República Argentina

El paraíso que Dios nos regaló

 

REPÚBLICA ARGENTINA                                                                             3.800.000 KM2

 

FRANCIA                   544.000  KM2           14,32 %

ESPAÑA                     504.500                    13,28 %

ALEMANIA                357.000                     9.40 %

ITALIA                        301.000                     7,92 %

REINO UNIDO           244.000                     6,42 %

                                  1.950.500  KM2           51.34 %

 

En este sencillo gráfico vemos que el conjunto de los cinco países más poderosos de Europa, ocupan el equivalente a un 51,34 % del territorio argentino.

 

Nuestro país es una maravilla, tiene todo lo que hace falta, variedad climática, tierras fértiles, agua en abundancia, todos lo minerales, autoabastecimiento de petróleo y energía que se exporta, alimentos suficientes para abastecer a gran parte del mundo, una muy extensa costa marítima, con excelente y variada pesca.

Poblado por  latinos, sajones, indígenas, semitas,  etcétera, que formaron  una nueva raza, la del hombre argentino.

El argentino es un criollo que viste como inglés, es sibarita como el francés, se divierte como un italiano, tiene el señorío español, y es fundamentalmente ecuménico y generoso.

Somos una raza privilegiada, naturalmente inteligentes y sociables.

El lector se preguntará ¿Si tienen una maravilla de país y son tan fantásticos los argentinos, porque están tan mal?

Trataré de responderle.

Cuando Dios nos regaló este Paraíso, los argentinos cometimos el pecado original, nos entregamos al canto de sirena que nos hacían oír los políticos, en vez de seguir el ejemplo de nuestros fundadores.

No fuimos echados de Paraíso, fuimos condenados a vivir en él, sufriendo la conducción de políticos incapaces y corruptos que nos impiden gozar de las riquezas que tenemos al alcance de la mano y que no podemos tomar.

Pero después de tantos años de castigo, Dios, en algún momento, nos perdonará.

Entonces, al libre albedrío lo utilizaremos para el bien, expulsaremos a los fariseos a latigazos de esta bellísima tierra, a la que cuidaremos con la ternura con que se cuida a una madre.

Recién entonces,  volveremos a mostrar al mundo esta noble y grandiosa nación, y los libres del mundo responderán ¡ AL GRAN PUEBLO ARGENTINO SALUD!

 

José Mármol

Enero de 2002