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La
Argentina y la III Guerra
Mundial UNIDOS,
DOMINADOS E INVADIDOS Hemos
propuesto una visión del panorama geopolítico mundial. Resulta congruente
ampliar el análisis a la situación argentina, inmersa en una profunda crisis
política ‑ más que económica ‑ y sometida a fuertes presiones mundialistas en
pleno despliegue bélico. Tal vez, cuando este número de La Hostería Volante
llegue finalmente a nuestros amigos y lectores, el cuadro de la
realidad institucional haya cambiado, tal vez no. Como quiera que sea, resulta
indispensable una visión objetiva de la profunda crisis por la que atraviesa el
país si deseamos encarar una acción constructiva que propenda a la
reorganización del Movimiento Peronista y, por su lucha, a la refundación del
Estado argentino. Desde
hace dos años estamos hundidos en el "desgobierno" delarruista, culminación de un largo proceso de
desarticulación institucional, política, gremial, militar, universitaria; de un
sostenido plan de desmontaje de la industria nacional, en todos sus segmentos
significativos; de un programa de profunda desmovilización de la conciencia
nacional, sistemáticamente aplicado. Así ingresó Argentina al siglo XXI. Detengámonos
un poco en los diferentes aspectos que determinan la actual situación argentina,
para lo cual trasladaremos, en lo que resulte pertinente, el encuadre analítico
propuesto en el editorial sobre la III G. M. Debemos,
por lo tanto, proponer premisas totalizadoras que nos permitan inteligir objetivamente la situación en su conjunto y
proyectar, para un futuro razonablemente próximo, el probable desarrollo de los
acontecimientos. Las premisas serían las
siguientes: ‑
La Argentina es campo de confrontación geopolítica, donde contienden las líneas
estratégicas yanqui, británica y vaticana, con convergencias
y enfrentamientos concretos; ‑
Se está cumpliendo, tal vez, la última etapa del solve que disgrega
toda realidad nacional, preparatorio de un próximo coagula
antinacional; ‑
Las intenciones y las acciones de los diferentes actores políticos y económicos,
manifestadas en diversos discursos y tomas de posición, encubren las verdaderas
motivaciones, que son casi antitéticas con las difundidas
públicamente. Destruida
la Tercera Posición peronista, por obra de los Menem,
Cavallo, Di Tella y sus
socios mundialistas, nuestro país pasó a ser campo de operaciones, tierra de
nadie, en el que se dirimen otros conflictos, otras supremacías, otras
decisiones. 1.
La geopolítica yanqui. Sabido
es que los principales recursos geopolíticos de Estados Unidos para América,
también para nuestro país, son la penetración económica y la presencia militar,
a veces cruenta, a veces en calidad de "asesoramiento". Ambas constituyen formas
de invasión ostensibles, directas, crudas, como suele ser el intervencionismo
del norte. La
línea económico‑financiera, representada por el accionar del F.M.I. desde la contra‑revolución "liberticida" de 1955, adquirió una dinámica
indetenible a partir de 1976, año que marca
una decisiva derrota política de las fuerzas nacionales. Desde entonces, y no
desde hace dieciocho años como afirman algunos comentaristas, esta invasión
"fondomonetarista" ganó posiciones en los diversos
turnos gubernativos, sean de facto o
seudo‑democráticos. El eje central de estas operaciones resultó ser el ministro
Cavallo que anudó a nuestro país al esquema de la
deuda, desde su gestión en el Banco Central bajo Martínez de Hoz y Sigaut, pasando por su extensa actuación ministerial en el
período menemista y, finalmente, en esta etapa ‑ que
hoy sufrimos ‑ en convergencia con el esquema
radical‑aliancista. Sin
embargo, su accionar parece estancado por carecer del indispensable apoyo
político interno e internacional para que su gestión se consolide en resultados
concretos. Así opinan en general los analistas. Es cierto que el pulso político
y la firmeza de decisión de Menem es como el día y la
noche respecto de lo que exhibe De la Rua,
independientemente del juicio valorativo que sus capacidades políticas puedan
merecer; también es cierto que el explícito apoyo recibido de David Rockefeller al comienzo de esta última etapa de
su gestión no parece haber concitado los respaldos financieros internos
suficientes como para sacar al país de la recesión. Es muy interesante el
reportaje que Germán Sopeña
‑ miembro argentino del British Council, fallecido en sospechoso accidente junto
a A. Rocca, hombre de indudable pertenencia vaticana ‑
le realizara al banquero nómade, publicado en La Nación, el
25 de marzo de 2001. Lo cierto es que los sucesivos programas económicos cavallistas carecen de andamiento concreto, y tan pronto
como se los enuncia también se esfuman. Los desplantes recibidos en diversos
viajes al exterior y la manipulación de los índices financieros por parte de los
operadores sinárquicos marcarían la "pérdida de confianza" para este agente
antinacional. Cuadra entonces esta pregunta: ¿el objetivo de Cavallo es, verdaderamente, sacar a la Argentina de la
recesión? La
otra vía de penetración es la militar. Diversos datos confirman la creciente
presencia militar norteamericana en nuestro territorio. Operativos como el Cabañas 2001,
desarrollado en Salta entre el 22 de agosto y el 11 de setiembre
pasados, recibieron amplia cobertura periodística. De similar manera la
instalación de bases de rastreamiento satelital en
proximidades de Laguna del Indio (Tierra del Fuego), como parte del Sistema
Internacional de Vigilancia para la prevención y prohibición de ensayos y
explosiones nucleares, patrocinado por la ONU con el sostén logístico yanqui.
Pero otras actividades igualmente invasoras han quedado sumergidas por el
fárrago de contrainformación masiva. Tal es el caso de
la presencia de una unidad de marines en la isla de Mazzaruca (Delta del
Paraná), antiguo campo de tiro aéreo de la FAX, en las cercanías del puerto de
Ibicuy, por un convenio de la Armada argentina con la
Marina norteamericana. (Cf. Diario
El Argentino, 22
de agosto y 10 de octubre de 2001). De la misma manera la realización del
operativo Águila II en cuyo transcurso (17 a 26 de abril de 2001)
operaron aviones F‑16C‑D del Escuadrón de Combate 121 del Ala 113 de la Guardia
Aérea Nacional con asiento en Washington, conjuntamente con aparatos de las V y
VI Brigadas Aéreas de la FAA (CE Tecnología Militar,
año 23, n° 2‑2001). Según informaciones no confirmadas
oficialmente, un escuadrón de estos aparatos norteamericanos, con escalón
logístico y de seguridad propios, con pilotos de procedencia extranjera,
estarían acantonados en la provincia de San Luis, situación denunciada mediante
pedidos de informes en el Congreso Nacional. Finalmente ¿qué hay de una eventual
negociación entre las áreas de defensa de ambos países para ceder al Cuerpo de
Marines yanqui los desactivados cuarteles de Zapala y Cobunco (Patagonia
argentina) en vistas a la instalación de sendas unidades similares a las
actuantes en nuestro Delta? Desde
la formulación del Plan Colombia,
el poder yanqui finca en la presencia militar activa ‑ tipo Base de
Manta (Ecuador) ‑ uno de los pilares de su predominio regional, ante las
reiteradas crisis provocadas por las recetas financieras aplicadas en y contra
América Románica. 2. La geopolítica
británica. El
despliegue británico corre por otras cuerdas. Su primer movimiento, en estos
últimos tiempos, fue la designación de un nuevo embajador, Duncan Christopher,
definido como "un
hombre de acción". Educado en las Universidades de Sussex y de Boston, posee sólida experiencia en teatros
diplomáticos sensibles ‑ Etiopía, Indonesia y Timor
Oriental, hoy incluidos entre los potenciales campos de operaciones de la guerra
planetaria en curso ‑ tal como puede ser la Argentina en un futuro
cercano. El
avance de la geopolítica británica en zonas de indudable valor geopolítico tuvo
rápidos frutos al lograr el acuerdo del gobierno radical respecto del cierre de
la mitad de las bases antárticas argentinas. Instaladas según la política de
presencia activa en el continente blanco desplegada durante el primer gobierno
del General Perón por el Comando Antártico al mando del general Pujato, constituyen uno de los últimos testimonios de
nuestra alicaída soberanía nacional. Ahora asistimos a un nuevo cercenamiento de
nuestra capacidad decisionista en el campo
geopolítico, a cambio de la nominación para ejercer ‑ seguramente de modo
ineficaz, sino en contra de nuestros propios intereses ‑ la Secretarla
Permanente del Tratado Antártico (Cf. Clarín y La Nación, 15‑16 de agosto de
2001). Pero
el movimiento más significativo de esta acción geopolítica se encarnó en la
figura de Ricardo de Windsor, duque de Gloucester, primo de Isabel II y
séptimo en la línea sucesoria, quien visitó recientemente nuestro país. Es un
humanista: graduado en arquitectura en Cambridge,
preside la Comisión de Edificios y Monumentos Históricos de Inglaterra y el
British
Consultants
Bureau. Es
la primera vez que viaja a América del Sur y su único destino
fue Buenos Aires. Visita de alto significado simbólico es la que realizó al
Convento de Santa Catalina de Siena en el que
descansaron las tropas invasoras del general Withelocke durante la segunda invasión inglesa. Interesado
en crear un espacio para la "restauración" espiritual, el duque sostuvo: "somos el socio ideal
para la Argentina", al apuntar al programa de infraestructura, tal
como lo hicieran los ingleses hace un siglo. (Cf. La
Nación,
21
de
octubre de 2001) ¿Sólo interesa ese programa de inversiones? ¿Se repite
cíclicamente la historia? No olvidemos que el General Perón afirmó que los
sistemas de infraestructura y comunicaciones constituyen el "sistema nervioso"
de una nación. Pero ¿a qué cabeza quedará ligado este nuevo "sistema nervioso",
supuestamente argentino? Debemos,
finalmente, agregar a lo ya dicho otro dato significativo, de esos que "muestran
la hilacha". El gobierno británico libró a la investigación pública documentos
sobre la Argentina de los años 50; pese a que el período de interdicción de los
archivos gubernamentales es de treinta años, en el caso de este material ese
lapso de prolongó a cincuenta años. Entre los documentos publicados se destacan
los informes de sir John Balfour, entonces embajador en nuestro país, en
los que ataca sin atenuantes la figura de Eva Perón y la proyección de su obra
en nuestro país y en toda América. De donde puede concluirse que el objetivo
central de la geopolítica británica en esta margen del Plata, es regresar una de
las más preciadas joyas
de la Corona
a sus
"legítimos propietarios": Ya afirmó el General Perón: "Argentina es una colonia
inglesa administrada por norteamericanos". A lo que parece, los "dueños"
reclaman ahora decididamente la "restitución de sus bienes
imperiales". Si es
verdad que Inglaterra ha venido reconstruyendo silenciosa, pero sostenidamente
su imperio, al punto de aspirar a convertirse en cabeza del poder sinárquico,
este sería uno de los motivos fundamentales de su confrontación geopolítica con
los Estados Unidos en el Cono Sur bioceánico. 3.
La geopolítica vaticana. En
este somero resumen de algunos hitos relevantes la geopolítica vaticana también
ocupa su espacio. En primer lugar deben destacarse algunas promociones y
designaciones dentro de la jerarquía como es la creación de los nuevos
cardenales argentinos, Jorge Bergoglio, S. J. y Jorge
Mejía. El
primero fue Provincial de la Provincia Argentina de la Societas lesu nombrado por el
nefasto Pedro Arrupe, cuando el generalísimo del "ejército"
jesuita, tan invasor como cualquier otro, aprestaba sus huestes para promover y
conducir la teología de la subversión a partir de la reunión del CELAM en
Medellín (1968). En el ejercicio de sus responsabilidades
tácticas, Bergoglio facilitó, durante el
Proceso militar, la huida de muchas cabezas del aparato subversivo gorila y
antinacional, montado para la ejecución de la Operación Fracaso:
impedir la consolidación de un gobierno nacional peronista,
consecuencia natural del retorno de Perón al país luego de su prolongado exilio.
Promovido a nivel de la conducción estratégica,
Bergoglio es ahora uno de los nudos decisionistas que más influencia ejercen en diversos
sectores de la vida nacional, sean estos prolongación de aquellas operaciones
desembozadas, sea por cuerda del Frente del
Algodón, siempre proclive ‑a subordinarse a una conducción espúrea y derrumbarse en los momentos decisivos. Nuestra
historia reciente es muy rica ‑ y dolorosa ‑ en lecciones sobre el accionar de
estos dispositivos. En
cuanto a Jorge Mejía, pieza clave en el armado wojtyliano para el próximo Cónclave por su condición de
Secretario del Colegio Cardenalicio, fue eje de la promoción de la convergencia
judeo‑cristiana desde la revista Criterio en
el tiempo inmediato anterior y posterior al desarrollo del Concilio Vaticano
II. Se encolumna, por lo tanto, en la línea de
profundización del judeocristianismo expuesta en el editorial de este
número. Pero
además debe mencionarse otra sorpresiva designación. Siguiendo la táctica
leninista ‑ dos pasos adelante, uno atrás ‑implantada en Roma por Paulo VI, J.P.II contrapesó los dos
pasos adelante (Bergoglio + Mejía) con un paso atrás:
la consagración episcopal de Marcelo Sánchez Sorondo, Canciller de las Academias de Ciencias y
de Ciencias Sociales del Vaticano (Cf. Clarín, 24 de
marzo de 2001); paso atrás destinado a promover y fortalecer al viejo
nacionalismo gorila ‑ tanto eclesiástico como político ‑vertebrado precisamente
en el Frente del
Algodón. Las
líneas vaticanas internas descriptas en nuestro editorial tienen, naturalmente,
su presencia ostensible en la Argentina. Así, los propugnadores de la
colegiación, promotores de reformas que terminen de liquidar toda herencia del
pasado por débil que sea, se nuclean en torno a Mons. Eduardo Mirás (Rosario) quien, en el Sínodo de Obispos de
reciente realización, pidió "gestos institucionales" y abogó por la derogación
de honores eclesiásticos, vestimentas y otras cuestiones concomitantes (Cf. La
Nación, 14 de
octubre de 2001). En
contraposición, el núcleo "restauracionista" logró
revertir la decisión del Comisario Apostólico ante el Instituto del Verbo
Encarnado ‑ Mons. Alfonso Delgado
(San Juan ‑ Opus Dei) ‑ que implicaba la liquidación lisa y llana de esa
organización eclesiástica y la dispersión de sus integrantes en Italia (Cf La Nación, 31 de enero de 2001). En efecto, la resolución
que retrotrajo la situación fue impulsada por el cardenal Sodano (Cf. Clarín, 24 de
abril de 2001); las sanciones fueron "congeladas" y finalmente, numerosos
seminaristas fueron ordenados en La Plata, con el beneplácito del diocesano
local, Mons. Héctor Aguer. Un
breve capítulo debemos dedicar al renovado accionar de la Compañía de
Jesús en nuestro país, accionar que se hace sentir con intensidad en
la provincia de Córdoba, luego de la declaración de monumentos históricos y
"patrimonio de la humanidad" ‑ por parte de las Naciones Unidas ‑ de los predios
que en su momento fueran transferidos al Virreynato
por la Pragmática de Carlos III y por la extinción a
perpetuidad de la orden decretada por el Breve de Clemente XIV. Pero el dato más delicado de este proceso de
"restauración" jesuítica es el traslado a la ciudad de Córdoba, más precisamente
a la Universidad mediterránea, del fondo documental y bibliográfico referido a
la Compañía depositado en el Archivo General de la Nación, en la Biblioteca
Nacional y en otros organismos estatales depositarios de dicho material, hasta
el momento al alcance de cualquier investigador independiente. ¿Qué historia
escribirán ahora los jesuitas, que justifiquen las sutiles operaciones contra la
Iglesia y el Estado desplegadas durante largos años de presencia jesuítica en
tierras argentinas? Es un asunto que deberá ser seguido con atención y meditado
con profundidad si se quiere reconquistar márgenes concretos de decisión
geopolítica nacional; cuestión a partir de la cual se establecerán marcadas
diferencias con quienes, diciéndose "nacionales", responden en realidad a una
estrategia mundialista. Se
afirma que no son claros los hechos que evidencian la convergencia
británico‑vaticanista en nuestro país. Sin embargo, la primera ofensiva
sinárquica contra la Argentina aconteció en 1955, cuando fue derrocado el
gobierno legítimo y legal del General Perón, en plena consolidación de era
potencialidad argentina ‑ espiritual, política, cultural económica, social ‑
ante el continente y el mundo. Debemos recordar que, en esa coyuntura clave de
nuestra historia, la convergencia de Masonería y clerecía fue decisiva. Lo
recuerda el mismo Perón en su libro Del poder al exilio.
Cómo y quiénes me derrocaron, a propósito de un documento titulado Masones y traidores.
En dicho documento se reproducen las instrucciones de la Real y
Soberana Logia de Londres al Gran Oriente Argentino, según las cuales es
necesario apoyar la constitución de la Democracia Cristiana como alternativa
partidocrática que desvíe y desvirtúe al Movimiento
Peronista. Pues bien, aquellas convergencias, entonces ocultas y silenciosas,
son hoy abiertas y públicas. Suficiente testimonio es la reunión entre el
Episcopado argentino, con Mons. Estanislao Karlic a la cabeza, y la Gran Logia Argentina,
representada por su Gran Maestre, Jorge Alejandro Vallejos. (Cf. Clarín, 12 de
abril de 2000). ¿Se necesita más? 4.
La III G. M. y la inteligencia
nacional. En
este número 50 de La Hostería
Volante
se
publica una disertación de nuestro fundador a propósito del porvenir de la
inteligencia argentina. Forzoso es, entonces, describir brevemente el estado de
esta inteligencia en momentos cruciales de la construcción del poder
mundial. Podemos
dividirla en dos grandes grupos: el primero lo integran quienes son sirvientes,
lenguaraces y difusores de las bondades del modelo mundialista. Se trata, en
general, de los comunicadores sociales, los analistas al estilo Grondona,
Rosendo Fraga y otros de diversa orientación y nivel intelectual. Es ocioso
referirse al efecto de su prédica, siempre disolvente, por lo demás
suficientemente conocida. Interesa
más específicamente el segundo grupo, es decir el de aquellos enrolados en
diversas corrientes antimundialistas. Un rápido repaso
de sus principales exponentes, nos permite establecer esta distinción
inicial:
a
‑
Los seudo‑peronistas,
que
tienen de peronistas sólo alguna manifestación externa, ocasional y oportunista,
pero ningún vínculo profundo con los principios espirituales y doctrinarios del
Peronismo;
b ‑
Los grupos ligados, directa o indirectamente, al Frente del
Algodón , de conducción clerical y en general de procedencia
nacionalista antiperonista; c ‑ La
inteligencia subsistente en los restos dispersos del Movimiento
Peronista. Repasemos
brevemente cada una de ellas. a
‑ Los
seudo‑peronistas
reciclan
viejas posiciones sostenidas en la década de 1970, contra la esclarecida
conducción estratégica de Perón. Rezuman además viejos
rencores, nacidos en las internas de los grupos armados, por diferencias
económicas derivadas de los turbios manejos de los fondos obtenidos con
diferentes exacciones durante su accionar antinacional; odios profundizados por
la ignominiosa fuga de las conducciones en acuerdo con la cúpula militar procesista y con la protección de las líneas clericales que
los impulsaron y condujeron. En este sector se ubican los relanzados
ex‑montoneros que vuelven a la arena política para reivindicar la figura de su
"jefe" Firmenich. En documento titulado “Bases actualizadas del
ideario político para la refundación del movimiento peronista
montonero"
(emitido
en Buenos Aires, el 28 de julio de 2001) se manifiesta su raíz ideológica
cristiano‑marxista, ya que centran en la perspectiva económica su análisis de la
coyuntura mundial, de la historia de los pueblos, de la revolución peronista,
haciendo sólo una mención forzada de Eva Perón ‑ en consonancia con la fecha del
escrito ‑, pero omitiendo toda referencia al General y a su Doctrina. Se ven
entonces las" patas de la sota".
En
paralelo con este grupo, se nucleó el autodenominado
Movimiento Patriótico
Nacional
(al
parecer ya no peronista), reunido el 10 de julio pasado por iniciativa de
ex‑dirigentes como Alejandro Alvarez (ligado a la
Jesuit Company, vía Bergoglio precisamente), Cirilo
Perdía (montonero) y otros similares. Pero el pez por la boca muere. En efecto,
en su documento y declaración "Aquí están las Manos del General" exhiben una
deliberada confusión semántica y política totalmente ajena a la claridad de la
Doctrina Peronista. Apelaciones a los 14.000 años de manos patagónicas,
mezcladas con alusiones a la edificación de una "Nueva Patria" (¿cuál si no es
la de los ancestros, la de los padres?), a la construcción de una "fuerza
superior" y sibilinas reivindicaciones del enfrentamiento que sostuvieron contra
Perón, los hacen ineptos para ser tenidos por "nacionales y peronistas". Antes
bien, se manifiestan como desviacionistas de la Doctrina y de los objetivos del
Movimiento. b ‑ En
este sector distinguimos tres subsectores
diferenciados por denominaciones que elegimos sólo por razones de sencillo
discernimiento. Ello son: los emotivos, los asépticos,
los polemistas. De los emotivos, en
general ligados a determinadas corrientes tenidas por tradicionales, señalamos
su escaso horizonte estratégico ya que, a partir de los acontecimientos del 11
de setiembre como en otras oportunidades, caen en la trampa dialéctica tendida
por la Sinarquía ("Con nosotros o contra nosotros", según el nuevo slogan
democrático bushiano). Al optar falsamente confunden
los frentes y debilitan la posición de los núcleos que aun están en disposición
de resistir. Por su parte, los asépticos
realizan una labor informativa sistemática, no carente de valor, que presentan a
la consideración pública ‑ con abundante promoción en diversos niveles
institucionales argentinos ‑ sin una definición política nítida, enfoque que
sistemáticamente recorta el horizonte analítico a determinados centros y
estructuras, pero silencian con igual método toda referencia a corrientes
geopolíticas de indudable peso en América Románica, como es la vaticana, por
ejemplo. En fin, los polemistas
parecen más empeñados en posicionarse apresuradamente en el campo
intelectual por vía de confrontaciones infecundas, que nada resuelven y que a
pocos interesan, pero siempre prestos a eludir un sano debate si de él pudiera
surgir alguna luz para fortalecer las alicaídas fuerzas nacionales. Los tres
realizan una suerte de reduccionismo analítico,
impropio de una mente abierta a la compleja realidad argentina, americana y
mundial, por carecer de un criterio totalizador y constructivo que los enraíce
en la herencia humanística y política de Perón. No
cuestionamos, discernimos en la compleja trama de una realidad espiritual,
política, cultural y social, la de nuestra Patria, en franco
deterioro. c ‑
Finalmente,
la inteligencia nacional,
la conciencia política, la sutil intuición de los hombres y mujeres
del Movimiento Peronista, dispersos es verdad, pero que logran conmover el
edificio político de la partidocracia, erigido como
manifestación del reino de la mentira política, con la sola arma de sus votos,
como ocurrió el 14 de octubre pasado. Hombres y mujeres que piensan, que meditan
en silencio, que esclarecen esforzadamente, que mantienen incólume su lealtad a
la herencia política recibida de Perón, aunque carezcan de tal capacidad
organizativa y política indispensables para afrontar otras etapas de esta lucha
que es larga, difícil y cruelmente destructiva. Sin embargo, en el testimonio de
lealtad del Pueblo argentino ‑ o de lo que quede de él ‑ encontraremos la
semilla de un esperanzador porvenir, no bien sepamos alimentar esa lealtad con
la Verdad, que habla sin artificios
como enseñara Perón en sus largos años de conducción y magisterio
político. Junto a estos hombres y mujeres sencillos, peronistas sin tacha, se
alista La Hostería Volante
en su empeño por hacer realidad aquel histórico acuerdo doctrinario y
programático establecido por Perón y Disandro en Madrid, en 1967, y que
se sintetiza en una consigna: abrir el Movimiento
Peronista a la cultura política, para sustraerlo al dominio de las
trenzas, a la manipulación de los titiriteros del mundialismo, a las
especulaciones innobles de los aprovechados. 5.
Análisis recapitulatorio. Sobre
la descripción previa, intentaremos una recapitulación de la situación
argentina. Asistimos a una etapa en la que el "hermano" De la Rua, altígrado co‑fundador del C.A.R.I., cumple
cabalmente la misión que le encomendaron los talleres masónicos: disolver
definitivamente la realidad nacional. Tarea en la cual resultó altamente eficaz.
En este panorama, la acción de Cavallo consiste en
"anclar" a la Argentina en la recesión, devenida depresión económica, como vía
efectiva para instalar la crisis en todos los ámbitos de la vida argentina.
Particularmente en las provincias ‑ carentes en general de gobernadores idóneos
y esclarecidos ‑ de manera de hacerlas "inviables", corno ahora se dice. Se abre
así entonces la instancia para una reformulación del sistema político argentino,
impulsada por dirigentes con sólidas ligaduras internacionales: Menem y Alfonsín, en primer lugar, principales
generadores de pactos y contrapactos, socios en el
recambio estratégico que posibilitó un entronque más efectivo con la geopolítica
inglesa. ¿En
qué consistiría entonces la reformulación aludida? En primer lugar, la supresión
de las provincias, incapaces de sostenerse a sí mismas, y la formación de
regiones ‑ de cuatro a seis ‑ paso previo a la previsible disgregación
territorial. En segundo lugar, la eliminación del sistema presidencialista y su
sustitución por un régimen parlamentario ‑ la tiranía parlamentaria es ya una
cruel enfermedad de nuestra vida nacional ‑ según el modelo europeo, con la
reducción de las representaciones parlamentarias, lo que facilitaría una mayor
concentración del poder y un más acentuado control mundialista. En este sentido,
la prueba piloto llevada a cabo por De la Sota en
Córdoba es muy sugestiva. En nuestra historia pasada y próxima, Córdoba fue el
campo de ensayo de muchas iniciativas políticas que signaron gravemente el
destino nacional, como la "revolución libertadora" y el cordobazo, por citar sólo algunos ejemplos
recientes. Entre
tanto, los minúsculos dirigentes "justicialistas" juegan el partido de los
enanos. Tal el caso de Duhalde ‑ que carece
de conciencia respecto de la naturaleza del poder ‑ intenta alianzas con Farinello (Teología de la liberación, en estado decadente) o
con Sigal (con anudamientos en la vieja nomenklatura marxista). Otro tanto ocurre con Ruckauf,
indefectiblemente afectado por su congénita incapacidad política para
construir un margen de poder propio, pero siempre pronto a sumarse a la
disolución delarruista. En tanto algunos
gobernadores (Romero, Marín, Kirchner), jugando papeles tácticos de innegable
importancia, operan en convergencia con líneas que nacen de las entrañas mismas
del poder, poder que no desconoce el peso y la "autoridad" ‑ espúrea por cierto, pero aun subsistente ‑ de Carlos Menem. Unidos,
dominados e invadidos es la
síntesis de la realidad argentina: dominados e invadidos por fuerzas sinárquicas
que operan en nuestro país ‑ casi ininterrumpidamente ‑ desde 1955, con el sólo
interregno del gobierno peronista de 1973‑1976;
fuerzas
espirituales, políticas, culturales, económicas y militares prontas a someter
definitivamente nuestra Patria a la coyunda esclavista de un poder mundial
tiránico. ¿Qué
debemos hacer entonces quienes nos enrolamos en las fuerzas
nacionales?
En
primer lugar, ver objetivamente la realidad internacional y nacional, despojados
de todo subjetivismo que distorsione el perfil de los acontecimientos en
dinámico despliegue; juzgar, es
decir analizar fríamente esos acontecimientos para discernir con seguridad por
dónde corre la estrategia sinárquica y qué cipayos la impulsan y ejecutan;
esclarecer a nuestros compañeros con la verdad desnuda, lejos de toda
especulación política circunstancial, que puede insumirnos en el juego menor de
los caciques desprestigiados; proclamar sin
ambages los principios fundacionales de nuestra Doctrina, poniéndolos en
ejecución con nuestro propio esfuerzo, dando ejemplo, en la medida de nuestras
precarias fuerzas del testimonio que hoy reclama la herencia política de Perón,
de la que somos partícipes y custodios; señalar sin
titubeos las maniobras confusionistas de quienes aun pretenden desvirtuar
nuestro Movimiento, sean de derecha o de izquierda; rechazar
decididamente toda complicidad con los dirigentes claudicantes, sean políticos o
gremiales, verdaderos mariscales de la derrota y responsables del estado de
postración nacional; generar instancias
concretas de conducción movimientista en las que se
afiance la tarea de quienes marcan nítida y acertadamente el rumbo de los
acontecimientos mundiales y nacionales, y proponen líneas de acción congruentes
con ese pensamiento estratégico. Hoy
la coyuntura internacional nos abre una instancia promisoria si contamos con la
claridad doctrinaria y política indispensable, con la firme decisión de
proclamar una vez más la Tercera
Posición: sigue vigente el lema "ni yanquis ni
marxistas, peronistas", y podemos forjar otro convergente: "ni terrorismo yanqui,
ni terrorismo antiyanqui, política peronista fundacional", cimiento
de una América Románica artífice de su propio
destino. J.M.D.
[Texto
tomado de ‘La Hostería Volante’, N° 50, órgano del
pensar Americano para una cultura humanística y política, Americana, publicación
fundada por el Dr. Carlos A. Disandro y actualmente dirigida por el ingeniero
Jorge M. Disandro – Dirección postal: Casilla de Correo 700 (1900) La Plata
Republica Argentina – E-Mail: la_hosteria_volante@hotmail.com] |