SEÑOR LEGISLADOR:

Debo expresarle, por la presente, mi total desagrado, más le agregaré, siento repugnancia, por el infame comportamiento que usted, y todos los que integran la cámara legislativa, han tenido en estos años, en los que les hemos pagado un sueldo para que nos representen y solo supieron engañarnos, se comportaron como traidores, a las esperanzas que se habían depositados en todos ustedes, a las promesas electorales que realizaron en campañas, no tienen perdón, estafaron a la Nación toda, solo se han hecho merecedores al repudio de todos los ciudadanos.

Hoy, cuando les escucho que pretenden una reelección, mi indignación no tiene límites, no tienen honor ni vergüenza, son unos caras duras que se muestran siempre como simples diagnosticadores, hasta el más ignorante sabe lo que el país necesita, no hay nadie que no sepa lo que debe hacerse, no necesitamos que ustedes nos lo digan, necesitamos no el qué, sino el cómo, y de eso ustedes no tienen la más mínima idea, han puesto en ridículo a las instituciones, han convertido a Argentina en el hazme reír del mundo, no los perdonaré jamás.

¿Ustedes son los defensores de la democracia?

¡Ustedes son la que la hacen peligrar!

Están logrando la disolución de las instituciones básicas de la sociedad, hasta la pérdida de los derechos naturales, que son los elementales de cada individuo, de cada familia, de toda sociedad, como son la seguridad, el trabajo y la salud.

Nos han empobrecido, nos han esquilmado, pero no lograrán jamás quitarnos la voluntad de ser lo que debemos ser, por eso nadie los votará, yo por lo menos no pienso hacerlo, tengan algo de inteligencia, no les pido pudor, retírense de la arena política, desaparezcan, dejen el lugar a los más capaces y honestos, ya ustedes tienen el futuro económico asegurado, no sean tan soberbios y tontos, si ustedes siguen insistiendo, el pueblo va a reaccionar y de nada les servirán los tesoros acumulados.

Me importa nada que me acusen de lo que quieran, ustedes saben que les digo la verdad, les digo lo que no solo pienso yo, sino lo que también opina la inmensa mayoría de los argentinos, hartos de esta inmundicia en la que ustedes viven y en la que pretenden hacernos vivir.

 

QUEDO A LA ESPERA DE UNA REFLEXIÓN A TIEMPO, DE TODOS USTEDES

 

 

José Mármol