::Cómo conocí AJE
Soy un jóven de 22 años, que siempre he tenido unas ideas patrióticas pero que he tenido unas amistades poco recomendables. Yo iba con gente que consumía droga y eran bastante conflictivos. Al ir con ellos empecé a tontear con las drogas. Un día recapacitando en casa me daba cuenta de que estaba entrando en un pozo sin fondo y lleno de la más absoluta oscuridad. Me estaba convirtiendo en un "marginado social". Mucha gente que me conocía al verme con esta gente dejaron de saludarme al verme e incluso de dirigirme la palabra.
Por iniciativa propia dejé de ir con esta gentuza. Un día, al cabo de unos meses, iba por la calle y observé una pegatina que me llamó la atención. Anoté el número de teléfono que salía en la pegatina. A los pocos días llamé, estaba un poco inquieto porque no sabía qué tipo de gente eran, ya que los medios de desinformación hacen ver a los patriotas como "ultras" peligrosos. Al poco tiempo hablé con el Sr. Corral, que me pareció un hombre excepcional.
Después se puso en contacto conmigo el Jefe de Zaragoza. Fuí a la sede y conocí a una gente estupenda y no a la panda de borregos que la prensa dice que somos los patriotas. Me encontré a unos jóvenes con las ideas muy claras, que quieren defender a España y que vuelva a ser una, grande y libre.
Jóven, no te margines, si quieres luchar por tu pueblo, tu Patria y tu cultura no te lo pienses más. Afíliate a AJE (Acción Juvenil Española)

::La persecución del patriotismo, por José Luis Corral
La ofensiva contra el patriotismo nos afecta muy gravemente. En ella van codo con codo todos los partidos democráticos. Por eso se engañan los que pretenden diferenciar el voto al PP del que se da al PSOE. En todo lo esencial es un voto igualmente antipatriótico. Ahí tienen la prohibición de exhibir o vender banderas de España con el águila en los estadios de fútbol que el Ayuntamiento derechista hace cumplir escrupulosamente. Pues prepárense con el proyecto que los peperos han preparado. Quienes exhiban esos símbolos deberán ser retenidos en comisaría los días de fútbol. Toma libertad y toma democracia y toma voto útil de franquista llorón. Hasta la izquierda ha dicho que es demasiado, que eso es volver a los campos de concentración y que hay que buscar medidas más imaginativas. Y el librero Pedro Varela juzgado y despojado de sus libros de la Librería Europa en nombre del mismo sacrosanto derecho a la libertad de expresión. Palo y tentetieso. Es lo que nos aguarda en los años venideros. Aquí con más motivos, porque estorbamos para la merienda de negros que se avecina. Pero tampoco hay que asustarse mucho. Son crueles y despiadados, prepotentes e inescrupulosos. Pero son cobardes y astutos. Nos tienen miedo y será por algo. Habrá que demostrárselo.

La persecución del patriotismo joven
Lo que todavía molesta más a los plutócratas del sistema y a sus serviles esbirros de la pluma y los medios audiovisuales de comunicación es la existencia de un patriotismo joven que crece
espontánea y naturalmente. Es minoritario, porque la gran masa juvenil está aborregada con la marcha nocturna, el consumismo y la frivolidad. La mayoría son pasotas (no como algunos anarquistas así denominados), indolentes, escépticos. No quieren compromisos, ni ideales ni problemas.
Pero la minoría sana y combativa les saca de quicio, porque es la que puede servir de catalizador para el resto de la juventud en un momento dado. La tratan como el peor de los males, provocando una reacción histérica en muchos padres, que a veces parecen acometidos de aquel furor satánico de los paganos que preferían a sus hijos muertos antes que cristianos. Ahora son todo prohibiciones, persecuciones, amenazas y palizas. Pero las almas sanas no dejan de ver la enorme contradicción en los que se dicen demócratas, tolerantes, pacíficos, dialogantes, convirtiendo tan viscosas actitudes en pruebas tautológicas de su bondad, cuando en realidad son lo contrario de lo que afirman y si bien es cierto que toleran todos los males, vicios y errores, se muestran ferozmente contrarios a quienes pretenden servir a Dios y a España consecuentemente.

Vacunas democráticas
Los demócratas prevén que la reacción a su imperialismo mundialista sólo puede venir de la religión y del patriotismo. A la primera parecen tenerla bastante amordazada, domesticada y ecuménica. Para mantener así a los católicos especialmente, se les oculta la enorme persecución hasta el genocidio que están sufriendo los cristianos a manos de los musulmanes en Sudán, Timor, etc. Lo de Timor es inocultable, con 200.000 asesinados de una población de 800.000. Pero en todo caso eran "enfrentamientos interreligiosos", sin especificarnos quiénes eran las víctimas y quiénes los verdugos, de qué lado eran las bajas. Cuando se vieron obligados a precisar más tan sólo mencionan a las "milicias proindonesias", sin dejar traslucir por ninguna parte que se trata de musulmanes que no consienten que haya católicos. Y mientras, las potencias mundialistas de la OTAN han conseguido el tercer núcleo musulmán en Kosovo, con exilio forzoso de los cristianos ortodoxos. Ya antes lo hicieron en Bosnia y lo de Albania viene de lejos, aunque ésta tiene mayor variedad, pues hay comunidades cristianas fuertes.
En nuestra propia tierra, cuando estallan los conflictos ocasionados por la presencia masiva de estos grupos de musulmanes, rápidamente saltan las alarmas del sistema, que trata de vacunar contra la xenofobia y el racismo que ellos han provocado al facilitar la inmigración masiva de masas en régimen de semiesclavitud para satisfacer las exigencias capitalistas de un beneficio creciente anualmente. Se dirá de todo, menos la verdad, que un vecindario tradicionalmente tolerante, pacífico y complaciente se revela porque los otros se han hecho dueños de la calle, molestan a las mujeres y finalmente a un niño español de 12 años le han rajado la cara a cuchilladas. Eso se lo callan. Como ponen sordina a la noticia de que unos gitanos linchan a un conductor o amenazan reiteradamente a una familia hasta que matan a un joven, sin que justicia, policía, políticos ni nadie haya hecho nada a pesar de los múltiples avisos y denuncias anteriores. Pero no hay que permitir enfrentamientos civiles porque entonces el tinglado se les podría caer a los explotadores y los ciudadanos votar a otros. Así estamos.