MANIFIESTO DE SOLIDARIDAD CON EL PUEBLO PALESTINO

Desde principios del Siglo XX los judíos, organizados por el Movimiento Sionista, fueron emigrando a Palestina con la finalidad de crear allí su propio Estado, encontrando la justificación a sus planes de colonización y conquista en un supuesto derecho de naturaleza divina.
Tras la Primera Guerra Mundial, y la consiguiente desmembración y reparto del Imperio Turco-Otomano, Gran Bretaña ocupa Palestina y establece en esa tierra un mandato colonial. Es a partir de este momento cuando la inmigración judía se hace masiva, debiéndose este hecho a la financiación de los poderes económicos hebreos y a la aquiescencia de las autoridades británicas.
La colonización judía no es ni mucho menos pacífica, los hijos de Sión esgrimen para la consecución de sus fines las dos únicas estrategias que conocen: la usura y el terrorismo. Utilizando sus malas artes ancestrales, la raza de los magos del tanto por ciento empieza a adueñarse de las tierras y a controlar la vida económica de los palestinos, condenando a millones de personas a la pobreza y a las relaciones feudales y vasalláticas. Mediante el terror y las matanzas, amparadas por la autoridad colonial británica, los judíos empezaron a realizar, antes de la constitución de su Estado, su política de genocidio y exterminio del pueblo palestino.
Tras la Segunda Guerra Mundial, la naciente O.N.U., de forma arbitraria y satisfaciendo los intereses de la judería, decide la división de Palestina. Los árabes no pueden aceptar tal humillación y acuden en socorro de sus hermanos palestinos, sin embargo, el ejército de la Liga Árabe es derrotado por la superioridad técnica hebrea. El sueño de un Estado Palestino libre se desvanece, los palestinos deben abandonar sus hogares si quieren conservar la vida. El terror y las masacres se institucionalizan tras la creación del Estado Genocida de Israel.
En varias ocasiones los árabes se han enfrentado militarmente a los judíos para intentar liberar Palestina o para defenderse de las criminales agresiones del imperialismo sionista. Tanto en 1956, como en 1967 o 1973, el poder económico israelita, ayudado por la maquinaria bélica yanqui, derrotó a los árabes. Especialmente trágica fue la derrota de 1967, la cual supuso la ocupación de Gaza y Cisjordania, últimos territorios palestinos libres de la opresión israelita, millones de palestinos tuvieron que optar por el exilio o por vivir bajo un régimen de ocupación tiránico y opresor. No mucho menos trágica fue la intervención del ejército judío en el Sur del Líbano en apoyo de sus fuerzas paramilitares, las matanzas de civiles palestinos en los campos de refugiados de Sabra y Sathila son uno de los muchos crímenes sionistas que no deben quedar sin castigo.
Cada vez que el imperialismo yanqui, brazo armado del poder mundial judío, interviene en Oriente Medio, se pretende lanzar un “proceso de paz”. Estos gestos de la administración norteamericana no son más que política de cara a la galería y la justificación de su política colonial. El fracaso de la farsa que suponen estos “procesos de paz” (fracasados antes de nacer, dicho sea de paso) se traducen en un recrudecimiento de la represión judía sobre el pueblo palestino.
LA JNR GRITA SU APOYO Y SOLIDARIDAD INCONDICIONAL CON LA CAUSA PALESTINA Y PROCLAMA CON FIRME CONVENCIMIENTO QUE:
1. El único Estado que debe existir sobre Palestina es un Estado palestino soberano e independiente.
2. La paz en Oriente Medio sólo podrá conseguirse con la destrucción del Estado Genocida de Israel.
3. El único pueblo que tiene derecho a vivir en Palestina es el pueblo palestino. Los judíos deben de ser expulsados de las tierras que ocupan y usurpan a sus legítimos dueños.
4. Los procesos de paz son una farsa macabra y parten del sarcasmo de otorgar a los palestinos una mínima parte del territorio que por derecho les pertenece. Palestina no es sólo Gaza y Cisjordania, es también el territorio que hoy comprende el Estado Genocida de Israel.
5. Los dirigentes judíos deben responder ante los tribunales internacionales de todas las masacres cometidas, por conspiración, por crímenes contra la paz, por crímenes de guerra y por crímenes contra la Humanidad.
6. Que la O.N.U. es un instrumento inútil, un juguete en manos sionistas, causante en gran medida del conflicto e incapaz de hacer cumplir sus propias resoluciones, que obligan a los judíos a retirase más allá de los territorios ocupados. Junto con la O.N.U., también son responsables históricos Gran Bretaña por su desastrosa política colonial, y los EE.UU. por su apoyo al terror judío. Todos ellos deberán indemnizar al pueblo palestino por los sufrimientos que le han infringido.
7. España debe romper cualquier tipo de relación con el Estado Genocida de Israel, debiendo únicamente reconocer al Estado Palestino.
8. Que los bienes de los judíos establecidos en España sean confiscados para indemnizar a los palestinos víctimas del terrorismo hebreo, de la deportación o del exilio.
9. Denunciamos la doble moral de políticos y periodistas, los cuales consideran las acciones armadas de los patriotas palestinos como actos terroristas, mientras que el terror y las matanzas llevadas a cabo por el ejército judío son consideradas por estos esclavos de Sión como acciones militares. Para la JNR los únicos terroristas son los soldados, aviones o helicópteros israelitas.
10. Exigimos la salida de las tropas de ocupación yanquis, o de cualquier otra nacionalidad, de Oriente Medio como paso fundamental para la pacificación de la zona.
EN MADRID COMO EN GAZA ¡INTIFADA!
¡ARRIBA PALESTINA LIBRE DESDE EL JORDÁN AL MEDITERRÁNEO