Debemos recordar que poco tiempo antes de la implosión en la
Embajada de Israel en Buenos Aires había comenzado en la Argentina una campaña,
que continúa cada día con mayor violencia, destinada a demostrar las raíces
"nazis" del peronismo. Obviamente ella es parte de un intento cultural
mucho más amplio que tiene por objeto producir la descerebración de la
sociedad argentina.
La descerebración, a su vez, tiene una especificidad que podríamos llamar
"des-memorización". La desmemorización de la Argentina (y de otros
países como Alemania, Suiza, España, Portugal, etc.) es un proceso que va en
paralelo con la re-memorización (18) del judaísmo. Ese es un proyecto que persigue la pérdida progresiva de la memoria histórica de pueblos no judíos.
Y la ubicación del judaísmo como hecho fundacional del "mundo
occidental".
En la Argentina,
la metodología empleada consiste en pervertir y/o sepultar en el olvido
determinados hechos de la historia. Se pervierte, por ejemplo, la memoria del
peronismo en tanto movimiento nacional de liberación, asociándolo con el
nazismo y no con las consecuencias globales que tuvo la Segunda Guerra Mundial.
Simultáneamente
se sepulta en el olvido la obra de los grandes escritores nacionales, como Raúl
Scalabrini Ortiz, Hernández Arregui, Castellani, Puiggrós, Gálvez, Jauretche,
Astesano y tantos otros. Ocultación y perversión son dos tácticas que
funcionan en forma simultánea y que conforman la esencia de una guerra ideológica
contra los fundamentos culturales de la Nación argentina. Como muy bien lo
saben los propios judíos, la memoria histórica del pueblo es un formidable
instrumento revolucionario que llena de pánico a gerentes y lacayos, ya que representa una
forma de institucionalización de una específica voluntad nacional para
encontrar los perfiles exactos de su identidad.
El intento por "nazificar" al peronismo, alentado por el gobierno
"justicialista" cipayo del señor Menem, implicó una clara intromisión
en los asuntos internos de nuestro país. Las presiones para el desarrollo de
una campaña de apertura de archivos sobre la supuesta llegada de ex jefes nazis
a la Argentina estuvieron directamente relacionadas con el origen de la
instauración de un modelo orientado a desterrar el proyecto
industrial-nacionalista que representó el peronismo.
El objetivo era
demostrar que el gobierno del general Juan Domingo Perón podía ser leído, a
partir de ese momento, simplemente, como una dictadura que dio amparo a
criminales de guerra nazi. Esta perversión de la memoria histórica está en
total correspondencia con el proyecto de lograr en la Argentina la
desnaturalización de cualquier movimiento nacionalista, primordialmente
aquellos ligados con la ecuación ejército + pueblo. En el sector militar se
encontró en otras épocas el núcleo de un proyecto movilizador de la
industria, de la investigación científica y del desarrollo tecnológico de la
defensa, tal como ello se consolidó durante el gobierno de Juan Domingo Perón.
Ya en 1955, tras el golpe de Estado de la "Revolución Libertadora"
(en nuestro país la "Liberación" no es un fenómeno distinto del que
somete a Europa a partir de 1945), algunos civiles y militares argentinos,
dirigentes de la contrarrevolución británico-judía triunfante, solicitaron la
apertura de los archivos alemanes de Potsdam, en ese momento custodiados por los
soviéticos, para montar una campaña que redujera el movimiento de dignidad
popular y nacional que significó el peronismo, a una mera administración
originada en directivas del III Reich. En ese momento, los soviéticos
proveyeron al antiperonismo de algunos documentos que "probaban" que
Eva Duarte trabajaba para el gobierno alemán durante la guerra, y que su
encuentro con el general Perón fue organizado por la Embajada alemana (Evita
hubiese tenido, en ese encuentro, unos doce años de edad, aproximadamente).
Fueron también los soviéticos quienes originaron el Mito del
"Holocausto"; (véase: Le savon juif, Robert Faurisson).
Otra serie de
documentos no publicados daban cuenta de la recepción que hacían los Estados
Unidos y la propia Unión Soviética de los hombres del III Reich, que acudían
en masa a esos países, y los casos de científicos alemanes secuestrados por
esas dos potencias, pero en especial por Moscú.
Lejos de tratarse de una alianza con el nazismo, el proceso peronista tuvo un
desarrollo endógeno complejo, visto a la luz de la Segunda Guerra Civil
Europea. El conflicto internacional produjo una serie de movimientos de liberación
en la mayor parte de las colonias, tanto en las británicas como en las de otras potencias occidentales, en donde Londres, París o Ámsterdam
ejercían un dominio violento, racista y expoliador. La acción militar de
Alemania provocó indirectamente la liberación de innumerables Estados de lo
que después se llamó el "Tercer Mundo". Países como Egipto,
Indonesia, India, Argentina, y grandes regiones del mundo árabe se erigieron en naciones
por primera vez en su historia. Ese proceso nacionalista, del cual la Argentina
formó parte, es el que intenta hoy ser degradado por el eje judío-estadounidense.
Para ello el peronismo debe ser destruido y desterrado de la memoria colectiva del pueblo argentino. En beneficio de la globalización
y de la des-asimilación de miles de argentinos judíos.
Vista de la
periferia, la eclosión de la llamada "segunda guerra mundial" fue un
hecho altamente positivo, porque destruye casi todos los mecanismos de dominación
que habían montado, durante más de un siglo, las grandes potencias
occidentales, en nombre de la "civilización", contra la
"barbarie" reinante en el resto del planeta. Se pretende ligar núcleos
de científicos alemanes traídos para la creación de tecnología militar
independiente, con la infiltración y recepción de "nazis". Pero no
se señala que fue durante esa misma época, y aún durante los años anteriores
a la guerra, y durante la misma guerra, que se produce en la Argentina el
ingreso de judíos per cápita más importante del mundo occidental.
La represalia pos-malvínica que desarrolla
sobre una Argentina vencida el gobierno británico, junto al lobby judío-(norte)americano,
se propone en nuestro país tres objetivos fundamentales:
* La liquidación del peronismo como memoria histórica del pueblo argentino
(19).
* El chantaje para lograr negociaciones cada vez más ruinosas para los
intereses nacionales.
* La asimilación de cualquier proyecto tecnológico militar argentino con un
complot "nazi".
NOTAS:
(originales del mismo autor)
18.- Sobre la dicotomía "Memoria versus Historia" se basa
principalmente la construcción del Mito del "Holocausto". Ver capítulo
7 y: Norberto Ceresole, España y los Judíos, op. cit. El problema de la teología
de la globalidad o, como lo llama Roger Garaudy, el "monoteísmo de
mercado", está desarollado en la sección "La hermenéutica
posmoderna o la judaización del cristianismo". Al texto
19.- En la quietud de su residencia, en Chennevières-Sur-Marne, cerca de París,
hablamos, por primera vez, un día entero, Roger Garaudy y yo, hacia fines de
agosto de 1996. Hablamos sobre la Unión Soviética, la guerrilla de los años 70, la democracia en Europa, los socialismos, las religiones
emergentes, y también sobre el Frente Nacional del señor Le Pen. Habíamos
coincidido, casualmente, en Beirut, unas semanas antes. Me preguntó:
-¿Qué es el peronismo?
-En principio, una definición precisa del marco nacional, sin el cual
nada es posible. Nosotros o ellos, "Perón o Braden". Luego, de
inmediato, la dignificación del proletariado. En poco tiempo dejaron de ser
siervos y pasaron a ser personas. Así de simple.
-Me habían contado otra cosa.
-Me lo imagino.
-¿Y quién fue Evita?
-Para utilizar una gran imagen de la historia/mito francesa le diré que
fue nuestra Juana de Arco social.
-¿De verdad?
-Absolutamente. Argentina tuvo "Estado de Bienestar", dignificó
a sus humildes mucho antes que cualquier país europeo, dentro de un marco de
identificación nacional. En Rusia luego de la caída del comunismo, que iba a
crear nada menos que un "hombre nuevo", no hubo resistencia popular.
En la Argentina sí y fue heroica y larga. Había algo bueno que recordar. Al
texto
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