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Las
inundaciones se producen cuando, al no poder absorber el suelo y la vegetación,
toda el agua fluye sin que los ríos sean capaces de canalizarla ni los
estanques naturales o pantanos artificiales creados por medio de presas puedan
retenerla. Las cuencas de muchos ríos se inundan periódicamente de manera
natural, formando lo que se conoce como llanura de inundación. Las inundaciones
fluviales son por lo general consecuencia de una lluvia intensa, a la que en
ocasiones se suma la nieve del deshielo, con lo que los ríos se desbordan. Se
dan también inundaciones relámpago en las que el nivel del agua sube y baja con
rapidez. Suelen obedecer a una lluvia torrencial sobre un área relativamente
pequeña. Las zonas costeras se inundan a veces durante la pleamar a causa de
mareas inusualmente altas motivadas por fuertes vientos en la superficie
oceánica, o por maremotos debidos a terremotos submarinos.