Alfredo Bravo, un mentiroso ALFREDO PEDRO BRAVO, nacido el 30 de Abril de 1925, maestro (aunque se hace llamar "profesor"), se define como "socialista", cuando en realidad es miembro del Partido Comunista desde 1971, carnet No.72769. Militó activamente en organizaciones de extrema izquierda, ligadas -según su propia declaración- al terrorismo. Tuvo contactos con el Partido Revolucionario Obrero (fusión del Peronismo Obrero, Movimiento de Izquierda Revolucionario, Militancia y Frente Revolucionario Peronista). En la Comisión Argentina por los Derechos Humanos colaboró con los también comunistas Pimentel, Schmirgeld, Manzanelli, Agosti, Cerro y Casella Piñeiro, y con varios terroristas montoneros: Aragón, Mantra, Vencentini, Bustos Fierro y otros. Por supuesto, nada de esto figura en su currículum "oficial" en Internet. Durante el gobierno militar que hoy se jacta de haber combatido, y a instancias de un Oficial de Marina de su amistad gestionó y consiguió que se lo nombrara Inspector de Recaudación Previsional. Su esposa también obtuvo dos nombramientos durante ese mismo período. Esto tampoco figura en su currículum oficial. Pese a su vehemente defensa de la Constitución y la soberanía de la justicia argentina en ella garantizada, viajó a España para declarar ante un juez español que pretende juzgar a argentinos por supuestos delitos cometidos en Argentina. Para Bravo, la Carta Magna se defiende sólo si sirve a sus propósitos. Hay que reconocerle la constancia: impulsó la liberación de los terroristas de La Tablada, y ahora él y sus colaboradores quieren que se deje en libertad al asesino terrorista Gorriarán Merlo, argumentando que no fue "detenido" en México, sino "secuestrado" durante el gobierno justicialista. Intenta ganar su banca de senador con la ayuda de los votos obtenidos por el partido del terrorista montonero Dante Gullo (nombre de guerra "Canca"), que también lo presentó como candidato. La justicia hasta ahora no aceptó sus reclamos. No cesa de justificar el horror de los movimientos guerrilleros de los 70, responsables de más de 21.000 actos terroristas en 10 años. Cientos de muertos: policías, gerentes de empresas, empleados, diplomáticos, profesores, jueces, niños, etc. para quienes, según Bravo, no corresponden los DDHH ni indemnizaciones del estado. Comisarías tomadas, ataques a cuarteles, media provincia ocupada, un avión derribado en Tucumán (con varios gendarmes adentro) ,voladura de barcos, nada escapaba a la furia asesina que el senador "socialista" defiende y justifica. Aquel terrorismo que sufrió la Argentina no es distinto que el espectacular que vimos ocurriendo en las Torres Gemelas, y apoyar a los asesinos de ayer y sus ideólogos -nunca arrepentidos, jamás juzgados- es ponerse del lado del terrorismo. Hoy pretende dar clase de ética y moral desde su posición en un Congreso corrupto, desprestigiado, siendo él uno de los principales causantes de esa situación.
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