Expongo, a vuestra opinión, el insólito duelo epistolar, en que solo pido unas pruebas y me terminan ofreciendo cárcel y muerte.
José Mármol
LA NACIÓN
Domingo 3 de agosto de 1997
Carta de lectores
ALGUNOS DATOS MÁS
Señor Director:
"Siguiendo el tema de mi carta de lectores que publicara en el diario La Nación el 8 de abril del corriente y con el propósito de aportar algunos datos más, digo:
"La inquietud que ha provocado el anuncio de una futura publicación de los nombres de las personas que han trabado y obstruido las investigaciones de las masacres de la embajada de Israel y de la DAIA, es exagerada. Todos estamos al tanto de sus
integrantes. Con la única excepción del equipo técnico económico, la totalidad de los funcionarios con rango de ministros o secretarios del gobierno nacional, deben figurar allí. Es absolutamente imposible que nadie ignore en la cúpula superior lo que ha estado ocurriendo en los últimos 3 años. El entorno político del Ministerio del Interior abusando de sus deberes y facultades, ha complicado la marcha normal de la justicia y la investigación policial. No solo en estos casos sino en todos aquellos que por el motivo que fuere, inquietan al Gobierno en cualquiera de los tres poderes.
"2) Es una pieza del grotesco el hecho de que en más de dos años de distancia entre el primero y el segundo atentado, nada se haya hecho para prevenir este último. Más cuando es muy claro que los ejecutores han sido prácticamente los mismos y el mismo ha sido el país referente responsable del terror desatado en el mundo civilizado.
"La ineficiencia policial y de los servicios es llamativa y nos deja en claro que así será, todavez que se ponga a cargo de una investigación, a la propia gente que ha cometido el delito.
"3) La opinión generalizada nos dice que los caminos tomados hasta el presente han sido deliberadamente equivocados. Se debe cambiar a todos los responsables y poner a cargo a gente que esté desconectada del siniestro elenco ministerial compuesto por los adulones y los genuflexos, los enanos y los bufones que tradicionalmente se instalan alrededor de los poderosos y terminan por aislarlos y dominarlos. Para no ir más lejos, allí está el ejemplo de López Rega.
"4)La figura del "arrepentido" debiera comenzar por el arrepentimiento del entorno presidencial y la remoción del elenco completo actual. El Presidente tiene el derecho constitucional de nombrar a sus propios ministros, pero esto no lo autoriza a seleccionar sus candidatos entre los más descalificados del profesionalismo político y poner en sus manos la seguridad, la vida y el honor de los argentinos decentes, que son la inmensa mayoría."
Eugenio Rom
L.E. 4.250.946
LA NACION
Buenos Aires, viernes 8 de agosto de 1997
CARTA DE LECTORES
"Me facilite los nombres"
Señor Director:
"Tengo el agrado de dirigirme a usted con el fin de expresarle que el 3 del actual he leído una carta suscripta por un señor Eugenio Rom, quien se identifica con un número de LE, donde manifiesta que "todos estamos al tanto" de los nombres de las personas que han obstruido las investigaciones de las masacres de la embajada de Israel y de la DAIA, como no tengo dirección alguna del señor Rom, es que solicito la publicación de la presente, a efectos que me facilite los nombres de los culpables para así poder presentarme a la justicia y aportar las pruebas que no dudo me facilitará.
"Le requiero públicamente estos datos al señor Rom, a quien no tengo el gusto de conocer, con el fin de poder colaborar con el esclarecimiento de los hechos que han enlutado a todos los argentinos. Lamentaría mucho que se utilice un medio tan im-portante como es La Nación para expresar infundios, pues si bien la libertad de prensa y opinión es un derecho público e irrenunciable, también debemos tener cuidado de que la libertad de informar y opinar no se convierta en el libertinaje de difamar.
José Mármol
LA NACIÓN
Buenos Aires, jueves 14 de agosto de 1997
CARTA DE LECTORES
"Los conozco demasiado"
"Con referencia a la carta de lectores publicada con la firma del señor José Mármol el 8 del corriente, cuestionando la que yo envié el 3, debo decir:
"Si realmente tuvo la intención de comunicarse conmigo, bastaba con que hubiese consultado la guía telefónica de la Capital, donde figuro. Su verdadero propósito fue insertar el alegato moralista volcado en su misiva
"Con respecto a la publicación de una lista de los culpables de obstruir las investigaciones de las masacres, si se molesta en leer los diarios y revistas políticas de los últimos meses encontrará en ellos la información más que detallada que tanto le preocupa.
"En la maraña de las falsías oficiales, la gente cree únicamente en su propia verdad y la que publican los medios confiables.
"En cuanto a su proyecto de presentarme ante la Justicia de las servilletas, munido de la lista de marras y pidiendo el esclarecimiento de los atentados, le advierto que puede terminar preso o con una condena, como ya les ha ocurrido a otros que han apelado a ese poder en calidad de demandantes.
"Considero que el señor Mármol debería exigir a sus mandantes que busquen una excusa más ingeniosa para otra oportunidad. Yo los conozco demasiado"
Eugenio Rom
LA NACIÓN
Buenos Aires, Sábado 6 de septiembre de 1997
Carta de lectores
Maniobras conspirativas
Señor Director
"El 14 de agosto, con el título "Los conozco demasiado", el señor Eugenio Rom manifiesta que el 8 de ese mes, en una carta de lectores que a mi solicitud publicó La Nación titulada "Me facilite los nombres", yo cuestionaba una suya publicada el 3/8, publicada en el mismo medio como "Algunos datos más"; como so es así, me permito hacer algunas aclaraciones:
"1)De ninguna manera fue mi intención cuestionar la valiente carta del señor Rom; solamente me limite a solicitarle los nombres de los culpables que él aparentemente manifestaba conocer, lo hice en mi calidad de ciudadano, derecho que me otorga la Constitución Nacional, tal como lo hubiera podido hacer cualquier otro ciudadano en su condición de tal, o algún fiscal o autoridad competente; queda entonces aclarado que no cuestioné, sino que me ofrecí a colaborar.
"2) Sí, tiene razón en que mi propósito es insertar en todo escrito mío, público o no, un alegato moralista, pues como católico es mi sentimiento hacerlo. Siempre mantengo una línea de pensamiento y acción, que a algunos les puede parecer redundante, pero para mí es lealtad a mis principios (sería muy extenso y un abuso de espacio transcribir la carta que me publicó la sección Carta de lectores el 19/1/95, titulada "Siga luchando"), pero ahora que el señor Rom ha facilitado su dirección, con gusto se la haré llegar.
"3) Me sorprende su advertencia, que casi parecía una amenaza, de que puedo terminar preso o con una condena por el simple hecho de solicitar a quien manifiesta, públicamente, tener o creer tener los nombres de los culpables del atentado a la AMIA y a la embajada de Israel, así como el de los funcionarios que obstruyeron la investigación de los mismos, los aporte a la autoridad competente para su evaluación.
"4) Como es públicamente conocida mi militancia en el Partido Justicialista, y si el señor Rom no lo sabía tal vez lo haya pensado en sus hipótesis de maniobras conspirativas, sugiere que algunas personas u organismos me mandaron a elaborar un proyecto para presentarlo ante la Justicia que denomina peyorativamente "de las servilletas de papel", pues al final de su carta se refiere a mis "mandantes", a quienes aparentemente manifiesta "conocer demasiado", cosa que sí me ofende, pues yo no tengo grado de dependencia ni recibo órdenes de nadie.
Por lo tanto, ahora si le demando que dé los nombres que manifiesta conocer o que se retracte públicamente de las injurias a mí expresadas."
José Mármol
LA NACIÓN
Buenos Aires, viernes 12 de Septiembre de 1997
Carta de Lectores
Error de Interpretación
Señor Director:
"Me refiero a las cartas de mi autoría del 3 y 4 de agosto, y a las respuestas de señor José Mármol del 8/8 y 6/9, respectivamente. Todas publicadas en Carta de lectores del diario La Nación.
"Lamento el error de interpretación sobre mis conceptos respecto del tratamiento de una denuncia ante las autoridades competentes, o sea, la Justicia, sobre las personas intervinientes en la investigación de los atentados a la embajada de Israel y de la AMIA. Al respecto, debo decir que no tengo nada que agregar al meduloso escrito presentado por los señores abogados de la AMIA.
"En cuanto a su interés en colaborar en la misma, me ofrezco a entrevistarme y exponer en forma detallada todo el itinerario, desde sus orígenes, del enfrentamiento que derivó en terrorismo desde 1982 hasta la fecha, y sus principales protagonistas.
"Si realmente el señor Mármol proyecta una denuncia en nuestra actual Justicia, le pronostico que su fotografía será paseada los lunes en una pancarta que rezará: "No se olviden de Mármol". Mejor que se comunique conmigo antes."
Eugenio Rom
LA NACION
Buenos Aires, 16 de Septiembre de 1997
Señor Director
"Me encuentro realmente desconcertado, el señor Eugenio Rom, en su carta del 3/8, asegura conocer a los autores de los atentados a la embajada de Israel y de la AMIA y acusa a la totalidad del Poder Ejecutivo de trabar y obstruir la investigación de las masacres; ante una denuncia, de tal magnitud y publicada en un diario tan importante como La Nación, le solicité, por el mismo medio, el 8/8, que ya que contaba con tales pruebas, las presentara ante la Justicia, ofreciéndome, en caso que él no se atreviera, y una vez que me las facilitara, a presentarlas yo como ciudadano. El 14/8 contesta a mi propuesta con términos vagos y me advierte que puedo terminar preso o con una condena, además me acusa de responder a "mandantes", a los que tampoco identifica. El 6/9 le demando que aporte las pruebas que incriminarían a los por él aludidos y además el nombre de mis "mandantes" o que se rectifique de las ofensas a mí inferidas. El 12/9 no solamente responde remitiéndose y amparándose en el escrito que presentaran los abogados de AMIA, sino que me pronostica una muerte similar a la de José Luis Cabezas, al advertirme que mi fotografía será paseada en una pancarta que rezará "No se olviden de Mármol".
"No es mi propósito continuar con un duelo epistolar, solamente me guió la búsqueda de la verdad de los dichos del señor Rom, pero lo único que encontré fueron respuestas vagas, escudándose en documentos más vagos todavía y un augurio de cárcel y muerte, cosas que no me intimidan, lo que sí quedó demostrado es que, amparándose en la libertad de prensa, que hoy como nunca gozamos, muchos intentan desorientar a la opinión pública, sobre todo en tiempos preelectorales, llevando agua para su propio molino.
"Si cada ciudadano se preocupara en reclamar las pruebas de toda denuncia publicada y los señores fiscales también lo hiciera, como es su obligación, tendríamos la tranquilidad, que de ser ciertas, prosperarían en la Justicia y que en caso de no serlo, se demandará al denunciante.
"Quiero agradecer públicamente todas las adhesiones recibidas, las colaboraciones ofrecidas y el aliento a seguir en mi propuesta esclarecedora, destacándose en todas ellas el reconocimiento a La Nación, que en sus 127 años de existencia, continua siendo "UNA TRIBUNA DE DOCTRINA"
José Mármol