no escapó ninguno, legítimo ni bastardo. Todos los mando matar con diversas muertes: a unos degollaron; a otros ahorcaron, a otros echaron en ríos y lagos con grandes pesas al cuello, porque se ahogasen, sin que el nadar les valiese; otros fueron despeñados de altos riscos y peñascos”.
Algunos pocos príncipes muy jóvenes, lograron escapar de la matanza huyendo a la selva. Al enterarse de la magnitud de sus victorias, Atahuallpa, se proclamó Inca, aunque sin las formalidades de las tradiciones Incas, no siendo por lo tanto, mas que un vulgar usurpador.
Para estos momentos, la situación en Cajamarca había cambiado dramáticamente: Atahuallpa había sido capturado por los extraños personajes probablemente Dioses, que habían desembarcado en la costa norte del Imperio. Para los Incas esto era una luz de esperanza y una respuesta a sus plegarias, puesto que estos extraños anunciaban la restauración del Imperio ...
En su máxima extensión el Imperio Inca, abarcó desde el sur de Colombia, pasando por Ecuador, Perú, Bolivia, Norte de Chile y el extremo norte de Argentina, con tan grande amplitud que es considerado el Imperio mas extenso de todos los tiempos, que se haya desarrollado al sur de la Línea Ecuatorial.