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MEMORIA - PAMIAT |
¡¡¡NUNCA MÁS, QUE NO NOS LLEVEN NUNCA MÁS INDEFENSOS AL MATADERO!!!
RAFAEL ALBERTI, EL BARDO DE STALIN Y DEL ESTALINISMO

Redoble lento por la muerte de Stalin
(5 de marzo de 1953)
I
Por encima del mar, sobre las cordilleras,
a través de los valles, los bosques y los ríos,
por sobre los oasis y arenales desérticos,
por sobre los callados horizontes sin límites
y las deshabitadas regiones de las nieves
va pasando la voz, nos va llegando
tristemente la voz que nos lo anuncia.
José Stalin ha muerto.
A través de las calles y las plazas de los
grandes poblados,
por los anchos caminos generales y
perdidos senderos,
por sobre las atónitas aldeas, asombradas campiñas,
planicies solitarias, subterráneos
corredores mineros, olvidadas
islas y golpeados litorales desnudos
va pasando la voz, nos va llegando
tristemente la voz que nos lo anuncia.
José Stalin ha muerto.
Va cruzando las horas oscuras de la
noche,
la madrugada, el día, los extensos
crepúsculos,
todo lo austral y nórdico que
comprende la tierra,
y no hay razas, no hay pueblos, no hay rincones,
no hay partículas mínimas del mundo
en donde no penetre la voz que va llegando,
la voz que tristemente nos lo anuncia.
José Stalin ha muerto.
II
(A dos voces)
1. Padre y maestro y camarada:
quiero llorar, quiero cantar.
Que el agua clara me ilumine,
que tu alma clara me ilumine
en esta noche en que te vas.
2. Se ha detenido un corazón.
Se ha detenido un pensamiento.
Un árbol grande se ha doblado.
Un árbol grande se ha callado.
Mas ya se escucha en el silencio.
1. Padre y maestro y camarada:
solo parece que está el mar.
Pero las olas se levantan,
pero en las olas te levantas
y riges ya en la inmensidad.
2. Cerró los ojos la firmeza,
la hoja más limpia del acero.
Sobre su tierra se ha dormido.
Sobre la Tierra se ha dormido.
Mas ya se yergue en el silencio.
1. Padre y maestro y camarada:
vuela en lo oscuro un gavilán.
Pero en tu barca una paloma,
pero en tu mano una paloma
se abre a los cielos de la paz.
2. Callan los yunques y martillos.
El campo calla y calla el viento.
Mudo su pueblo le da vela.
Mudos sus pueblos le dan vela.
Mas ya camina en el siencio.
1. Padre y maestro y camarada:
fuertes nos dejas, Mariscal.
Como en las puntas de la estrella,
como en las puntas de tu estrella
arde en nosotros la unidad.
2. Vence el amor en este día.
El odio ladra prisionero.
La oscuridad cierra los brazos.
La eternidad abre los brazos.
Y escribe un nombre en el silencio.
III
No ha muerto Stalin. No has muerto.
Que cada lágrima cante
tu recuerdo.
Que cada gemido cante
tu recuerdo.
Tu pueblo tiene tu forma,
su voz tu viril acento.
No has muerto.
Hablan por ti sus talleres,
el hombre y la mujer nuevos.
No has muerto.
Sus piedras llevan tu nombre,
sus construcciones tu sueño.
No has muerto.
No hay mares donde no habites,
ríos donde no estés dentro.
No has muerto.
Campos en donde tus manos
abiertas no se hayan puesto.
No has muerto.
Cielos por donde no cruce
como un sol tu pensamiento.
No has muerto.
No hay ciudad que no recuerde
tu nombre cuando era fuego.
No has muerto.
Laureles de Stalingrado
siempre dirán que no has muerto.
No has muerto.
Los niños en sus canciones
te cantarán que no has muerto.
Los niños pobres del mundo,
que no has muerto.
Y en las cárceles de España
y en sus más perdidos pueblos
dirán que no has muerto.
Y los esclavos hundidos,
los amarillos, los negros,
los más olvidados tristes,
los más rotos sin consuelo,
dirán que no has muerto.
La Tierra toda girando,
que no has muerto.
Lenin, junto a ti dormido,
también dirá que no has muerto.
Rafael ALBERTI
Buenos Aires, 9 marzo 1953

La conversación con el camarada Stalin
De los diarios de Dimitrov
20/3/37: Stalin recibe a los escritores españoles Rafael Alberti y María Teresa León. Gopnev traduce. [Hablan sobre]:
a. La naturaleza de la revolución en España. El pueblo y el mundo entero se han dado cuenta de la verdad --El pueblo español no está en este momento en condiciones de marchar hacia la revolución proletaria--. La situación interna y en especial la internacional no lo favorecen. (Esto era diferente en Rusia en 1917, la extensión geográfica, la situación de guerra entre países capitalistas, entre la burguesía, etc). En España, la proclamación de los soviets uniría a todos los estados capitalistas y al fascismo.
b. A escala global, España es ahora la vanguardia. La vanguardia está siempre tentada a marchar por delante de los acontecimientos --y esto entraña un gran peligro--. La victoria en España puede aflojar la opresión del fascismo en Italia y Alemania.
c. Los partidos comunistas y socialistas deben juntar sus fuerzas --ahora tienen el mismo objetivo básico-- (la república democrática). Tal unión debe fortalecer el FP y ejercer un gran efecto sobre los anarquistas.
d. Caballero ha demostrado su carácter resuelto y su voluntad de luchar contra el fascismo. Caballero debe ser preservado como cabeza del gobierno, pero debería dejar el mando de la guerra a otro.
e. El alto mando no es de fiar. Siempre ha traicionado en vísperas de cada ofensiva de las unidades republicanas. ¡El ejército republicano ha ganado grandes ofensivas en las que el estado mayor no ha participado! ¡La batalla de Guadalajara es el ejemplo perfecto!
f. Madrid no debe rendirse bajo ninguna circunstancia. La caída de Madrid iría seguida del reconocimiento de Franco por Inglaterra, lo que causaría la completa desmoralización de los republicanos y conduciría a la derrota final (...)
g. [Stalin] cree en la victoria de la República española. Tras la abierta intervención de los italianos y los alemanes, la República española lucha duramente y se defiende contra los invasores extranjeros.
Más coplas de Juan Panadero
Juan Panadero fue un trasunto del propio Alberti, que le retrató como “poeta popular de estos años terribles”, exiliado y coplero, andaluz y universal. En Moscú se han hallado estas Coplas, sólo publicadas en la revista mexicana Cultura y democracia de marzo de 1950. Dedicadas a Stalin, no fueron incluidas ni en Coplas de Juan Panadero (1949-1953) ni en Nuevas Coplas de Juan Panadero (1976-1979).
23
Cantar su honor, tu gloriosa
firmeza, tu inexpugnable,
bella patria victoriosa.
24
Maestro de pueblos, Guía,
los ojos siempre prendidos
del alba abierta del día.
25
Constructor de la más sana
Era, alfarero de hombres,
arquitecto del mañana.
26
Tu nombre es candela, es sombra;
temor para el que te calla,
valor para el que te nombra.
27
Tiembla el dinero en la mano
del que quiere que hasta el sol
nazca norteamericano.
28
El banquero desentierra
su bolsa, por si la paz
puede robarle la guerra.
29
Y anda planes planeando
y –¡plan, plan, racataplán!–
anda con Marshall marchando.
30
Mira el mapa y se acongoja
viendo tanta geografía
ya escrita con tinta roja.
31
Y piensa en bombas y grita
soltando truenos de uranio
y cometas de trillita.
32
Pero tú serenamente
fumas tu pipa y sonríes
soñando para otra gente.
33
Que hoy, en tu robusta edad
se cumpla tu sueño y cante
por toda la Humanidad.
34
envío:
Juan Panadero te envía,
Mariscal, en estas coplas
todo lo que España ansía.
35
Te manda Juan Panadero,
con su saludo, la España
grande de los guerrilleros.
36
No la de la División
Azul, sino la que tiene
tu nombre en el corazón.
37
La España del campesino,
la España obrera, la España
que sabe bien su camino.
38
La que muere y que trabaja,
la que vive y combatiendo
hila a Franco su mortaja.
39
Deja que en estos cantares
te mande un ramo de olivo
y una rama de azahares.
40
Una lámpara minera,
una paloma del monte
y una estrella marinera.
41
Juan Panadero levanta
el puño, porque ya el canto
no le cabe en la garganta.
42
Y grita Juan Panadero,
puño en alto: ¡Viva Stalin!
...Y se oye en el mundo entero.
Rafael ALBERTI

Mi Moscú de 1937
por Rafael Alberti
Mi tercera visita a Moscú. Mi tercera despedida. Esta vez, más que nunca, me siento como si fuera un viajero que se marchara sin irse, que pudiera verse a sí mismo de camino y a la vez quedándose entre vosotros. Me vuelvo a España, a Madrid. En 1934, cuando vine como delegado al Congreso de escritores soviéticos, embarqué en Odessa. Era el mes de octubre. Embarcaba entonces hacia la España de la revolución de Asturias; luego, la de Gil Robles y la represión más violenta. En 1937, ahora, salgo de Leningrado hacia la misma España que dejé hace dos meses: la heroica de la guerra civil, de los defensores de Madrid, de los más bravos antifascistas del mundo. Siempre que vine a la Unión Soviética encontré algo de mi país entre vosotros. Esta última vez, desde que atravesé la frontera, me encontré con él por entero. Desde Belosostrov, el nombre de España empezó a llenarme los oídos, a hacerme la respiración más profunda.
Los camaradas Apletin, Kelyin y Mirzov, que fueron de Moscú a Leningrado para recibirme, eran la primera muestra de esa España que luego había de hallar en todos los corazones soviéticos. ¿Cuál es mi visión de Moscú, de este Moscú de mi tercera visita? Como en las fotografías superpuestas, no lo puedo mirar sin ver que España se me transparenta debajo. ¿Qué veo? Siempre el mapa de mi país en todas partes. La casa más inesperada me recibe abriéndomelo sobre sus muros, marcados con exactitud sobre su bella forma (de abierta piel de toro, hoy martirizada, todos los frentes de combate, seguidos con emocionada atención). Su presencia ya no ha de abandonarme nunca durante mi estancia. He de verlo continuamente ante mí, de manera real, o he de seguirlo en el recuerdo a través de las conversaciones, de los mítines, de los discursos, de las reprepresentaciones de teatro. Antes, los otros años, cuando visitaba, por ejemplo, una fábrica, el principal interés de los obreros era el de demostrarme el aumento de la producción, la mejora de la calidad de los productos, etc. Ahora, esta vez...
Nos invitaron una tarde, a mi compañera y a mí, los trabajadores de la fábrica Thaelmann, de encajes. En el salón de actos, la camarada Kaganovich, con motivo del día de la mujer, leía un detallado informe a un extenso auditorio, compuesto en su mayoría de trabajadoras. En primera fila, las más viejas obreras de la fábrica vestían los antiguos trajes populares.
Cuando aparecimos, estalló una inmensa ovación, coronada de vivas a España, de calurosas manifestaciones de simpatía y amor hacia nuestra lucha y sus héroes. Tocando una trompeta plateada, aparecieron formados los pioneros. Después de saludarnos, se destacaron dos, subiendo a la tribuna. La ceremonia fue sencilla, llena de ingenuidad y gracia. Empinándose y alzando los brazos, mientras nosotros curvábamos el cuerpo, nos rodearon el cuello con la roja corbata que les distingue, anudada por un pequeño broche plateado, haciéndonos el honor de nombrarnos pioneros, rejuveneciéndonos con esto hasta la más primera adolescencia. Las viejas trabajadoras, con una agilidad imprevista, cimbreándose y cantando a la vez, bailaron al son de una antigua melodía que recordaba los villancicos españoles. Los saludos, los discursos, las más pequeñas intervenciones, todos los aplausos fueron para España. Aquel Moscú, aquellos ciudadanos soviéticos que tenía ante mis ojos se exaltaban por mi país, me llevaban a él, dejándomelo clavado ya toda la noche en la memoria. Y así, por todos los sitios, esa misma sensación de España transparentándose a través de Moscú, fundiéndose en un solo entusiasmo, en una sola cosa.
– No te vayas, quédate con nosotros --me suplicaron los niños de ya no sé qué escuela.
– María Teresa, ven al Asia Central --le dijo en el Mostorg a mi compañera, reconociéndola de pronto, un soldado rojo.
¿Qué veo? ¿Cuál es mi Moscú de 1937? Ticiano Tabizde, el gran poeta georgiano, me ofrece en una reunión de escritores un precioso album de poesías dedicadas a la guerra de España por los poetas de su país, cuya escritura y columnas de versos recuerdan la Alhambra de Granada. El Instituto del Petróleo nos entrega una carta, llena de fe en la victoria, dirigida a 'Pasionaria', al camarada Largo Caballero, al general Miaja y José Díaz. Los ferroviarios, los alumnos de una escuela de aviación, los ingenieros del Ejército Rojo, los redactores de Izvestia, los actores, los directores y el público de los cines y teatros, todo el mundo se pone de pie y nos aclama como homenaje al esfuerzo heroico, sobrehumano de los defensores de Madrid, de la valiente España popular y republicana que se bate contra las naciones más potentes y reaccionarias de Europa. Y, al final, como corona de toda esta devoción y cariño, el camarada Stalin, durante dos horas de charla familiar con nosotros, resumiendo el claro sentimiento de su pueblo hacia el nuestro; demostrándonos el conocimiento profundo de los más difíciles problemas planteados actualmente en nuestro país; sencillo, paternal, entusiasta de nuestra juventud, interesado por los campesinos, intelectuales y jefes de nuestro ejército popular; el camarada Stalin, digo, corona nuestra estancia en Moscú, dejándonos de la Unión Soviética, como recuerdo, las dos horas más agudas de emoción por España.
¿Qué queréis, camaradas y amigos? Mi Moscú de este año es el de la fraternidad y el entusiasmo por mi patria. Parece como si nuestro mapa se hubiese prolongado hasta el vuestro y mis pies siguieran pisando su propia tierra. He visto las nuevas construcciones de vuestra capital, la aparición de nuevos cafés, tiendas, almacenes. También he recorrido el Metro. Moscú se ensancha, crece, se perfecciona. Estáis alegres. Vivís cada vez mejor. Llega la primavera... Pero, cuando regrese a Madrid, permitidme que diga a sus defensores, a todos mis compañeros, que el Moscú de 1937, el mío, el que yo he visto y sentido, es el que, emocionado y con un solo pensamiento, abre todas las mañanas los periódicos para leer las crónicas de Kolzov o Ehrenburg y los telegramas venidos de allá lejos: de los frentes heroicos de la Libertad.
(Moscú, 22 de marzo, 1937)
Amnistía de clase
Una de las mayores joyas que los investigadores de los archivos moscovitas
han encontrado es este poema inédito, posiblemente dirigido por Alberti a su
traductor y amigo Fiodor Kellyn, maestro de hispanistas rusos.
1
De las prisiones de España,
de sus oscuros presidios,
nueve mil lenguas nos gritan,
nos llaman nueve mil gritos.
¡Gobierno de la República!
Sólo cadenas y grillos
guardas para los obreros
y para los campesinos,
si no los dejas por tierra,
si no los dejas tendidos.
Tres ministros socialistas
son tus mejores ministros.
Mucha sangre los defiende,
muchas celdas de castigo,
muchos fusiles y sables,
y una salida: el fascismo.
2
De Castilblanco y Arnedo,
de Zorita y Casas Viejas,
de Villa de Don Fadrique
están las cárceles llenas.
Pueblos enteros se mueren
sin poder labrar la tierra.
Sus hombres los arrancaron,
los tiraron como a piedras,
quemadas fueron sus casas,
arrasada su miseria,
y algunos, de los balcones,
colgados de las muñecas.
Compañeros, camaradas,
que España entera lo sepa:
norte, sur, este y oeste
gimen llenos de cadenas.
3
¡De pie, los puños en alto,
compañeros, camaradas,
anarquistas, comunistas,
hombres del campo y la fábrica,
los obreros sin partido,
los que sin vivir trabajan,
que todo el proletariado
forme un frente de batalla,
un frente unido de hierro
que ni lo rompan las balas,
un frente que abra las puertas
de los penales de España!
¡Libres los trabajadores,
la luz revolucionaria,
los marinos, los soldados!
¡Libertad, libres las masas!
4
¿Quiénes son? Los campesinos.
¿Y quiénes más? Los obreros.
Libertados, por las calles,
unidos, cantan los presos.
Banderas rojas de triunfo
izan al aire los pueblos.
Siguen los trabajadores,
siguen siendo los primeros.
Sus encarcelados vuelven
aún con más fuerza a sus puestos.
El Partido Comunista
siempre estará junto a ellos.
Por las calles van cantando...
Los burgueses tienen miedo...
Camaradas, ¡frente único!
¡Siempre unidos, compañeros!
Rafael ALBERTI