Trabajo de
investigación sobre la democracia ateniense.
Indice
1. Introducción
2. El surgimiento y la
evolución de la polis.
3. El camino hacia la
democracia en Atenas.
4. Coyuntura
histórica de la democracia ateniense.
5. La
Política.
6.
Conclusión
7.
Bibliografía.
1. Introducción
El objetivo del presente informe es explicar objetivamente las
causas, el desarrollo y el alcance de la denominada "democracia
ateniense". Se verá la repercusión de este sistema político en la sociedad
y la economía de la Atenas Clásica. Otro punto importante que se tratará es la
visión de los estudiosos contemporáneos con respecto al tema. Finalmente se
establecerá una comparación entra la democracia de Atenas y la República
Romana, especialmente en cuanto al funcionamiento y la representatividad de
ambos sistemas.
Naturalmente la extensión de cada uno de los puntos mencionados anteriormente
es tema como para varios volúmenes y, seguramente, el trabajo seguiría
incompleto. Por lo tanto este informe presentará los temas de una manera no
extensamente desarrollada pero completa, tratando de explicar todos los ítems
en cuestión, pero no con la extensión que merecen. La cuestión central será ver
cómo funcionaba concretamente el sistema democrático en Atenas, saber si era
representativo de toda la sociedad o de sólo un sector, cuáles eran los órganos
que le daban forma y quiénes fueron los personajes que le dieron vida.
La elección del tema responde principalmente a que el sistema democrático es
una de las creaciones más acabadas de la cultura griega y posee alcances,
salvando las diferencias, hasta nuestros días. Si bien es cierto que la
democracia no es el único legado griego a nuestra civilización, es uno de los
más mencionados y estudiados, por lo que merece especial atención.
El trabajo se inicia con el nacimiento de la polis, ya que es el marco en el
que se desarrollará posteriormente la democracia y que la verá caer. Muchos
temas, como la esclavitud, las guerras (tanto las guerras contra los Persas
como la Guerra del Peloponeso) o las estructuras sociales, son tratados de
manera muy sintética, debido a la dimensión del trabajo. Sin embargo estos
temas requieren necesariamente ser mencionados, aunque sea de manera breve, ya
que pertenecen a la coyuntura histórica en la que se generó la democracia de
Atenas. Excluir su mención parece incorrecto, dada la importancia del contexto
histórico en los cambios que se produjeron en el sistema democrático griego
entre los siglos VI y IV a.d.C.
Otro de los puntos de este trabajo que merece atención es el tratamiento de la
importancia de la guerra y de la participación popular en los sistemas
políticos de Atenas y Roma. La guerra fue un móvil vital para todo el Mundo
Antiguo, generadora de líderes políticos y causa del debilitamiento y caída de
sistemas como el ateniense. La comprensión de la importancia de la
participación popular resulta fundamental porque muchos autores caen en la
idealización del sistema otorgándole características que se alejan de la
realidad.
2. El surgimiento y la evolución de la polis.
Para poder comprender las modificaciones de las formas políticas
que llevaron al surgimiento de la democracia en Atenas resulta fundamental
explicar brevemente el nacimiento y desarrollo de la polis. Es evidente la
importancia de este nuevo sistema en la evolución del mundo griego, tanto en el
aspecto político como en el cultural, social o económico. Un ejemplo de la
importancia de la polis en relación con la democracia puede verse claramente,
ya que con el desarrollo de la ciudad – estado aparece cada vez más definida la
idea de ciudadanía, que resulta fundamental para el funcionamiento del sistema
democrático.
"La época arcaica es probablemente el período más importante de la
historia de Grecia. Aunque la Grecia de la época clásica, más brillante y mejor
conocida, sea la más atrayente, no puede concebirse sin el período que la
precedió. Efectivamente, en la época arcaica se dieron innovaciones capitales
en todos los terrenos." Se hace muy difícil rastrear el origen de la polis
por diferentes factores: en primer lugar no se puede hablar de un nacimiento de
ese tipo de organización simultáneo en toda Grecia, tampoco se puede pensar que
todas las polis evolucionaron de la misma manera, y la documentación de la
época es muy escasa. Los autores proponen diferentes explicaciones a cerca de
los elementos que pueden haber hecho que este sistema se hiciera posible. Vidal
– Naquet y Austin mencionan una teoría que hace aparecer al factor geográfico
como detonante, el fraccionamiento físico del paisaje griego da como resultado
el fraccionamiento político.
Esta teoría es criticada por los autores, afirman que no es totalmente ilógica,
pero que debe estar acompañada por algún otro elemento, porque hubo muchos
habitantes anteriores en Grecia que no vivieron en polis, si bien el paisaje
físico era el mismo. Los autores explican algunos otros factores posibles, pero
terminan afirmando que "se nos escapa totalmente el proceso de
cristalización de la polis, sin que haya posibilidad de lo contrario" Por
su parte, Bravo hace una explicación del inicio de la polis que se inicia con
un factor poblacional. Sería entonces un aumento demográfico, que desborda el
sistema parental de los oikos. Se produce entonces una unión en torno a la
aldea por parte de las diferentes familias (genos). El siguiente paso que
menciona Bravo es la agrupación de las aldeas pertenecientes a diferentes
tribus (phylé). La polis fue entonces la evolución poblacional de los oikos que
dio como resultado una serie de agrupaciones que generan los cimientos sobre
los que luego nacerá la polis. "La integración del marco urbano y el rural
en una sola comunidad de ciudadanos fue la base sobre la que se asentó la nueva
organización sociopolítica, la polis griega."
También se hace difícil mencionar un momento histórico en que se puede hablar
de polis establecidas en el territorio de Grecia. Bravo afirma que "la
situación descrita en la obra hesiódica, aun sin mencionarla, apunta ya a una
polis aristocrática en funcionamiento." De ésta manera, Bravo sitúa al
siglo VIII, incluso con anterioridad, como el momento en que se configuró este
nuevo sistema político. Para Vidal – Naquet y Austin una de las pruebas más
contundentes para poner una fecha con respecto al origen de la polis es la
colonización que se inicia en el siglo VIII. "Señalemos aquí un hecho
fundamental: las colonias implantadas en Sicilia, en el sur de Italia y en
otras zonas, con excepción de ciertos emporia, son todas desde un principio
polis, que imitan las instituciones de sus metrópolis, prueba evidente de la
existencia de la polis desde los comienzos del período de la
colonización."
Por lo tanto ya contamos con dos elementos fundamentales para la comprensión de
la polis: la hipótesis del origen y el marco temporal. Ahora es importante
explicar brevemente los diferentes modelos de organización política de las
ciudades – estado griegas.
La polis monárquica es la más antigua de las organizaciones. Para muchos
autores el régimen monárquico se extingue al aparecer la polis, por lo que es imposible
hablar de polis monárquica. Bravo afirma que "se duda que pueda hablarse
sensu stricto de una polis monárquica en el período arcaico." La tradición
mantenía el cargo de rey o basileus para una magistratura de carácter religioso
o para denominar un cargo militar. La evolución de este sistema monárquico se
dio en tres etapas. En la primera el rey era uno de los jefes de las tribus que
constituían la ciudad y ostentaba cargos religiosos, militares y judiciales.
Mas tarde el rey sería elegido de entre los miembros de la nobleza. Finalmente
la figura del monarca se vería limitada en sus funciones por un Consejo de
Ancianos, llegando incluso a ser prácticamente ficticia.
El siguiente modelo de organización política es el de la polis aristocrática.
Su origen es tema de debate entre los historiadores, Bravo explica que "se
pretende que la caída de la monarquía fue la consecuencia de una revolución
política llevada a cabo por las aristocracias locales del mismo modo que la
sustitución de éstas por los regímenes tiránicos." La explicación que
ofrece Bravo no incluye revoluciones, afirma que el paso de la monarquía a la
aristocracia no fue violento en la mayoría de los casos, sino la consecuencia
de la paulatina acumulación de poder de los grupos propietarios de tierras
durante el período anterior. Los grupos que poseían el poder de las tierras,
eran en ese momento los que también tenían el poder militar. La duración de
este tipo de organización en su forma teórica es de dos siglos, desde el VII al
VI.
Otro tipo de organización que se dio en el contexto de las polis es el de las
tiranías. "En la teoría política griega (clásica) la tiranía no era sino
una degeneración de la monarquía." Según Aristóteles, la diferencia entre
un tirano y un monarca no estaba basada en la naturaleza de su poder, sino en
la forma de ejercerlo, el monarca lo hace con la ley, mientras que el tirano
ejerce el poder en beneficio propio. "La tiranía es, como se ha dicho, una
monarquía que ejerce un poder despótico sobre la comunidad política".
Según Bravo los tiranos pertenecen a las familias aristocráticas que en la
generación anterior habían terminado con las monarquías. Los regímenes de
tiranos se establecieron en el siglo VII y fueron predominantes en casi todas
las polis de Grecia y el Egeo. La configuración de este nuevo tipo de poder se
dio principalmente con el descontento popular con los gobiernos aristocráticos,
que generó una inestabilidad política que fue aprovechada por los tiranos que
contaban con el apoyo de los demos, término que según Bravo a partir de ese
momento ya no se utilizará más para denominar a los cuerpos de ciudadanos y se
aplicará a grupos inferiores.
Es en este contexto en el que se empiezan a gestar los regímenes democráticos.
La tiranía, a pesar de su carácter semi-monárquico y la democracia con su
tendencia aristocrática "supusieron una ampliación considerable de la
comunidad política con la integración en la polis de nuevos grupos sociales y
económicos."
3. El camino hacia la democracia en Atenas.
Evolución de Atenas hasta Dracón.
Se tienen muy pocos elementos como para rastrear con certeza la historia
primitiva de Atenas. Fue pasando por los diferentes tipos de gobiernos de las
polis, antes mencionados, estuvo regida por una monarquía "absoluta"
que fue perdiendo poder en manos de la aristocracia local. Cuando se produjo la
unificación del Ática, los distritos que aceptaron el liderazgo político de
Atenas a cambio de crear un "consejo común" integrado por los
representantes de las familias nobles. "De este modo, el paso de la
monarquía a la aristocracia se produjo aquí sin estridencias aparentes en el
sentido de que el ‘clan aristocrático’ se repartía ahora funciones militares,
políticas y religiosas que hasta entonces habían sido confiadas al ‘rey’ de la comunidad."
Hacia el siglo VII fue establecido un gobierno oligárquico de nueve arcontes y
la autoridad del monarca sobrevivió en un de ellos denominado arconte – rey,
con funciones religiosas, el "polemarco" usurpó al rey sus funciones
al mando del ejército y con el tiempo el cargo del monarca dejó de ser
vitalicio. Los grupos aristocráticos, fundamentalmente los viejos arcontes
integraban el Areópago. Según Bravo este proceso se dio en todas las regiones
de Grecia entre el siglo VIII y el VII a.d.C. Existía una gran diversidad
regional en el Ática, y Atenas funcionaba como elemento de cohesión,
especialmente entre el campo y la ciudad. En Atenas el proceso de unificación
entre la ciudad y las aldeas vecinas se dio más temprano, por lo que no siguió
todos los pasos de evolución en forma pareja con otras polis: "no
participó de la primera fase de la expansión colonial durante la segunda mitad
del siglo VIII, ni conoció la implantación de tiranías durante el siglo
siguiente, cuando otras polis libraban una dura lucha interna desde las
diversas facciones de la aristocracia y entre esta y el ‘demos’ con
aspiraciones de participación en la vida política." En cambio, en Atenas
fue predominante el dominio de los eupátridas que se mantuvo hasta
aproximadamente el siglo VI, cuando comenzaron promoverse reformas sociales y
económicas en defensa de grupos no aristocráticos. Hubo intentos de propiciar
tiranías en Atenas, pero fracasaron (un ejemplo es el intento de Cilón, un
noble ateniense yerno del tirano Teágenes de Mégara).
Un intento de poner freno a los abusos de los eupátridas fue el intento de
algunos grupos aristocráticos de imponer un sistema de leyes codificadas que la
mayoría de los historiadores le atribuyen a Dracón, hacia el año 621 a.d.C. Las
leyes draconianas estaban basadas en el antiguo derecho patriarcal, castigaban
los delitos con gran severidad y aplicaban frecuentemente la pena de muerte,
aun a los acusados con faltas leves. Por su excesivo rigor, las leyes de Dracón
cayeron en desuso y no solucionaron el problema social de fondo que aquejaba a
la población y los problemas sociales persistieron.
Las reformas de Solón.
Atenas estaba por caer en una completa anarquía cuando los diferentes puntos de
conflicto, eligieron a Sólon para el arcontado (año 594 a.d.C). Solón
pertenecía a la familia de los Medóntidas (que eran eupátridas), y fue uno de
los primeros personajes importantes de la política griega. Solón dejó sin
efecto el severo código de Dracón y, para satisfacer las demandas de los
atenienses propició una serie de reformas. "Entre las reformas de Solón y
las de Clístenes, a fines de siglo, en Atenas se implantó la tiranía de los
Pisistrátidas que de forma inusual dio paso a la democracia [...] Pero la
propia tradición griega se encargó de ‘lavar’ la experiencia tiránica en Atenas
forjando el ‘mito’ de Solón como ‘padre fundador de la democracia’." Bravo
afirma que Solón, como eupátrida, pertenecía a la nobleza ateniense y sus
formas políticas y sociales se corresponden con las de un régimen timocrático
en el que el honor de los ciudadanos se adecuaba a su diferente capacidad
económica. En el aspecto social, dividió a la población en cuatro clases, de
acuerdo con su fortuna, los más adinerados tenían más derechos políticos, pero
pagaban más impuestos. Estableció que todos los ciudadanos tenían libre acceso
a la Asamblea del Pueblo (ecclesia), que era la encargada de votar las leyes.
Solón creó el Consejo de los Cuatrocientos destinado a preparar los proyectos
de leyes, y al que podían acceder sólo miembros de las tres primeras clases. El
Areópago siguió administrando la justicia, pero estableció en Tribunal de
Heliastas, destinado a la apelación de las sentencias de los arcontes, cuyos
miembros eran ciudadanos pertenecientes a la última clase.
División de clases con la reforma de Solón:
|
CLASES |
DENOMINACIÓN |
RENTA |
CATEGORÍA POLÍTICA |
|
1° |
Pentakosiome – dimnoi |
500 |
Plena |
|
2° |
Hippeis |
300 |
Arcontado |
|
3° |
Zeugitas |
200 |
Cargos menores |
|
4° |
Thetes |
-200 |
Sin cargos |
En economía fomentó la industria y el comercio, favoreció al
artesanado e introdujo un nuevos sistema de pesos, medidas y monedas.
"Aunque el alcance político de este tipo de reformas es dudoso, su
incidencia económica es indudable, dado que desde entonces los productos
atenienses comenzaron a desplazar de los mercados orientales y occidentales a
los corintios, a pesar de que Atenas hasta ca. 600 no había intervenido en el
proceso de expansión colonial." Las leyes de Solón no quitaron en poder a
las clases más altas, pero permitieron a los ciudadanos no aristocráticos
enriquecidos (especialmente por el comercio), ocupar cargos más altos.
Sus reformas con importantes, porque constituyen un importante antecedente del
futuro sistema democrático ateniense, pero la obra política de Solón resultó
insatisfactoria al no resolver los problemas sociales planteados por la
creciente demanda de tierras.
La tiranía de Pisístrato.
"Las reformas de Solón no produjeron los efectos esperados, sino que, por
el contrario provocaron el descontento generalizado de la ciudadanía." Los
eupátridas se vieron perjudicados en el aspecto económico, mientras que las
clases bajas (zeugitas y thetes), aunque mejoraron su situación, reclamaban el
ansiado y prometido reparto de tierras. Este descontento generalizado provocó
lo que los griegos denominaron stasis, que según Bravo es una situación de
especial inestabilidad política y social que aquejó a la polis ateniense
durante las dos primeras décadas del siglo VI a.d.C.
En medio de esta situación de inestabilidad, Pisístrato, con el apoyo de una parte
del demos de la ciudad y de campesinos de los alrededores, consiguió imponerse
como gobernante en Atenas. Tuvo una serie de problemas hasta alcanzar el poder,
fue desterrado durante diez años y en dos ocasiones tuvo que abandonar Atenas.
El período de la tiranía de Pisístrato fue de gran provecho para la ciudad de
Atenas, intensificó el comercio, promovió el monocultivo (vid u olivo) iniciado
por Solón y favoreció las redes comerciales de Atenas en el Egeo. "Pero
quizás el aspecto más destacado de la política de Pisístrato sea la realización
de un ambicioso programa de ‘obras públicas’, con la finalidad no sólo de
mejorar la ‘imagen’ de Atenas en el mundo griego, sino también de reforzar la
base ideológica de su poder."
La muerte de Pisístrato inicia una etapa confusa en cuanto al poder de la
ciudad. Sus hijos Hipías e Hiparco, alternan el mandato con otros arcontes
aristocráticos que quieren impedir el mantenimiento de la tiranía. En el 514
Hiparco es asesinado por un grupo de tiranicidas y en el 510, Hipías es
obligado a huir a Asia Menor. De ese modo Atenas recobra lentamente la
estabilidad política y el camino hacia la democracia esta preparado.
"Atenas, que ya antes era poderosa, vio por aquel entonces –al
desembarazarse de sus tiranos- acrecentado su poderío"
4. Coyuntura histórica de la democracia ateniense.
Las reformas de Clístenes.
Existen diferentes opiniones con respecto al papel de Clístenes en el
desarrollo de la democracia en Atenas. Bravo afirma que: "la llamada
‘revolución’ clisteneana no instauró la ‘demokratia’ en Atenas, pero si sentó
las bases institucionales de un futuro funcionamiento democrático de la polis
ateniense." Por su parte, Bowra sostiene que: "La democracia
ateniense existía antes de Pericles y, desde un principio contenía muchos de
sus rasgos característicos." Heródoto habla de la época de Clístenes como
isegoría o libertad de expresión, mientras que Aristóteles se refiere a la
isonomía que significa igualdad de oportunidades políticas
El período posterior a la expulsión de Hipías, el último tirano, es confuso.
Heródoto afirma que la caída de la tiranía debe ser atribuida a la familia de
los Alcmeónidas, pero según Bravo existe una participación política y militar
activa por parte de Esparta. Los Alcmeónidas habían tenido una política
antitiránica constante y esperaban los frutos de su esfuerzo opositor que había
sido de años, pero para llegar al poder necesitaban más apoyo del que poseían.
Uno de los eupátridas era Clístenes, quien aprovechó la confusa situación política
y puso de su lado a grupos de las clases bajas que habían visto mejorar su
situación con Pisístrato y que ahora temían a un gobierno aristocrático que los
perjudicara nuevamente. Tuvo una oposición clara liderada por un líder
oligárquico llamado Iságoras quien recurrió a la ayuda de Esparta en su lucha
contra Clístenes, pero no tuvo éxito.
"Las reformas de Clístenes fueron ingeniosas, complejas y de largo
alcance." Los habitantes del Ática estaban tradicionalmente divididos en
cuatro tribus, cada una con su propia estructura interna de pirámide. Esta
división era conflictiva porque traía problemas regionales entre los habitantes
de la polis. Clístenes dividió la ciudad en cien demos, que a su vez formaban
diez tribus, cuyos integrantes eran iguales ante la ley y pertenecían a zonas
muy diferentes de la ciudad (cada demo contenía habitantes de la ciudad, del
litoral y del campo). Esta división hizo desaparecer la importancia del
sentimiento local como fuerza política y suponía la idea de que el Ática respondiese
con mayor facilidad a la llamada de unidad nacional. "Atenas no sólo era
un verdadera democracia, sino que estaba bien organizada contra las disensiones
internas."
Además de esa acertada división, Clístenes reformó el antiguo Consejo de los
Cuatrocientos instituido por Solón y aumentó su número a quinientos para
adaptarlo al número de las tribus. El Consejo era la autoridad administrativa
suprema del Estado, era deliberativo y tenía la iniciativa de la configuración
de las leyes. De esa manera, el Consejo se convirtió en un organismo
representante del pueblo, pero la Asamblea, que decidía las cuestiones
importantes, controlaba y moderaba su poder.
Lo más importante que puede rescatarse de las reformas de Clístenes con
respecto a la participación política de la población es que gracias a sus
determinaciones casi todos los ciudadanos podían acceder a cargos públicos, si
bien la tendencia aristocrática seguía en pie.
La organización social ateniense estaba
dividida en tres grupos fundamentales, los ciudadanos, los metecos y los
esclavos.
"El ciudadano no lo es por habitar en un lugar determinado (de hecho los
metecos y los esclavos participan de la misma residencia)." Los ciudadanos
eran todos los hombres libres, hijos de padre y madre atenienses que habían
cumplido los diecisiete años. El joven ciudadano era empadronado luego de una
detallada investigación sobre su origen, y en caso de notarse falsedad en los
datos, se le confiscaban los bienes y perdía la libertad.
Los metecos eran todos los habitantes del Ática que no tenían derecho a la
ciudadanía, en su mayoría extranjeros domiciliados. Muchos de los metecos eran
artesanos, pero la mayoría se dedicaba al comercio, que no era bien visto
socialmente, pero que pasó a ser una fuente de riqueza para muchos.
"Lo que llamamos esclavo, era una institución que variaba de modo
considerable y significativo en las diferentes partes del mundo griego."
En su gran mayoría, los esclavos eran prisioneros de guerra, y estaban
sometidos a las tareas que su amo les encargara. Éste podía castigarlos, pero
en Atenas estaba prohibido darles muerte. Según Finley, que aclara que el trato
no fue igual para todos los esclavos griegos, les estaba permitido contraer
matrimonio y poseer cierto "capital" propio. "En Atenas se ve
claramente la separación entre las distintas categorías legales: la distinción
entre hombre libre y esclavo, lo mismo que entre ciudadano y no ciudadano, es
bien nítida y quedan eliminadas las categorías intermedias."
En lo que respecta a la educación, en Atenas el tema era objeto los mayores
cuidados. Se trataba de que los niños alcanzaran un desarrollo favorable tanto
de su cuerpo como de su espíritu. La enseñanza era privada, por lo que las
clases aristocráticas eran las mejor educadas. Desde los seis años, los niños
asistían a la escuela, donde aprendían diversas actividades como la lectura, la
escritura, los versos que relataban las historias de sus antepasados e incluso
aprendían el manejo de instrumentos musicales. A los dieciocho años, el joven
ingresaba en el ejército y a los veinte años, luego de un juramento, adquiría
la plena ciudadanía. La educación para la política estaba reservada
exclusivamente los descendientes de las familias aristocráticas, por lo que
gran parte de los cargos políticos quedaban reservados a esta clase por una
cuestión de formación.
La prosperidad e independencia de Grecia
en la primera mitad del siglo V a.d.C. se vio interrumpida por los proyectos
imperialistas del poderoso imperio persa. Ambos pueblos procedían de un mismo
tronco etnolingüístico, ya que ambos eran indoeuropeos.
El elemento detonante de la guerra fue la rebelión una colonia griega en Asia
Menor que no soportó las condiciones del dominio persa: Mileto. La rebelión de
Mileto fue apoyada militarmente por Atenas, pero finalmente fue sofocada.
Darío, el soberano persa, juro venganza por la participación de Atenas en
contra de su imperio. Esta es la causa detonante de la guerra, pero existen
elementos más profundos que pueden haber causado el conflicto, como el choque
de dos sociedades poderosas militarmente como los griegos y los persas. En
Heródoto puede notarse como la necesidad de territorio, la idea expansionista
persa se ve frenada por los griegos y la confrontación se hace inevitable.
Luego de la rebelión jonia, Darío se vio obligado a recuperar sus territorios
de Tracia (al oeste del Bósforo) para reforzar sus posesiones occidentales y
controlar algunos abastecimientos, especialmente de metales y grano, de las
ciudades griegas. Luego de ese fortalecimiento, lanzó su primer ataque naval
contra Atenas en el año 490. "Los persas desembarcaron en Maratón, y allí,
entre las montañas y el mar, los atenienses, gracias a la unión de una táctica
diestra, una moral elevada y una competencia física, los obligaron a retroceder
hasta sus barcos. Tras esto, y durante diez años, Atenas se vio libre para
ocuparse de sus defensas y preparar tanto el futuro de toda Grecia como el de
sí misma." Heródoto es el historiador de la antigüedad indicado para
extraer información a cerca de la guerra contra los persas, ya que fue casi un
testigo contemporáneo de ellas. Según él, los persas enviaron seiscientas naves
a la batalla de Maratón y las cifras que da con respecto a las muertes en ambos
grupos son dudosas dada su notoria diferencia ("seis mil cuatrocientos
bárbaros y ciento noventa y dos atenienses"). Maratón fue la primera gran
derrota de los persas frente a los griegos, pero no hubo intervención de los
espartanos, que envió refuerzos cuando la batalla ya había concluido.
Darío murió sin poder vengar su derrota en Maratón. Lo sucedió su hijo Jerjes,
que luego de reprimir una sublevación egipcia, destinó todas sus fuerzas a
preparar un ataque contra los griegos. En al año 480 partió de Sardes con
poderosísimo ejército y se dirigió a través de Tracia, Macedonia y Tesalia con
el fin de atacar Atenas por el norte. El ataque fue tanto terrestre como
marítimo. Los espartanos se enfrentaron con ellos en el paso de Las Termópilas,
pero fueron derrotados numéricamente. Mientras se libraba la batalla de Las
Termópilas, otro ejército griego situado al norte de la isla de Eubea se
enfrentaba con resultado indeciso a las flotas navales persas. Entretanto, los
persas habían saqueado Atenas e incendiado la Acrópolis; los habitantes de la
ciudad se refugiaron en las islas de Salamina y Egina.
El siguiente gran enfrentamiento fue el de Salamina, donde las flotas navales
griegas vencieron contundentemente a las persas, que las triplicaban en número.
Luego de la derrota, Jerjes se retiró de Grecia. "Cuando Jerjes se percató
del desastre que había sufrido, ante el temor de que algún jonio pudiera
sugerir a los griegos la idea de zarpar hacia el Helesponto para destruir los
puentes, o de que se les ocurriese a estos últimos por su cuenta (con lo que se
vería bloqueado en Europa y en peligro de muerte), empezó a proyectar su
huida."
A pesar de su huida, Jerjes dejó en Tesalia un poderoso ejército al mando del
general Mardonio para seguir combatiendo. En al año 479 a.d.C. los griegos, a
las órdenes de Pausanias (rey de Esparta) y Arístides, reunieron un ejército
que venció a los invasores en la batalla de Platea. El mismo día, las naves
persas que habían logrado escapar de Salamina fueron derrotadas en Micala, frente
a la isla de Samos.
Aunque los griegos habían desalojado a sus enemigos del territorio continental,
la guerra marítima continuó en el mar Egeo y en las costas de Asia Menor. El
jefe espartano Pausanias desalojó a los persas de Chipre y sitió Bizancio, pero
dominado por la codicia, pactó con los enemigos, por lo que fue destituido y
condenado a muerte. Esparta, que no era una potencia naval, no deseaba
proseguir con la lucha en territorios asiáticos, y cuando se enteraron que sus
tropas iban a estar en manos del ateniense Arístides, se retiraron. El jefe
ateniense reunió unas doscientas ciudades con las que formó la Confederación de
Delos, cuyos integrantes debían contribuir con dinero, naves y soldados.
Atenas confió el mando de sus flotas a Cimón, quien durante cerca de veinte
años prosiguió la lucha contra los persas. Logró expulsarlos del Egeo y de la
mayor parte de Asia Menor. La Paz de Cimón puso fin a las denominadas
"Guerras Médicas".
La importancia de las guerras contra los persas radica en los grandes logros
que obtuvieron, los griegos, pero especialmente los atenienses. Las grandes
victoria durante la guerra, pusieron a Atenas en una situación hegemónica con
respecto a las otras polis griegas. Además de su supremacía militar, se había
perdido el miedo al poderoso Imperio Persa que comenzaba a debilitarse. Las
ciudades griegas de Asia Menor fueron liberadas, y la navegación a través del
Mediterráneo fue exclusiva de los griegos.
Desde mediados del siglo VI a.d.C., se produce
una profunda transformación en el mundo de las polis. La tendencia que cada
ciudad – estado tenía hacia la autonomía política y autosuficiencia en su
abastecimiento, se debilita cada vez más. Bravo explica que además, la época de
las tiranías en la etapa arcaica había demostrado que era necesaria la
intervención de polis fuertes militarmente, como el caso de Esparta, para
recomponer el orden. Aunque Esparta no conoció regímenes tiránicos, estuvo
siempre amenazada por interiormente por los grupos no privilegiados de su
sistema: los ilotas. "Por esta razón Esparta era la primera interesada en
contar con el apoyo militar exterior ante una potencial rebelión interna en el
Peloponeso, que minaría las bases económicas de su peculiar sistema político."
Hacia el fines del siglo VI empezaron a estrechar relaciones con las polis más
cercanas a su territorio (como Tegea, Corinto, Mégara). Este grupo de ciudades
que se formaba fue por intereses mutuos y la hegemonía era espartana, y su
inicio se corresponde también con una serie de intervenciones espartanas en el
Ática. Este grupo se denominó la Liga del Peloponeso. "Esparta había
concertado con cada uno de los estados – miembros que serían integrados en un
tratado multilateral que estipuló los derechos y obligaciones de los
coligados."
En cuanto a Atenas, la guerra contra los persas, tuvo un gran significado en la
conformación de la Liga Helénica. Si bien todas las polis habían intervenido de
alguna manera en el conflicto, se había notado la superioridad de Esparta y de
Atenas. El miedo a una nueva serie de ataques persas dio lugar a la
conformación de una agrupación de ciudades denominada Liga Helénica. Esta liga
estuvo comandada particularmente por los espartanos, pero el nacimiento de la
Liga de Delos en torno a Atenas, y la ya existente Liga del Peloponeso,
hicieron que la Liga Helénica no tuviera los resultados esperados.
Dada la mayor coincidencia de intereses entre los atenienses y los jonios,
estos grupos se mantuvieron unidos luego de la guerra contra los persas y se
juraron mutua defensa ante nuevos ataques. Ante la evidente superioridad de
Atenas con respecto a los otros integrantes, su hegemonía fue inevitable y el
grupo fue denominado Liga Ática, pero los estados pertenecientes fueron
declarados iguales. El control de las finanzas de la liga fue confiado a un
grupo ateniense. En el momento de su máxima expansión hacia mediados del siglo
V, la Liga Ática estaba formada por polis de seis diferentes áreas regionales
griegas: Ática (Atenas y la isla de Salamina), Asia Menor (Mileto, Éfeso,
Colofón, Halicarnaso, etc.), islas del Egeo (Eubea, Rodas, etc.), ciudades del
Helesponto, colonias y ciudades de Tracia (Estagira, Abdera, etc.) y colonias y
ciudades de la Calcídica (Samotracia, Potidea).
Luego de las reformas de Clístenes, el
siguiente personaje importante en la evolución política de Atenas fue Efialtes,
él introdujo importantes cambios en la constitución ateniense. Aparentemente,
luego de la guerra contra los persas el Areópago recuperó ciertas atribuciones
en el gobierno de la ciudad. "Esto implica que el viejo Consejo había
usurpado algunas funciones, de las que había quedado virtualmente relegado tras
las reformas de Clístenes." Hacia el año 462/61 Efialtes convenció a la
Asamblea acerca de la necesidad de tomar medidas contra el creciente poder del
Areópago. Lo que el político Ateniense logró fue expulsar a algunos de sus
miembros, recuperar las atribuciones administrativas que había tomado dicho
órgano y privar al Areópago de sus atribuciones políticas que fueron
distribuidas hacia la Asamblea, el Consejo de los 500 y los tribunales
populares. De esta manera, el Areópago perdió todo su poder hasta que fue
recuperado por la oligarquía en el 404.
Las reformas de Efialtes tuvieron una reacción política importante que le costó
la vida en manos de algunos aristócratas expulsados del Areópago. Para esa
época había cobrado importancia en la escena política Pericles. Pericles era
hijo de un importante militar ateniense llamado Jantipo. Gobernó Atenas durante
más de treinta años (desde el 460 hasta el 429) y nunca quiso ser arconte,
prefiriendo compartir con nueve personas más el cargo de estratego, para el
cual fue electo en quince oportunidades. Realizó diversas reformas que llevaron
a la democracia ateniense a su máximo esplendor. "El objetivo primordial
de estos cambios era lograr una mayor participación de ‘todos’ los ciudadanos
en las tareas de gobierno, aunque la 4° clase soloniana (thetes) quedó de hecho
relegada del ejercicio de las magistraturas importantes (arcontado) y los
cargos que requerían una alta cualificación profesional (estrategas); en cambio
los ‘zeugitas’ (3° clase) tuvieron acceso al arcontado desde 457/56."
Pericles también organizó una serie de colonias agrícolas y comerciales fuera
del Ática con el fin de disminuir el exceso de población en Atenas.
En previsión de una guerra contra Esparta, fortificó la ciudad de Atenas y el
puerto del Pireo. Bravo define el gobierno de Atenas durante la época de
Pericles como "democracia radical" o "directa", pero aclara
que no todos los elementos de la población tenían la posibilidad de formar
parte del gobierno de la ciudad y dice (citando a Finley) que "de todos
modos el control de la democracia quedó en manos de un reducido grupo social
que acabó convirtiendo al sistema en ‘demagogia’." Durante el gobierno de
Pericles se produjo un florecimiento de todos los aspectos de la cultura, que
hizo de Atenas un de los principales centros artísticos y culturales de su
época.
Uno de los principales temas de discusión con respecto a este período de la
historia de Grecia es el del denominado "imperialismo ateniense".
Existen autores que afirman que no puede denominarse "imperio" al
tipo de dominio que ejerció Atenas, mientras que otros afirman que puede ser
denominado "imperio económico", como lo afirma Finley. Lo cierto es
que "las polis implicadas no perdieron su autonomía política sino que, en
teoría sólo vieron hipotecada su política exterior. " En su obra "La
Grecia Antigua: Economía y Sociedad", Finley dedica el capítulo segundo a
hacer un análisis económico del Imperio Ateniense, el autor firma que no
pretende restar importancia al aspecto político del imperio, ni que el aspecto
político y el económico no se encuentren relacionados, pero la cuestión
económica fue la primordial en las relaciones exteriores atenienses y el factor
con el que se impuso principalmente, que se encuentra a su vez íntimamente
relacionado con el elemento militar. "En cualquier estudio del imperio
ateniense hay que considerar juntas las dos categorías (servicio militar –
naval y tributo), porque juntas fueron manipuladas por Atenas durante la mayor
parte de la historia del imperio." Según Finley, cuando se fundó la Liga,
los miembros se dividían entre los que colaboraban financieramente y los que lo
hacían con barcos y tripulaciones.
Con el paso del tiempo, el segundo grupo de fue reduciendo hasta que quedó
integrado sólo por dos polis. Por lo tanto, parece correcta la definición que
hace Finley del imperio ateniense como un imperio económico, ya que los
tributos de los miembros de la Liga fueron su principal sustento.
La Guerra del Peloponeso, posee gran
importancia, ya que marca un gran cambio en el rumbo de la civilización griega.
Las dos citas siguientes demuestran la importancia que le dan los estudiosos
del Mundo Antiguo a Guerra del Peloponeso. La primera corresponde a Plácido
Domingo: "El año 431, en el que se inicia la Guerra del Peloponeso,
representa el final de un período, la Pentecontecia, que, gracias a una serie
de circunstancias reales, unidas a la elaboración ideológica que se hizo de la
misma, ha llegado a ser simbólica de una gran parte de las características que
suelen atribuirse a la Grecia Clásica.". La segunda corresponde a Austin y
Vidal – Naquet: "La Guerra del Peloponeso significó un giro decisivo en la
historia de Grecia, tanto si la consideramos en sus aspectos políticos y
militares, como si lo hacemos desde los sociales y económicos. Indica en efecto
la decadencia de la ciudad como marco esencial de la civilización griega, y su
sustitución durante el siglo IV por nuevos marcos, en particular por la
monarquía, que será la forma predominante durante la época helenística."
Como se mencionó anteriormente, al finalizar la guerra del contra los persas,
las ciudades griegas estaban divididas en dos grandes grupos, las de la Liga
del Peloponeso, encabezada por Esparta y la Liga Ática, encabezada por Atenas.
Según relata Tucídides, la principal causa de la Guerra del Peloponeso fue el
miedo de los espartanos al poderío ateniense. El historiador explica la
votación de los lacedemonios, diciendo que los ateniense habían violado un
tratado con Esparta. "Los lacedemonios votaron que el tratado había sido violado
y que se debía hacer la guerra, no tanto porque hubieran sido persuadidos por
los discursos de sus aliados como porque temían que los atenienses se hicieran
más poderosos."
Existían muchas diferencias entre ambos estados griegos; en lo político, existía
una clara rivalidad entre las ciudades jónicas, apoyadas por Atenas y los
gobiernos aristocráticos dorios apoyados por Esparta y en lo económico, la
expansión comercial de Atenas lesionaba los intereses espartanos.
El "imperio ateniense", basaba su poderío en sus flotas marítimas,
consideradas las mejores y más eficientes desde la guerra contra los persas y
por lo tanto, dominaba la mayoría de las ciudades marítimas. Por su parte,
Esparta dominaba gran parte de las ciudades del interior y confiaba en sus
equipos terrestres.
La primera batalla estalló en el año 431 a.d.C., y la guerra duró veintisiete
años, hasta el 404, y concluyó con la derrota de Atenas. Según el análisis de
Tucídides, la guerra constó de tres etapas fundamentales: la primera duró diez
años y se inicia con la invasión del Ática por los espartanos y se prolonga
hasta la paz de Nicias; la segunda parte duró siete años y fue un período de
relativa calma que se caracteriza por la expedición a Sicilia en la que los
atenienses atacan a ls espartanos en una de sus colonias principales; y la
tercera parte es denominada La guerra de Decelia, que termina con la victoria y
el agotamiento general de toda Grecia.
Muchos autores coinciden al afirmar que el declive del poder de la
civilización griega se da como consecuencia del desgaste del sistema que
produce la Guerra del Peloponeso. El siglo IV a.d.C. fue el marco temporal en
el que la crisis de la polis se hizo presente. Según Vidal – Naquet y Austin:
"Si algo caracteriza al siglo IV es ante todo la guerra. El estado de
guerra se convierte casi en permanente. De 431 a 338, es decir, durante casi un
siglo, el mundo griego conoció casi constantemente la guerra generalizada, al
margen, por supuesto, de los conflictos locales." El primer síntoma de la
crisis que se hace presente es el fracaso del imperialismo de Atenas, que había
resultado exitoso durante el siglo V. Según Michael Mann, Atenas no quería
renunciar a la hegemonía que había obtenido, "pero no tenía la suficiente fuerza
para defenderla contra la revuelta encabezada por Esparta en la Guerra del
Peloponeso.
A su vez, la victoria de Esparta inauguró su propia y breve hegemonía a partir
del 413. Tebas y Atenas se liberaron de esa hegemonía en los años siguientes al
380. A partir de entonces, ninguna ciudad – estado obtuvo la hegemonía ni la
coordinación de la defensa regional." Según la teoría de Mann, la caída de
la antigua Grecia tuvo una forma militar, dice que hacia el año 360 incluso
Esparta había comenzado a reclutar hoplitas mercenarios. Estos mercenarios no
eran ciudadanos ni estaban comprometidos con los asuntos políticos de las
polis, esto "debilitó la democracia interna de la polis." Además los
costos de la guerra de hicieron cada vez más altos, tanto que ya ni las grandes
polis se los pudieron permitir. Dos tipos de jefes militares fueron teniendo
cada vez más poder: el general / tirano mercenario y los reyes de las zonas del
norte, que podían movilizar grupos armados sin tantos costos financieros (o
políticos) como las polis del sur. Mann afirma que en ese momento, algunos
grupos aristocráticos empezaron a traicionar a la democracia y a iniciar
negociaciones con los nuevos agentes de poder. Esta etapa llega a su fin cuando
Filipo, rey de Macedonia logra establecer una eficaz red de poder que le
permite a su hijo desarrollar una idea imperialista que se encuentra con las
debilitadas polis griegas que pronto se vieron sometidas
5. La Política.
Moses Finley le dedica un capítulo de su
obra El Nacimiento de la Política a explicar su visión del desarrollo de la
actividad política en Gracia y en Roma. Dice que la política, a pesar de que
surge en la denominada Edad Antigua, fue una de las actividades humanas menos
frecuentes en todo el mundo premoderno. Finley afirma que la política fue un
invento separado de los griegos y de los romanos/etruscos; también dice que
seguramente existieron comunidades políticas primitivas en Oriente Próximo.
Según Finley, era la constitución "el marco dentro del cual se llevaba
acabo la actividad política." El gobierno de toda polis o ciudad – estado
consistía al menos en una asamblea, un consejo o consejos más pequeños y unos
magistrados que podían ser electos de diferentes maneras. Este sistema es
denominado por Finley como tripartito y es un sinónimo del gobierno de la
ciudad – estado. El establecimiento de este sistema tripartito no fue concebido
con el fin de establecer una separación de poderes como podría pensarse
teniendo en cuenta los estados modernos.
Pero, a pesar de las similitudes y paralelismos que se pueden hacer entre la
sociedad griega y la romana, existen ciertas diferencias entre ambos sistemas
de gobierno. Una de estas diferencias es que en Atenas, los cargos estaban
restringidos al termino de un año y para los miembros del consejo a dos años
(con la excepción de los estrategos), mientras que en Roma, uno de los órganos
más fuertes y elitistas del gobierno de la República como el Senado, tuvo
puestos vitalicios. Tanto en la forma de gobierno ateniense como en la romana,
Finley advierte que "no existía separación entre el departamento civil y
el militar. No sólo el ejército era una milicia de ciudadanos (aunque no la
armada), sino que los jefes eran oficiales civiles de graduación."
Otro elemento importante a tener en cuenta en el estudio de las formas
políticas atenienses y romanas es la cuestión del tamaño de los territorios en
los que se gobernaba y el impacto de la guerra en ambas sociedades. La gran
mayoría de las ciudades – estado no poseían más de 10.000 ciudadanos varones
adultos (Finley), y lo mismo sucede con las ciudades de Italia que fue ocupando
Roma en los inicios de la República, mientras que la población de Atenas pudo
llegar a los 40 o 50 mil ciudadanos y la de Roma a muchos más. Es fácil deducir
de estas cifras que la forma de representación era mucho más efectiva en los
lugares pequeños, donde los ciudadanos podían reunirse de hecho en la asamblea
frecuentemente y hacer sentir sus necesidades políticas.
En cuanto al impacto de la guerra, está muy asociado con la expansión
territorial y sus consecuencias y con las modificaciones a largo plazo que
genera la guerra en las jerarquías y formas sociales. Roma fue un estado
conquistador desde el comienzo de su historia. "La combinación, por una
parte, de adquisición territorial y asentamiento constante de campesinos
(ciudadanos) en la tierra conquistada con la conservación, por otra parte, del
entramado de la ciudad – estado y una cierta medida de participación popular en
el gobierno, dio un peculiar sello romano a todos los aspectos de su historia,
sociedad y política." Por su parte, Atenas en su etapa imperial, no se
dedicó a anexar territorios al estilo romano (es decir, tanto jurídica como
políticamente), sino que adquirió un imperio que le pagaba tributos. La
diferencia de tamaño entre ambas sociedades en sus etapas de apogeo es
claramente diferente. Según Finley, estas diferencias de magnitud, sin duda
repercutieron en la política. Por ejemplo, el aspecto conquistador romano
influyó en el funcionamiento y las características de su constitución, así como
en el carácter y comportamiento de sus líderes políticos.
El tema de la participación popular en Atenas y Roma es también muy importante
para comprender las formas políticas de ambas sociedades. Según Finley,
"pese a todas sus diferencias [Atenas y Roma] tuvieron en común un
elemento de participación popular. Por consiguiente los líderes políticos,
quienesquiera que fuesen y comoquiera que hubieran adquirido su status, se veían
obligados no sólo a maniobrar entre sí, sino también a maniobrar de tal modo
que se asegurasen el apoyo popular para diversos fines." Naturalmente, el
liderazgo político fue monopolizado por el sector más rico de los ciudadanos.
Finley atribuye a este hecho un motivo psicológico y uno financiero, el primero
"emanaba de una sociedad tradicionalmente jerárquica", mientras que
el segundo se da debido a que las clases más adineradas eran las que podían
sostener los gastos de gobierno y de guerra. Por lo tanto, Finley concluye
afirmando que la política, al nivel de los líderes, era una actividad de
dedicación plena, que se convertía en un modo de vida. Los individuos debían
primero elegir dedicarse a la política para luego intentar progresar, por esa
razón se hacía necesaria una familia capaz de solventar los gastos y de poder
establecer el punto de partida en la carrera de uno de sus integrantes.
A partir de las reformas de Clístenes, son muchos los autores que
consideran que se inicia la democracia en Atenas. Las magistraturas eran
electivas y los funcionarios elegidos por sorteo duraban generalmente un año en
sus cargos y transcurrido ese lapso, la Asamblea juzgaba su actuación. El
gobierno ateniense poseía las siguientes instituciones:
La siguiente es la organización de los órganos gubernamentales
durante la República romana:
2) Senado
Es el cuerpo más famoso de la República Romana. Fue creado durante la monarquía
y contó en un principio con trescientos miembros, aunque posteriormente su
número aumentó a seiscientos. Sólo podían integrarlo aquellos que ya habían
participado, por lo menos, en una de las magistraturas del Estado. En principio
eran elegidos de forma vitalicia, pero aproximadamente desde el siglo IV a.d.C.
los censores tenían la atribución que les permitía la posibilidad de
destituirlos si su conducta no era honorable.
El senado tuvo amplios poderes. Intervenía en las funciones legislativas,
porque tenía la facultad de tener gran peso en la aprobación de las leyes. Sus
propias resoluciones eran denominadas "senadoconsultos" y trataban
cuestiones referentes a la administración interior, al gobierno de las provincias,
a la religión y a la política exterior.
Para expresar su opinión en asuntos de gobierno, los ciudadanos se
reunían en asambleas del pueblo o comicios. Estos comicios eran tres:
Como bien afirma Finley, es un error establecer la ecuación
democracia = régimen electoral para la política en el Mundo Antiguo. Este error
surge de nuestra idea moderna de Estado y de democracia y "exige un
esfuerzo consciente para dejarla de lado en el estudio de la política
antigua." Es un grave error pensar a Atenas o Roma cómo regímenes
electorales, las elecciones existían, pero no tenían el peso final y absoluto
que, en teoría, tienen hoy en día. Esto sucedía por varias razones, en primer
lugar podía existir un consejo que tuviera en sus manos la decisión final,
además podía suceder que los cargos electivos no sean los realmente importantes
para el gobierno de la ciudad, y también hubo "un liderazgo salido casi
exclusivamente de las clases sociales altas."
En Atenas, las cesiones de la Asamblea eran públicas para cualquier ciudadano
que quisiera acudir, en la Asamblea se tenía el poder del voto directo para las
propuestas que se debatían abiertamente. Además, como se mencionó
anteriormente, había dos consejos, el Areópago, que era un vestigio arcaico que
fue perdiendo todo su antiguo poder en manos del Consejo de los Quinientos. Los
miembros de este último eran elegidos por sorteo de entre todos los ciudadanos
de más de treinta años que decidían que su nombre fuera presentado en la lista;
la duración de los cargos era de un año y un hombre podía ejercerlo sólo dos veces
en su vida. Según Finley, "casi todos los magistrados eran seleccionados
también por sorteo, sello de democracia para los griegos". Aristóteles no
habla de sufragio al definir a la democracia, sino que se refiere concretamente
al sorteo en las magistraturas: "Democracia es la forma de gobierno en la
que las magistraturas se reparten por sorteo."
El poder de los magistrados se veía limitado porque se veían controlados
mediante lo que Finley denomina calificaciones (es decir sus méritos), lo que
perjudicaba a los magistrados frente a la Asamblea o el Consejo de los
Quinientos.
Si bien todo este sistema hace parecer que había gran participación de las
masas populares, no se puede aseverar con certeza que esto haya sido realmente
así. "La Asamblea no era un parlamento con miembros fijos; no hay duda de
que pocos ciudadanos comunes y corrientes se tomaron la molestia de asistir a
sesiones de rutina, pero es inimaginable que el tema de ir o no a la guerra con
Esparta encontrara un desinterés semejante." Además, resulta imposible
imaginar que un decreto pudiera ser tratado detalladamente en una sesión
multitudinaria de una Asamblea al aire libre. Finley afirma que era extraño que
un ciudadano común y corriente que asistía a la Asamblea se tomara la molestia
de recurrir a los registros públicos a verificar datos que eran tratados sólo
en forma oral en los debates, cosa que resulta lógica.
En cuanto a Roma, pueden encontrarse diferencias notorias respecto a Atenas.
Existen similitudes como la imposibilidad recién mencionada a acceder a
información necesaria, el papel de la gloria militar en la política y el
patronazgo cómo método para obtener liderazgo político. En cuanto a las
diferencias, hay muchas entre el sistema ateniense y el romano. Los romanos
poseían no una, sino tres asambleas a las que dirigirse para tratar los
problemas de su comunidad. Pero a pesar de que este hecho aparenta un mayor
grado de participación popular en el gobierno, no es así, ya que "los
recursos formales ideados para asegurar un estrecho control de la elite se
acumularon hasta equivaler a una auténtica camisa de fuerza.". Finley
explica una serie de elementos que lo llevan a la conclusión de que las clases
dominantes romanas tenían todo un sistema burocrático que desfavorecía, y en algunos
casos, impedía la participación popular. Por ejemplo no había fechas fijas para
las sesiones y ni siquiera para las elecciones anuales de cónsul. Y cuando por
fin había una asamblea, no había discusión, sino solamente una votación para
aprobar o rechazar un proyecto de ley, y ni siquiera estaba permitido tratar
más de un proyecto de ley por sesión. Este tipo de reglas generaban importantes
trabas a la participación de los ciudadanos, especialmente los que vivían a
cierta distancia de la ciudad de Roma, donde se realizaban la totalidad de la
prácticas políticas.
6. Conclusión
Resulta muy interesante una afirmación que hace Finley con respecto
a la evolución de la política en Atenas y Roma: explica cómo la coacción a la
que estaban sometidos tanto los griegos como los romanos los llevaron a innovar
permanentemente en las formas de liderazgo y de representación y que eso
explica de alguna manera su "originalidad". Esto quiere decir que el
desarrollo de la política no fue un acto consciente, sino que se fue dando en
base a las necesidades del momento.
A lo largo del trabajo se ha visto como la democracia en Atenas y la República
Romana, no eran sistemas "democráticos" en el sentido que los
entendemos hay en día, ya que representaban sólo a una porción muy pequeña de
la población. Estos sistemas dejaban de lado a numerosos sectores, como las
mujeres o los esclavos, además de los ciudadanos que tenían derechos políticos
limitados. Además de este grupo que quedaba fuera del sistema, los ciudadanos
que sí tenían derechos políticos se veían también limitados en su accionar por
diversas razones, desde las dependencias generadas por clientelas y facciones
hasta por "fallas" estructurales del sistema que dejaban las
decisiones realmente importantes en manos de las elites aristocráticas.
Esto no quiere decir que los sistemas estudiados no hayan sido representativos
de la masa de ciudadanos en ciertos aspectos, el sistema democrático ateniense
fue una gran novedad para el Mundo Antiguo, que significó la momentánea desaparición
de los regímenes unipersonales como monarquías o tiranías. Por primera vez
había órganos de gobierno organizados que se limitaban sus poderes entre sí y
cuyos integrantes (salvo en ciertas excepciones) eran elegidos por el pueblo o
al azar y no respondían (en teoría) a los grupos de poderosos aristocráticos
que usualmente detentaban el poder.
Finalmente, resulta importante comprender la gran influencia del contexto
histórico en el que se evoluciona un sistema político, ya que la política no es
una actividad aislada de la situación del lugar en el que se desarrolla. Las
guerras, la economía los cambios sociales, son productos de decisiones
políticas y, a su vez, producen decisiones que modifican la política.
7. Bibliografía.
Fuentes históricas: