Capítulo III

Septiembre 21, 1991: Cada músculo de mi cuerpo esta resentido. Ayer nos
pasamos 10 horas caminando, cavando y cargando montones de armas a través de los bosques. Esta mañana movimos todos nuestros pertrechos del antiguo apartamento al nuevo escondite. Era poco menos del mediodía ayer cuando llegamos al desvío cerca de Bellefonte y dejamos la autovía. Conducimos hasta lo más cerca del escondite que pudimos, pero el viejo camino de la mina que habíamos usado tres años antes estaba bloqueado e infranqueable amenos de una milla del punto donde teníamos previsto aparcar. (Nota para el lector: Durante todo el Diario, se hace referencia al uso de las llamadas "Unidades de medidas inglesas" que aun eran de uso común en los Estados Unidos durante los últimos tiempos de la Vieja Era. Para aquel que no esta familiarizado con estas unidades : una milla equivalía a 1. 6 kilómetros, un galón equivalía a 3. 8 litros, un pie era . 30 metros y una yarda . 91 metros. Una pulgada equivalía a 2. 5 centímetros y una libra era el peso de 0. 4 kilos aproximadamente. ) Las consecuencias fueron que en vez de recorrer menos de media milla cada uno ida y vuelta, debimos hacer una subida de casi dos millas. Tomo tres viajes completos para meter todo en el coche. Llevamos palas de cavar, cuerda y grandes sacos de tela (Cortesía del Servicio Postal de EUA) pero como nos dimos cuenta luego, estas herramientas no eran muy apropiadas para aquella tarea.

Caminar desde el vehículo al escondite con nuestras palas al hombro fue , de hecho , refrescante después del largo viaje en coche desde Washington. El día era agradablemente fresco, los arboles de Otoño se veían preciosos y el viejo y sucio camino, aunque con vegetación y musgo muy crecido, no ofreció mucha resistencia al caminar la mayor parte del tiempo. Hasta cavar para encontrar las tapas de los tanques de aceite (En realidad , tanques de sustancias químicas de 50 galones de capacidad cada uno con tapa removible. ) donde habíamos sellado y guardado nuestras armas no fue excesivamente pesado. La tierra era bastante blanda y nos tomo menos de una hora el excavar una zanja de cinco pies de profundidad y atar la soga a los manubrios que habíamos puesto en la tapa de los tanques. Ahí comenzaron nuestros problemas. . . nosotros dos nos aferramos a la cuerda tan fuerte como pudimos, pero el tanque no se movió ni una pulgada. Parecía haber sido fijada con cemento. Aun cuando el tanque completamente lleno pesaba alrededor de 400 libras, dos de nosotros habían sido capaces de bajarlo hasta la fosa sin demasiadas dificultades hacia tres años. En aquel entonces claro esta, había algunas pulgadas entre la tierra y el tanque.

Ahora parecía que la misma tierra se había compactado alrededor del metal y lo había atascado. Desistimos en tratar de sacar el tanque del agujero y pasamos a abrirlo donde estaba, para hacer esto, debimos cavar por casi una hora más, agrandando el agujero y despejando algunas pulgadas de la parte superior del tanque para poder poner nuestras manos en los cierres herméticos de la tapa. Aun así, tuve que entrar a la zanja de cabeza, mientras Henry sujetaba mis piernas. Habíamos pintado la parte exterior del tanque con asfalto para prevenir la corrosión, sin embargo, el cierre del tanque estaba bastante oxidado, y yo rompí el único destornillador que teníamos tratando de abrirlo. Finalmente, después de mucho jaleo, pude sacar el cintillo de seguridad fuera del tanque con ayuda de una pala. Con la banda de cierre suelta ya, la tapa del tanque aun permanecía dura como una piedra, aparentemente sellada al tanque mismo por el asfalto que aplicamos. Trabajar de cabeza en aquel estrecho hoyuelo era difícil e incomodo. No teníamos nada que pudiera meterse por debajo del borde de la
tapa para destapar aquello. Finalmente, casi por desesperación, amarre la cuerda a una de las "orejillas" de la tapa, Henry y yo tiramos fuerte, tanto como pudimos y la tapa por fin accedió!Ahora, era asunto mío: meterme de nuevo en el agujero de cabeza, apoyándome con un brazo en el borde del tanque y pasando las cuidadosamente envueltas bolsas con armas hacia arriba a través de mi cuerpo, para que Henry las pudiera alcanzar. Algunas de las bolsas mas grandes, incluyendo seis latas selladas de municiones eran demasiado pesadas y anchas para usar este método así que las subimos con la cuerda. No hay necesidad de decirlo, para cuando el tanque
estaba vacío estaba totalmente deshecho. Mis brazos doloridos, mis piernas temblorosas y mi ropa estaba empapada en sudor. Pero aun teníamos que cargar mas de 300 libras de municiones media milla a través de la maleza y el bosque, para luego bajar más de una milla hasta donde estaba el coche.

Con las mochilas adecuadas para distribuir el peso en nuestras espaldas podríamos haber cargado con todo en un solo viaje. Fácilmente se habría hecho sin mucho esfuerzo en dos viajes. Pero con solo los sacos para cartas, en los que tuvimos que cargar nuestras armas, tomo tres terriblemente dolorosos viajes. Debíamos detenernos cada cien yardas más o menos y bajar nuestras cargas por unos cuantos minutos, los últimos dos viajes se hicieron en total oscuridad. Pensando que seria una operación diurna, ni se nos ocurrió traer una linterna. ¡Diablos! Si no planeamos mejor nuestras operaciones en el futuro, nos esperan tiempos muy difíciles!

En nuestro camino de vuelta a Washington nos detuvimos en un pequeño café de carretera cerca de Hagerstown , para comer unos sándwichs y tomar café. Habían alrededor de doce personas en el local, y cuando entramos ponían las noticias de las 11 estaba en la televisión situada detrás del mostrador . Fueron unas noticias que nunca olvidare. La gran historia del día era lo que había estado haciendo La Organización en Chicago. El sistema, parecía, había matado uno de los nuestros, por otro lado habíamos matado tres de los suyos para después enfrascarse en una espectacular - y exitoso- tiroteo con las autoridades. Casi todas las noticias se dedicaron a este suceso. Ya
sabíamos por los periódicos que nueve miembros habían sido arrestados en Chicago la semana pasada, y aparentemente habían tenido unos días muy amargos en la cárcel del Condado Cook donde uno de ellos había muerto.

Era imposible saber exactamente lo sucedido por lo que nos llegaba a través del reportero, pero si el sistema actúo como esperábamos, nuestra gente habría sido metida en celdas llenas de negros, para luego girarse y no "ver ni escuchar" nada, absolutamente nada. Por mucho tiempo este había sido el método "extraoficial" de castigar a los
nuestros cuando no podían usar nada que "pegara" en el juicio. Es algo peor, mucho mas tenebroso y macabro que nada utilizado en la Edad Media o incluso por la KGB. Ellos se pueden salir con la suya, la prensa ni siquiera
admite que esto ocurre, después de todo, si quieres convencer al publico de que todas las razas son iguales, como puedes admitir que es peor estar encerrado entre negros que entre blancos?De cualquier forma, un día después que nuestro hombre (El reportero luego dijo que se llamaba Carl Hodges, alguien de quien no escuche hablar antes. ) fue asesinado.

La Organización en Chicago cumplió la promesa que había hecho hacia más de un año: en caso de que uno de los nuestros fuera de alguna forma lastimado o maltratado en una cárcel de Chicago. Emboscaron al Sheriff del
Condado County fuera de su casa y le volaron la cabeza con una escopeta . Dejaron una nota clavada en su cuerpo que decía: "Esto es por Carl Hodges". Eso fue el pasado Sábado por la noche, al día siguiente el sistema estaba rabioso y armado. El Sheriff del Condado Cook había sido un fiel shaboo goy, un importante hombre del sistema. Realmente estaban furiosos. Aun cuando las noticias lo transmitieron solo para el área de Chicago el Domingo, trajeron consigo a los pilares de la comunidad para denunciar el asesinato y a La Organización en apariciones especiales en la televisión. Uno de los interlocutores era un "conservador responsable" y el
otro era el líder de la comunidad judía en Chicago. Todos describieron a La Organización como una "manada de racistas ignorantes" y lanzaron un llamado a todos los "hombres pensantes de Chicago" para cooperar con las autoridades y el FBI en la tarea de capturar a los "racistas" que habían matado al Sheriff.

Bueno. . . temprano esta mañana el "conservador responsable" perdía ambas piernas y sufría severas lesiones internas cuando una bomba conectada a la ignición de su coche estallo. El judío fue menos afortunado. Alguien camino hacia el cuando este esperaba el elevador en el lobby de su oficina, saco un
machete que llevaba bajo el abrigo y se lo clavo en la cabeza, casi hasta la clavícula, luego desapareció en medio del bullicio y la conmoción. La Organización inmediatamente se atribuyo ambos actos. Después de esto, si se lío una buena : el gobernador de Illinois ordeno a la Guardia Nacional que cooperara y trabajara conjuntamente con el FBI y la policía local para dar caza y captura a los miembros de La Organización. Miles de personas en
las calles fueron acordonadas y detenidas para que probaran su identidad. . . la paranoia del sistema saltaba a la vista.

Esta tarde, tres hombres fueron acorralados en un pequeño edificio de apartamentos en Cicero. Toda el edificio fue rodeado por tropas, mientras los hombres parapetados se liaban a tiros con la policía. La televisión y sus miembros estaban en todos lados, ansiosos por no perderse la matanza. Uno de los hombres en el apartamento, aparentemente tenia un rifle de alta precisión, porque dos policías negros que estaban a mas de un bloque de distancia fueron "elegidos" antes de que todos se dieran cuenta de que los negros eran el objetivo y los policías blancos uniformados no recibían disparos. Esta inmunidad blanca aparentemente no se extendió a la policía política, un agente del FBI caía acribillado por una ráfaga de un subfusil cuando se expuso momentáneamente al intentar arrojar al apartamento una granada de gas lacrimógeno por la ventana. Observamos sin respirar mientras toda esta acción era exhibida en la televisión, pero el verdadero clímax llego cuando el apartamento fue tomado y resulto estar. . . vacío. Un rápido registro habitación por habitación mostró que no se encontraban ahí los pistoleros. Desencanto al dar los resultados, esto es lo que notamos en la voz del reportero; pero
un hombre sentado al otro lado de la barra donde estabamos silbo y aplaudió cuando anunciaron que habían escapado los "racistas". La camarera le miro y sonrío levemente y a nosotros nos parecía bastante claro que , aun cuando no había un apoyo total o unánime a las acciones de La Organización en Chicago, tampoco fueron del todo reprochadas. Casi como si el sistema anticipara la jugada, la noticia se traslado a Washington, donde el Fiscal General de los Estados Unidos había llamado a una rueda de prensa especial para informar a la nación que el Gobierno Federal utilizaría todos los recursos y agencias policiaco-militares en un esfuerzo por reducir a La Organización. Nos describió como "depravados, racistas y criminales" que solo éramos motivados por el odio y que queríamos destrozar todo el progreso "hacia la equidad e igualdad" que había logrado el sistema
hasta el momento.

Todos los ciudadanos fueron avisados y advertidos de estar alertas para asistir al gobierno en la tarea de eliminar la "conspiración racista". Cualquiera que observara algo sospechoso, especialmente a manos de un extraño debía reportarlo inmediatamente a la oficina del FBI más cercana o al Consejo de Relaciones Humanas. Entonces dijo algo muy indiscreto, muy torpe. Algo que realmente revelo como de preocupado estaba el sistema. Declaro que cualquier ciudadano que fuera encontrado culpable de ayudar, esconder u ocultar información, material o miembros relacionados con La Organización, seria tratado "con severidad". Estas fueron sus propias palabras, el tipo de frases que uno espera escuchar en la Unión Soviética, pero que son demasiado altisonantes en la mayoría de los oídos norteamericanos, no importa que tan buena propaganda les acompañen para justificarlas.

Todos los riesgos corridos por nuestra gente en Chicago estaban más que recompensados al provocar al Fiscal General a cometer tal lapsus psicológico. Este incidente también nos demuestra el valor de mantener al sistema un poco descentrado mediante ataques sorpresa. Si el sistema hubiera conservado la compostura y hubiera pensado con mayor cuidado una respuesta a las acciones nuestras en Chicago, es probable que habrían evitado la avalancha de cientos de nuevos reclutas, así como habrían logrado un mayor apoyo popular en la lucha contra nosotros. El programa de noticias concluyo con el anuncio de que un especial de una hora de duración basado en "la conspiración racista" seria transmitido el martes por la noche (Esta noche. ). Acabamos de ver el especial. . . y no es más que un trabajo chapucero, lleno de errores e invenciones espantosas, de más esta decir que era muy poco convincente, por lo menos eso pensamos todos. Una cosa es segura: la prensa ya ha dejado de ignorarnos . Los hechos de Chicago le había brindado a La Organización el inmediato estatus de celebridad, debemos ser sin
lugar a dudas el primer tema de conversación en toda la nación.

Según acababa el programa informativo anoche, Henry y yo engullimos lo que quedaba en nuestros platos y salimos afuera. Estaba lleno de emociones : excitación, ansiedad, orgullo por el éxito de nuestra gente en Chicago, nerviosismo por ser uno de los objetivos del sistema en esta cacería humana y a la vez. . . decepción por la pasividad de nuestras unidades en Washington, ninguna había mostrado la iniciativa de las unidades destacadas en Chicago. Me moría de ganas por hacer algo, y lo primero que se me ocurrió fue tratar de establecer contacto con el individuo que se mostró favorable a la causa en el café, aquel que parecía apoyarnos. Quería tomar algunos de los panfletos que llevábamos en el coche y dejarlos en el parabrisas de cada uno de los vehículos que estaban aparcados. Henry, que siempre guardaba la compostura y conservaba la cabeza fría, inmediatamente rechazo la idea. A medida que nos sentábamos en el coche me explico con calma que era estúpido llamar la atención de cualquier forma o poner más presión sobre nosotros hasta que no hubiésemos la misión de entregar nuestra preciosa carga de manera segura a nuestra unidad. Además, me recordó que seria un acto de indisciplina en La Organización que un miembro de una unidad "subversiva" se involucrara en cualquier actividad de reclutamiento directo, por mas mínima que pareciese. Esa función había sido establecida ya para las unidades "legales".

Las unidades subversivas estaban compuestas por miembros que eran conocidos por las autoridades y que son buscados para su arresto. Su función es destruir el sistema mediante la acción directa. Las unidades legales, se basaban en miembros aun no conocidos por el sistema. (De hecho, era casi imposible para el gobierno probar que la mayoría de los elementos eran miembros, en esto hemos tomado notas del sistema usado por los comunistas. ) Su rol era proveernos con ayuda legal, financiamiento, información o inteligencia así como apoyo en lo que fuese necesario. Cada vez que un subversivo avistaba un posible nuevo recluta, debía informárselo a un legal, quien se acercaría a
este y verificaría su potencial. Los legales también se encargan de la propaganda de baja intensidad, como los panfletos y volantes.
Estrictamente hablando, no teníamos que andar con volantes de La Organización con nosotros.

Esperamos hasta que el sujeto que había alabado la incursión de los miembros en Chicago salió y subió a su camioneta, pasamos cerca a el, anotando su numero de matricula según salíamos del parking Cuando la red este
bien establecida, la información ira a la persona indicada para un seguimiento. Al llegar al apartamento, George y Katherine estaban tan emocionados como nosotros, ellos también habían visto en la televisión las noticias. A pesar de lo excruciante del día, no podía dormir al igual que ellos, así que todos nos apilamos en el coche, George y Katherine compartían el asiento trasero con nuestra grasienta carga. Salimos a conducir durante parte de la noche. . . sin rumbo fijo. Podíamos quedarnos en el coche y hablar ahí sin levantar la más mínima sospecha, y eso fue lo que hicimos hasta tempranas horas de la mañana. Algo que decidimos fue que nos moveríamos inmediatamente a los nuevos locales que George y Katherine habían encontrado ayer. El viejo apartamento simplemente no era adecuado. Las paredes eran tan delgadas que había que susurrar para no ser escuchados por los vecinos. Estoy seguro de que nuestros irregulares y peculiares horarios y hábitos tendrían ya a más de uno pensando que hacíamos nosotros para ganarnos la vida.

Con el sistema alertando a cada ciudadano para que reportase a cualquier extraño realizando actividades sospechosas, se había tornado demasiado peligroso para nosotros permanecer ahí, donde no teníamos el mínimo de privacidad. El nuevo lugar es mejor, mucho mejor en todo excepto en el precio. Tenemos un edificio completo para nosotros. De hecho es un edificio comercial de obra, que alguna vez albergo un negocio de maquinaria. Habían oficinas, salas y habitaciones, así como algo que se asemejaba a un garaje. El sitio había sido clausurado por estar en el medio de los planes de construcción de una nueva autovía. . . la misma había estado en planificación desde hacia cuatro años; como todos los proyectos actuales del gobierno, este también debía
esperar, probablemente por los "inconvenientes" encontrados, quizás permanentemente. Aun cuando cientos de miles de hombres eran pagados por el gobierno para que construyesen nuevas carreteras y autovías, ninguna se estaba construyendo. En los últimos cinco años la mayoría de los caminos y carreteras en el país se habían deteriorado mucho, y aun cuando se veían a menudo cuadrillas de reparación y mantenimiento. . . nada parecía ser arreglado. El gobierno ni siquiera ha comprado la tierra que ha clausurado para la nueva autovía, así que el propietario no ha recibido su dinero aun. Legalmente no debería rentarlo, pero evidentemente necesita el dinero y
tiene a alguien en el Ayuntamiento que lo encubre. La ventaja para nosotros es que no hay registro oficial de ocupación del edificio, no hay números de laseguridad social para las autoridades, no hay inspectores de edificios o personal del departamento de bomberos viniendo constantemente a revisar las instalaciones. George solo debe llevarle $600 al mes en efectivo al propietario. George cree que el propietario, un viejo y arrugado Armenio con
notorio acento, esta convencido de que queremos el local para fabricar narcóticos o almacenar útiles robados y no quiere saber para nada detalles respecto a nosotros. Yo pienso que eso es bueno. . . significa que no andará
husmeando.

El lugar realmente se ve espantoso desde fuera, esta rodeado por los tres costados por una reja muy oxidada ya, hay motores de coche, calentadores de agua inservibles y chatarra oxidada por todas partes. El área para los vehículos estaba derruida y llena de aceite negro. . . viejo. Hay un inmenso letrero frente al edificio que se ha zafado por un lado, dice: "Pernos y Maquinaria J. T. Smith e Hijos". La mitad de los paneles para las ventanas en el piso inferior no están. . . el vecindario es un área de manufactura de maquinaria ligera. En la puerta contigua a nosotros hay una pequeña compañía de transporte, un garaje y una ferretería. Camiones entran y salen durante a todas horas, lo que significa que los policías no sospecharan nada si nos ven conduciendo a altas horas de la noche o de la madrugada. Decidimos mudarnos al nuevo apartamento inmediatamente, lo hicimos hoy, como no había electricidad, agua ni gas en el nuevo lugar, era mi deber resolver la calefacción, luz y fontaneria del edificio mientras los demás entraban y sacaban nuestras cosas. Conseguir el agua fue sencillo, tan pronto como localice el medidor de agua y quite la tapa. Después de tener el agua fluyendo, tome parte de la pesada chatarra y la
puse encima de la tapa del medidor, así era probable que nadie del Ayuntamiento encontrara nuestro fraude, si es que acaso venían a inspeccionar. El problema eléctrico fue mucho mas complicado, todavia habían líneas de corriente desde el edificio hasta el poste del tendido, pero el flujo había sido cortado y dejado en el medidor, el cual estaba en una pared afuera. Tuve que romper y abrir un hoyo a través de la pared para llegar al
medidor desde dentro, para luego poner cables de unión entre los terminales. Eso me tomo la mayor parte del día. El resto lo ocupe en cubrir cuidadosamente los ventanales abiertos con madera y planchas pesadas, para
que ningún halo de luz pudiese ser visto saliendo del edificio desde dentro por las noches. Aun no tenemos calefacción, ni cocina más allá de un calentador de platos que trajimos con nosotros del antiguo apartamento. Pero por lo menos el retrete funciona adecuadamente y el lugar se ve relativamente limpio, si bien algo vacío. Podemos seguir durmiendo en el piso en nuestros sacos de campaña por algún tiempo mas. . . compraremos calentadores eléctricos y algunas otras cosillas en los próximos días.


 

Prólogo

Capítulo I

Capítulo II

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