Capítulo I
¡Hoy empezó
finalmente!
Después
de todos estos años de hablar y nada más que hablar, por fin hemos
realizado finalmente nuestra primera acción. Estamos en guerra contra
el Sistema, y ya no es una guerra de palabras. No puedo dormir, así que
intentare anotar algunos de lo s pensamientos que están dando vueltas
en mi cabeza.
No es seguro hablar aquí.
Las paredes son bastante delgadas, y los vecinos podrían sospechar de
una charla a estas horas de la noche. Además, George y Katherine ya están
dormidos. Sólo Henry y yo estábamos despiertos, y él está
mirando fijamente el techo.
Estoy muy tenso. Estoy tan nervioso que apenas puedo estarme quieto. Y estoy
exhausto.
Llevo levantado desde las 5:30 de la mañana, cuando George telefoneó
para advertir que los arrestos habían empezado, y ahora es más
tarde de la de medianoche. No he parado en todo el día.
Pero al mismo tiempo estoy eufórico .¡ Por fin hemos actuado !
Cuánto tiempo podremos continuar desafiando al Sistema, nadie lo sabe.
Quizá todo termine mañana, pero nosotros no debemos pensar sobre
eso. Ahora que hemos empezado, debemos continuar con el plan que nosotros hemos
estado desarrollando tan cuidadosamente desde el Decomiso de Armas de hace dos
años.
¡Qué golpe tan duro fue para nosotros! ¡Y cómo nos
avergonzó!
Muchos valientes que se llamaban a si mismos patriotas decían :"
El gobierno nunca se llevará mis armas" y cuando llegó el
momento solo hubo sumisión.
Por otro lado, quizá debamos alegrarnos por el hecho que todavía
tantos de nosotros tengamos las armas , casi 18 meses después de que
la Ley Cohen prohibiera la posesión privada de todo tipo armas de fuego
en los Estados Unidos.
Gracias a que tantos de nosotros desafiamos la ley y escondimos nuestras armas
en lugar de entregarlas al gobierno , este no pudo actuar más severamente
contra nosotros después de el Decomiso de Armas.
Nunca olvidaré ese día terrible: El 9 de noviembre de 1989.
Golpearon mi puerta
a las cinco de la mañana. Estaba completamente confiado cuando me levanté
para ver quién era. Abrí la puerta y cuatro negros entraron por
la fuerza en mi apartamento antes de que yo pudiera detenerlos. Uno llevaba
un bate de béisbol, y otros dos, largos cuchillos de cocina en sus cinturones.
El que llevaba el bate me empujó hacia una esquina y estuvo vigilándome
con su bate levantado sobre mi en una posición amenazante mientras los
otros tres empezaron a saquear mi apartamento.
Mi primer pensamiento fue que eran ladrones. Los robos de esta clase se habían
vuelto demasiado comunes desde la Ley Cohen , con los grupos de negros que irrumpen
en las casas de los blancos para robar y violar, sabiendo que aun cuando sus
víctimas tuvieran armas probablemente no se atreverían a usarlas.
Entonces el que estaba vigilándome me mostró una especie de tarjeta
y me informó que él y sus cómplices eran " agentes
especiales" del Consejo de Relaciones Humanas del norte de Virginia.
Estaban buscando armas de fuego, dijo. Yo no podía creerlo. No podía
estar pasando.
Entonces vi que llevaban tiras de tela verde atadas alrededor de sus brazos
izquierdos. Cuando tiraron el contenido de los cajones al suelo y tiraron todo
lo del armario, estaban ignorando cosas que los ladrones no habrían ignorado
: mi nueva máquina de afeitar eléctrica, un valioso reloj de oro,
una botella de leche llena de monedas de diez centavos ...
¡Ellos estaban buscando armas de fuego!
Después
de que la Ley Cohen entrará en vigor, todos los de la Organización
escondimos nuestras armas y munición dónde no era probable que
fueran encontrados. Los de mi unidad habían engrasado las armas cuidadosamente,
las habían sellado en un bidón de aceite, y habían gastado
todo un tedioso fin de semana enterrando el bidón en un hoyo de ocho
pies de profundidad y a 200 millas allá en los profundos bosques de Pennsylvania
occidental. Pero yo había dejado una arma fuera del escondite.
Había escondido mi revólver magnum del calibre .357 y 50 rondas
de munición dentro del marco de la puerta entre la cocina y la sala.
Arrancando dos clavos sueltos y quitando el marco de la puerta podría
conseguir mi revólver en aproximadamente dos minutos en caso que fuera
necesario .Me había cronometrado. Pero una búsqueda policial nunca
lo descubriría. Y estos negro inexpertos no podrían encontrarlo
en un millón de años.
Después de que los tres que estaban buscando hubieran buscado en todos
los lugares obvios, empezaron a rasgar y abrir mi colchón y los cojines
del sofá. Protesté vigorosamente a esto y brevemente consideré
la posibilidad de empezar una pelea. Aproximadamente en ese mismo instante hubo
una conmoción en el vestíbulo. Otro de grupo de buscadores había
encontrado un rifle escondido bajo una cama en el apartamento de la joven pareja
que vivía debajo, en el vestíbulo.
Los dos habían sido esposados y habían sido fuertemente escoltados
hacia la calle .
Sólo llevaban ropa interior, y la joven mujer estaba quejándose
ruidosamente del hecho que su bebé estaba quedando solo en el apartamento.
Otro hombre entró
en mi apartamento. Era caucásico, aunque de complexión extraordinariamente
oscura. Él también llevaba un brazalete verde, llevaba un maletín
y un portapapeles.
Los negros lo saludaron de una manera diferente e informaron del resultado negativo
de su búsqueda:
" Ninguna arma aquí, Sr. Tepper ". Tepper buscó con
el dedo en la lista de nombres y números de apartamento hasta que llegó
al mío. Él frunció el entrecejo." Este es uno de los
malos, " dijo.
" Tiene antecedentes por racista. Ha sido citado dos veces por el Consejo.
Y poseía ocho armas de fuego que nunca se entregaron.". Tepper abrió
su maletín y sacó un pequeño objeto negro del tamaño
de un paquete de tabaco que conectó mediante un largo cable a un instrumento
electrónico. Empezó a mover el objeto negro de un lado a otro
buscando por toda la pared, mientras el maletín emitía un ruido
constante .
El ruido subió de tono cuando el detector se acercó al interruptor
de la luz, pero Tepper se convenció a si mismo que el cambio se produjo
por la caja del interruptor y la instalación de la pared.
Continuó su metódica búsqueda . Cuando el objeto paso por
encima del lado izquierdo del marco de puerta de la cocina el sonido pasó
a ser un chillido penetrante. Tepper gruñó agitadamente, y uno
de los negros salió y regresó unos segundos después con
un martillo y una palanca. Me pareció que el Negro tardaba bastante menos
de dos minutos en encontrar mi arma. Fui esposado sin más y fui conducido
a la calle.
En total, se arrestaron cuatro personas en mi edificio de apartamentos . Además
de la pareja del vestíbulo, había un hombre mayor del cuarto piso
. Ellos no habían encontrado una arma en su apartamento, pero si habían
encontrado cuatro cartuchos de caza en el estante del armario. La munición
también era ilegal.
Mr Tepper y algunos
de sus " agentes " tenían más búsquedas que llevar
a cabo, pero dejaron tres grandes negros con los bates de béisbol y cuchillos
para custodiarnos delante del edificio de apartamentos.
Nos obligaron a los cuatro a sentarnos en la fría acera , en varios estados
de desnudez, durante más de una hora hasta que un furgón de la
policía finalmente vino a por nosotros.
Mientras otros residentes del apartamento partían hacia el trabajo, nos
miraban curiosamente.
Estabamos tiritando de frío, y la mujer joven del vestíbulo estaba
llorando desconsoladamente.
Un hombre se detuvo
para preguntar que pasaba. Uno de nuestros guardias explicó bruscamente
que nosotros estabamos todos bajo arresto por poseer armas ilegales. El hombre
nos miró fijamente y agitó su cabeza con gesto de desaprobación.
Entonces el Negro me señaló y dijo:
" Y ese es un racista ". Todavía agitando su cabeza, el hombre
siguió.
Herb Jones que pertenecía a la Organización y era uno del más
destacados "nunca me quitarán mi pistola" antes de la Ley Cohen,
pasó caminando rápidamente mirando hacia otra parte.
Su apartamento también había sido investigado, pero Herb estaba
limpio. Él fue prácticamente el primer hombre en la ciudad en
devolver sus armas a la policía después de que la entrada en vigor
de la Ley Cohen, que le condenaría a diez años en una penitenciaría
Federal si las guardaba. Ésa era la pena a la que no enfrentábamos
los cuatro de la acera . Pero sin embargo, las cosas no fueron de esa manera
.
La razón que hizo que no nos condenaran fue que las redadas llevadas
a cabo por el gobierno fueron demasiado fructíferas : más de 800,000
personas fueron arrestadas
Al principio los
medios de comunicación intentaron crear en el publico un fuerte sentimiento
contra nosotros para que los arrestos pudieran continuar. El hecho que no había
bastantes celdas en las cárceles del país para todos los detenidos,
podría remediarse, sugirieron los periódicos, reuniéndonos
en grandes cercados al aire libre con alambre de púas hasta que pudieran
prepararse las nuevas instalaciones penitenciarias. ¡Con el tiempo helado
que hacia !
Todavía recuerdo el titular del Washington Post al día siguiente:"
Conspiración Fascista-Racista Aplastada, armas ilegales Confiscadas ".
Pero incluso el público americano , con su lavado cerebro, no podía
aceptar totalmente la idea de que casi un millón de sus conciudadanos
habían estado implicados en una conspiración secreta y armada.
Cuantos más detalles de los registros salían a luz, más
crecía la indignación pública . Uno de los detalles que
más molesto fue que, por la mayor parte, los registros no habían
sido llevados a cabo en los barrios Negros . La primera explicación dada
al publico fue que ya que los "racistas" eran los principales sospechosos
de albergar armas de fuego, había una necesidad relativamente pequeña
de investigar casas de negros.
La peculiar lógica de esta explicación se quebró cuando
resultó que varias personas que apenas podrían ser consideradas
como racistas o fascistas habían sido detenidas en los Decomisos de Armas.
Entre ellos dos prominentes redactores liberales de un periódico que
antes habían estado en la vanguardia de la cruzada antiarmas , cuatro
Congresistas Negros ( vivían en barrios blancos), y una cantidad embarazosamente
grande de funcionarios gubernamentales.
La lista de personas a ser registradas, resultó que había sido
confeccionada principalmente de los archivos de ventas de armas de fuego que
todos los distribuidores de armas habían sido obligados a guardar. Si
una persona había devuelto el arma a la policía después
de que la Ley Cohen entrara en vigor, su nombre era borrado de la lista. En
caso contrario su nombre se mantenía, y por tanto fue registrado el 9
de noviembre ,a menos que viviera en un barrio negro.
Además, ciertos grupos fueron registrados tanto si habían comprado
una arma de fuego alguna vez o no. Todos los miembros de la Organización
fueron registrados.
La lista de sospechosos que tenia el gobierno era tan grande que se movilizaron
varios " grupos civiles responsables" - mayoritariamente negros- para
ayudar en los registros y decomisos de armas. Yo supongo que el Sistema pensaba
que la mayoría de las personas en su lista o había vendido sus
armas de una forma privada ante la puesta en marcha de La Ley Cohen, o se habían
desecho de ellas de alguna otra forma. Probablemente ellos sólo esperaban
detener alrededor de una cuarta parte de los finalmente encarcelados.
De todas formas, todo el asunto pronto se volvió avergonzante y tan pesado
que la mayoría de los arrestados fueron liberados en una semana. El grupo
con el que yo estaba - alrededor de 600 - fue encerrado durante tres días
en el gimnasio de un instituto en Alexandria antes de que fuera puesto en libertad.
Durante esos tres días nos dieron de comer solamente cuatro veces, y
prácticamente no pudimos dormir.
Pero la policía tomo fotos, huellas dactilares, y los datos personales
de todos. Al soltarnos nos dijeron que técnicamente todavía estábamos
bajo arresto y podríamos ser arrestados de nuevo en cualquier momento
para ser juzgados.
Los medios de comunicación instigaron durante un tiempo a que fuéramos
juzgados, pero el asunto fue apagándose gradualmente. Realmente, el Sistema
había llevado el asunto bastante mal.
Durante unos días todos nosotros estabamos más asustados y alegres
de ser libre que otra cosa. Durante aquellos días , muchas personas abandonaron
la Organización. No querían arriesgarse más.
Otros se quedaron pero usaron los Decomisos de Armas como una excusa para la
inactividad. Ahora que el elemento patriótico en la población
ha sido desarmado, decían ellos, nosotros estamos a merced del Sistema
y debemos ser mucho más cuidadosos. Querían que cesaran todas
las actividades públicas de reclutamiento y captación de nuevos
miembros y pasáramos a la clandestinidad.
Como se vio, lo que ellos realmente tenían en mente era que la Organización
se limitara a "actividades seguras ", tales actividades consistían
principalmente en quejarse de la situación, y comentar con los demás
como de mal estaban las cosas ...
Los miembros más militantes, por otro lado, querían desenterrar
las armas de nuestros escondites y lanzar inmediatamente una campaña
de terror contra el Sistema, llevando a cabo ejecuciones de jueces Federales,
editores de periódico, legisladores, y otras figuras del Sistema. Ellos
creían que era hora de hacer tales actos, pues durante los Decomisos
de Armas nosotros podríamos haber ganado la simpatía pública
por realizar tal campaña contra la tiranía.
Es difícil decir ahora si los militantes tenían razón.
Personalmente, pienso que estaban equivocados , aunque yo me contaba como uno
de ellos en ese momento. Nosotros podríamos haber eliminado cierta cantidad
de los responsables de los males del país, pero creo que nosotros habríamos
perdido a la larga.
En primer lugar, la Organización no contaba con la disciplina interna
necesaria para emprender una campaña de terror contra el Sistema. Había
demasiados cobardes y bocazas entre nosotros. Los infiltrados, necios e irresponsables
habrían sido nuestra perdición
En segundo lugar, estoy seguro que fuimos demasiado optimistas en valorar la
opinión que tenia el público. Lo que pensábamos que era
un resentimiento general contra la abrogación por parte del Sistema de
los derechos civiles durante los Decomisos, más bien fue una ola pasajera
de inquietud fruto de toda la conmoción causada por los arrestos en masa.
Tan pronto como el público fue tranquilizado por los medios de comunicación
, asegurando que no corrían ningún peligro, que el gobierno sólo
estaba contra los " racistas, fascistas, y otros elementos antisociales"
que poseían armas ilegales, la mayoría se relajo de nuevo y regresó
a su TELEVISIÓN y a sus divertidos periódicos.
Al comprender este hecho, nosotros estuvimos más desanimados que nunca.
Habíamos basado todos nuestro planes - de hecho , la estrategia entera
de la Organización - en la creencia que los americanos estaban inherentemente
en contra de la tiranía, y que cuando el Sistema se volviera demasiado
opresivo se levantarían y lo destruirían. Nosotros habíamos
infravalorado el grado en que el materialismo había adulterado a nuestros
conciudadanos , así como hasta que punto sus sentimientos podían
ser manipulados por los medios de comunicación.
Mientras el gobierno sea capaz de mantener la economía más o menos
bien, las personas pueden conformarse para aceptar cualquier ultraje. A pesar
de la continua inflación y la decadente calidad de vida, la mayoría
de los americanos puede todavía llenar su barriga, y nosotros simplemente
debemos enfrentarnos al hecho de que ésa es la única cosa que
importa a la mayoría de ellos.
Aunque descorazonados e inciertos , nosotros empezamos a hacer planes para el
futuro. Para empezar, decidimos mantener nuestro programa de reclutamiento público.
De hecho, lo intensificamos y deliberadamente hicimos nuestra propaganda tan
provocativa como nos fue posible. El propósito no sólo era atraer
a nuevos miembros con una disposición más militante, sino al mismo
tiempo purgar la Organización de almas sensibles y charlatanes.
También endurecimos la disciplina. Cualquiera que fallara dos veces seguidas
a reunión prefijada era expulsado. Cualquiera que no llevara a cabo una
asignación de trabajo era expulsado. Cualquiera que violara nuestra regla
de no hablar sobre asuntos internos de la Organización era expulsado.
Habíamos tomado una determinación : tener una Organización
que estuviese lista la próxima vez que el Sistema nos proporcionara una
oportunidad de golpear. La vergüenza de nuestro fracaso para actuar, de
hecho, nuestra incapacidad para actuar en 1989 nos atormentó y manejó
sin misericordia. Probablemente este era el factor más importante que
nos impulsaba a convertir la Organización ,a pesar de todos los obstáculos,
en un ente preparado para la lucha.
Otra cosa que ayudo - al menos a mi - era la constante amenaza de ser arrestado
de nuevo y procesado . Aun cuando yo hubiese querido dejarlo todo y unirme a
las masas de " entretenidos y felices televidentes" , no hubiera podido.
No podía hacer planes para un futuro normal, "civil", sabiendo
que en cualquier momento podía ser arrestado a causa de la ley Cohen.
(La garantía Constitucional de un juicio rápido, ha sido, por
supuesto, reinterpretada por las cortes hasta que no significa más que
nuestra garantía Constitucional al derecho de poseer y manejar armas.)
Así que yo, y se que lo mismo hicieron George, Katherine y Henry, me
"lancé" sin reservas al trabajo para la Organización
e hice sólo planes para el futuro de la Organización. Mi vida
privada había dejado de importar.
Bastante pronto sabremos si la Organización realmente está lista.
Hasta ahora, sin embargo, no ha ido mal. Nuestro plan para evitar otro arresto
en masa como 1989, parece haber funcionado.
El año pasado empezamos poner a varios nuevos miembros, desconocido a
la policía política, en las agencias policíacas y en varias
organizaciones cuasi-oficiales, como El Consejo de Relaciones Humanas. Ellos
sirvieron como nuestra red de advertencia y por otra parte nos mantuvieron informados
de una manera general de los planes del Sistema contra nosotros.
Estábamos sorprendidos por la facilidad con que pudimos preparar y operar
esta red. Nosotros nunca lo habríamos logrado en los días de J.
Edgar Hoover.
Es irónico que mientras la 0rganización siempre ha advertido al
público contra los peligros de integración racial en nuestra policía,
ahora esto ha resultado ser una bendición para nosotros . Los "hijos"
de la igualdad de oportunidades realmente han hecho un "trabajo de sabotaje"
fantástico en el FBI y otras agencias investigadoras, y su eficacia esta
descendiendo notablemente como resultado. Aunque mejor no nos confiemos demasiado
ni bajemos la guardia
¡Dios mío! Son las cuatro de la madrugada. ¡Voy a dormir
un poco!