"LA TIA GERTRUDIS: UNA EXPERIENCIA
INOLVIDABLE"
Mi tía Gertrudis es una señora mayor muy buena y
religiosa ella, aquí les contara una de sus anécdotas...
- El Sábado pasado fui a una librería cristiana y vi
una pegatina (calcomanía) que decía:
"Toca tu claxon (bocina) si amas a Jesús".
- Me sentía un poco deprimida porque acababa de asistir
a una presentación de nuestro coro que había salido fatal.
- Asistí además a una reunión de oración.
- A pesar de todo, compre la pegatina y la pegue en el
parachoques trasero de mi coche.
- OH! Me puse tan contenta de haberlo hecho, porque
después de eso tuve una experiencia inolvidable.
- Al parar en una luz roja de una intersección muy
transitada, empecé a pensar en el Señor y en lo bueno que es.
- No me di cuenta cuando la luz cambio.
- Es bueno saber que alguien mas ama a Jesús porque de
no haber sonado su claxon, nunca hubiera visto que la luz estaba verde.
- Pude darme cuenta de que mucha gente ama al Señor
porque cuando estaba a punto de arrancar una persona empezó a tocar su claxon
como loco y abriendo su ventana grito, "Por el amor de Dios"...!
Yo, completamente arrobada, no me movía de allí y de
repente todos empezaron a tocar su claxon.
- Era fantástico ver la cantidad de gente que ama al
Señor anónimamente.
- Saque mi cabeza por la ventana y empecé con mi mano a
saludar y sonreír a toda esa hermosa gente que expresaba tan fervorosamente lo
que sentía por Jesús.
- Hasta toque mi claxon unas cuantas veces para
compartir aquella demostración de amor!
- Vi a un hombre saludándome de una manera muy
chistosa, tan solo con el dedo de en medio estirado y los demás doblados.
- Mi sobrino venia en el asiento de atrás y le pregunte
que quería decir eso y me dijo que era un saludo Hawaiano para desear buena
suerte o algo así.
- Le creí pues yo nunca antes había conocido a nadie de
Hawai.
- Una vez mas me asome por la ventana y rebosante de
felicidad le devolví a aquella persona el saludo de la buena suerte.
- Mi sobrino se echo a reír, hasta él estaba
disfrutando de aquella maravillosa experiencia religiosa.
- Algunas personas estaban tan llenas de regocijo que
bajaron de sus coches y enfilaron hacia mí.
- Estoy segura de que querían felicitarme, orar conmigo
o tal vez preguntarme a que iglesia iba yo.
- Fue en ese instante cuando salí de mi éxtasis y me di
Cuenta que la luz había cambiado a verde nuevamente.
- Les dije adiós efusivamente a todos mis hermanos y
conduje mi auto a través de la intersección.
- Me di cuenta de que solo yo había logrado pasar, ya
que la luz cambió en ese instante a rojo y me sentí un poco triste de tener que
dejar a todos atrás después del hermoso momento de amor que habíamos
compartido.
Así que pare mi coche y asomándome por la ventana con
mis dos manos, le envié a todos el saludo hawaiano de la buena suerte que
acababa de aprender.
-¡HO! Que grande es el Señor por tener tan bellos
seguidores.