Raimundo Lulio(1235-1315)
Introducción
Dios honrado y glorioso, que sois cumplimiento de todo bien, por vuestra gracia
y con vuestra bendición comienza este libro, que es de la orden de
caballería.
A semejanza de los siete planetas, que son cuerpos celestes y gobiernan y ordenan los cuerpos terrenales, dividimos este Libro de caballería en siete partes, para demostrar que los caballeros tienen honor y señorío sobre el pueblo para ordenarlo y defenderlo. La primera parte trata del principio de la caballería. La segunda, del oficio del caballero. La tercera, del examen que debe hacerse al escudero cuando quiere entrar en la orden de caballería La cuarta, del modo como debe ser armado el caballero La quinta, de lo que significan las armas del caballero. La sexta, de las costumbres que son propias del caballero. La séptima, del honor que se debe al caballero.
Sigue el prólogo
1.
Aconteció en un país que un sabio caballero, que había
largamente mantenido la orden de caballería con la nobleza y fuerza
de su gran coraje, y a quien sabiduría y ventura lo habían mantenido
en el honor de caballería en guerras y en torneos, en asaltos y en
batallas, escogió vida ermitaña cuando vio que sus días
eran contados y la naturaleza le impedía, por la vejez, el ejercicio
de las armas, Abandonó entonces sus heredades y las legó a sus
hijos; y en un bosque grande, abundante de aguas y de árboles frutales,
hizo su habitación, y huyó del mundo a fin de que la flaqueza
de su cuerpo, producida por la vejez, no lo deshonrase en aquellas cosas en
las que sabiduría y ventura por tanto tiempo lo habían honrado.
Y pensó el caballero en la muerte, recordando el paso de este siglo
al otro, y entendió que se acercaba la sentencia perdurable que lo
había de juzgar.
2. En la floresta donde vivía el caballero había, en un hermoso
prado, un árbol muy grande, cargado de frutos, Bajo aquel árbol
corría una fuente muy hermosa y clara que alimentaba el prado y los
árboles del entorno , Y el caballero tenía por costumbre llegarse
a aquel lugar todos los días con el fin de adorar y contemplar y rogar
a Dios, a quien daba gracias y mercedes por el gran honor que le había
concedido en este mundo durante todo el tiempo de su vida.
3. En aquel tiempo, a la entrada de la primavera, sucedió que un gran
rey , muy noble y colmado de buenas costumbres, mandó reunir cortes;
y por la gran fama que de su corte corría por el mundo, un gentil escudero,
solo, cabalgando en su palafrén, iba a la corte para ser armado nuevo
caballero; y , Por el trabajo que había padecido en su cabalgar, mientras
iba en su palafrén se durmió. Y en aquella hora el caballero
que en la floresta hacía su penitencia se llegó a la fuente
a contemplar a Dios y menospreciar la vanidad de este mundo, como tenía
por costumbre hacer a diario.
4. Mientras el escudero, dormido, cabalgaba, su palafrén salió
del camino, se adentró en el bosque y lo recorrió a su antojo,
hasta que llegó a la fuente donde el caballero estaba en oración.
El caballero, que vio venir al escudero, dejó su oración y se
sentó en el hermoso prado, a la sombra del árbol, y comenzó
a leer en un libro que tenía en su falda. El palafrén, cuando
estuvo en la fuente, bebió agua; y el escudero, que sintió durmiendo
que el palafrén no se movía, se despertó y vio ante sí
al caballero, que era muy viejo y tenía gran barba y largos cabellos
y los vestidos rotos por el uso; y por la penitencia que hacía, estaba
flaco y descolorido; y por las lágrimas que vertía, se hallaban
apocados sus ojos, y tenía el aspecto de llevar una muy santa vida.
5. Mucho se maravilló el uno del otro, pues el caballero largo tiempo
había permanecido en aquellas soledades sin haber visto hombre alguno,
desde que renunciara al mundo y dejara de llevar armas; y el escudero se maravilló
mucho de cómo había llegado a aquel lugar. El escudero bajó
de su palafrén, saludando agradablemente al caballero, y el caballero
le correspondió lo más afablemente que pudo, y se sentaron en
la hermosa hierba, uno al lado del otro El caballero, que conoció que
el escudero, para darle honor, no quería hablar el primero, habló
en primer lugar y dijo:-Buen amigo, ¿qué intenciones tenéis,
adónde os dirigís y por qué habéis venido aquí?
6. -Señor -dijo el escudero-, es fama por lejanas tierras que un rey
muy sabio ha convocado cortes en las que se armará a sí mismo
caballero, y luego armará caballeros a otros barones extranjeros y
de su país; por eso me dirijo yo a aquella corte, para ser armado caballero
, Y mi palafrén, mientras yo dormía por el trabajo que he padecido
en las largas jornadas que llevo hechas, me ha conducido a este lugar.
7. Cuando el caballero oyó hablar de caballería y recordó
la orden de caballería y lo que es propio del caballero, suspiró
y quedó pensativo, acordándose de la honra en que caballería
lo había tanto tiempo mantenido. Mientras el caballero revolvía
estos pensamientos, el escudero le preguntó qué estaba considerando.
El caballero dijo: -Hijo mío, mis reflexiones giran en torno a la orden
de caballería y al gran deber que tiene el caballero de mantener el
alto honor de la caballería.
8. El escudero rogó al caballero que le dijese cuál es la orden
de caballería y de qué modo puede hombre honrarla mejor y conservarla
en el honor que Dios le ha dado.
9. -¡Cómo, hijo! -dijo el caballero- ¿no sabes cuál
es la regla y la orden de caballería? ¿Y cómo puedes
aspirar a la caballería si no conoces la orden de caballería?
Pues ningún caballero puede mantener la orden que no conoce, ni puede
amar su orden ni lo que atañe a su orden si no conoce la orden de caballería
y no sabe reconocer las faltas que son contra su orden, Y ningún caballero
debe armar caballero si no conoce la orden de caballería, pues desordenado
caballero es aquel que arma a otro caballero y no sabe enseñarle las
costumbres que son propias del caballero.
10. Mientras el caballero decía estas palabras y reprendía al
escudero que pedía caballería, el escudero dijo al caballero:
-Señor, si fuese de vuestro gusto explicarme la orden de caballería,
me siento con ánimo suficiente para aprenderla y seguir la regla y
la orden de caballería.
11. -Buen amigo -dijo el caballero-, la regla y la orden de caballería
están en este libro, en el que leo algunas veces para que me haga recordar
la gracia y la merced que Dios me ha hecho en este mundo, pues he honrado
y mantenido la orden de caballería con todo mi poder; que así
como la caballería da todo lo que es propio del caballero, así
el caballero debe emplear todas sus fuerzas en honrar la caballería.
12. El caballero entregó el libro al escudero; y cuando el escudero
lo hubo leído, entendió que caballero es un hombre elegido entre
mil para tener el oficio más noble de todos, y comprendió la
regla y la orden de caballería; reflexionó entonces un poco
y dijo: -¡Ah, Señor Dios!, bendito seáis vos, que me habéis
conducido a lugar y tiempo en que tenga conocimiento de caballería,
la cual he tanto tiempo deseado sin conocer la nobleza de su orden ni la honra
en que Dios ha puesto a todos aquellos que están en la orden de caballería.
13. -Amable hijo -dijo el caballero-, cerca estoy de la muerte y mis días
no serán muchos; por ello, como este libro se ha hecho para restablecer
la devoción y la lealtad y la ordenanza que el caballero debe observar
para mantener su orden, llevaos, hijo mío, este libro a la corte adonde
os dirigís y enseñadlo a todos aquellos que quieren ser armados
caballeros; guardadlo bien, ya que lo tenéis, si amáis la orden
de caballería. Y cuando seáis armado nuevo caballero, volved
por este lugar y decidme quiénes son aquellos, de entre los nuevos
caballeros, que no han sido obedientes a la doctrina de la caballería.
14. El caballero dio su bendición al escudero, y el escudero tomó
el libro y se despidió muy devotamente del caballero y , cabalgando
en su palafrén, se fue a la corte y siguió su camino muy alegremente.
Una vez allí, sabia y discretamente, dio y presentó este libro
al muy noble rey y a toda su gran corte, y permitió que todo caballero
que aspire a entrar en la orden de caballería lo pueda copiar para
que, cada vez que lo lea, recuerde la orden de caballería.
El Principio de la Caballería.
1.
Faltó en el mundo caridad, lealtad, justicia y verdad; comenzó
enemistad, deslealtad, injuria y falsedad, y de ahí nació error
y turbación en el pueblo de Dios, que fue creado para que los hombres
amasen, conociesen, honrasen, sirviesen y temiesen a Dios.
2. Al comenzar en el mundo el menosprecio de la justicia por disminución
de la caridad, convino que justicia recobrase su honra por medio del temor;
y por eso se partió todo el pueblo en grupos de mil, y de cada mil
fue elegido y escogido un hombre más amable, más sabio, más
leal y más fuerte, y con más noble espíritu, mayor instrucción
y mejor crianza que todos los demás.
3. Se buscó entre todas las bestias la más bella, la más
veloz y capaz de soportar mayor trabajo, la más conveniente para servir
al hombre. Y como el caballo es el animal más noble y más conveniente
para servir al hombre, por eso fue escogido el caballo entre todos los animales
y dado al hombre que fue escogido entre mil hombres; y por eso aquel hombre
se llama caballero.
4. Una vez reunidos el animal y el hombre más nobles, convino que se
escogiesen y tomasen de entre todas las armas aquellas que son más
nobles y más convenientes para combatir y defenderse de las heridas
y de la muerte; y aquellas armas se dieron y se hicieron propias del caballero.
Quien quiere, pues, entrar en la orden de caballería debe meditar y
pensar en el noble principio de la caballería; y conviene que la nobleza
de su corazón y su buena crianza concuerden y convengan con el principio
de la caballería, pues, si no lo hace así, sería contrario
a la orden de caballería y a sus principios. Y por eso no conviene
que la orden de caballería reciba en sus honras a sus enemigos, ni
a aquellos que son contrarios a sus principios.
5. Amor y temor convienen entre sí contra desamor y menosprecio; y
por eso convino que el caballero, por nobleza de corazón y de buenas
costumbres, y por el honor tan alto y tan grande que se le dispensó
escogiéndolo y dándole caballo y armas, fuese amado y temido
por las gentes, y que por el amor volviesen caridad y cortesía, y por
el temor volviesen verdad y justicia.
6. El hombre, en cuanto posee mayor cordura y entendimiento, y es de naturaleza
más fuerte que la mujer, puede ser mejor que la mujer; pues si no fuese
tan capaz de ser bueno como la mujer, se seguiría que la bondad y la
fuerza de la naturaleza serían contrarias a la bondad del corazón
y de las buenas obras. De donde, así como el hombre por su naturaleza
se halla en mejor disposición de tener noble corazón y de ser
bueno que la mujer, así también el hombre se halla más
predispuesto a ser aleve que la mujer; pues, si así no fuese, no sería
digno de tener mayor nobleza de corazón y mayor mérito de ser
bueno que la mujer.
7. Mira, escudero, qué vas a hacer si tomas la orden de caballería;
pues si te haces caballero, recibes la honra y la servidumbre que corresponden
a los amigos de la caballería; que, cuantos más nobles principios
tienes, más obligado estás a ser bueno y agradable a Dios y
a las gentes; y si eres aleve, tú eres el mayor enemigo de la caballería
y el más contrario a sus principios y a su honra.
8. Tan alta y noble es la orden de caballería que no bastó a
la orden nutrirse de las personas más nobles, ni que se le dieran las
bestias más nobles y las armas más honradas; antes, convino
que se hiciera señores de las gentes a aquellos hombres que están
en la orden de caballería. Y como el señorío tiene tanta
nobleza, y la servidumbre tanto sometimiento, si tú, que tomas la orden
de caballería, eres vil y malvado, puedes imaginar qué injuria
sería para tus súbditos y para tus compañeros que son
buenos; pues, por la vileza en que estás, deberías ser súbdito,
y por la nobleza de los caballeros que son buenos eres indigno de ser llamado
caballero.
9. Elección, caballo, armas y señorío no bastan aún
al alto honor que es propio del caballero; antes, conviene que se le dé
escudero y palafrenero que lo sirvan y se ocupen de las bestias. Y conviene
que las gentes aren y caven y arranquen la cizaña, para que la tierra
dé frutos de que viva el caballero y sus bestias; y que el caballero
cabalgue y señoree y obtenga bienandanza de aquellas cosas en que los
hombres pasan fatigas y malandanza.
10. Ciencia y doctrina tienen los clérigos para poder, saber y querer
amar, conocer y honrar a Dios y a sus obras, y para dar doctrina a las gentes
y buen ejemplo en amar y honrar a Dios; y para ser ordenados en estas cosas,
aprenden y frecuentan las escuelas. De donde, así como los clérigos,
por vida honesta y por buen ejemplo y por ciencia, tienen orden y oficio de
inclinar a las gentes a devoción y santa vida, así los caballeros,
manteniendo la orden de caballería con la nobleza de su corazón
y la fuerza de sus armas, tienen la orden en que están para inclinar
a las gentes a temor, por el cual temen los hombres delinquir los unos contra
los otros.
11. La ciencia y la escuela de la orden de caballería es que el caballero
haga que a su hijo se le enseñe a cabalgar en su juventud, pues si
no aprende a cabalgar en su juventud no lo podrá aprender en su vejez.
Y conviene que el hijo del caballero, mientras es escudero, sepa cuidar del
caballo; y conviene que el hijo del caballero sea antes súbdito que
señor, y que sepa servir a señor, pues de otro modo no conocería
la nobleza de su señorío cuando fuere caballero. Y por eso el
caballero debe someter a su hijo a otro caballero, para que aprenda a esgrimir
y justar, y las demás cosas que son propias del honor del caballero.
12. Quien ama la orden de caballería conviene que, así como
aquel que quiere ser carpintero necesita un maestro que sea carpintero, y
aquel que quiere ser zapatero precisa de un maestro que sea zapatero, así
quien quiere ser caballero conviene que tenga maestro que sea caballero; pues
tan inconveniente cosa es que escudero aprenda la orden de caballería
de otro hombre que no sea caballero, como lo sería si el carpintero
enseñase su oficio al hombre que quiere ser zapatero.
13. Así como los juristas y los médicos y los clérigos
tienen ciencia y libros, y oyen la lección y aprenden su oficio por
doctrina de letras, tan honrada y alta es la orden de caballero que no basta
que al escudero se le enseñe la orden de caballería para cuidar
del caballo, servir al señor, ir con él en hechos de armas u
otras cosas semejantes a éstas, sino que sería conveniente cosa
que se hiciese escuela de la orden de caballería y que fuese ciencia
escrita en libros, y que fuese arte enseñada, así como son enseñadas
las demás ciencias; y que los hijos de los caballeros aprendiesen primero
la ciencia que es propia de la caballería, y luego fuesen escuderos
y anduviesen por las tierras con los caballeros
14. Si no hubiese falta en clérigos ni en caballeros, apenas habría
falta en las demás gentes; pues por los clérigos tendrían
devoción y amor a Dios, y por los caballeros temerían delinquir
contra el prójimo. De donde, si los clérigos tienen maestro
y doctrina, y frecuentan las escuelas para ser buenos, y si hay tantas ciencias
que están en doctrina y en letras, muy grande injuria se hace a la
orden de caballería no haciendo de ella una ciencia enseñada
por letras y de la que se haga escuela, como sucede con las otras ciencias.
Por todo ello, el que escribe este libro suplica al noble rey y a toda la
corte que se ha reunido para honor de la caballería que empleen el
libro a satisfacción y restitución de la honrada orden de caballería,
que es agradable a Dios.
La cual habla de la Orden de Caballería y del oficio que es propio del caballero.
1.
El oficio del caballero es el fin y la intención por los que comenzó
la orden de caballería. De donde, si el caballero no cumple con el
oficio de la caballería, es contrario a su orden y a los principios
de la caballería arriba citados; por cuya contrariedad no es verdadero
caballero, aunque sea llamado caballero; y tal caballero es más vil
que el tejedor y el trompetero, que cumplen con su oficio.
2. Oficio de caballero es mantener y defender la santa fe católica,
por la cual Dios Padre envió a su Hijo a tomar carne en la gloriosa
Virgen, Nuestra Señora Santa María, y para honrar y multiplicar
la fe sufrió en este mundo muchos trabajos y muchas afrentas y penosa
muerte, De donde, así como Nuestro Señor Dios ha elegido a los
clérigos para mantener la santa fe con escrituras y probaciones necesarias,
predicando aquélla a los infieles con tanta caridad que desean morir
por ella, así el Dios de la gloria ha elegido a los caballeros para
que por fuerza de armas venzan y sometan a los infieles, que cada día
se afanan en la destrucción de la santa Iglesia.Por eso Dios honra
en este mundo y en el otro a tales caballeros, que son mantenedores y defensores
del oficio de Dios y de la fe por la cual nos hemos de salvar.
3. El caballero que tiene fe y no usa de fe, y es contrario a aquellos que
mantienen la fe, es como el entendimiento de un hombre a quien Dios ha dado
razón y usa de sinrazón y de ignorancia. De donde, quien tiene
fe y es contrario a la fe, quiere salvarse por lo que es contra la fe; y por
eso su querer concuerda con el descreimiento, que es contrario a la fe y a
la salvación, por cuyo descreimiento el hombre es condenado a padecer
trabajos que no tienen fin.
4. Muchos son los oficios que Dios ha dado en este mundo para ser servido
por los hombres Pero los más nobles, los más honrados, los más
cercanos dos oficios que hay en este mundo, son oficio de clérigo y
oficio de caballero; y por eso la mayor amistad que hubiera en este mundo
debería darse entre clérigo y caballero. De donde, así
como el Clérigo no sigue la orden de clerecía cuando es contrario
a la orden de caballería, así el caballero no mantiene la orden
de caballería cuando es contrario y desobediente a los clérigos,
que están obligados a amar y a mantener la orden de caballería.
5. Una orden no está solamente en los hombres para que amen su orden,
sino que está en ellos más bien para amar las otras órdenes.
Por ello, amar una orden y desamar otra orden no es mantener la orden, pues
ninguna orden ha hecho Dios contraria a otra orden. De donde, así como
un hombre religioso que ama tanto su orden que es enemigo de otra orden no
cumple con su orden, así el caballero no cumple con su oficio de caballero
cuando ama tanto a su orden que menosprecia y desama otra orden. Pues si un
caballero tuviera la orden de caballería desamando y destruyendo otra
orden, se seguiría que Dios y la orden serían contrarios, cuya
contrariedad es imposible.
6. Tan noble cosa es el oficio de caballero que cada caballero debería
ser señor y regidor de alguna tierra; pero no hay tierras suficientes
para los caballeros, que son muchos. Y para significar que un solo Dios es
señor de todas las cosas, el emperador debe ser caballero y señor
de todos los caballeros; mas como el emperador no podría por sí
mismo regir a todos los caballeros, conviene que tenga debajo de sí
reyes que sean caballeros, para que lo ayuden a mantener la orden de caballería.
Y los reyes deben tener bajo sí condes, condores1, valvasores y los
demás grados de caballería; y bajo estos grados deben estar
los caballeros de un escudo, los cuales sean gobernados y sometidos a los
grados de caballería arriba citados.
7. Para demostrar el excelente señorío, sabiduría y poder
de Nuestro Señor Dios, que es uno, y puede y sabe regir y gobernar
todo cuanto existe, inconveniente cosa sería que un caballero pudiese
por sí mismo regir todas las gentes de este mundo, pues si lo hiciera
no serían tan bien significados el señorío, el poder
y la sabiduría de Nuestro Señor Dios. Por ello, Dios ha querido
que para regir todas las gentes de este mundo sean necesarios muchos oficiales
que sean caballeros, Por consiguiente, el rey o príncipe que hace procuradores,
vegueres o bailes a otros hombres que no sean caballeros lo hace contra el
oficio de la caballería, puesto que el caballero, según la dignidad
de su oficio, es más conveniente para señorear en el pueblo
que cualquier otro hombre; pues por el honor de su oficio se le debe más
honor que a otro hombre que no tenga oficio tan honrado, Y por el honor en
que está por su orden, tiene nobleza de corazón, y por la nobleza
de corazón se inclina más tarde a maldad y a engaño y
a viles acciones que otro hombre.
8. Oficio de caballero es mantener y defender a su señor terrenal,
pues ni rey, ni príncipe, ni ningún alto barón podría
sin ayuda mantener la justicia entre sus gentes. De donde, si el pueblo o
algún hombre se opone al mandamiento del rey o del príncipe,
conviene que los caballeros ayuden a su señor, que por sí solo
es un hombre como los demás. De modo que el caballero malvado que ayuda
antes al pueblo que a su señor, o que quiere ser señor y quiere
desposeer a su señor, no cumple con el oficio por el cual es llamado
caballero.
9. Por los caballeros debe ser mantenida la justicia, pues así como
los jueces tienen oficio de juzgar, así los caballeros tienen oficio
de mantener la justicia. Y si el caballero y las letras pudiesen convenir
entre sí tanto que el caballero poseyese la suficiente ciencia como
para ser juez, juez debería ser el caballero; pues aquel por quien
la justicia puede ser mejor mantenida es más conveniente para ser juez
que otro hombre, con lo que el caballero es conveniente para ser juez.
10. El caballero debe cabalgar, justar, correr lanzas, ir armado, tomar parte
en torneos, hacer tablas redondas, esgrimir, cazar ciervos, osos, jabalíes,
leones, y las demás cosas semejantes a éstas que son oficio
de caballero; pues por todas estas cosas se acostumbran los caballeros a los
hechos de armas y a mantener la orden de caballería. Por ello, menospreciar
la costumbre y el uso de aquello por lo que el caballero aprende a usar bien
de su oficio, es menospreciar la orden de caballería.
11. De donde, así como todos estos usos arriba citados son propios
del caballero en cuanto al cuerpo, así justicia, sabiduría,
caridad, lealtad, verdad, humildad, fortaleza, esperanza, experiencia y demás
virtudes semejantes a éstas son propias del caballero en cuanto al
alma. Y por eso el caballero que usa de las cosas que son propias de la orden
de caballería en cuanto al cuerpo, y no usa en cuanto al alma de aquellas
virtudes que son propias de la caballería, no es amigo de la orden
de caballería, pues si lo fuese se seguiría que el cuerpo y
la caballería juntos serían contrarios al alma y a sus virtudes,
y eso no es verdadero.
12. Oficio de caballero es mantener la tierra, pues por el miedo que tienen
las gentes a los caballeros dudan en destruir las tierras, y por temor de
los caballeros dudan los reyes y los príncipes en ir los unos contra
los otros, Pero el malvado caballero que no ayuda a su señor terrenal,
natural, contra otro príncipe es caballero sin oficio, y es igual que
fe sin obras y que descreimiento, que es contra fe. De donde, si tal caballero
cumpliese obrando así con la orden y el oficio de caballería,
la caballería y su orden serían contrarias al caballero que
combate hasta la muerte por la justicia y por mantener y defender a su señor.
13. No hay ningún oficio hecho que no pueda ser deshecho; pues si lo
que ha sido hecho no pudiera ser deshecho ni destruido, lo que ha sido hecho
sería semejante a Dios, que no ha sido hecho ni puede ser destruido.
De donde, como el oficio de la caballería ha sido hecho y ordenado
por Dios, y es mantenido por aquellos que aman la orden de caballería
y que están en la orden de caballería, por eso el malvado caballero
que abandona la orden de caballería, desamando el oficio de la caballería,
deshace en sí mismo la caballería.
14. El rey o el príncipe que deshace en sí mismo la orden de
caballero, no solamente deshace en sí mismo su ser de caballero, sino
también en los caballeros que le están sometidos, los cuales,
por el mal ejemplo de su señor, y para ser amados por él y seguir
sus malas costumbres, hacen lo que no es propio de la caballería ni
de su orden. Y por eso los príncipes malvados no solamente son contrarios
a la orden de caballería en sí mismos, sino también en
sus súbditos, en quienes deshacen la orden de caballería. De
donde, si expulsar a un caballero de la orden de caballería es muy
grande maldad y gran vileza de corazón, ¡cuánto peor obra
aquel que expulsa a muchos caballeros de la orden de caballería!
15. ¡Ah, qué gran fuerza de corazón reside en caballero
que vence y somete a muchos malvados caballeros! El cual caballero es aquel
príncipe o alto barón que ama tanto la orden de caballería
que, pese a que muchos malvados que pasan por caballeros le aconsejan a diario
que cometa maldades, traiciones y engaños para destruir en sí
misma la caballería, el bienaventurado príncipe, con sola la
nobleza de su corazón, y con la ayuda que le presta la caballería
y su orden, destruye y vence a todos los enemigos de la caballería.
16. Si la caballería residiera más en la fuerza corporal que
en la fuerza del corazón, se seguiría que la orden de caballería
concordaría mejor con el cuerpo que con el alma; y si así fuese,
el cuerpo tendría mayor nobleza que el alma. De donde, puesto que la
nobleza de corazón no puede ser vencida ni sometida por un hombre ni
por todos los hombres que existen, y un cuerpo puede ser vencido y apresado
por otro, el caballero malvado que teme más por la fuerza de su cuerpo,
cuando huye de la batalla y desampara a su señor, que por la maldad
y flaqueza de su corazón, no cumple con el oficio de caballero ni es
servidor ni obediente a la honrada orden de caballería, que tuvo su
principio en la nobleza de corazón.
17. Si la menor nobleza de corazón conviniera mejor con la orden de
caballería que la mayor, flaqueza y cobardía concordarían
con caballería contra el valor y la fuerza de corazón; y si
esto fuese así, flaqueza y cobardía serían oficio de
caballero, y valor y fuerza desordenarían la orden de caballería.
De donde, como esto no sea así, si tú, caballero, quieres y
amas mucho la caballería, debes esforzarte para que, cuanto más
te falten compañeros y armas y provisión, tengas mayor coraje
y esperanza contra aquellos que son contrarios a la caballería, Y si
tú mueres por mantener la caballería, entonces tú aprecias
la caballería en lo que más la puedes amar, servir y considerar;
pues la caballería en ningún lugar reside tan agradablemente
como en la nobleza de corazón. Y ningún hombre puede amar ni
honrar ni poseer mejor la caballería que aquel que muere por el honor
y la orden de caballería.
18. Caballería y valor no se avienen sin sabiduría y cordura;
pues si lo hiciesen, locura e ignorancia convendrían con la orden de
caballería. Y si esto fuese así, sabiduría y cordura,
que son contrarias a locura e ignorancia, serían contrarias a la orden
de caballería, y eso es imposible; por cuya imposibilidad se te significa
a ti, caballero que tienes grande amor a la orden de caballería, que
así como la caballería, por la nobleza de corazón, te
hace tener valor y te hace menospreciar los peligros para que puedas honrar
la caballería, así conviene que la orden de caballería
te haga amar la sabiduría y cordura con que puedas honrar la orden
de caballería contra el desorden y la decadencia que hay en aquellos
que piensan cumplir con el honor de la caballería por la locura y la
mengua de entendimiento.
19. Oficio de caballero es mantener viudas, huérfanos, hombres desvalidos;
pues así como es costumbre y razón que los mayores ayuden y
defiendan a los menores, así es costumbre de la orden de caballería
que, por ser grande y honrada y poderosa, acuda en socorro y en ayuda de aquellos
que le son inferiores en honra y en fuerza. De donde, si forzar viudas que
necesitan ayuda y desheredar huérfanos que necesitan tutor, y robar
y destruir a hombres mezquinos y desvalidos a quienes se debe prestar socorro,
concuerda con la orden de caballería, maldad, engaño, crueldad
y traición convienen con orden y con nobleza y honra. Y si esto es
así, entonces el caballero y su orden son contrarios al principio de
la orden de caballería.
20. Si Dios ha dado ojos al menestral para que vea y pueda trabajar, al hombre
pecador le ha dado ojos para que pueda llorar sus pecados; y si al caballero
le ha dado el corazón para que sea estancia donde resida la nobleza
de su ánimo, al caballero que tiene fuerza y honra le ha dado corazón
para que haya en él piedad y compasión para ayudar y salvar
y mirar por aquellos que levantan los ojos con lágrimas, y sus corazones
con esperanza, a los caballeros para que los ayuden y los defiendan y los
asistan en sus necesidades. P Por consiguiente, el caballero que no tenga
ojos con que vea a los desvalidos ni corazón con que cuide de sus necesidades,
no es verdadero caballero ni está en la orden de caballería;
pues tan alta y noble cosa es caballería que a todos aquellos que están
obcecados y tienen un vil corazón los expulsa de su orden y de su beneficio.
21. Si la caballería, que es oficio tan honrado, fuese oficio de robar
y de destruir a los pobres y desvalidos, y de engañar y forzar a las
viudas y a las demás mujeres, bien grande y bien noble oficio sería
ayudar y mantener huérfanos y viudas y pobres. De donde, si lo que
es maldad y engaño es propio de la orden de caballería, que
es tan honrada, y por maldad, y por falsía, y por traición y
crueldad la caballería se mantiene en su honra, ¡cuánto
más honrada por encima de la caballería sería la orden
que se mantuviera en su honra por lealtad, y cortesía, y liberalidad,
y piedad!
22. Oficio de caballero es tener castillo y caballo para guardar los caminos
y defender a los labradores. Oficio de caballero es tener villas y ciudades
para mantener la justicia entre las gentes, y para congregar y juntar en un
lugar a carpinteros, herreros, zapateros, pañeros, mercaderes y los
demás oficios que corresponden al ordenamiento de este mundo y que
son necesarios para conservar el cuerpo en sus necesidades, De donde, si los
caballeros, para mantener su oficio, están tan bien alojados que son
señores de castillos y de villas y de ciudades; si destruir villas,
castillos y ciudades, quemar y talar árboles y plantas, y matar el
ganado y robar los caminos es oficio y orden de caballero, construir y edificar
castillos, fortalezas, villas y ciudades, defender a los labradores, tener
atalayas para la seguridad de los caminos y otras cosas semejantes a éstas,
serían desordenamiento de caballería; y si esto fuese así,
la razón por la que fue constituida la caballería sería
una misma cosa con su desorden y su contrario.
23. Traidores, ladrones, salteadores deben ser perseguidos por los caballeros;
pues así como el hacha se ha hecho para destruir los árboles,
así el caballero tiene su oficio para destruir a los hombres malos.De
donde, si el caballero es salteador, ladrón, traidor, y los salteadores,
traidores, ladrones deben ser muertos y apresados por los caballeros; si el
caballero que es ladrón o traidor o salteador quiere cumplir con su
oficio y cumple en otro con su oficio, mátese y préndase a sí
mismo; y si en sí mismo no quiere cumplir con su oficio y cumple en
otro con su oficio, conviene con la orden de caballería mejor en otro
que en sí mismo. Y como no es lícito que ningún hombre
se mate a sí mismo, por eso el caballero que sea ladrón, traidor
y salteador debe ser destruido y muerto por otro caballero , Y el caballero
que tolere o mantenga a caballero traidor, salteador, ladrón, no cumple
con su oficio; pues si cumpliera con su oficio, obraría contra su oficio
si matase o destruyese a los hombres ladrones y traidores, que no son caballeros.
24. Si tú, caballero, tienes dolor o algún mal en una mano,
aquel mal está más cerca de la otra mano que no de mí
o de otro hombre; por consiguiente, el caballero que es traidor, ladrón
o salteador tiene su vicio y su falta más cerca de ti, que eres caballero,
que de mí, que no soy caballero. De donde, si tu mal te causa mayor
dolor que el mío, ¿por qué excusas y mantienes al caballero
enemigo del honor de la caballería y por qué vituperas a los
hombres que no son caballeros por las faltas que cometen?
25. El caballero ladrón comete mayor latrocinio contra el alto honor
de la caballería cuando priva a ésta de sí mismo y de
su nombre, que cuando roba dineros y otras cosas; pues quitar honra es dar
vileza y mala fama a aquello que es digno de ser loado y honrado. Y como el
honor y la honra valen más que dineros, oro y plata, por eso es mayor
falta envilecer la caballería que robar dineros y otras cosas que no
son la caballería Y si esto no fuera así, se seguiría,
o que dineros y las cosas que se roban son mejores que el hombre, o que es
mayor latrocinio robar un dinero que robar muchos.
26. Si el hombre traidor que mata a su señor, o yace con su mujer,
o entrega su castillo, es caballero, ¿qué cosa es el hombre
que muere por honrar y defender a su señor? Y si el caballero traidor
es halagado por su señor, ¿cuál falta podrá cometer
por la que sea castigado y reprendido? Y si el señor no mantiene el
honor de la caballería contra su caballero traidor, ¿en quién
lo mantendrá? Y si el señor no destruye a su traidor, ¿qué
destruirá y por qué es señor, hombre o cosa alguna?
27. Si es oficio de caballero retar o combatir al traidor, y si oficio de
caballero traidor es esconderse y combatir contra caballero leal, ¿qué
cosa es oficio de caballero? Y si un ánimo tan malvado como el del
caballero traidor cuida vencer el ánimo de caballero leal, el alto
ánimo de un caballero que combate por la lealtad, ¿qué
cosa cuida vencer y superar? Y si es vencido el caballero amigo de la caballería
y de la lealtad, ¿cuál es el pecado que ha cometido y adónde
ha ido a parar el honor de la caballería?
28. Si robar fuese oficio de caballero, dar sería contrario a la orden
de caballería; y si dar conviniese con algún oficio, ¿cuánto
valor habría en aquel hombre que tuviese el oficio de dar? Y si dar
las cosas quitadas conviniese con el honor de la caballería, restituirlas,
¿con qué convendría? Y si el caballero debe poseer lo
que quita a quien Dios se lo dio, ¿qué cosa hay que el caballero
no deba poseer?
29. Poco sabe de encomendar quien a lobo hambriento encomienda sus ovejas,
y quien su bella esposa encomienda a caballero joven traidor, y quien su fuerte
castillo encomienda a caballero avaro y robador. Y si tal hombre poco sabe
de encomendar sus cosas, ¿quién es el que sabe encomendar sus
bienes y quién es el que sabe devolver y guardar lo encomendado?
30. ¿Has visto algún caballero que no quiera recobrar su castillo?
¿Has visto alguna vez caballero que no quiera guardar su esposa de
caballero traidor? ¿Has visto alguna vez caballero robador que no robe
furtivamente? Y si no has visto ninguno de tales caballeros, ¿podrá
hacerlos volver alguna regla u orden a la orden de caballería?
31. Tener reluciente el arnés y bien cuidado el caballo es oficio de
caballero, y si jugarse el arnés, las armas y el caballo no es oficio
de caballero, entonces lo que es y lo que no es es oficio de caballero. De
donde, si esto es así, entonces oficio de caballero es y no es; de
donde, como ser y no ser son contrarios, y destruir el arnés no es
caballería, entonces, caballería sin armas, ¿qué
cosa es y por qué razón el caballero es llamado así?
32. Mandamiento es de ley que el hombre no sea perjuro; de donde, si el jurar
en falso no va contra la orden de caballería, Dios, que hizo el mandamiento,
y caballería son contrarios; y si lo son, ¿dónde está
la honra de la caballería y qué cosa es su oficio? Y si Dios
y caballería convienen entre sí, conviene que jurar en falso
no se dé en aquellos que mantienen la caballería, Y si hacer
voto y prometer a Dios y jurar en verdad no se da en el caballero, ¿dónde
está la caballería?
33. Si justicia y lujuria convienen entre sí, caballería, que
conviene con justicia, convendría con lujuria; y si caballería
y lujuria convienen entre sí, castidad, que es lo contrario de lujuria,
iría contra la honra de la caballería; y si esto es así,
sería verdad que los caballeros quisieran honrar la caballería
para mantener la lujuria. Y si justicia y lujuria son contrarios, y la caballería
existe para mantener la justicia, entonces caballero lujurioso y caballería
son contrarios; y si lo son, en la caballería debería ser evitado
más de lo que lo es el vicio de la lujuria; y si fuese castigado el
vicio de la lujuria según debería, de ninguna orden serían
expulsados tantos hombres como de la orden de caballería.
34. Si justicia y humildad fuesen contrarias, caballería, que concuerda
con justicia, sería contra humildad y concordaría con orgullo.
Y si caballero orgulloso mantiene el oficio de caballería, otra caballería
fue aquella que comenzó por la justicia y para mantener a los hombres
humildes contra los orgullosos injustos. Y si esto es así, los caballeros
de estos tiempos no están en la orden en que estaban los otros caballeros
que hubo primero. Y si estos caballeros de ahora tienen la regla y cumplen
con el oficio con que cumplían los primeros, no hay orgullo ni maldad
en estos caballeros que vemos orgullosos e injustos, Y si lo que parece ser
orgullo e injusticia no es nada, entonces, ¿en qué están
y dónde y qué son humildad y justicia?
35. Si justicia y paz fuesen contrarias, caballería, que concuerda
con justicia, sería contraria a paz; y si lo es, entonces estos caballeros
que son ahora enemigos de la paz y aman las guerras y las fatigas son caballeros;
y aquellos que pacifican a las gentes y huyen de las fatigas son injustos
y son contra caballería. De donde, si esto es así, y los caballeros
de ahora cumplen con el oficio de la caballería siendo injustos y belicosos
y amadores del mal y las fatigas, me pregunto qué cosa eran los primeros
caballeros, que concordaban con justicia y con paz, pacificando a los hombres
por la justicia y por la fuerza de las armas. Pues así como en los
primeros tiempos, es ahora oficio de caballero pacificar a los hombres por
la fuerza de las armas; y si los caballeros belicosos e injustos de estos
tiempos no están en la orden de caballería ni tienen oficio
de caballero, ¿dónde está, entonces, caballería
y cuáles y cuántos son los que están en su orden?
36. Muchas son las maneras por las que el caballero puede y debe cumplir con
el oficio de la caballería; pero, puesto que hemos de tratar de otras
cosas, las exponemos lo más abreviadamente que podemos, y mayormente
porque a petición de un cortés escudero, leal y verdadero, que
ha observado durante mucho tiempo la regla de caballero, hemos hecho este
libro abreviadamente, pues en breve debe ser armado nuevo caballero.
(1) Grado inmediatamente inferior a condes en la jerarquía feudal catalana. En el original, (N del T)
El examen al escudero cuando quiere entrar en la orden de Caballería.
1.
Para examinar escudero conviene que el examinador sea caballero amante de
la orden de caballería, pues algunos caballeros hay que estiman más
el gran número de caballeros que el que sean buenos. Y como caballería
no atiende a la multitud del número y ama la nobleza de corazón
y las buenas costumbres, por eso, si el examinador estima más la multitud
de caballeros que la nobleza de la caballería, es inconveniente para
ser examinador, y sería menester que fuese examinado y reprendido por
la injuria que hace al alto honor de la caballería.
2. Al principio conviene preguntar al escudero que quiere ser caballero si
ama y teme a Dios; pues sin amar y temer a Dios ningún hombre es digno
de entrar en la orden de caballería, y el temor hace vacilar ante las
faltas por las que la caballería recibe deshonor, De donde, cuando
sucede que el escudero que no ama ni teme a Dios es armado caballero, si el
escudero recibe honor por recibir caballería, caballería recibe
deshonor en el escudero que no la recibe honrando a Dios, que ha honrado la
caballería, Y como recibir honor y dar deshonor no convienen entre
sí, por eso escudero sin amor y temor no es digno de ser caballero
3. Así como caballero sin caballo no se conviene con el oficio de caballería,
así escudero sin nobleza de corazón no se conviene con la orden
de caballería; pues la nobleza de corazón fue el principio de
la caballería, y la vileza de corazón es destrucción
de la orden de caballero. De donde, si escudero con vil corazón quiere
ser caballero, entonces quiere destruir la orden a la que aspira; y si está
contra la orden, ¿por qué aspira a la orden? Y quien hace caballero
a escudero de vil corazón, ¿por qué deshace su orden?
4. La nobleza de corazón no la busques en la boca, porque no siempre
dice verdad; ni la busques en ricas vestiduras, pues debajo de algún
rico manto hay un corazón vil y flaco en el que reside maldad y engaño.
Ni busques la nobleza de corazón en el caballo, pues no te podrá
responder; ni busques un noble corazón en la guarnición y el
arnés, pues dentro de los más ricos adornos puede haber un corazón
falaz y malvado. De donde, si quieres encontrar nobleza de corazón,
búscala en la fe, esperanza, caridad, justicia, fortaleza, lealtad
y en las demás virtudes, pues en ellas reside la nobleza de corazón;
y por ellas el noble corazón del caballero se defiende de la maldad
y del engaño y de los enemigos de la caballería.
5. Edad conveniente le es necesaria al nuevo caballero, pues si el escudero
que quiere hacerse caballero es demasiado joven, no puede haber aprendido
las costumbres que son propias del escudero antes de convertirse en caballero;
y no podrá tampoco recordar lo que promete al honor de la caballería,
si es armado nuevo caballero en la infancia. Y si el escudero es viejo y hay
debilidad en su cuerpo y quiere ser caballero, antes de llegar a viejo hizo
injuria a caballería, que es mantenida por fuertes combatientes y es
envilecida por flacos, desvalidos y vencidos que huyen.
6. Así como la medida de la virtud está en el medio, y su contrario
en los dos extremos, que son vicio, así caballería está
en la edad que conviene a caballero; de no hacerlo, se seguiría que
habría contrariedad entre medida y caballería; y si la hubiera,
virtud y caballería serían contrarias Y si lo son, tú,
escudero, que demasiado te apresuras o te retrasas en ser caballero, ¿por
qué quieres entrar en la orden de caballería?
7. Si por la belleza de las facciones y por un gran cuerpo armonioso, por
tener rubios los cabellos o llevar un espejo en la bolsa, el escudero debiese
ser armado caballero, podrías entonces hacer escudero y caballero al
bello hijo de un payés o a una mujer hermosa; y si lo haces, deshonras
y menosprecias la antigüedad de un linaje honrado; y la nobleza que Dios
ha dado mayor a hombre que a mujer la rebajas a vileza; y por tal menosprecio
y deshonor envileces y rebajas la orden de caballería.
8. Hidalguía y caballería convienen y concuerdan entre sí;
pues hidalguía no es otra cosa que continuado honor antiguo; y caballería
es orden y regla que se mantiene desde el tiempo en que fue instituida hasta
el tiempo presente. De donde, como hidalguía y caballería convienen
entre sí, si armas caballero a hombre que no sea hidalgo, haces que
sean contrarias hidalguía y caballería en lo que haces; y por
eso aquel a quien armas caballero es contra hidalguía y caballería;
y si lo es, y es caballero, ¿dónde está la caballería?
9. Si tú tienes tanto poder en la orden de caballería que puedes
hacer entrar en ella al que no le conviene, necesariamente conviene que tengas
tú tanto poder que puedas sacar de la orden de caballería a
aquel que por hidalguía es conveniente para ser caballero. Y si la
caballería tiene tanta virtud que tú no le puedas quitar su
honor, ni a aquellos que por hidalguía le convienen, entonces tú
no puedes tener poder de armar caballero a hombre de vil linaje.
10.
En cuanto a la naturaleza corporal, tan honrada es la naturaleza en los árboles
y en las bestias como en los hombres, pero por la nobleza del alma racional,
que forma parte tan sólo del cuerpo del hombre, la naturaleza tiene
mayor virtud en cuerpo humano que en cuerpo de animal. Por ello, la orden
de caballería consiente que pueda tener caballería algún
hombre de nuevo honrado linaje en atención a sus muchas nobles costumbres
y sus muchas nobles acciones y con permiso de algún noble príncipe.
Y si esto no fuera así, se seguiría que la caballería
convendría mejor con la naturaleza del cuerpo que con la virtud del
alma; y eso no es verdad, porque la nobleza de corazón que conviene
con la caballería conviene mejor con el alma que con el cuerpo
11. En el examen del escudero que aspira a ser caballero, conviene que se
le pregunte por su vida y costumbres; pues si la mala vida y las malas costumbres
expulsan de la orden de caballería a los malos caballeros, ¡cuánto
menos conveniente es que un mal escudero sea caballero y que entre en la orden
de donde tendría que salir por viles acciones y por desagradables costumbres!
12. Si la caballería conviene tan estrechamente con el valor que expulsa
de su orden a todos los amigos del deshonor; si caballería no recibiese
a aquellos que tienen valor y lo aman y lo mantienen, se seguiría que
la caballería se podría destruir en la vileza y no se podría
rehacer en la nobleza, Y como eso no es verdad, por eso tú, caballero,
que examinas al escudero, estás obligado a buscar en el escudero valor
y nobleza más que ninguna otra cosa.
13. Debes saber por qué intención el escudero tiene voluntad
de ser caballero; pues si quiere caballería para ser rico o para señorear,
o para ser honrado sin dar honor a la caballería ni honrar a los honradores
que a la caballería dan honor, amando la caballería ama su deshonor,
por cuyo deshonor es indigno de obtener por medio de la caballería
riqueza, bienandanza ni honra.
14. Así como se desmiente la intención en los clérigos
que por simonía son elegidos prelados, así el mal escudero desmiente
su voluntad y su intención cuando quiere ser caballero contra la orden
de caballería. Y si el clérigo, si es simoníaco, en todo
cuanto hace es contrario a la prelacía, el escudero en todo cuanto
hace está contra la orden de caballería si con falsa intención
posee el oficio de caballería.
15. Al escudero que quiere la caballería le conviene conocer la gran
carga de la caballería y los grandes peligros a que están expuestos
aquellos que la quieren tomar y mantener. Pues el caballero debe vacilar más
ante el vituperio de las gentes que ante la muerte, y la vergüenza debe
dar mayor sufrimiento a su corazón que el hambre, la sed, el calor,
el frío o cualquier otro sufrimiento y trabajo a su cuerpo. Y por eso
todos estos peligros deben ser mostrados y anunciados al escudero antes de
ser armado caballero.
16. La caballería no puede ser mantenida sin el arnés que es
propio del caballero y sin las honradas acciones y grandes gastos que convienen
al oficio de caballería, Y por eso, escudero sin armas y que no posea
la suficiente riqueza como para poder mantener caballería no debe ser
caballero, pues por falta de riqueza falta el arnés y por falta de
arnés y de dinero para gastar el mal caballero se hace robador, traidor,
ladrón, mentiroso, falso y tiene otros vicios que son contrarios a
la orden de caballero.
17.
Hombre contrahecho, o demasiado gordo, o que tenga otro defecto en su cuerpo
que le impida cumplir con el oficio de caballero no debe entrar en la orden
de caballería, pues vileza es de la orden de caballería recibir
hombre que sea enteco, enfermizo o incapaz de llevar armas. Y es tan noble
caballería y tan alta en su honra que la riqueza y la nobleza de corazón
o de linaje no bastan a escudero que esté lisiado en algún miembro
18. Preguntado e inquirido debe serle al escudero que pide caballería
si ha cometido maldad o engaño que sea contra la orden de caballería,
pues tal falta habrá podido cometer, y tanto puede significar la falta
que ha cometido, que no sea digno de que caballería lo reciba en su
orden y lo haga compañero de aquellos que mantienen el honor de la
caballería.
19. Si el escudero tiene vanagloria de lo que hace, no parece que sea bueno
para caballero, pues la vanagloria es vicio que destruye los méritos
y galardones de los beneficios que la caballería otorga. Y escudero
adulador no conviene con el oficio de caballero, pues el adulador tiene la
intención corrompida, por cuya corrupción destruye y anula la
voluntad y la lealtad que son propias del corazón de caballero.
20. Escudero orgulloso, mal educado, sucio en sus palabras y en sus vestidos,
de cruel corazón, avaro, mentiroso, desleal, perezoso, iracundo y lujurioso,
borracho, glotón, perjuro o que tenga otros vicios semejantes a éstos,
no se conviene con la orden de caballería. De donde, si la caballería
pudiese recibir a aquellos que están contra su orden, se seguiría
que orden y desorden serían una misma cosa. De donde, como la caballería
es pura ordenación del valor, por eso debe ser examinado todo escudero
antes de ser armado nuevo caballero.
La manera según la cual un escudero debe recibir la Orden de Caballería.
1.
Al principio, antes de entrar el escudero en la orden de caballería,
conviene que se confiese de las faltas que ha cometido contra Dios, al cual
quiere servir en la orden de caballería, y si está sin pecado,
debe recibir el precioso cuerpo de Jesucristo como corresponde.
2. Para armar caballero conviene alguna fiesta de las honradas del año,
para que por el honor de la fiesta se junten muchos hombres aquel día
en aquel lugar en que el escudero debe ser armado caballero, y que todos rueguen
a Dios por el escudero, que Dios le dé gracia y bendición por
la cual sea leal a la orden de caballería.
3. El escudero debe ayunar la víspera de la fiesta en honor del santo
cuya fiesta se celebra. Y debe ir a la iglesia a rogar a Dios la noche antes
del día en que ha de ser caballero, y debe velar, y estar en oración
y en contemplación, y oír palabras de Dios y de la orden de
caballería Y si escucha a juglares que cantan o hablan de obscenidades
y de pecado, desde el primer momento comienza a deshonrar y a menospreciar
la orden de caballería.
4.
Al día siguiente conviene que se cante misa solemnemente; y el escudero
debe ir ante el altar y ofrecerse al sacerdote, que está en lugar de
Dios, y a la orden de caballería, para ser servidor de Dios;y conviene
que se obligue y se someta a honrar y a mantener la dicha orden con todo su
poder Aquel día conviene que haya sermón, en el cual se expliquen
los catorce artículos en que está fundada la fe, y los diez
mandamientos, y los siete sacramentos de la santa Iglesia, y las demás
cosas que atañen a la fe.Y el escudero debe recordar mucho todas estas
cosas para que sepa concordar el oficio de caballería con las cosas
que atañen a la santa fe católica.
5. Los catorce artículos son éstos: Creer en un Dios es el primer
artículo. Creer en el Padre y en el Hijo y en el Espíritu Santo
son tres artículos. Y conviene que el hombre crea que el Padre y el
Hijo y el Espíritu Santo son un solo Dios eternamente, sin fin ni principio.
Creer que Dios es creador de todo cuanto existe es el quinto. El sexto es
creer que Dios es recreador, esto es, que ha redimido al linaje humano del
pecado que Adán y Eva cometieron. El séptimo es creer que Dios
dará gloria a aquellos que están en el paraíso.Estos
siete artículos conciernen a la divinidad.
Estos otros siete conciernen a la humanidad que el Hijo de Dios tomó
en Nuestra Señora Santa María, los cuales siete son éstos:
Creer que Jesucristo fue concebido por obra del Espíritu Santo cuando
San Gabriel saludó a Nuestra Señora es el primero. El segundo
es creer que Jesucristo nació. El tercero es que fue crucificado y
muerto para salvarnos. El cuarto es que su alma descendió a los infiernos
para liberar a Adán y a Abrahán y a los demás profetas
que creyeron antes de morir en su advenimiento. El quinto es creer que Jesucristo
resucitó. El sexto es creer que subió a los cielos el día
de la Ascensión. El séptimo es creer que Jesucristo vendrá
el día del iuicio, cuando todos hayamos resucitado, y juzgará
a buenos y malos. Todo hombre está obligado a creer estos catorce artículos,
que son testimonios de Dios y de sus obras, y sin estos artículos ningún
hombre se puede salvar.
6. Los diez mandamientos que Dios dio a Moisés en el monte Sinaí
son éstos: A un Dios tan sólo adorarás y servirás.
No seas perjuro. Guardarás el sábado. Honrarás a tu padre
y a tu madre. No harás homicidio. No fornicarás. No harás
latrocinio. No harás falso testimonio. No envidiarás la mujer
de tu prójimo. No tendrás envidia de los bienes de tu prójimo.
A todo caballero le conviene saber estos diez mandamientos, para que en su
orden no sea desobediente a los mandamientos que Dios ha dado.
7. Los siete sacramentos de la santa Iglesia son éstos: Bautismo. Confirmación.
El sacrificio del altar. La penitencia que el hombre hace de sus pecados.
Los órdenes que hace el obispo cuando hace presbíteros, diáconos
y subdiáconos. Matrimonio. Unción, Por estos siete sacramentos
nos hemos de salvar; y a honrar y cumplir con estos siete sacramentos obliga
el juramento de caballería, y por eso concierne a todo caballero saber
a qué cosas obliga su oficio.
8. De todas estas cosas arriba dichas debe predicar el sacerdote, y de las
demás cosas que atañen a caballería; y el escudero que
quiere ser caballero debe rogar a Dios que le dé gracia y bendición
para que todo el tiempo de su vida pueda ser su servidor.
9. Cuando el sacerdote ha hecho lo que es propio de su oficio, entonces conviene
que el príncipe o el alto barón que quiere armar caballero al
escudero que pide caballería tenga en sí mismo virtud y orden
de caballería, para que pueda, por la gracia de Dios, dar virtud y
orden de caballería al escudero que quiere orden y virtud de caballería.
Y si el caballero no es en sí mismo ordenado ni virtuoso, no puede
dar lo que no tiene, y es de peor condición que las plantas, que tienen
la virtud de darse las unas a las otras su naturaleza, y eso mismo se sigue
de las bestias y de las aves.
10. Caballero malvado que desordenadamente quiere hacer y multiplicar la orden,
injuria hace a caballería y al escudero; y de aquello por lo que debería
ser deshecho quiere hacer lo que no debe ser hecho. Y por la falta de tal
caballero sucede que algunas veces el escudero que toma caballería
no es tan ayudado por la gracia de Dios ni por la virtud de la caballería;
por eso es un necio aquel escudero que de tal caballero toma caballería.
11. El escudero debe arrodillarse ante el altar y levantar a Dios sus ojos,
los corporales y los espirituales, y sus manos a Dios. Y el caballero le debe
ceñir la espada, para significar castidad y justicia Y para significar
la caridad debe besar al escudero y darle un bofetón, para que se acuerde
de lo que promete y de la gran carga a que se obliga y del gran honor que
recibe por la orden de caballería.
12.
Luego que el caballero espiritual y el caballero terrenal han cumplido con
su oficio de armar nuevo caballero, el caballero nuevo debe cabalgar y debe
mostrarse a la gente para que todos sepan que él es caballero y que
se ha obligado a mantener y a defender el honor de la caballería, pues
cuantas más gentes conozcan su caballería, mayor freno tendrá
el nuevo caballero a la hora de cometer faltas contra su orden.
13. Aquel día debe hacerse gran fiesta, dar convites, justar y las
demás cosas que corresponden a la fiesta de la caballería. Y
el señor que arma caballero debe repartir dádivas al nuevo caballero
y a los demás caballeros nuevos. Y el caballero nuevo debe ser dadivoso
aquel día, pues quien recibe don tan grande como es la orden de caballería
desmiente su orden si no da según debe dar. Todas estas cosas y muchas
otras que serían largas de contar se refieren al hecho de dar caballería.
Del significado que tienen las armas del caballero.
1.
Todo lo que viste el sacerdote para cantar la misa tiene algún significado
que conviene con su oficio . Y como oficio de clérigo y oficio de caballero
convienen entre sí, por eso la orden de caballería requiere
que todo lo que necesita el caballero para cumplir con su oficio tenga algún
significado que signifique la nobleza de la orden de caballería.
2. Al caballero se le da espada, que está hecha a semejanza de cruz,
para significar que así como Nuestro Señor Jesucristo venció
en la cruz a la muerte en la que habíamos caído por el pecado
de nuestro padre Adán, así el caballero debe vencer y destruir
a los enemigos de la cruz con la espada. Y como la espada tiene doble filo,
y la caballería está para mantener la justicia, y la justicia
es dar a cada uno su derecho, por eso la espada del caballero significa que
el caballero debe mantener con la espada la caballería y la justicia.
3. La lanza se le da al caballero para significar la verdad, pues verdad es
cosa recta y no se tuerce, y verdad va delante de falsedad. Y el hierro de
la lanza significa la fuerza que tiene la verdad sobre la falsedad, y el pendón
significa que la verdad se muestra a todos y no tiene miedo de la falsedad
ni del engaño. Y la verdad es el apoyo de la esperanza, y así
con las demás cosas relativas a la verdad que significa la lanza del
caballero.
4. El yelmo se le da al caballero para significar la vergüenza, pues
caballero sin vergüenza no puede ser obediente a la orden de caballería.
De donde, así como vergüenza hace que el hombre sea vergonzoso
y dirija sus ojos al suelo, así yelmo defiende al hombre de las cosas
altas, y mira al suelo, y es punto medio entre las cosas bajas y las cosas
altas. Y así como el yelmo defiende la cabeza, que es el más
alto y principal miembro que hay en el hombre, así la vergüenza
defiende al caballero (que es, luego del oficio de clérigo, el más
alto oficio que hay) para que no se incline a viles acciones y la nobleza
de su corazón no se rebaje a maldad ni a engaño ni a ninguna
mala costumbre.
5.
Loriga significa castillo y muralla contra vicios y faltas, pues así
como castillo y muralla están cerrados alrededor para que nadie pueda
entrar en ellos, así loriga está por todas partes cerrada y
ajustada para que signifique el noble corazón del caballero, en el
que no puede entrar traición, ni orgullo, ni deslealtad, ni ningún
otro vicio.
6. Calzas de hierro se le dan al caballero para que tenga seguros sus pies
y sus piernas, para significar que el caballero debe mantener seguros los
caminos con el hierro, esto es, con espada y con lanza, con maza y con las
demás armas.
7. Espuelas se le dan al caballero para significar la diligencia, la experiencia
y el celo con que pueda tener honrada su orden. Pues así como con las
espuelas pica el caballero a su caballo para que se dé prisa y corra
lo más velozmente que pueda, así la diligencia acelera las cosas
que deben ser, y la experiencia previene al hombre de sorpresas, y el celo
hace procurar el arnés y la provisión necesarios al honor de
la caballería.
8. La gola se le da al caballero para significar obediencia, pues caballero
que no es obediente a su señor ni a la orden de caballería deshonra
a su señor y se sale de la orden de caballería. De donde, así
como la gola rodea el cuello del caballero para que esté defendido
de heridas y de golpes, así la obediencia hace estar al caballero dentro
de los mandamientos de su señor o superior, y dentro de la orden de
caballería, para que ni traición, ni orgullo, ni injusticia,
ni ningún otro vicio corrompan el juramento que el caballero ha hecho
a su señor y a la caballería
9. Maza se le da al caballero para significar fuerza de corazón, pues
así como la maza sirve contra todas las armas y golpea y hiere por
todas partes, así la fuerza de corazón defiende al caballero
de todo vicio y fortifica las virtudes y las buenas costumbres por las cuales
mantiene el caballero el honor de la caballería.
10. Misericordia1 se le da al caballero para que, si le faltan las demás
armas, recurra a la misericordia, pues si está tan cerca de su enemigo
que no lo puede herir con lanza, ni con espada, ni con maza, lo golpea con
la misericordia. Por ello, esta arma, misericordia, significa que el caballero
no debe confiar en sus armas ni en su fuerza, sino que debe acercarse tanto
a Dios por la esperanza que con la esperanza en Dios combata a sus enemigos
y a aquellos que son contrarios a la caballería.
11. Escudo se le da al caballero para significar oficio de caballero, pues
así como el escudo lo pone el caballero entre sí y su enemigo,
así el caballero está en medio entre el rey y su pueblo. Y así
como el golpe hiere antes el escudo que el cuerpo del caballero, así
el caballero debe situar su cuerpo delante de su señor, si algún
hombre quiere prender o herir a su señor.
12. La silla en que cabalga el caballero significa seguridad de corazón
y carga de caballería, pues así como por la silla está
seguro el caballero sobre su caballo, así la seguridad de corazón
hace estar de frente al caballero en la batalla, por cuya seguridad la ventura
se hace amiga de la caballería. Y por seguridad son despreciadas muchas
cobardes jactancias y muchas vanas apariencias, y son frenados muchos hombres
que no se atreven a pasar adelante en el lugar en que un corazón noble
hace que esté seguro el cuerpo del caballero; y es tan grande la carga
de la caballería que por cosas ligeras no se deben mover los caballeros.
13.
El caballo se le da al caballero en significación de la nobleza de
corazón, y para que a caballo esté más alto que cualquier
otro hombre, y sea visto de lejos, y tenga más cosas debajo de sí,
y antes que nadie cumpla con todo lo que conviene al honor de la caballería.
14. Al caballo se le da el freno, y a las manos del caballero se les dan riendas,
para significar al caballero que, por el freno, refrene su boca de hablar
palabras feas y falsas, y refrene sus manos que no dé tanto que tenga
que pedir ni sea tan atrevido que de su atrevimiento expulse la cordura. Y
por las riendas entienda que él debe dejarse llevar a cualquier parte
donde la orden de caballería lo quiera emplear o enviar. Y cuando sea
menester, alargue sus manos y gaste, y dé según conviene a su
honor, y sea valiente, y no vacile ante sus enemigos; y cuando titubee al
herir, abandone la flaqueza de corazón. Y si el caballero hace lo contrario
de esto, su caballo, que es bestia que carece de razón, sigue mejor
la regla y el oficio de caballería que el caballero.
15. Testera se le da al caballo para significar que ningún caballero
debe usar las armas sin razón, pues así como la cabeza del caballo
va primero y delante del caballero, así el caballero debe llevar delante
la razón en todo lo que hace, pues obra que se hace sin razón
tiene en sí tanta vileza que no debe hacerse delante de un caballero.
De donde, así como la testera guarda y defiende la cabeza del caballo,
así la razón guarda y defiende al caballero de vituperio y de
vergüenza.
16. Guarniciones de caballo defienden al caballo, y por las guarniciones se
significa que el caballero debe guardar y custodiar sus bienes y sus riquezas,
para que puedan bastarle para el oficio de caballería. Pues así
como el caballo no podría ser defendido de golpes ni de heridas sin
guarniciones, así el caballero sin estos bienes temporales no podría
mantener el honor de la caballería ni podría estar defendido
de malos pensamientos, pues la pobreza hace que el hombre piense en engaños
y traiciones.
17. El perpunte significa para el caballero los grandes trabajos que debe
sufrir para honrar la orden de caballería. Pues así como el
perpunte está encima del resto de la armadura, y está al sol
y a la lluvia y al viento, y recibe los golpes antes que la loriga, y por
todas partes es combatido y herido, así el caballero es elegido para
mayores trabajos que otro hombre, Pues todos los hombres que están
bajo Su nobleza y bajo su guarda han de recurrir al caballero, y el caballero
debe defenderlos a todos; y antes debe el caballero ser herido y llagado y
muerto que los hombres que le están encomendados. De donde, siendo
esto así, grande es entonces la carga de la caballería, y por
eso los príncipes y los altos barones están expuestos a grandes
trabajos para regir y defender sus tierras y su pueblo.
18. Blasón en escudo y en silla y en perpunte se le da al caballero
para ser alabado por las proezas que realiza y por los golpes que da en la
batalla. Y si es cobarde, débil o desobediente, se le da el blasón
para que sea vituperado y reprendido. Y pues el blasón se le da al
caballero para que se conozca si es amigo o enemigo de la caballería,
por eso cada caballero debe honrar su blasón para guardarse del vituperio
que expulsa al caballero de la orden de caballería.
19. El estandarte se le da al rey y al príncipe y al señor de caballeros para significar que los caballeros deben mantener el honor del señor y de sus Estados; pues en el honor del reino o del principado, y en el honor de su señor, son honrados y alabados y en el deshonor de la tierra en que por las gentes; están, y del señor de quien son, los caballeros son más vituperados que otros hombres. Pues así como por el honor deben ser más alabados, porque el honor está más en ellos que en otros hombres, así en el deshonor deben ser más vituperados que otros hombres, porque por su flaqueza o traición son más desposeídos reyes y príncipes y altos barones, y se pierden más reinos y condados y otras tierras, que por la flaqueza y traición de cualesquiera otros hombres que no sean caballeros.
(1) Misericordia.- Puñal que llevaban los caballeros para dar el golpe de gracia al enemigo. (N del T)
Que trata de las costumbres propias del caballero.
1.
Si la nobleza de corazón ha elegido al caballero por encima de los
hombres que están sujetos a su servicio, la nobleza de costumbres y
la buena crianza convienen con el caballero, pues la nobleza de corazón
no podría haber accedido al alto honor de la caballería sin
la elección de des y de buenas costumbres. De donde, si esto es así,
entonces necesariamente se conviene que caballero se convenga con buenas costumbres
y buena crianza.
2. Todo caballero debe saber las siete virtudes que son raíz y principio
de las buenas costumbres, y son sendas y caminos de la celestial gloria perdurable;
de las cuales siete virtudes son las tres teologales y las cuatro cardinales.
Las teologales son fe, esperanza, caridad. Las cardinales son justicia, prudencia,
fortaleza y templanza.
3. Caballero sin fe no puede ser bien acostumbrado, pues por la fe ve el hombre
espiritualmente a Dios y sus obras, creyendo en las cosas invisibles, y por
la fe tiene esperanza, caridad, lealtad, y es servidor de la verdad. Y por
falta de fe descree el hombre en Dios y en sus obras y en las cosas verdaderas
invisibles, las cuales el hombre sin fe no puede entender ni saber. Por la
fe que tienen los caballeros bien acostumbrados van los caballeros a la Tierra
Santa de Ultramar en peregrinación, y empuñan las armas contra
los enemigos de la cruz, y son mártires cuando mueren por exaltar la
santa fe católica. Y por la fe defienden a los clérigos de los
hombres malvados que por falta de fe los menosprecian, y los roban, y los
desposeen tanto como pueden.
4. Esperanza es virtud que mucho conviene con oficio de caballero, pues por
la esperanza recuerdan a Dios en la batalla, en sus cuitas y en sus tribulaciones,
y por la esperanza que tienen en Dios tienen socorro y ayuda de Dios, que
concede la victoria en la batalla por razón de la esperanza y confianza
que los caballeros tienen en el poder de Dios, mayor que en sus fuerzas y
en sus armas, Con la esperanza se fortalece y vivifica el coraje del caballero;
y la esperanza permite soportar los trabajos y hace que los caballeros se
aventuren en los peligros en que se ponen; y la esperanza les hace soportar
el hambre y la sed en los castillos y en las ciudades que defienden cuando
están sitiados; y si no hubiese esperanza, el caballero no tendría
con qué cumplir con el oficio de caballería.
5.
Caballero sin caridad no puede ser sin crueldad y mala voluntad, y como crueldad
y mala voluntad no se convienen con el oficio de caballería, por eso
caridad conviene a caballero. Pues si el caballero no tiene caridad para con
Dios y para con su prójimo, ¿cómo amará a Dios,
y cómo tendrá piedad de los hombres desvalidos, y cómo
tendrá merced de los hombres vencidos que demandan merced? Y si no
hay caridad en el caballero, ¿cómo podrá estar el caballero
en la orden de caballería? Caridad es virtud que une una virtud con
otra y separa un vicio de otro; y caridad es amor, del cual todo caballero
y todo hombre puede tener tanto como necesite para mantener su oficio; y caridad
hace ligera la gran carga de la caballería , Y así como el caballo
sin patas no podría llevar la carga del caballero, así ningún
caballero sin caridad puede sostener la gran carga que el noble corazón
del caballero sostiene para honrar a la caballería.
6. Si el hombre no tuviese cuerpo, sería invisible; y si lo fuese,
no sería lo que es; de donde, si el caballero estuviese en el oficio
de caballería sin justicia, convendría que la justicia no fuese
lo que es, o que la caballería fuese otra cosa contraria a aquella
cosa que es la caballería. Y como la caballería tiene su principio
en la justicia, ¿qué caballero acostumbrado a hacer entuertos
e injusticias piensa estar en la orden de caballería? Despojar de caballería
es romperle al caballero la correa de la espada por detrás y quitarle
la espada, para significar que no debe hacer uso de caballería, De
donde, si caballería y justicia convienen entre sí tan fuertemente
que caballería no puede existir sin justicia, aquel caballero que se
hace . a sí mismo injusto y es enemigo de la justicia se despoja a
sí mismo de caballería y reniega y descree de la orden de caballería.
7. Prudencia es virtud por la cual el hombre tiene conocimiento del bien y
del mal, y por la cual se tiene sabiduría para ser amador del bien
y enemigo del mal, Y prudencia es ciencia por la cual se tiene conocimiento
de las cosas venideras por las cosas presentes, Y prudencia hay cuando por
algunas cautelas y maestrías sabe el hombre esquivar los daños
corporales y espirituales. De donde, como los caballeros existen para perseguir
y destruir a los malos, y como ningún hombre se expone a tantos peligros
como el caballero, ¿qué cosa es más necesaria al caballero
que la prudencia? La usanza del caballero de justas y de combatir no se conviene
tan fuertemente con el oficio de caballería como lo hace la usanza
de la razón y del entendimiento y de la voluntad bien ordenada, pues
más batallas son vencidas por maestría y cordura que por muchedumbre
de gentes, guarniciones ni caballeros, De donde, como esto sea así,
si tú, caballero, quieres acostumbrar a tu hijo al oficio de caballero
para mantener el honor de la caballería, debes saberlo acostumbrar
a hacer uso de la razón y del entendimiento en lo que puedas, para
que sea amador del bien y enemigo del mal, pues por esta usanza prudencia
y caballería se unen y convienen juntas para honrar al caballero,
8. Fortaleza es virtud que reside en noble corazón contra los siete
pecados mortales, que son caminos por los que se va a infernales tormentos
que no tienen fin: gula, lujuria, avaricia, acidia, soberbia, envidia, ira,
Por eso, caballero que recorre tales caminos no va a la posada donde la nobleza
de corazón fija su habitación y residencia.
9.
Gula engendra debilidad de cuerpo por repleción y embriaguez, y gula
trae pobreza consigo por el excesivo gasto en comer y en beber, y gula carga
tanto el cuerpo de viandas que engendra pereza y flaqueza De donde, como todos
estos vicios son contrarios al caballero, por eso el fuerte corazón
del caballero los combate con abstinencia y con continencia, y así
combate contra gula y contra sus valedores.
10. Lujuria y fortaleza se combaten la una a la otra. Las armas con que lujuria
combate a fortaleza son juventud, bellas facciones, mucho comer y beber, ricos
vestidos, ocasión, falsedad, traición, injusticia, menosprecio
de Dios y del paraíso, poco temor a las penas infernales y otras armas
semejantes a éstas. Fortaleza combate a lujuria recordando a Dios y
sus mandamientos, y entendiendo a Dios y los bienes y los males que puede
dar, y amando a Dios, porque es digno de ser amado y temido, honrado y obedecido.
Y fortaleza combate a lujuria con nobleza de corazón, que no se quiere
someter a malvados y a sucios pensamientos, ni quiere descender de su alto
honor para ser vituperada por las gentes. De donde, como el caballero se llama
caballero para combatir los vicios con la fuerza de corazón, caballero
sin fortaleza no tiene corazón de caballero ni tiene las armas con
las que el caballero debe combatir.
11. Avaricia es vicio que desciende sobre el corazón para someterlo
a cosas viles; de donde, por falta de noble corazón que no defiende
contra la avaricia el noble corazón del caballero son los caballeros
codiciosos y avaros, y por la codicia cometen injusticias y entuertos, y se
hacen súbditos y cautivos de aquellos bienes que Dios ha sometido a
ellos. Fortaleza tiene tal costumbre que no ayuda a ningún enemigo
suyo, y si no se le pide ayuda, no quiere prestarla, pues es tan noble y alta
cosa la fuerza de corazón en sí misma, y tanto honor conviene
que se le tribute, que en las cuitas y en los trabajos debe apelarse a ella
y se le debe pedir ayuda. De donde, cuando el caballero es tentado por la
avaricia a inclinar su noble corazón a alguna maldad, deslealtad, traición,
entonces debe recurrir a fortaleza, en la cual no encontrará flaqueza,
ni cobardía, ni desaliento, ni falta de socorro y ayuda. Y pues con
fortaleza el corazón noble puede ser fuerte para vencer a todos los
vicios, caballero avaro, diablo, ¿por qué no eres noble y fuerte
de corazón para que no estés sometido a viles acciones y a viles
pensamientos por la avaricia? Pues si avaricia y caballería conviniesen
entre sí, el usurero, ¿por qué no es caballero?
12. Acidia es vicio por el cual el hombre es amador del mal y desamador del
bien. Por ello éste es el vicio por el que mejor se pueden ver en el
hombre señales de condenación mejor que en otro vicio, y por
lo contrario de la acidia se pueden conocer mejor en el hombre señales
de salvación mejor que por otra virtud. Por consiguiente, quien quiere
vencer y superar acidia conviene que tenga en su corazón fortaleza
por la cual venza la naturaleza del cuerpo, que por la corrupción y
el pecado de Adán está inclinada al mal. El hombre que tiene
acidia, siempre que obra bien algún hombre, se disgusta por ello, y
cuando algún hombre obra mal, siente disgusto de que el daño
que causa no sea mayor. Y por eso tal hombre extrae trabajo y mal del bien
y del mal de los demás hombres. De donde, como el disgusto causa sufrimiento
y trabajo a la persona, si tú, caballero, quieres vencer este vicio,
te conviene rogar a la fortaleza que fortalezca tu corazón contra la
acidia; la cual fortaleza vence recordando que Dios, si hace bien a un hombre
o a muchos, de todo ello no se sigue que no pueda hacerte bien a ti, puesto
que a él no le da todo cuanto tiene y a ti no te quita nada del tuyo.
13
. Soberbia es vicio de desigualdad, pues hombre orgulloso no quiere tener
par ni igual, y por eso ama estar solo. Y pues humildad y fortaleza son dos
virtudes y aman igualdad y son contrarias al orgullo, si tú, caballero
orgulloso, quieres vencer tu orgullo, reúne en tu corazón humildad
y fortaleza; pues humildad sin fortaleza no es fuerte contra orgullo, pues
en la humildad sin fortaleza no hay fuerza y el orgullo no puede ser vencido
sin fuerza.¿Serás orgulloso cuando te veas sobre tu gran caballo,
guarnecido de todas tus armas? No, si la fuerza de la humildad te hace recordar
la razón por la que eres caballero, Y si eres orgulloso, no tendrás
fuerza en tu corazón por la cual puedas vencer y expulsar de tu corazón
pensamientos orgullosos, Si eres derribado de tu caballo y eres preso y vencido,
¿serás tan orgulloso como eres? No, pues la fuerza corporal
habrá vencido y superado al orgullo en el corazón del caballero,
y aunque la nobleza de corazón no sea cosa corporal, ¡cuánto
más fortaleza y humildad, que son cosas espirituales, deben expulsar
al orgullo del noble corazón, que es nobleza espiritual!
14. Envidia es vicio desagradable a justicia, caridad, largueza, que se convienen
con la orden de caballería. De donde, cuando el caballero tiene corazón
flaco, no puede sostener ni cumplir con la orden de caballería. Por
falta de fortaleza, si no está en el corazón del caballero ,
la envidia expulsa de su corazón justicia, caridad, largueza; y por
eso el caballero siente envidia de no poseer bienes ajenos, y es perezoso
para ganar bienes semejantes por la fuerza de las armas; y por eso habla mal
de aquellas cosas que querría tener de los que las poseen; por ello,
la envidia le hace pensar cómo hacer engaños y faltas.
15. Ira es perturbación en el corazón de la facultad de recordar,
entender y querer, Y por esa perturbación, el recuerdo se convierte
en olvido, y el entender en ignorancia, y el querer en iracundia. De donde,
como recordar y entender y querer son iluminación por la cual el caballero
puede seguir los caminos de caballería que la ira y la perturbación
de corazón quieren expulsar de su corazón, conviene que recurra
a la fuerza de corazón, a la caridad, a la abstinencia, a la paciencia,
que son freno de la ira y refrigerio de los trabajos que la ira proporciona.
Cuanto mayor es la ira, tanto mayor ha de ser la fuerza que la vence con la
caridad, la abstinencia y con la paciencia. Cuanto mayor es la fuerza, menor
es la ira y mayor es la caridad, la abstinencia y la prudencia. Y por la minoridad
de la ira y por la mayoridad de las virtudes arriba dichas, la mala voluntad,
la impaciencia y los demás vicios son menores, y donde menores son
los vicios y mayores son las virtudes, mayor es la justicia y la sabiduría;
y por la mayoridad de justicia y de sabiduría es mayor la orden de
caballería. Hemos dicho la manera según la cual la fortaleza
está en el corazón del caballero contra los siete pecados mortales.
Ahora diremos de la templanza.
16. Templanza es virtud que está en medio de dos vicios: un vicio es
pecado por exceso, el otro es pecado por defecto, Y por eso, entre demasiado
y poco, conviene que esté la templanza en tan conveniente cantidad
que sea virtud, pues si no fuese virtud, entre demasiado y poco no habría
término medio, y eso no es verdad. Caballero bien acostumbrado debe
ser moderado en audacia, y en comer, y en beber, y en hablar, que se conviene
con mentir, y en vestir, que ha trabado amistad con vanagloria, y en gastar,
y en todas las demás cosas semejantes a éstas Y sin templanza
no podría mantener el honor de la caballería, ni la podría
hacer estar en el medio, que es virtud precisamente por no estar en los extremos.
17. Uso de caballero debe ser oír misa y sermón, y adorar y
rogar y temer a Dios, pues por tal costumbre el caballero piensa en la muerte
y en la vileza de este mundo, y pide a Dios la celestial gloria, y teme las
penas del infierno, y por eso ejercita las virtudes y costumbres que son propias
de la orden de caballería. Pero el caballero que hace lo contrario
de esto y cree en agüeros y adivinaciones, obra contra Dios y tiene mayor
fe y esperanza en el viento de su cabeza, en las evoluciones de las aves y
en los presagios que en Dios y en sus obras; y por eso el tal caballero no
es agradable a Dios ni mantiene la orden de caballería.
18. Ni el carpintero, ni el zapatero, ni los demás menestrales podrían
ejercer su oficio sin el arte y la manera que es propia de su oficio. De donde,
como Dios ha concedido razón y discreción al caballero para
que sepa llevar a cabo hechos de armas y mantenga la regla y arte de caballería,
si el caballero abandona su discreción y su entendimiento, que la razón
le significa y demuestra, y expulsa de su corazón la nobleza, y sigue
agüeros y adivinaciones, entonces es como el hombre loco que no usa de
la razón y hace porque sí lo que hace. Y por eso tal caballero
está contra Dios, y, según razón, debe ser vencido y
superado por su enemigo, que contra él usa de razón y de discreción
y de la esperanza que tiene en Dios. Y si esto no fuese así, se seguiría
que agüeros, adivinaciones y alma sin razón convendrían
mejor con la orden de caballería que Dios, discreción, fe, esperanza
y gran nobleza de corazón; y eso es imposible.
19.
Así como el juez cumple con su oficio cuando juzga según testimonios,
así el caballero sigue su oficio cuando usa de razón y de discreción,
que le son testimonios de lo que debe hacer en hecho de armas. Y así
como el juez daría falsa sentencia si no juzgase según testimonios
y lo hiciese por agüeros y adivinaciones, así la caballería
obra contra lo que es de su oficio cuando desmiente lo que razón y
discreción le muestran, y cree en lo que hacen las aves por pura necesidad
y porque van volando al azar por el aire. De donde, por ser esto así,
el caballero debe seguir razón y discreción y el significado
que las armas encierran, según arriba quedó dicho, y de lo que
se hace al azar no debe hacer necesidad ni costumbre.
20. Al caballero le conviene ser amador del bien común, pues para comunidad
de gentes fue establecida la caballería, y el bien común es
mayor y más necesario que el bien particular. Y al caballero le conviene
hablar bellamente y vestir bellamente, y llevar bello arnés, y tener
casa grande, pues todas estas cosas son necesarias para honrar caballería.
Cortesía y caballería convienen entre sí, pues villanía
y feas palabras están en contra de caballería. Privanza de hombres
buenos, lealtad, verdad, coraje, verdadera largueza, honestidad, humildad,
piedad y demás cosas semejantes a éstas son propias de caballero,
pues así como el hombre debe reconocer en Dios toda la nobleza, así
al caballero se le debe atribuir todo aquello por lo que la caballería
reciba honor por parte de aquellos que están en su orden.
21. Por la costumbre y buena crianza que el caballero da a su caballo no es
tan mantenido el honor de la caballería como lo es por la costumbre
y buena crianza que tiene el caballero en sí mismo o en su hijo; pues
la caballería no está en el caballo ni en las armas, sino en
el caballero. Por ello, el caballero que acostumbra bien a su caballo y acostumbra
mal a sí mismo y a su hijo, haría de sí mismo y de su
hijo, si pudiese hacerlo, un animal, y haría de su caballo un caballero.
DEL HONOR QUE CONVIENE SEA DADO AL CABALLERO
1. Dios ha honrado al caballero, y el pueblo ha honrado al caballero, según
se ha dicho en este libro; así pues, la caballería es oficio
honrado y muy necesario para el buen gobierno del mundo; y por eso el caballero,
por todas estas razones y por muchas otras, debe ser honrado por las gentes.
2. Si rey, príncipe y señor de tierra debe ser caballero, pues sin tener el honor que conviene a caballero no merece ser príncipe ni señor de tierra, entonces los caballeros deben ser honrados por los reyes y por los altos barones; pues así como los caballeros hacen que los reyes y los altos señores sean honrados por encima de los demás hombres, así los reyes y los barones deben tener honrados a los caballeros por encima de los demás hombres.
3. Caballería y franquicia convienen entre sí, y la franquicia y el señorío del rey o del príncipe convienen entre sí, pues conviene que el caballero esté franco, para que el rey o el príncipe sea señor. Y siendo esto así, conviene que el honor del rey o de cualquier otro señor convenga con el honor del caballero, de tal manera que el señor de tierra sea señor y el caballero sea honrado.
4. Conviene al honor del caballero que sea amado porque es bueno, y que sea temido porque es fuerte, y que sea alabado por ser buenos sus hechos, y que se recurra a él por ser privado y consejero de señor, Por ello, menospreciar a caballero por ser de la misma naturaleza que los demás hombres es menospreciar todas las cosas arriba dichas por las que el caballero debe ser honrado.
5. Señor que en su corte y en su consejo y en su mesa hace honor a caballero, se hace honor a sí mismo en la batalla. Y señor que de sabio caballero hace embajador, encomienda su honor a la nobleza de corazón. Y señor que multiplica honor en caballero que es su servidor, multiplica su propio honor. Y señor que ayuda y mantiene a caballero, ordena su oficio y fortalece su señorío. Y señor que tiene por privado a caballero, tiene amistad con caballería.
6.
Solicitar mujer de caballero y moverla a maldad no es honor de caballero.
Y la mujer de caballero que tiene hijo de villano no honra al caballero y
destruye la antigüedad de su linaje, Y caballero que por deshonestidad
tenga hijo de vil hembra, no honra hidalguía ni caballería.
De donde, siendo esto así, la hidalguía en mujer y caballero
unidos en matrimonio conviene con el honor de la caballería, y lo contrario
es destrucción de caballería.
7. Si los hombres que no son caballeros están obligados a honrar al
caballero, ¡cuánto más está obligado el caballero
a honrarse a sí mismo y a su igual! Y si caballero está obligado
a honrar su cuerpo yendo bien montado, y gentilmente vestido y ataviado, y
servido por buenas personas, ¡cuánto más debe honrar su
noble corazón, por el cual es caballero! El cual noble corazón
es deshonrado cuando el caballero admite en él viles y malvados pensamientos,
y engaños y traiciones, y expulsa de su corazón los pensamientos
nobles que son propios de la nobleza de corazón.
8. Caballero que se deshonra a sí mismo y a su igual, no debe ser digno
de honor ni de honra, pues si lo fuese se haría injuria al caballero
que tiene honrada a caballería en sí mismo y en otro. De donde,
como caballería es y está en caballero, ¿quién
puede tanto honrar o deshonrar a la caballería como el caballero?
9. Muchos son los honores y las honras que deben ser hechos al caballero, y cuanto mayores son más obligado está el caballero a honrar caballería.
Y pues tenemos que escribir el libro que trata de la orden de clerecía, por eso hacemos tan breve este Libro de la orden de caballería, el cual hemos terminado a mayor gloria y bendición de Nuestro Señor Dios.
FIN