En esta entrevista, que publicó la revista 3 PUNTOS, queda, como de costumbre, bien en claro que,
HEBE DE BONAFINI es uno de los personajes más siniestros que se puedan conocer, este reportaje, es uno más en los que esta terrorista expone su odio e irracionalidad, ya que su odio a trascendido los límites políticos, para extenderlos a los religiosos.Confío en que las Organizaciones de Derechos Humanos, el INSTITUTO NACIONAL CONTRA LA DISCRIMINACIÓN y LAS FISCALÍAS PENALES tomen intervención, si no lo hacen, estarán convirtiéndose en cómplices y demostrando que realmente, esta terrorista, goza de impunidad.
José Mármol
Por MARIANA CANAVESE Y LUIS GRUSS
SALIRSE DE MADRE
La presidenta de Madres de Plaza de Mayo sigue fiel a su estilo. Conversar con ella es enfrentarse a un vendaval que no repara en matices. Ataca a Horacio Verbitsky, a Página/12, a los profesores que se fueron de su Universidad y a todo aquel que piense diferente de su celebración del atentado a las Torres Gemelas y el Pentágono.
"La polémica la armaron ellos -resume la titular de Madres de Plaza de Mayo, sin especificar demasiado-. Nosotras nos quedamos en el molde." Pero, de inmediato, Hebe de Bonafini rompe el molde y arremete como una tromba. Levanta su dedo acusador en varias direcciones, toma distancia de Fidel Castro y no lamenta la dimisión crítica de varios docentes a sus cátedras en la Universidad Popular de las Madres.
Hubo catorce renuncias de profesores en disidencia con su alegría frente a los atentados de septiembre. ¿Se siente molesta?
H.B.: Para nada. Quiero aclarar, además, que unos cuantos que aparecen en ese grupo, como por ejemplo León Rozitchner, no son docentes permanentes. A lo sumo dejarán de dictar seminarios. Los que sí renunciaron, pero no aquí sino en los medios, son Carlos y Rolando Astarita. Ellos son dos cobardes que trabajan para la UBA, la cual hace rato que pretende cerrar nuestra Universidad.
O sea que no los va a extrañar.
H.B.: En absoluto. Son sirvientes de los radicales. Los radicales siempre apuntaron muy duro contra las Madres. Nunca les gustó que denunciáramos que golpearon la puerta de los cuarteles o que le dieron intendentes y embajadores a la dictadura. Las boinas blancas no deben ser confundidas con los pañuelos blancos.
Entonces, ¿por qué aceptó a esos docentes en la Universidad?
H.B.: ¿Y eso qué tiene que ver? Acá hay gente de todas las ideas. Pero, insisto, fue en la época de los radicales cuando nos atacaron a mi hija y a mí. Lo mismo pasó cuando abrimos esta Universidad sin permiso y empezaron los ataques de toda índole. Pero esta academia, como la llama Verbitsky, es pluralista. Y en esa comentada reunión hubo gente que dijo una cosa y gente que dijo otra. Lo que pasa es que él después tomó y dijo lo que quiso. Yo creo que Verbitsky es un sirviente de Estados Unidos. Recibe un sueldo de la Fundación Ford y, además de ser judío, es totalmente pro-norteamericano.
Verbitsky reaccionó frente a su celebración pública de los atentados contra las Torres Gemelas. No salió a defender a Bush.
H.B.:¿Pero qué pretende ese señor? ¿Cómo no me voy a poner contenta de que hayan caído esos hijos de puta alguna vez? Yo creo que aquí el problema soy yo, apuntan a mi cabeza. Los políticos, que son todos una mierda, hace tiempo que me quieren destruir. Página/12 también. Ahora vamos a publicar un cuadernillo con todas las notas nuestras que ese diario no publica. A David Viñas y a Susana Viau tampoco les publican los artículos que escribieron polemizando con Verbitsky. Les dan lugar, eso sí, a las cartas de Astarita. Nosotros trabajamos para la gente y no para un grupito de intelectuales.
En su renuncia Rolando Astarita discute la idea de que la lucha de clases implica la eliminación física del adversario.
H.B.: No me vengan con esas intelectualizaciones. Yo hablo desde la cocina, desde la calle, desde la Plaza. Estoy luchando desde hace tiempo. Fui a Irak, a Yugoslavia, a mí no me la contaron. Este país está lleno de imperialistas que se dicen marxistas. Y yo digo: o sos imperialista o sos marxista.
Eso se parece a lo que dice Bush: o estás de nuestro lado o sos un terrorista.
H.B.: Esa comparación no tiene ningún sentido. De un lado están los pueblos y del otro el imperialismo.
Hebe, ¿los 6 mil o más muertos de las Torres son el enemigo?
H.B.: Esa pregunta es tramposa. En las Torres cayeron los poderosos. Y el poderoso es mi enemigo. Porque es el mismo que mandó matar a mis hijos.
En las Torres murieron oficinistas africanos, argentinos, musulmanes...
H.B.
: ¿Y eso qué tiene que ver? Yo no me alegré de las muertes. Cuando me hablan de esto me hacen acordar al chantaje que siempre hicieron con la hijita de Lambruschini. Es lo mismo. Es la teoría de los dos demonios otra vez. Yo no voy a decir lo que ustedes quieren que diga. Pero mantengo mi posición. Es verdad: me alegré y festejé el hecho de que a este capitalismo salvaje que nos destruye le haya tocado alguna vez. Ellos no me dan lástima. Están cagados de miedo, porque los norteamericanos son un pueblo cobarde y vengador.