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Sobre
la masacre de Sabra y Shatila (1982): Las matanzas se produjeron en los dos campos
contiguos de Shabra y Shatila entre las 6 de la tarde del 16 de septiembre y
las 8 de la mañana del 18 de septiembre de 1982, en una zona controlada por
las Fuerzas de Defensa Israelíes (FDI). Quienes las perpetraron eran miembros
de las milicias falangistas ("kata´eb", en árabe), fuerzas
libanesas armadas por Israel, además de estrechos aliados suyos desde el
inicio de la guerra civil en el Líbano, en 1975. Entre las víctimas de estos
actos de violencia, que se prolongaron durante 62 horas, se encontraban
bebés, niños, mujeres (algunas de ellas embarazadas), y ancianos. Algunos de
los cuerpos fueron mutilados o destripados antes o después de ser asesinados.
Por citar tan sólo uno de los relatos de un testigo ocular tras la masacre,
el del periodista norteamericano Thomas Friedman, del New York Times:
"Ví sobre todo grupos de jóvenes de entre veinte y cuarenta años que
habían sido alineados contra los muros, maniatados de pies y manos, y segados
luego con ráfagas de ametralladora al estilo gangsteril". Una comisión oficial de investigación israelí
-presidida por Yitzhak Kahan, presidente del Tribunal Supremo- investigó la
masacre y, en febrero de 1983, se publicaron sus conclusiones (desprovistas
del Apéndice B, que hasta el momento sigue siendo secreto). La Comisión Kahan
estableció que Ariel Sharon, entre otros israelíes, era responsable de la
masacre: "Según nuestro punto de vista, ha de
imputarse al ministro de Defensa la responsabilidad de haber hecho caso omiso
del peligro de que se produjeran actos de venganza y derramamiento de sangre
contra los pobladores de los campos de refugiados por parte de los
falangistas, y de haber sido incapaz de tener en cuenta este peligro al
permitir que los falangistas entrasen en los campos. Por añadidura, ha de
imputarse al ministro de Defensa la responsabilidad de no ordenar que se
tomaran las medidas apropiadas para impedir o reducir el peligro de una
masacre como condición para permitir la entrada de los falangistas en los
campos. Estos errores constituyen una omisión de deberes que correspondían al
ministro de Defensa." La Comisión concluyó asimismo: "[E]n su
reunión con los comandantes falangistas, el ministro de Defensa no hizo ningún
intento por resaltar la gravedad del peligro de que sus hombres cometieran
una matanza.... De haber quedado claro para el ministro de Defensa que no
podía ejercerse supervisión alguna sobre la fuerza falangista que entraría en
los campos, con el consentimiento de las FDI, su deber habría consistido en
impedir su entrada. La utilidad de que los falangistas penetraran en los
campos era completamente desproporcionada en relación con los daños que su
entrada podía provocar en caso de que fuera incontrolada". La Comisión
hizo notar además que "Dejaremos constancia aquí de que resulta
manifiestamente desconcertante que el ministro de Defensa no hiciera en
absoluto partícipe al primer ministro [Menajem Begin] de la decisión de
permitir la entrada en los campos a los falangistas." Sobre
la masacre de Qibya (1953): El historiador israelí Avi Shlaim escribió lo
siguiente sobre esta masacre: "Las órdenes de Sharon consistían en
penetrar en Qibya, dinamitar las casas e infligir un elevado número de bajas
a sus habitantes. Su éxito en la ejecución de estas órdenes sobrepasó
cualquier expectativa. La macabra historia completa de lo que sucedió en
Qibya se reveló sólo a la mañana siguiente del ataque. La aldea había quedado
reducida a escombros: 45 casas habían sido voladas, y 69 civiles, dos tercios
de ellos mujeres y niños, habían sido asesinados. Sharon y sus hombres
adujeron su creencia de que todos los habitantes habían huido y que no tenían
idea de que estuvieran escondidos en sus casas. El observador de las Naciones
Unidas que inspeccionó la escena llegó a una conclusión diferente: "Una
vez tras otra se repetía la misma historia: las puertas astilladas por las
balas, los cuerpos caídos en el umbral, indicando que los habitantes se
habían visto obligados por un intenso fuego a quedarse en sus casas hasta que
las volaran con ellos dentro. La matanza de Qibya fue descrita por aquel
entonces en una carta enviada al presidente del Consejo de Seguridad de las
Naciones Unida por el Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de
Jordania en los Estados Unidos, fechada el 16 de octubre de 1953 (S/313). "El 14 de octubre de 1953, a las 9.30 de
la noche, escribió- las tropas israelíes lanzaron un batallón al ataque de la
aldea de Qibya, en el reino hachemita de Jordania" (en aquella época,
Cisjordania estaba anexionada a Jordania). De acuerdo con el relato de este
diplomático, las fuerzas israelíes entraron en la aldea y asesinaron
sistemáticamente a todos los moradores de sus viviendas, utilizando armas
automáticas, granadas y bombas incendiarias. El 14 de octubre, se recuperaron
los cuerpos de 42 civiles; varios cuerpos más permanecían todavía bajo los
escombros. La escuela de la localidad, un aljibe de agua y 40 casas quedaron
destruidas. En la aldea se encontraron explosivos israelíes que no habían
sido utilizados y que mostraban distintivos en hebreo del ejército israelí .
Alrededor de las 3 de la madrugada, y con el fin de cubrir su retirada, las
tropas de apoyo israelíes comenzaron a bombardear las aldeas vecinas de
Budrus y Shuqba desde sus posiciones en el interior de Israel. El Departamento de Estado norteamericano
emitió un comunicado el 18 de octubre de 1953 expresando sus "más hondas
simpatías por los familiares de quienes perdieron la vida" en el ataque
contra Qibya, así como su convicción de que los responsables "deberían
responder de sus actos y que deberían tomarse medidas efectivas para impedir
incidentes semejantes en el futuro". (Department of State Bulletin, 26
de octubre de 1953, pág. 552). En la reunión del Consejo de Seguridad del 20
de octubre de 1953, se decidió por unanimidad examinar las violaciones
recientes del Acuerdo General de Armisticio, así como el ataque de Qibya en
particular. Se acordó que el Consejo invitara a su representante, el general
de división Vagn Bennike, Jefe de Estado Mayor de la Organización de
Supervisión de la Tregua de las Naciones Unidas, y escuchase su informe, con
el fin de conseguir una información precisa sobre lo sucedido. El general Bennike informó al Consejo de Seguridad
el 27 de octubre de 1953. Afirmó que, tras recibir quejas jordanas acerca de
una incursión llevada a cabo por fuerzas militares israelíes durante la noche
del 13 al 14 de octubre, entre las 9.30 p.m. y las 4.30 a.m., un equipo de
investigación partió de Jerusalén en dirección a Qibya a primera hora de la
mañana del 15 de octubre. Al llegar a la aldea, el Presidente Suplente de la
Comisión Mixta de Armisticio comprobó que se habían destruido entre 30 y 40
casas. En el momento de abandonar Qibya el Presidente Suplente se habían
desenterrado 27 cadáveres de entre los escombros. Los testigos se mostraron uniformes en su
descripción de una noche de horror, durante la cual los soldados israelíes se
habían paseado por la aldea volando viviendas, disparando contra puertas y
ventanas con armas automáticas y lanzando granadas. Una serie de granadas de
mano sin estallar, con letras hebreas que señalaban su reciente fecha de
fabricación en Israel, así como tres sacos de TNT, aparecieron dentro y
alrededor de la aldea. Se celebró una reunión urgente de la Comisión Mixta de
Armisticio en la tarde del 15 de octubre y se aprobó con el voto de la
mayoría una resolución que condenaba al ejército regular israelí por haber
llevado a cabo el ataque contra Qibya, como violación del artículo III,
párrafo 2,62/ del Acuerdo General de Armisticio entre Jordania e Israel. El
Jefe de Estado Mayor declaró que había discutido con el Presidente Suplente
de la Comisión Mixta de Armisticio las razones por las que había apoyado la
resolución que condenaba al ejército israelí por haber llevado a cabo el
ataque y, tras escuchar sus explicaciones, le pidió que las pusiera por
escrito. Los argumentos técnicos presentados por el comandante Hutchison en
su memorándum se consideraron convincentes por parte del Jefe de Estado
Mayor. En la reunión del Consejo de Seguridad del 16
de noviembre de 1953, el representante de Jordania solicitó que el Consejo
condenara a Israel por la masacre de Qibya en los términos más contundentes,
y pidiera a Israel que encausara y castigase a todos los funcionarios
israelíes, militares o civiles, responsables de esas muertes. El
representante del Líbano hizo una petición similar. La resolución 101 del
Consejo de Seguridad, adoptada el 24 de noviembre de 1953 (con la abstención
del Líbano y la URSS), consideraba que la acción de represalia de Qibya
llevada a acabo por fuerzas israelíes era una violación de las disposiciones
de alto el fuego de la Resolución 54 del Consejo de Seguridad (1948) y
contravenía las obligaciones de las partes, de acuerdo con el Acuerdo General
de Armisticio entre Israel y Jordania y la Carta de las Naciones Unidas,
expresaba "la censura más severa de dicha acción". La resolución
pedía también a los gobiernos de Israel y Jordania que impidiera cualquier
acto de violencia a ambos lados de la línea de demarcación, pero no pedía a
Israel que considerase responsables a quienes habían realizado la masacre y
los pusiera a disposición de la justicia. |