MANIFIESTO CONTRA LA OCUPACIÓN

 

Tras la invasión colonial-imperialista de Irak, por parte de los EE.UU. y sus gobiernos sicarios, el país se encuentra sumido en el caos, la violencia generalizada y en la falta de los servicios básicos para la vida.

 

Los gobiernos agresores, que tan minuciosamente prepararon los planes militares de invasión ,y que tanto tiempo emplearon en difundir sus burdas mentiras e informes manipulados sobre el inexistente arsenal iraquí, se ven impotentes para garantizar la seguridad y las condiciones de vida dignas del país que, ilegítimamente, ocupan. La desvergüenza norteamericana a la hora de repartir las riquezas del subsuelo iraquí entre las empresas que financian al Partido Republicano, del criminal Bush, encuentra su cara más amarga y aberrante en las imágenes de las ciudades de Irak arrasadas, sin luz, sin agua corriente, en los hospitales sin medios, en una realidad de pesadilla que conduce al país a una “afganización” galopante.

 

La JNR ya advirtió, antes del inicio de la guerra, que detrás de la invasión no sólo se escondía la sed de venganza, sangre y petróleo de los estadounidenses. También existía una voluntad decidida de destruir a uno de los pocos países de la región que podían suponer un obstáculo a los devastadores planes sionistas sobre el pueblo palestino y sobre el Oriente Medio.

 

No sólo se trataba de invadir Irak, los yanqui-sionistas decidieron su destrucción total. Aquellas infraestructuras que habían resistido los bombardeos anglo-norteamericanos, fueron pasto de los saqueadores, de los delincuentes comunes que los invasores pusieron en libertad tras el  derrocamiento del Presidente Sadam Hussein, y que cometieron todo tipo de tropelías a ojos vista de las fuerzas ocupantes. Los norteamericanos necesitaban actores extras iraquíes para rodar sus demagógicas imágenes de estatuas cayendo, en los delincuentes amnistiados pudieron encontrarlos. Otras imágenes nos ofrecían una cara más digna del pueblo iraquí:  la de mujeres llorando al ver caer las estatuas de su Presidente y las de  muchachas iraquíes increpando a los tanques yanquis desde el primer momento de su entrada en Bagdad, las cámaras de las televisiones al servicio del la Casa Blanca cambiaban rápidamente de plano para enfocar a una chusma de no más de  500 ladrones  y asesinos excarcelados bailando sobre una estatua derruida.

 

La paz social que se había conseguido en el país se ha venido abajo y los conflictos tribales, étnicos y religiosos están aflorando, siendo  instigados por los ocupantes con el fin de conseguir la fractura definitiva de la sociedad civil iraquí.

 

Las tropas de ocupación desarrollan una brutal represión contra los legítimos gobernantes de Irak. Dirigentes  del derrocado gobierno, meros funcionarios, militares, militantes del Partido Baaz o cualquier persona opuesta a la ocupación,  es asesinada o detenida y encerrada en lugares desconocidos sin la menor de las garantías. Las imágenes de ciudades destruidas, detenciones, barajas, exhibición pública de cadáveres nos trasladan a los tiempos de la derrota europea de 1945 y a la represión llevada a cabo por los Aliados, la cual sumió  a nuestra querida Europa en una orgía y frenesí de ejecuciones, juicios-farsa,  linchamientos  y de verdadero holocausto.

 

Día a día, grupos, cada vez más numerosos y activos, de valientes patriotas iraquíes dan una lección al mundo de coraje y dignidad,  al enfrentarse a las tropas de ocupación y  ocasionándoles numerosas bajas que intentan ser maquilladas y minimizadas por el  alto mando estadounidense. La guerra convencional de ejércitos regulares ha dado paso a una guerra de guerrillas, en la que heroicas partidas de fedayines ponen en jaque a la fuerza militar más poderosa del planeta.

 

El mezquino, miserable y leguleyo Aznar vuelve a postrarse a los pies de su amo. No conforme con haber actuado de sicario de los yanqui-sionistas en la preparación del conflicto, Aznar pone otra vez a nuestra Nación en la órbita de los países más satélites de los estadounidenses, enviando a Irak tropas españolas para la ocupación. Aznar a puesto a España a la altura de  países del antiguo bloque soviético como Polonia o Bulgaria, las cuales se arrastran detrás de los EE.UU. ávidas de dólares y prebendas, siendo fieles a su patética historia y tradición política de comparsas, de esclavas y siervas de otras potencias. Aznar a puesto a España a la altura de países subdesarrollados como Honduras, Nicaragua o El Salvador, países en los que los niños están desnutridos y esclavizados, pero cuyos gobiernos mandan a sus soldados a ocupar un país del que ni siquiera sabían de su existencia. Este es la gloriosa posición que Aznar buscaba para España en el marco de las relaciones internacionales.

 

La JNR no puede sentir más que vergüenza al ver los guiones y banderines, herederos de los Viejos Tercios, mil veces más gloriosos y heroicos que los trapos representativos de los carniceros del ejercito yanqui, actuando como tropas auxiliares del indigno ejército de los EE.UU., el cual no puede presumir de valor si no de abrumadora superioridad tecnológica y de arrastrar tras de sí una ignominiosa lista de actos genocidas y criminales. Las tropas españolas sólo tienen una finalidad en los planes del alto mando norteamericano: la de evitar sus propias bajas, que los  muertos por las acciones de la Resistencia iraquí en vez de ser yanquis sean españoles.

 

Por este motivo hemos lanzado una campaña de propaganda masiva, consistente en  miles de pegatinas y cientos de pintadas, con el lema “LIBERTAD PARA IRAK. NO AL ENVÍO DE TROPAS ESPAÑOLAS” y que ya es visible en muchas ciudades y pueblos de España.

 

ANTE ESTA SITUACIÓN LA JNR EXIGE:

 

1. El inmediato regreso de las  tropas españolas destacadas en Irak.

 

2. El cese de la represión yanqui-sionista en Irak y la puesta en libertad de todos los presos políticos.

 

3. La devolución al pueblo iraquí de la soberanía sobre su propio territorio.  Salida  de las tropas ocupantes, ya actúen bajo bandera  y mando norteamericano o de cualquier otro país o con amparo de la O.N.U.

 

4. La restauración del legítimo gobierno de Irak.

 

5. El  enjuiciamiento de Bush, Blair, Rundsfeld, Powell, Aznar, etc. para la determinación de sus responsabilidades como criminales de guerra.

 

6. Restitución  de la propiedad y explotación de las riquezas naturales de Irak al pueblo iraquí.

 

7. La indemnización por parte de las potencias agresoras a Irak por la destrucción e invasión del país y por las miles de víctimas que ha causado sus políticas imperialistas.

 

8. La JNR desea, de todo corazón, que las balas y granadas de la Resistencia iraquí respeten la integridad física y las vida de nuestros soldado y legionarios. Llamamos  a los militares españoles a la desobediencia al poder político que les envía a Irak para actuar como tropas auxiliares y para evitar bajas a los norteamericanos. Los patriotas no encontraremos en esa desobediencia ningún atisbo de cobardía, al contrario, encontraremos en esa decisión valor y dignidad, el valor y la dignidad que siempre acompañaron a las Armas españolas en sus mejores tiempos.

 

 

MADRID, GAZA, BAGDAD:

 

LA RESISTENCIA NO HA HECHO MÁS QUE COMENZAR

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