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MOSSADFundado en 1937, su nombre
completo es Mossad Aliyah Beth, u organización para la segunda Inmigración,
el Mossad fue el primer órgano israelí de Seguridad. Su primera tarea fue
llevar judíos de Europa al puerto de refugio en la tierra de Palestina. Después de la fundación del Estado
de Israel en 1948 se convirtió en el decano de todos los órganos de
Seguridad, y su director, automáticamente en el jefe de los cinco. Tendrá unos 1500 empleados. Y solo 40 katsas. La
posibilidad de operar con un personal tan reducido y un presupuesto escaso es
cuestión de dos factores: Capacidad de obtener cuantos datos deseen de la
población israelí, que sigue siendo sorprendentemente cosmopolita y en el que
se da una asombrosa variedad de talentos, lenguas y orígenes geográficos. El
otro factor es una red internacional de ayudantes sayanim. Se tratan de
judíos de la diáspora (deben de ser totalmente judíos tanto por lo paterno como
lo materno), la calidad de judío se obtiene en el nacimiento por transmisión
materna, la madre enseña su documento de judía, entonces el niño puede
adquirir la condición de judío. quienes, probablemente serán leales al país
en que residen, también simpatizan con el Estado de Israel. Sólo en Londres
hay dos mil de esos auxiliares y cinco mil en toda Gran Bretaña y diez veces
esa cifra en EEUU. Nunca se les hace intervenir en operaciones, sino todo lo
que se les pide son favores, y deben de estar convencidos de que la ayuda que
se les solicita no es para una operación contra su país natal o de adopción.
No se permiten los conflictos de lealtades. Esas personas permiten reducir
hasta la décima parte los costes de las operaciones. Ejemplo: Un equipo del Mossad llega a
Londres par montar una operación contra un grupo palestino clandestino.
Necesita un coche. A un sayan que trabaja en el ramo de la automoción se le
pide que deje un coche de segunda mano y con las llaves bajo la esterilla. Lo
devuelven más tarde después de la operación. El sayan nunca sabe para que ha
sido utilizado. En el registro cuenta que se lo dejo a un posible cliente. El mismo equipo necesita una
tapadera. Un sayan propietario de locales comerciales les presta un local
vacío, y otro dedicado a la confitería les surte de los caramelos y
chocolates necesarios para llenar la tienda. Si necesitan una dirección a la
que enviar correos, un sayan que trabaja en el ramo inmobiliario les presta
las llaves de una oficina que aparece vacía en su registro. Servicio secreto israelí,
especialista en banderas falsas. Se dedica a la información del exterior. Es el más pequeño, implacable y
entusiasta de los principales servicios de inteligencia del mundo. Es
indudable que haya cometido asesinatos, utilizando los equipos kidom. Los kidom están bajo la jurisdicción de
los Combatientes o División Komemiute, el núcleo duro formado por hombres que
permanecen en las sombras. Pero incluso el Mossad tiene sus reglas, aunque se
las hayan impuesto así mismo. Las eliminaciones son de dos
categorías. Una es el requisito operativo, una emergencia imprevista en que
una operación que implica a personas amigas corre peligro, y en la que la
persona que está en medio tiene que ser apartada del camino rápida y
permanentemente. En estos casos, el katsa supervisor, u oficial encargado del
asunto, tiene derecho a desperdiciar al oponente que hace peligrar toda la
misión, para lo cual obtendrá en Tel Aviv el apoyo retroactivo de sus jefes. Los israelíes fueron en el pasado maestros en meter
agentes en los grandes puestos de otros países objetivo. Esto se debía que
cuando era un país recién creado, a Israel le llegaban súbditos de todo el
mundo. Pero transcurrieron los años y inmigrantes originales israelíes
envejecieron. Sus hijos sabras no estudiaban el árabe y no estaban en
condiciones de intentar lo que Elie Cohen hizo. En 1990 el Mossad tenía muy
pocos arabistas. La penetración en los secretos
árabes se logra más fácilmente en Europa y EEUU. Cuando un país compra un
caza en EEUU, los detalles pueden ser robados con más facilidad y mucho menos
riesgos en EEUU. Si un pez gordo árabe parece susceptible de abordaje, lo
harían en Europa, cuando el jeque estuviera de viaje de placer. Por esta
razón en 1990 casi todas las
operaciones del Mossad tuvieran su escenario en Europa y EEUU. La otra categoría corresponden a
aquellos que ya están en las que han de ser ejecutados, una lista que se
encuentra en dos lugares: la caja fuerte principal del primer ministro y la
caja fuerte del jefe del Mossad. A cada nuevo ministro que ocupa el cargo se
le dice que lea la lista, que puede contener entre treinta y ochenta hombres.
El primer ministro nuevo puede hacer dos cosas: o bien marcar con sus
iniciales cada nombre, dando al Mossad su visto bueno para que actúe si lo ve
conveniente y cuando decida, o bien insistir que se le consulte antes de cada
nueva misión. En cualquiera de los dos casos debe firmar la orden de
ejecución. En términos generales, lo que
están en la lista son de tres clases. Están los pocos dirigentes nazis que
aun siguen con vida, aunque esta clase casi a dejado de existir. Años atrás,
si bien Israel montó un gran operación para raptar y juzgar a Adolf Eichmann
porque quería hacer de él un ejemplo internacional, otros nazis fueron liquidados
en silencio. La segunda clase está compuesta casi en su totalidad por
terroristas contemporáneos, sobre todo árabes que ya han vertido sangre
israelí o judía, o que les gustaría verterla con unos pocos de elementos no
árabes. La tercera categoría son los que
trabajan con los enemigos de Israel y cuyas actividades comportan un gran
peligro para Israel y sus ciudadanos si se les permite avanzar más. El común denominador es que los
señalados como objetivos deben tener las manos ensangrentadas, tanto de hecho
como en perspectiva. Se solicita un golpe, el primer
ministro pasará el asunto a un investigador judicial tan secreto que pocos
juristas israelíes, y por supuesto, ningún ciudadano han oído hablar de él.
El investigador celebra un juicio en el que se lee la acusación en presencia
de un fiscal y un defensor. Si la solicitud del Mossad se confirma, el asunto
pasa de nuevo al primer ministro para que lo firme. El equipo Kidom hace el
resto, si puede. El problema de la teoría según la
cual el Mossad liquidó a Bull es que presenta defectos en casi todos los
niveles. Es cierto que Bull trabajaba para Sadam Husein, y estaba diseñando
una nueva artillería convencional (que no podía alcanzar a Israel) y un
programa de cohetes (que podían alcanzarlos algún día) y un cañón gigante que
no preocupaba a Israel en absoluto. Pero había centenares de personas que
trabajaban en la misma dirección. Media docena de industrias alemanas estaban
detrás de la atroz industria del gas venenoso iraquí, con el que Sadam había amenazado
a Israel. Alemanes y brasileños trabajaban a prisa en los nuevos misiles Saad
16. Los franceses eran los primeros promotores y proveedores para la
investigación iraquí para obtener una bomba nuclear. El Mossad tiene otro hábito cuando
trata con científicos o industrial, pero jamás con terroristas. Siempre le da
una advertencia final, que no es sencillamente allanar la casa donde vive,
sino una advertencia verbal directa. El Mossad dispone de algunos de
los mejores servicios técnicos del mundo. Aparte de un ordenador central con
casi dos millones de nombres y sus correspondientes datos, y de unos expertos
excelentes en forzar cerraduras. En el sótano y en el subsótano de
las instalaciones del Mossad hay una serie de salas donde la temperatura está
cuidadosamente controlada. Esas salas contienen papel, pero no sólo cualquier
papel. Ahí se conservan originales de casi todos los pasaportes del mundo,
junto con una miríada de carnets de identidad, permisos de conducir, tarjetas
de la seguridad social y documentos similares. Luego están los papeles en blanco,
esto es, los carnets de identidad sin rellenar en los que los expertos
calígrafos pueden trabajar a discreción, utilizando los originales como guía
para producir falsificaciones de calidad soberbia. Los carnets de identidad no son la
única especialidad. Billetes de banco de un parecido casi absoluto pueden ser
producidos en grandes cantidades, como de hecho ocurre, ya sea para ayudar a
hundir la moneda de naciones vecinas hostiles, ya para financiar las
operaciones negras, aquellas ni las que el primer ministro sabe. Tiene una colección prácticamente
sin igual de documentos de empresas simuladas, pasaportes falsos, papel
oficial con membrete y todo lo necesario para urdir un engaño. Su lugar de
honor lo ocupan sus ladrones de cajas fuertes y expertos en cerraduras. La
capacidad del Mossad para irrumpir en lugares herméticamente cerrados es
proverbial, y su habilidad par el robo con allanamiento estuvo considerada
como la mejor. Tan alta es la reputación de los
cerrajeros del Mossad que cuando los fabricantes británicos enviaban un nuevo
producto al SIS para que lo comentara, lo pasaban a Tel Aviv. El Mossad lo
estudiaba, descubría la manera de abrirlo y lo devolvía a Londres bajo el
calificativo de inexpugnable. El SIS descubrió ese proceder. La siguiente vez una empresa
cerrajera británica presentó una cerradura especialmente segura. El SIS les
pidió que le proporcionara otra más fácil. Esta última fue la que enviaron a
Tel Aviv. Allí la estudiaron y la abrieron, y entonces la devolvieron a
Londres diciendo que era imposible de abrir. El SIS aconsejó al fabricante
que comercializara la cerradura buena. Esto condujo a un embarazoso
incidente un año después, cuando un cerrajero del Mossad se pasó tres horas sudando
para abrir esta cerradura en el corredor de una oficina de una capital
europea, antes de salir lívido de ira. Desde entonces los británicos prueban
sus propias cerraduras. En el edificio en los suburbios al
norte de Tel Aviv que alberga los cuarteles generales del Mossad no llama la
atención, incluso de sus más próximos vecinos. La entrada al aparcamiento
subterráneo del conjunto de despachos esta flaqueada por tiendas de lo más
común. En el piso bajo hay un banco, y en el vestíbulo de entrada, antes de
llegar a las puertas giratorias que dan paso al banco, está el ascensor, una
tablilla en la que figura las razones sociales que tienen sus despachos en
los pisos superiores y la mesita del portero para informaciones. El tablero pone de manifiesto que en
el interior del edificio están las oficinas de varias compañías comerciales,
dos dedicadas a Seguros, un arquitecto, un ingeniero consultor y una compañía
de importación exportación en el piso superior. Cualquier clase de
información sobre cualquiera de las razones sociales, excepto la del piso
superior, es facilitada cortésmente. Con la misma cortesía no se contesta las
preguntas sobre la compañía instalada en el piso superior. La compañía del
piso superior es la fachada del Mossad. Las habitaciones donde se reúnen los
jefes de la Seguridad israelí son desnudas y frías, pintadas de blanco, con
una larga mesa y sillas junto a las paredes. Alrededor de la mesa toman
asiento los cinco hombres que controlan las cinco ramas de Seguridad. Detrás
de ellos toman asiento los escribientes y los estenógrafos. Otros no miembros
pueden ser llamados a informar, pero esto ocurre raras veces. Las reuniones
están clasificadas como máximo secreto, pues nada de lo que allí se dice debe
ser divulgado. En la cabecera de la mesa se
sienta el director del Mossad. Las reuniones semanales permiten a
cada jefe conocer lo que están haciendo los demás departamentos. Dos hombres más están presentes
como observadores, el inspector general de la policía, y el jefe de una rama
especial, las armas ejecutivas del Shabak en la lucha contra el terrorismo en
el interior del país. |