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Elegido
del Mes

Emperor:
Battle for Dune
Dune es un nombre muy
conocido en el ambiente de los amantes de la ciencia ficción, y también un título que
abrió una nueva época en el mundo de los juegos de PC.
En primer término, Dune es una
trilogía de libros de ciencia ficción que escribió el norteamericano Frank Herbert, y
que causó furor en su ámbito, pues realmente contaba una historia que no se limitaba a
viajes espaciales y combates futurísticos, sino que abarcaba conspiraciones políticas de
alto nivel, proyecciones ecológicas y una interesante concepción de la religión.
La historia de Frank Herbert se centra
en el planeta Arrakis, también conocido como Dune. Este es un extraño lugar,
absolutamente desértico, en el que se produce la especia, un raro producto químico que
le ha brindado a la humanidad la solución a casi todos sus problemas. Al consumir la
especia, la vida se prolonga y se detiene el envejecimiento. La mayor parte de las
enfermedades son curadas y al mismo, tomada en enormes cantidades, desarrolla un extraño
poder psiquico que permite desplazarse en el espacio-tiempo. El único problema que tiene
la especia es que sólo fue encontrada en Arrakis, por lo que este planeta es vital para
el funcionamiento de todo el Imperio que gobierna el universo conocido.
En Arrakis vive una tribu nómada conocida como los
Fremen, hombres duros, amantes de la guerra, de cabellos color arena y con los ojos
totalmente azules, pues el consumo de la especia también provoca que los ojos adquieran
esa profunda coloración.
La novela es protagonizada por la Casa
Atreides, gobernada por el Duque Leto y cuyo heredero es Paul Atreides. Esta Casa noble
está eternamente peleada con otra Casa, los Harkonnen, liderados por el Barón Vladimir
Harkonnen, un hombre despiadado, que conquista a sus hombres enviciándolos y
pervirtiéndolos.
La Casa Imperial son los Corrino,
dirigidos por el Emperador Padishah Saddam IV. La principal característica de los Corrino
son sus fanáticos soldados, conocidos como los Sardaukar, cuyas legiones han permanecido
invictas por siglos.
En la historia también conviven otros
interesante grupos, como la Bene Gesserit, una casta de mujeres que tienen extraños
poderes mentales y que se han infiltrado en todas las Casas Nobles, poniendo a sus
obedientes acolitas en puestos estratégicos para controlar o al menos conocer todos los
eventos importantes que se produzcan en cualquier parte. También aparece la Cofradía
Espacial, que ha logrado monopolizar todos los viajes espaciales y que sin su
consentimiento, ni el propio Emperador se puede mover.
Todos los hechos comienzan cuando el
Emperador decide entregarle a la Casa Atreides la administración económica de Arrakis,
que se encontraba por aquel tiempo bajo control Harkonnen. Dicha entrega era en realidad
un trampa para destruir a la Casa Atreides, cuya influencia en el resto de las Casas
estaba restándole poder al propio Saddam IV.
El resto de la historia es compleja de
contar en una nota, pero sí puedo comentarles que una vez destruída la Casa Atreides,
sobrevive el hijo del Duque, Paul, quien se retira al desierto arrakeno y desde allí
conduce a los Fremen, quienes lo consideran el Mesías que hacia milenios esperaban, a una
Jihad que acaba con las fuerzas imperante y se constituye como nuevo Emperador.
La novela fue un éxito, y en la actualidad son miles
en todo el mundo quienes la han leído y se han sentido atrapados por los relatos de
Herbert. En 1984, se realizó una muy buena película basada en el libro, en la que
participaron actores de la talla de Max Von Shydow y Patrick Stewart (el famoso capitán
Picard de Viaje a las Estrellas). A principios de los noventa, la empresa Pygnosis
realizó una aventura gráfica de Dune y Westwood Studios hizo un juego de estrategia en
tiempo real, llamado Dune II. La particularidad de Dune II es que se trató del primer
producto de su género, y fue la base para el después revolucionario Command &
Conquer.
En 1999 se lanzó otro juego de
Westwood, llamado Dune 2000, que intentó remozar al viejo Dune II y convertirlo en un
juego de esta época. La idea quedó a medio camino y lo que salió no fue lo esperado,
pues aún quedaba anticuado.
Pero los programadores de Westwood no
se dieron por vencidos, y preparon una nueva versión de Dune, Emperor: Battle for Dune.
Este juego, también de estrategia en
tiempo real, es todo lo que debió ser Dune 2000 y más. En él debemos asumir el control
de una de las tres facciones beligerantes: los Atreides, los Harkonnen o los Ordos. Estos
últimos son un grupo de contrabandistas que se dedican a la extracción de la especia, y
en el libro original no tenían un papel relevante.
La mecánica del juego es la misma que
en la de sus predecesores. Construir una base inicial, recoger recursos y preparar
soldados para acabar con todos los enemigos que se interpongan en nuestro camino. Sí
tendrás que preocuparte por proteger los recolectores de especia, pues más allá de que
hacen su trabajo autonomamente, serán el principal objetivo de tus rivales para impedir
que crezcas económicamente.
Si bien no encontrarán dentro de
Emperor una gran cantidad de unidades de combate, las existentes son variadas y
entretenidas. Los soldados Atreides son fuertes, y aumentan su efectividad en ataques
desde larga distancia. Los Harkonnen cuentan con unidades agresivas y sumamente efectivas
en combates cuerpo a cuerpo, pero requieren que se les den buenas estrategias, pues
carecen de cierta inteligencia a la hora de moverse. Por su parte, los Ordos tienen
fuerzas psiquicamente débiles, pero veloces, y cuentan con la ventaja de poseer escudos
que les permiten recuperarse de los ataques iniciales. No obstante, una vez que el escudo
desaparece, sufren grandes pérdidas.
Como vemos, cada Casa tiene sus
propias ventajas y desventajas, por lo que jugar con cada una de ellas será distinto. Los
edificios tampoco son iguales, y cada facción tiene la posibilidad de desarrollar nuevas
tecnologías que le permitan fortalecerse.
La novedad que incluye Emperor es que aparte de las
tres Casas iniciales, ha incluído otras cinco con las que el jugador tendrá la
posibilidad de aliarse durante la partida. La alianza con una de estas Casas le permitirá
el acceso a nuevas tecnologías y a la producción de dos nuevas unidades de combate. Las
facciones extra son los Fremen, los mejores combatientes del desierto; los Sardaukar, una
imparable legión de soldados del Emperador; la Casa Ix, el planeta más avanzado en el
desarrollo de robótica; la Bene Tleilaxu, un clan de profesionales especializados en la
ingeniería genética; y la Cofradía Espacial, quienes monopolizan los viajes espaciales.
A todo ello se suma un factor que no
se puede dejar de tener en cuenta: los Gusanos de Arena de Arrakis. Estos son unas enormes
criaturas que viven en las profundidades del desierto, y que de tanto en tanto aparecen.
Estos Gusanos pueden devorar legiones enteras en cuestión de segundos, por lo que siempre
hay que estar atentos a cualquier movimiento raro en la arena.
Emperor tiene un campo de batalla 3D
real, por lo que podremos ir cambiando el ángulo de nuestra visión a gusto. Tendremos la
posibilidad de acercanos, alejarnos y rotar la cámara, una función muy útil y necesaria
en muchos momentos del juego.
El único problema de Emperor radica
en el momento de los ataques. Notarán que una vez que se le indica a un grupo un objetivo
avanza sin nigún tipo de formación, lo que puede traer complicaciones a la hora de la
defensa. Este problema fue solucionado inteligentemente en Age of Empires II incorporando
una opción para que tus soldados pasen a formarse y no rompan sus líneas sin órdenes
previas. De todos modos, si se controla la acción y se dan las órdenes adecuadas, no
habrá problemas, pues sí hay que reconocer que las unidades responden de inmediato.
Las campañas no son lineales, es
decir que el jugador observa el mapa de Arrakis y selecciona el punto sobre el cual quiere
actuar. Nuestras decisiones en este terreno alteraran el transcurso del resto de las
misiones y nos permitirán ganar aliados o nos reportarán nuevos enemigos.
Por último, cabe decir que Emperor, por su motor 3D,
tiene altos requerimientos de hardware. Afortunadamente, el juego se ve muy bien aún en
su nivel de detalle más bajo, por lo que es posible adaptar las opciones gráficas para
que el rendimiento sea óptimo en sus computadoras.
En síntesis, para los fanáticos de
Dune, esta es una entrega imperdible y altamente adictiva. No hay que pasar por alto la
opción multiplayer, que le da a Emperor una mayor vida útil. Y para los que no lo
jugaron antes, se los recomiendo, porque les aseguro que no se van a arrepentir.
Emperor: Battle for Dune, es el
Elegido del Mes de Ciudad Libertad de Opinión.
Guillermo García
guille@libreopinion.com
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