

El
término huracán proviene del nombre que daban los nativos de las islas del
Caribe a un dios o fenómeno natural que asociaban con la furia y terror de éste.
Los ciclones tropicales son el producto de un proceso natural que el planeta
Tierra utiliza para transportar el exceso de calor del área tropical hacia las
regiones más frías. Estos violentos remolinos de nubes y vientos pueden
alcanzar velocidades de más de 74 millas por hora (MPH) y en ocasiones exceden
las 155 MPH. Es en este punto el ciclón tropical se conoce como un huracán. En
la forma típica de un huracán los vientos rotan alrededor de un centro de baja
presión conocido como el ojo del huracán. En este ojo, donde no hay nubes, los
vientos son leves, y la presión atmosférica es mínima, es donde se encuentra la
actividad más violenta del huracán. Los ciclones de tipo huracán del oeste del
Pacífico se llaman tifones; en Filipinas se llaman baguios y en Australia willy-willies.